El miedo solo dice cosas que suenan a triste, que suenan a olvidar.

De baja mental, vagando por casa, zombie infectada por catarro. Dejo la cama para volver a la vida en vertical, o en parte. Escuchando frases sin coherencia en la misma pieza, con una melodía bonita. ¿Por qué no contar algo? Ahí va.

Cosquilleo en las tripas, remolino de sensaciones. Unas veces arriba otras abajo. No me creo que siempre se pueda estar bien. Hay días tontos, días feos y días vacíos. Te cuento que hay veces que caigo de golpe y me siento en el fracaso. Me pesa la palabra, más su sentido.

Quizás entendí demasiado bien ese sentido de vida que me inculcó mi padre, se vive para el trabajo. Ahora que no van las cosas precisamente bien, y el tiempo lo dedico entre libros… no veo frutos ni recompensa. ¿Valgo para la sociedad? No contribuyo a nada, o eso me digo esas veces.

Nadie lo tuvo fácil, eso me cuentan. No es lo mismo vivirlo. Ni escuchar algo que quisiste evitar, que es que tu carrera no tiene salidas. Darte de golpe contra un muro.

Ahora me dicen qué tengo que hacer, nada me convence. Me gusta más lo que me invento. Dibujo un futuro colorista y esperanzador.

Te confieso que tengo miedo que lo que me imagino no se haga realidad. Sería otro golpe más. Ese es el motivo por el que me leo y veo tantas historias. Autoayuda lo catalogan. Será que necesite ayuda, o solo sea persona.

Me rio de quien piensa que los jóvenes conocen la monotonía. Vivimos el cambio cada día. Un día aquí, otro allá, mañana quién dirá. Me pregunto si estamos preparados para ello. Eso dicen al menos los especialistas:»la plasticidad» humana.

Pues mi plástico será muy rígido entonces.

¡Chiquilla, tira palante!
Ahí voy, poquito a poco. Eso no quita que me pare de vez en cuando a contarte que no todo fue tan fácil. Que no te engañen, tú lo sabes.

No es lo mismo.
Como pararte a pensar en tu fin. Sí, resulta que un día ya no estarás y todo lo que entiendes ya no existirá.
- Pero si todo lo que sé y conozco es a través de mí, ¿qué ocurrirá cuando no esté? ¿nada? ¿y qué es nada? esa clase me la perdí.
Nadie lo sabe. Y yo que no creo en ningún dios, ¿a dónde iré a parar? No creo en que haya lugar donde ir, ¿me quedaré vagando por ahí?, ¿habrá algún lugar para ignorantes de fe?

Te confesaré que algunas veces envidio a los creyentes. Tienen algo a lo que aferrarse en el último momento o en aquellas situaciones difíciles. ¿A qué me agarraré yo entonces? Supongo que a la plena satisfacción de que hice todo lo estaba en mis manos… eso me haría feliz.

La diferencia entre contarlo, escucharlo y vivirlo. Como enseñarlo, aprenderlo y descubrirlo. Con tanta socialización puede que lo que más hacemos es aprender y enseñar. Descubrir solo queda en manos de unos pocos, los que van observando el universo con lupa.



De vuelta al mundo, ¡y como no! a partir de las 9 de la noche. Vida de buho y música de sonrisas. Me gusta.





¿Religión=Manipulación?

233 2009-03-16 10:19:52 ¿Religión=Manipulación? En la anterior clase de Bases didácticas de la Educación Especial estuvimos debatiendo sobre las funciones de la escuela. Entre ellas destacó la de “reproducción social”, la que interesa a los poderes públicos. Una manera de cultivar las conciencias de los más pequeños mediante la transmisión de unos patrones, pensamientos, valores e incluso creencias que se dan como mejores. n nEn este punto discutimos sobre las controversias que puede ocasionar la religión en la escuela. ¿Cómo puede existir en un mismo centro asignaturas tan contradictorias como la religión y las ciencias naturales?- preguntó el docente. n nUno de los presentes comentó que la religión era una manera de manipular a las personas, que no debería enseñarse hasta que el sujeto es lo suficiente mayor para escoger. En ese momento intervení con la siguiente reflexión: n n“Usted comenta que hay una manipulación a la hora de dar religión en los aulas. Bien, imagine que eliminaran esta asignatura de todos los centros. Que ni siquiera se da una materia relacionada con los valores o creencias de los ciudadanos. ¿Habría desaparecido la manipulación en los colegios? Ya le digo yo que no. n nUn maestro tan solo escogiendo lo que va a dar o no en su clase, esta manipulando los contenidos que el alumnado va a aprender. Aunque siguiera al pie de la letra los puntos del currículo. Siempre que un individuo se encuentra por encima de otro, como es el caso del profesor, va a existir manipulación. n nY no me he referido si quiera a la influencia que puede ejercer dicho docente a la hora de transmitir el temario. Todos hemos tenido profesores cuya ideología y creencias conocíamos al dedillo desde el primer día de clase, dando lo mismo la materia que daba. n nPor lo que el problema no es tanto dar religión en el aula, ya que es una materia interesante en cuanto a algunos valores que pretende difundir, sino la intención que hay en darla en la escuela y la concepción que se tenga de esta materia. No estoy de acuerdo con los catequistas que predican su religión por encima de las demás, creyendo la Biblia al pie de la letra. Me encuentro más a favor con una asignatura que enseñe las religiones que existen y han existido, dando un conocimiento global y universal del comportamiento humano y la “necesidad” del individuo de creer en algo. Claro que enseñando este pensamiento en clase, ¿no estaría manipulando también?”

Continuación de «El vaso de la paciencia»

Os hablé hace unos días de una técnica que está en fase de experimentación con mi alumna: «El calendario de las caritas». Con ese título mi trabajo pierde un poco de seriedad (nota mental: inventar un nombre más propio de las ciencias experimentales).

Me parecía interesante compartir con vosotros lo que he vivido hoy con ella. Cuando entro en su habitación suelo preguntarla un poco sobre qué tal le han ido las cosas estos días, los exámenes y demás. En seguida nos tenemos que poner con la materia porque la hora y media se pasa volando. El último día fue cuando empecé a utilizar con ella este calendario especial. Decidí no comentarla nada para que fuera ella la que diera el primer paso.

¡Justo! Nada mas sentarme me dice «¿y el cuaderno de caritas? lo quiero tener aquí a mi ladito para verlo bien». Primer reto conseguido. Mi objetivo con este ejercicio es que (a parte de que se comporte bien y facilite las clases) se vaya haciendo autónoma. Ella es la que debe asumir una serie de normas que va a imponerse ella misma. Hay gente que piensa que los niños no tienen maldad, o que «no saben lo que hacen». Yo en muchas ocasiones trato a los niños como adultos, porque realmente ellos quieren ser escuchados como tales (no les gusta que se les hable desde las alturas). Solo hay que buscar las palabras adecuadas, hacer las preguntas justas para que el alumno por si mismo construya el pensamiento que pretendemos.

¿En qué punto de mi vida me he vuelto una manipuladora de pequeños? ¿manipuladora o persona que ejerce influencia? ¿sin influencia es posible educar? ¿cuáles son los límites que separan la enseñanza del adoctrinamiento?

Menos palabrarería, que lía ¿no? Resultados a día de hoy: estupendos. Si os digo que en toda la clase no ha jugado ni una sola vez con la silla ¿os lo creeis? Pues no ha hecho falta decírselo ni una sola vez, sin embargo, ella sabía (al igual que yo) que eso estaba dentro de la lista «carita triste». No me ha insultado, ha hecho los deberes genial y se ha esforzado muchísimo por entender los problemas (que le cuesta un poquito más). Con todo esto no he tenido otra opción, le he pedido que escriba lo que había hecho bueno en la lista buena. Como podeis observar en la imagen, le ha puesto una gorrita (es su sello personal^^).

Entonces ¿hoy fue todo maravilloso? Pues no. En mitad de una explicación me interrumpió para contarme algo que no venía a cuento y encima se tira un eructo en mi cara (literal u.u»).

Le pido que lo escriba en la lista «mala» y se cruzó de brazos (se enfurruñó como otras veces). No había manera, no quería saber nada más de nada. Le pregunto «¿es que acaso crees que lo que has hecho está bien?», «si pones las cosas buenas ¿no deberías hacer lo mismo con lo malo?» «¿no te gusta el juego?» » ¿es que acaso me odias?» Sí, me pongo melodramática un poco… para ver como reacciona.

Me negaba todo el rato, pero tampoco quería hablar. Otras veces he cambiado de tema y le he sacado una sonrisa para poder seguir con la tarea. Esta vez tenía que ser distinto, esto tenía que avanzar. Así que di en la clave «tienes que tener confianza en mí. No se que te pasa, sé que piensas algo porque has cambiado por completo en un momento. Me gustaría que me lo dijeras, por favor».

¿Sabéis lo que le pasaba? Me siento estúpida por no haberlo pensado antes, como he sido tan ciega. Tenía miedo de que se lo enseñara a su madre. No era porque el juego le pareciera una tontería, no era porque considerara las reglas injustas, ni porque tuviera reparo en escribir las cosas que hace mal. Tenía miedo a que me chivara. No quería escribirlo con su letra porque eso haría evidente que reconoce ese fallo y no podría inventarse ninguna escusa a ojos de sus padres.

A su madre solo le digo el comportamiento general que ha tenido en la clase, y eso es lo que le he contado a mi alumna. Así que hemos acordado que desde el próximo día ella va a ser la protagonista y autora del cuaderno, y de ahí no va a salir. Este es nuestro gran secreto ;)

Como dato curioso: cuando termina la clase siempre charlo un rato con su madre. Hoy ha sido la primera vez que la pequeña nos ha espiado desde las escaleras y cuando ha visto que solo decía cosas buenas de ella se ha acercado con una sonrisa de oreja a oreja. Tengo muy buenas vibraciones, creo que he conseguido dar un paso importante.

Ventajas e inconvenientes del Proyecto Genoma Humano.

En la última parte del tema 3 de Antropología de la Educación titulada «La biología humana y sus consecuencias pedagógicas» los autores mencionan una cuestión que despertó más de una discusión: El proyecto Genoma Humano.

Os paso un poquito de información sacada de nuestra querida Wikipedia. Por favor, que no sea cierto eso que mencionan: «internet se va al traste», «el cierre de Megaupload es el comienzo del apocalipsis en la red» y que fuentes tan ricas como ésta se esfumen con un click. Tampoco me gustaría que sucediera lo mismo con los blogs, «para una vez que lo utilizo a menudo, ¡jo!». Además con la cantidad de enlaces y videos que pongo ya debería estar entre rejas. Menos mal que me sigue poca gente (muy poquita… ¡y se os quiere mucho! Hacéis sentirme menos loca y que esto no se vuelva en un simple monólogo).

¿En qué consiste este proyecto? Fue una investigación científica que se realizó con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano (que no son precisamente pocos) desde un punto de vista físico y funcional.
Fue fundado en 1990 en el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (gracias a una grandísima aportación, hablo de mucha pasta… sí, hay países que no les importa hacerlo), bajo la dirección de James D. Watson.
Gracias a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica y en la tecnología computacional, se hizo un borrador inicial del genoma en el año 2000.

El «genoma» de cualquier persona (a excepción de los gemelos idénticos y los organismos clonados) es único. Conocer la secuencia completa del genoma humano puede tener mucha relevancia en cuanto a los estudios de biomedicina y genética clínica, desarrollando el conocimiento de enfermedades poco estudiadas, nuevas medicinas y diagnósticos más fiables y rápidos. Y aquí está el dilema en cuestión que exponen en el libro «Antropología de la Educación»:
Estos conocimientos pueden ser de gran utilidad (incluso indispensables) para hacer una educación individualizada y eficaz. El «asesoramiento genético» puede ser beneficioso ya que informa y ayuda al afectado. «¿Cómo podemos actuar sobre unos conocimientos que se ignoran?» se preguntan los autores.
Sin embargo, poseer este saber no nos hace sentirnos mejor. Esta información puede convertirse en un elemento discriminatorio que puede ser utilizado por diferentes entidades que nos perjudicarían a más de uno (póngase el caso de aseguradoras y empresas que conocieran nuestro riesgo a padecer ciertas enfermedades que en un principio no nos parecen afectar). Y de aquí la otra duda «¿cómo organizar la vida y educar a alguien que sepa de los riesgos que le acechan?, ¿se vulnera la privacidad del ser humano?».

Entonces vemos sobre la balanza por un lado el conocimiento y por otro la ignorancia. Personalmente prefiero la segunda. ¿Por qué?
Os confesaré que tengo muy poca memoria, siempre tuve problemas para estudiar. Mucha gente de mi entorno lo duda, porque mis resultados académicos fueron buenos. Sin embargo, eso es una realidad: siempre me ha costado memorizar y olvido con mucha frecuencia. Esto me llevó a esforzarme el doble o el triple de lo normal para poder estar a la altura. Con el tiempo descubrí que sí que tengo memoria, solo que es algo caprichosa (es muy selectiva).
La cuestión: seguro que esto se podría ver de algún modo en mi secuencia génica. Me aterra pensar que un científico me hubiera dicho en su tiempo que esto tiene una razón genética. Porque mi pensamiento no pasaba de ser una valoración subjetiva y sin fundamento científico. Según el «dictamen» del profesional, todo aquello cambiaría mi manera de ver el mundo. También me asustaría mucho que me dijeran que en mi vejez padeceré Alzheimer (aunque eso sea lo más que probable porque tengo casos cercanos en mi familia).

Esto me recuerda un poco a una escena de la película Big Fish de Tim Burton (una de mis películas favoritas). Uno de los personajes es una bruja que tiene un ojo de cristal, si miras en él ves tu muerte. ¿Preferirías conocerlo?

Para mí gana el misterio a la incertidumbre. ¿A qué me refiero? Creo que merece la pena correr el riesgo de no explotar al 100% los recursos cuando tenemos un conocimiento detallado del genoma humano. Prefiero intentar acercarme lo máximo posible a ese propósito sin utilizar estas ventajas peligrosas que nos pueden llevar al determinismo.

Pues bien, después de realizar un pequeño borrador de mis pensamientos a raíz de estos apuntes leo en la wikipedia:

«descubrir toda la secuencia génica de un organismo no nos permite conocer su fenotipo. Como consecuencia, la ciencia de la genúmica no podría hacerse cargo en la actualidad de todos los problemas Èticos y sociales que ya están empezando a ser debatidos. Por eso el PGH necesita una regulación legislativa relativa al uso del conocimiento de la secuencia genómica, pero no tendría por qué ser un impedimento en su desarrollo, ya que el saber en sí, es inofensivo.»

Jolín Laura, si sabías que este dilema ético no tenía fundamento ya lo podías haber puesto al principio, ¿no? Pues sí, pero la entrada se quedaría muy corta. Además no soy la única que habla sobre cuestiones fuera de la realidad (como el más allá).

Nunca viene mal pensar en un «y si…» para replantearnos la moralidad que subyace nuestros actos y proyectos. ¿No crees?

El cambio hacia una educación mejor según Ken Robinson

Dejo aquí 2 charlas fantásticas que dio Ken Robinson. Habla sobre una educación mejor y revolucionaria con un toque original y muy divertido (he sido incapaz de contenerme la risa en más de una ocasión).

Para mí, da en la clave. Promover una enseñanza eficaz conlleva desencantarnos con lo que pensamos y centrarnos en 2 aspectos fundamentales: la creatividad y el desarrollo del individuo como ser único.


Tema 2. Teoría de la educación según su base antropológica.

Aquí viene la segunda parte de temas de Antropología de la Educación. Este se llama «Teorías de la educación según su base antropológica» y me ha recordado gratamente a una asignatura que curse en Magisterio llamada «Teorías de la Educación» (muy bien Laura, ya con el título se veía venir).
Si desvario de más perdonadme, son las 2 y soy lo sufienciente cabezota como para dejar esta entrada terminada hoy. Es la primera vez que me pongo con el blog sin estresarme (como objetivo o propósito serio) y llevo una racha de post por día. ¿Cuál es el truco? Si tienes que contar algo hazlo ¡ya! no lo dejes para mañana porque no tendrás tantas ganas de hacerlo, o se te habrá olvidado (lo más probable xD).
Este tema lo voy a subir escrito a mano, cuando tenga algo de tiempo lo pasaré a word y listo. Lo subiré mañana que aún me queda por escribir.
Me ha encantado, es un mejunje de los sistemas pedagógicos que ha habido en la historia y su fundamentación antropológica. Por lo tanto se reunen 3 disciplinas: la historia, la antropología y la pedagogía.
Me va a resultar complicado sintetizarlo aquí ya que en el libro ya lo está y mucho (teniendo en cuenta la cantidad de teorías, autores y acontecimientos que se mencionan).

Allá va, resumen resumidísimo del Tema 2. Resumen completo, pincha aquí: Tema 2. Teoría de la educación según su base antropológica.
Como mencioné en el tema 1 detrás de cada sistema educativo/pedagógico hay una idea determinada sobre el hombre (casi siempre influenciada de un contexto histórico). Podemos clasificar estos tipos de enseñanzas en 3: permisiva (el hombre es un santo), represiva (somos lo peor) y la realista (fifty fifty).

1. Somos buenisísimos (los antropólogos lo llaman: concepción optimista de la naturaleza humana).
Esta teoría tiene que ver con el naturalismo, tanto científico (se opone a lo ideal o sobrenatural) como romántico (se opone a lo artificial como la cultura y social).
La Naturaleza tiene fines satisfactorios y posee los medios para lograrlos plenamente. Esta visión positiva a su vez se ha generalizado en distintas corrientes como: liberalismo, radicalismo anarquista, liberacionismo, idealismo metafísico (¿no os he dicho que es denso? Mejor leer el resumen en serio que subiré mañana).
¿Cómo habría que educar a los niños según esta visión del hombre? Pues haciendo poquita cosa, la verdad. Este movimiento consiste en soltar a los pequeños: «¡déjalos libremente!, que ellos solitos aprenderán» (por favor, esto no lo prueben en sus hogares, no me hago responsable del caos resultante). Rousseau promovía esta educación negativa… negativa porque no había educación básicamente, no porque fuera «negativa» para el niño (según él, los chavales no necesitan una educación tradicional para llegar a la plenitud).
Ejemplos de sistemas pedagógicos que promovían estos fundamentos son: el jardín de la infancia de Vera Schmidt, la Escuela Nueva, Escuela de Hamburgo, pedagogía anarquista, la Escuela de Summerhill, la Pedagogía Institucional, la de los Verdes alemanes,… Simplemente los enumero, en el resumen vienen explicados brevemente cada uno de ellos (casi ha sido un «copia y pega» del libro).

2. Somos el demonio personificado (diremos «concepción pesimista de la naturaleza humana»).
Aquí viene mi gran amiga la Biblia para hablar sobre lo abominables y corruptos que somos. Luego me pregunto por qué soy agnóstica… Dicen que el mal está en la entraña misma del hombre, ¿y cómo la quitamos? Con un látigo o algo.
¿De dónde viene esta idea? Pues de pararse a pensar en las cosas malas que ocurren en el mundo, y digamos que el 99% de ellas las causa el hombre. Así que… ¡tachán! el hombre es malo por Naturaleza. Alguno podría pensar: «pero no todas las personas somos malas. Todos tenemos nuestros defectillos, pero de ahí a decir que somos horribles y que debemos estar sometidos. Es verdad que hay gente que le gusta ese rollo, pero a mi…». Tranquilos, más adelante se compensa un poco el asunto.
Entonces, la Naturaleza está corrompida: «sólo hay vicios, miseria, muerte,…». Como Pestalozzi decía «una persona no educada es un salvaje astuto y desconfiado, carente de todo derecho y seguridad y privado de toda propiedad».
¿Qué características tienen los sistemas educativos que siguen este pensamiento? Son coactivos y/o socializantes (imponer un sistema social).
Hay muchas maneras de llevar esto a los hechos. «Metafóricamente» hablando hay distintos niveles de amputación: si no te callas te pego en la boca, te la tapo, te la coso,…
- Educación rigorista: Su lema es «si un hijo golpea a su padre, se le amputará la mano» (Código de Hammurabi). Y nosotros nos quejábamos. Llevados a las aulas nos encontramos con: las escuelitas de Port-Royal-des-Champs.
-Educación represiva: el hombre tiene tendencias negativas (celos,rivalidad, etc). Según Clemente de Alejandría hay que proceder a practicarle una cirugía a las pasiones del alma, son úlceras de la verdad. La Regla de San Benito señalaba que «el primer peldaño de la humildad es una obediencia sin demora». Vamos, antes de todo te subordinas a mi, y luego ya te educo (o abuso, según el día).
-Educación severa: no hay que darle caprichos al educando. El castigo es una solución admitida y muy valorada. P. Fourier decía que los castigos corporales a las alumnas eran la medicina del alma que les servirá de purga (no coments). La disciplina es el medio para educar a los alumnos.
- Educación como adaptación a la sociedad: aquí estarían Durkheim y Marx que ven como única finalidad de la enseñanza el de socializar (para modificar la sociedad actual).

3. Tenemos nuestras cosillas, pero somos buena gente (concepción realista de la naturaleza humana).
Se tiene en cuenta lo bueno y lo malo a la vez. Un pensamiento mucho más equilibrado, y al tratar al hombre en su totalidad es más objetivo.
Si a esta altura sigues leyendo, no te importaría leer directamente el resumen, ¿verdad? Es que este es el apartado más interesante del tema y me da penita quitarle contenido.
La aplicación de este último planteamiento en la enseñanza consiste en que el maestro sea el que diriga el camino hacia el saber del alumno, aportando materiales y recursos. Debe haber un clima de respeto mutuo, digamos que algo de disciplina, la justa y necesaria. Porque este equilibrio es necesario para que el alumno tenga la confianza y seguridad como para tomar su papel en el proceso de aprendizaje. Y se produzca por lo tanto, lo que tanto deseamos: el despertar.

Despertar es lo que necesito yo ahora mismo, que son las 3 y me estoy quedando dormida.

En fín Pilarín, que espero adelantar a la liebre. Que con estas patitas cortas de tortuga no sé si lo lograré, ¡y están tan cerca los exámenes!

El vaso de la paciencia

En esta entrada os hablaré de un par de técnicas que conozco para hacer que los alumnos hagan caso de los rollos que soltamos muchas veces. Estoy dando clases a una niña de 8 años y la pobre hay veces que está pensando en las musarañas, o yo no sé qué. Da igual cómo le cuente los contenidos, los ejercicios, ella está a otra cosa. Aunque no me gusta mucho la idea, hemos tenido que recurrir (incluyo a sus padres claro) a «técnicas de refuerzo y castigo» para que se comporte adecuadamente. La consecuencia es que se está volviendo algo interesada (yo también lo estaría la verdad).

Hace tiempo me hablarón de una técnica: la de ir anotando números en la pizarra a medida que los alumnos molestaran en el aula. Cuando era el momento del recreo, los chic@s se quedaban tantos minutos como la cifra que había anotado el maestro. Modifiqué ligeramente esta técnica y la apliqué en mis prácticas de maestra. Mi tutora se marchó del aula y me dejó a cargo de 20 niños de unos 10 años que me miraban fijamente. Como es normal, al ratito empezaron a hablar entre ellos hasta que llegó un punto de «minirebelión»: conflictos entre «bandas», gritos,… No soy de enseñar los dientes, no me gusta gritar ni mucho menos. Así que tranquílamente dije: «Mirad chicos, esto de aquí… (dibujé un vaso lleno en la pizarra) es mi paciencia. No me importa que estéis hablando, lo que no puede haber es este escándalo porque tenéis compañeros … (bla bla bla, razonando por qué hay que comportarse bien). Ahora mismo está lleno, confío en que vais a hacerlo bien. Incluso habrá alguno que aproveche para adelantar trabajo para casa. Pero si en lugar de eso, decidís hacer lo contrario, os vais a tener que ganar mi paciencia en el recreo. El tiempo que perdéis aquí lo ganamos más tarde, no pasa nada.» (¿que no pasa nada?! pensarían ellos). La reacción fue excelente. Se pusieron a hacer los deberes del día, algunos se pusieron a hablar bajito con los compañeros. El que se dedicaba a incordiar a los demás, decidió dejarlo para otro momento… Lo que más me sorprendió fue que ellos mismos eran los que se controlaban unos a otros «¡chico! ¡deja de tirar eso que el vaso se va a vaciar».

Al día siguiente fueron ellos los que me recordaron que pintara el vaso. Lo seguí haciendo durante dos semanas, al final lo dejé de utilizar porque no hacía falta.

Ahora quería hacer algo semejante, pensé en otra técnica: calendario con caritas. Consiste en hacer una tabla en blanco que se va llenando de caras (sonrientes cuando se porta bien, tristes cuando no). Pensé que entre las dos podríamos confeccionar una lista de acciones y actitudes que detallaran de manera más concreta qué es portarse bien o mal. Así que dedique un folio para cada listado y escribí un ejemplo:


  • Consigo una :) cuando: escribo respetando los márgenes.

  • Consigo una :( cuando: juego con la silla (es una giratoria y cuando le pregunto algo, empieza a dar vueltas poniéndo cara de concentración. Al final se le olvida la pregunta).

  • Consigo una ^.^ (carita chachifeliz) cuando: tengo imaginación.


Las reglas del juego son las siguientes, cuando hay algo que esté haciendo mal le pregunto ¿crees qué lo que estás haciendo esta bien?, ¿por qué? Al final tiene que ser ella la que vaya anotando en la lista. Una vez que aparezca escrito, si lo vuelve a repetir debe ponerse la carita que le corresponde (si no lo hace, no respeta las reglas, y gracias a su sentido de la justicia… no puede negarse a hacerlo). Por cierto, como dato curioso, ha decidido escoger un bolígrafo de cada color para las distintas caras :).

¿Resultados? Solo llevo un día y ha anotado dos cosas en la lista negativa (insultar y hacer muecas… muchas muecas, tantas que pierde el hilo de lo que dice). Se ha portado mucho mejor que otros días, aunque hemos vivido un momento bastante tenso. Me he tenido que enfadar. No me gusta enfadarme. Incluso cuando lo intento se me mueve el labio inferior para sonreir. Sin embargo, la situación podía conmigo. Así que le he soltado un sermón. Se ha frustrado mucho y no quería hacer los deberes. Una vez se puso así y no conseguí que se le pasara el cabreo. Parece que voy conociéndola un poco más, porque ha acabado riendo (estábamos con un dictado, había puesto arrod en vez de arroz. Le hice referencia a eso y al final acabé imitando a los chinos diciendo «aloz» para que no volviera a cometer esa falta). El resto de la clase ha ido genial.

Es dificil hacer despertar el gusto por el aprendizaje a estas edades. Les importa más otras cosas, mucho más atractivas que las palabras… como el juego. Por eso no viene mal acercar el juego al aula.

Conferencia de Claudio Naranjo

Después de un año (aproximadamente) sin pisar mi exfacultad, volví a este extraño lugar. No ha cambiado gran cosa, eso es bueno y malo a su vez. Siguen sirviendo ese capuchino que me vuelve loca (sobretodo porque lo sirven en copa y me hace sentir culta). Lo malo es que los pasillos siguen oliendo a pis (ahora que lo pienso, lo mismo es para habituar a los futuros profesionales de la educación a ese olor peculiar que desprender los niños). Como dato personal, me he sentido un poquito vieja. Había tantos chic@s principiantes, recién salidos de bachiller… [nostalgia]. Bueno, no echo de menos lo mal que lo pasé con algunos profesores, digamos que reviviría la experiencia en estos momentos (me tomaría las cosas de otra manera).

Chiquilla que te pierdes. La conferencia. La charla me ha dejado un sabor agridulce, era de esperar con el título: «La Tragedia del Mundo, el fraude de la educación y el rol de los futuros educadores». Dulce porque nuestra profesión nos brinda la magnífica posibilidad de hacer algo bueno para las nuevas generaciones, lo agrio es que la sociedad actual no da especial importancia a este hecho. Digamos que estamos descuidando lo más importante (según C.Naranjo y en eso le doy la razón… aunque no de todo lo que ha contado).

Acabo de reescribir las anotaciones que fui cogiendo, os las voy pasando entre mis opiniones. Si queréis saber más de él pincha aquí.

Comenzó hablando sobre la situación actual a escala mundial, sí: la crisis. Crisis económica, política, existencial… al final todo es lo mismo: está la cosa fea fea. Y quien no se lo crea que se de una vuelta por la calle, hoy me topé con un comedor social (estaba lleno de gente de todo tipo). Según Claudio nuestra finalidad como docentes es cambiar la mentalidad que se tiene del futuro.

La raíz de las cosas se encuentra en la conciencia colectiva. Impera la razón y la economía y se descuida el amor. El mal del mundo lo llevamos cada uno de nosotros, es como la peste. Somos el aparato reproductor de las generaciones futuras.


En eso estoy totalmente de acuerdo. Una vida sin esperanzas e ilusiones no tiene sentido (a no ser que no te importe, que los habrá). Me ha impresionado bastante lo siguiente que comentó «El mundo es como un barco que se va a pique. Hay un sentir del naufragio. «¡Sálvase quién pueda!». En muchas ocasiones sí que me siento así de angustiada, sobretodo cuando leo el periódico y veo las noticias. Según C. Naranjo esta realidad promueve el individualismo cuando debería ser al contrario, deberíamos ayudarnos más los unos con los otros. Ser más bondadosos. No comparto esa opinión, una muestra de mi pensar es el movimiento de los indignados. La cantidad de personas que están ayudando a familiares, cercanos e incluso desconocidos para seguir adelante.

Debemos trabajar la competencia existencial. El «yo soy». Muchos de nosotros hemos perdido nuestra alma, porque muchos de nosotros ni siquiera lo hemos buscado.


Debemos trabajar los valores más bien. Creo que la competencia a la que se refiere no se enseña ni se transmite, surge en el individuo cuando está preparado y tiene inquietud. Sin embargo considero que hay factores que favorecerán ese «despertar», ahí si tendríamos lugar los maestros. Podemos mostrar el camino hacia esa reflexión, pero no asegurar que los pasos vayan en esa dirección. Ni siquiera que surga esa curiosidad por conocer qué/quiénes somos.

Existe una farsa de la educación. Sobran profesores con buenas intenciones y heroicos, sin embargo los malos resultados siguen apareciendo año tras año. El mal está en nosotros o al juntarnos («la contaminación del mundo»). Como vasos comunicantes que se nivela por lo bajo.


Si existen malos resultados es por algo, eso está claro… pero dudo que sean por profesores con buenas intenciones. Lamentablemente he conocido a muchos maestros sin vocación o que han perdido el interés después de los años.  Docentes heroicos nunca sobran, si acaso los que se atribuyen esa cualidad sin merecerla. Creo que el planteamiento de C. Naranjo es demasiado pesimista. Los malos resultados se verán mucho más que los buenos, como los alumnos que se portan mal en un aula. Que llamen más la atención no significa que la «maldad» tenga más influencia. Alguien que te inspira y admiras crea una energía superior a cualquier otro movimiento, de eso estoy segura. Nuestro instinto de supervivencia nos lo está pidiendo a gritos. Queremos garantizar nuestro bienestar. No generar el mal y la autodestrucción.

No se educa para aprender de manera desinteresada.


Cierto, muchas veces ocurre. Creo que es por la complejidad que la enseñanza supone. Actualmente me encuentro con ese problema, doy clases a una pequeña de 8 años. Siempre espera el premio, y a veces eso ni le importa… Tengo que hacer algo ¡¡¡¡¡ya!!!!

Existe una pérdida de valores en el mundo.


Creo que existen muchos valores actualmente, solo que se ven más los negativos (me estoy repitieendo). Ahora estamos al alcance de mucha más información que nuestros antepasados, podemos saber que catástrofes han ocurrido en el otro lado del mundo casi en el momento. Debemos seleccionar y aprovechar los recursos. Sé que hay muchísima gente que cree en algo mejor, que admira la belleza, que busca la verdad. Si nos dieran a elegir entre escuchar ruido o música, ¿qué diríamos? ¿Oímos antes el sonido de un disparo o el batir de una mariposa? Debemos buscar más y sobretodo creer y tener esperanzas de algo mejor. Escoger la mejor de las opciones.

Nos hemos centrado en los contenidos y no en el contenedor.


Eso es más propio de la educación tradicional, a mi por lo menos no me han difundido eso en la facultad.

La verdad no triunfa por ser la verdad, sino por ser aliado del poder.


Para mi la verdad no está aliada con el poder. El poder «solo» corrompe al individuo y le llena la mente de mentiras.

Oasis personal

Ya he pasado  muchos días rumiando una idea, y lo quería compartir con vosotr@s [ahora que me he tomado el blog de otra manera, mucho más abierta y como medio para transmitir lo poco que sé y lo mucho que aprendo]. Sin tapujos, no me da miedo confesar mis torpezas, mis errores y mis tropiezos. Influenciada en parte por mi chico (informático pasional) y por su entusiasmo del software libre.

Pero esto, ¿qué es lo que es? Es mi pequeño oasis personal. Estoy harta de escuchar crisis, vale que tenga otro significado (el de oportunidad) pero es que solo lo oigo mencionar en el mismo sentido, es una basura. No la quiero, gracias.

Si no te gusta la realidad, invéntatela ¿no? Mi mundo sería uno en el que todos nosotros tuvieramos un techo bajo el cual vivir, en el que los jóvenes que aparecieran en los medios de comunicación son los que tienen inventiva (y no los que lo malgastan en tomar estupefacientes). Un mundo en el que los políticos hicieran justicia y garantizaran los derechos de los ciudadanos…

Podría seguir, pero a medida que escribo me voy a apenando más y más. Es un mundo que está muy alejado de la realidad, y no está en mis manos.

No puedo cambiar el mundo, pero sí el mío personal (y me doy con un canto en los dientes si lo consigo). En él viviría con la persona a la que amo (pronto, claro ^^), dedicaría mis fuerzas a mi gran vocación, podría seguir formándome sin sentirme mal…

Mi oasis personal, en él aparecen mis grandes proyectos de vida. Crear una familia y ser maestra, creo que estoy aquí para hacer esto: son mi sentido existencial. ¡Oh dios mio! ¿he dicho eso? ¡Me estoy haciendo mayor! ¡Mi útero brilla!

A un lado las tonterías. Inspirada en un podcast que escuché anoche de Berto Pena (el número 5 que va sobre motivación), retomé mi cuaderno de productividad y gestión del tiempo… Era el momento.

– Anoté mis objetivos a conseguir. Mis retos importantes. Busqué imágenes que me hicieran recordar el motivo por el que merece luchar sin condiciones. Ahí está una foto con mi pareja (el primer día que empezamos como novios), una que me tomaron cuando estaba de prácticas en un cole y busqué una carta que me escribió una de mis exalumnas (llena de sentimiento… a día de hoy me sorprende como ella pasó desapercibida en el aula, y como fue que no me diera cuenta de la influencia que estaba ejerciendo sobre ella).

– Citas y mensajes que he ido recogiendo por el camino…

Y es que sin motivos por los que luchar, uno al final acaba por ver los días pasar. Ya han pasado demasiados. Muchas horas invertidas en un trabajo de poca cualificación. Necesito luz en mi vida y pasión por las cosas, porque sé que teniendo eso destinaré todas mis fuerzas.

Termino el post con una recomendación: las obras de Berto Pena. Puede que os sirva de ayuda si queréis gestionar mejor vuestro tiempo. Su blog es : http://thinkwasabi.com/

La sabiduría de Will Smith

Siempre he sentido admiración por este actor, y tras ver los vídeos que os adjunto ese sentimiento no ha hecho más que crecer y fortalecerse. Tras su estupenda carrera profesional, se esconde una lucha constante por la vida y los retos que ella ofrece. Su manera de luchar por lo que quiere sin temerle a nada, le ha llevado a darse a conocer en todo el mundo.

Puede que realmente compliquemos las cosas, puede que sean más fáciles de lo que parecen. Lo dificil es creer en uno mismo cuando tu alrededor te está diciendo que estás haciendo un esfuerzo en vano.

Creo que el éxito real es ese, confiar en uno mismo. Si conseguimos ganar esta batalla interna, cualquier problema externo se afrontaría sin dificultades. Hace algo más de un año, cuando me estaba enfrentando a las últimas asignaturas de la carrera, esa seguridad de la que hablo fue la causa de que lo lograra. Estaba a una semana de presentarme a una de las materias más difíciles, parecía que todas las cosas empujaban a que la suspendería: no había asistido a clases, no la impartían en las academias, el profesor era un hueso duro de roer, solo me quedaban 7 días para examinarme. Fue entonces cuando una idea se me cruzó en la mente «voy a lograrlo» como si no hubiera otra opción. Todo el mundo me decía «estás loca» «no vas a conseguirlo» «estás perdiendo el tiempo» «hay muchísima gente que ha suspendido con 4,9, lo tienes crudo». Sin embargo, nada de esto me turbaba (solo algunas veces pensé que me estaba autoconvenciendo). Fue esa energía la que me llevo a aprobar, fue este impulso el que me llevó a extraer de los apuntes lo más importante, ha empaparme de todo el conocimiento que necesitaba y gracias a ello conseguí mi objetivo. Si no hubiera creido al 100% en mi objetivo, no habría estudiado de esa manera y seguramente hubiera suspendido(además de olvidar todo lo que aprendiera). Ha pasado ya bastante tiempo, y aún recuerdo mucho de lo que estudie en aquellos momentos.

Escuchando a Will Smith, he pensado en lo importante que es creer. No creer en cosas que sabemos que van a ocurrir, sino en las que soñamos y deseamos con todo nuestro corazón. Creo que si focalizara todas mis energías a mi sueño, la vida me va a llevar a alcanzarlo… o sino, a algo mejor incluso. Al menos tengo la esperanza de que así sea.

http://www.whitedovebooks.co.uk/blog/2011/09/21-things-will-smith-wants-to-share/