Mi experiencia educativa como alumna

Sinceramente, de todos los docentes que he conocido durante mi vida son pocos los que me hayan marcado significativamente.
En Educación Primaria tuve de profesor a Luis que fue mi tutor durante 2 años. Todas mis compañeras estaban enamoradas de él y no es de extrañar, era muy bueno con nosotr@s. Nos animaba a estudiar, era muy simpático y daba un trato especial a cada uno de nosotros.
En 6º de Primaria todo esto cambio, nos tocó con Máximo (el director en ese momento). Era bastante antipático y estricto, nos exigía muchos conocimientos y nos sentíamos frustrados porque no alcanzábamos el ritmo que nos imponía. Pasábamos por tales presiones que nuestros padres se reunieron con él. Éste justificaba su manera de enseñar a que “debíamos estar preparados para el instituto”. Actualmente no recuerdo nada de lo que tuve que memorizar durante esos años.
Más tarde en 2º de la E.S.O tuve una profesora también con bastante carácter: Trinidad Jimenez. Nos daba Lengua y Literatura Española. Nos exigía mucho en las clases, sin embargo no de la misma manera que Máximo. No se conformaba con lo 1º que hacíamos, nos decía que teníamos que buscar más en nosotros mismos para sacar los resultados acorde con nuestras capacidades reales. En ese momento no se me daba muy bien la sintaxis. Ella no se rindió conmigo. Cuanto más me quejaba: “No se me da bien, no me gusta,…” más ejercicios me mandaba, más me explicaba y más me sacaba a la pizarra. Gracias a ello, saqué excelentes resultados en sintaxis en los años posteriores, incluso en bachillerato y en periodismo (sin apenas tocar un libro desde entonces). Gracias a ella, me empezaron a atraer las letras.
En ese mismo año tuve de tutor a Juan Antonio Alvarado, una de las personas más influyentes en mi vida académica. No se me olvidará lo que dijo el primer día nada más entrar al aula: “Soy vuestro tutor. Quiero que me habléis de usted, porque es una muestra de respeto hacia mi persona. Quiero que me respetéis como yo os respetaré a vosotros”. ¡Quién diría que tras esa apariencia de hombre autoritario había un docente recién sacado de la facultad con unas ganas tremendas de sacar lo mejor de nosotros! También nos mandaba muchas tareas. Consiguió que nos tomáramos los estudios como una competición en la que el único rival somos nosotros mismos, en la que la meta era apreciar la etapa educativa como medio para aprender sobre la vida, la naturaleza,… En esos momentos no sabía que quiera ser de mayor así que le pregunte: “Mis padres quieren que sea administrativa, ¿eso esta bien?” A lo que me respondió “Tú puedes hacer mucho más que eso”. Esa misma tarde, sentada en el sofá mirando las noticias me dije: “¿y periodista?”. Cuando se lo comenté a mi tutor me respondió “me parece estupendo, Laura. Es un oficio muy bonito en el que aprenderás muchísimo”. Algunas personas se cuestionarán si realmente estas palabras pudieron provocar en mí tal influencia como para decidir mi futuro oficio, pero ya les digo que si fue así. Desde entonces lo sabía, quería ser periodista. Y lo que tenía aún más claro, quería dedicarme a algo en el que todos los días aprendiera cosas nuevas. Gracias a Luis, Trini y Juan descubrí el amor al saber.
Los años siguientes tuve muchos profesores, pero ninguno de ellos me influyó. De algún modo acabaron pasando por mi “colador personal”, es decir, sólo aparecieron en mi vida en un momento educativo y cuando éste finalizó también lo hicieron en mi recuerdo.
El siguiente docente influyente en mi vida “vive en esta casa”: David Reyero. Después de un año, perdida en Periodismo, encontré mi verdadera vocación gracias a mi experiencia como monitora. A mi parecer, no hay otra manera de saber que esto es lo nuestro que mediante la práctica educativa. El año pasado David me dio Teorías e Instituciones Contemporáneas de la Educación y consiguió que me interesara por una asignatura que a primera vista parecía horrible. Debatí, reflexioné, escribí mis planteamientos a raíz de sus clases. Empecé a leer sobre Educación fuera de estas paredes y descubrí un mundo abierto a infinidad de saberes, perspectivas, posibilidades. Mediante la lectura de autores señalados en este campo me di cuenta de que había cosas de las que ya se había escrito antes de que me las planteara. De que no somos tan distintos a pesar de corresponder a distintas épocas, sociedades y de tener diferente edad. Al final tenemos cuestiones y dilemas semejantes. Empecé a indagar más en mi futura profesión desde un punto de vista pedagógico, incluso llegué a plantearme continuar mis estudios una vez terminada la carrera: pedagogía, educación especial,… ¿quizás doctorarme? Él me dijo una vez algo que no olvidaré jamás: “Quizás la Sociedad pierda más si te quedaras en esta facultad. Hacen falta buenos maestros, créeme”. Es cierto, si no partimos desde la base estamos perdidos. Es fundamental que hayan docentes animados, creativos, entusiastas, ilusionados en Educación Primaria (aunque también haga falta en esta facultad).
Miguel Ángel decía que la obra de arte se escondía dentro del bloque de mármol, que él únicamente se encargaba de quitar lo restante. Puede ser que estas personas me hayan librado de esos residuos que me hacía sentirme vacía. Consiguieron hacerme ver las cualidades que tengo y me dieron fuerzas para expresarme sin temor a ser rechazada.
Gracias a estos docentes y otros tantos más, tengo el deseo de transmitir esta pasión por el aprendizaje, algo mucho más transcendental que los meros conocimientos memorísticos.

Toda la vida seguimos siendo el alumno del maestro que nos ha abierto la puerta del saber. Nosotros somos los encargados de hacer vivir a los demás el acto creador que hemos vivido.-Philippe Meirieu-

Escuela de maestros

Vuelta a la rutina y me encuentro con la sorpresa que mis ánimos por empezar de nuevo se ven derrumbados en un momento. Al menos la primera clase me dio las fuerzas suficientes para encontrarme con lo siguiente.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué decir!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos! El 1º y no menos importante: «Amar a Luis por encima de todas las cosas», ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera «antes y después» de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría «el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella».
Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases «o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez”, “Es que si no trabajo no podría estudiar”, «no es asunto mío». No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos… Sí, fueron sus modos. Menudo maleducado. Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto. Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.
«Respetar a todos y cada uno de ellos». Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no? Quizás tengas razón: «en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan». Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando “malos ratos”. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira. No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrías superar cualquier obstáculo, por difícil que sea.
Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,… Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente. Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,…La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,…

«El principal objeto de la educación, como el de toda disciplina moral, es engendrar felicidad» W.M.Growing


¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que usted escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! Porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.

En fin, menudo día. Por una parte me he emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión… por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias.

… antes de poder dibujar en el lienzo, me quitaron el pincel.

El niño feliz

Últimamente siento gran interés por los libros de autoayuda, que tratan de la seguridad personal y de las relaciones educativas. Después de leer “El poder sin límites” de Anthony Robbins quise retomar una obra que dejé aparcada durante unos meses. Esta se llama “El niño feliz” de Dorothy Corkille. Sin duda alguna, una de mis lecturas preferidas y a mi parecer, supera con creces al anterior en calidad literaria y emocional.
La escritora nos brinda todo su conocimiento y experiencia como educadora, psicóloga, consejera de matrimonios y familias, y como madre. Capítulo por capítulo nos relata la importancia de la relación educativa en el desarrollo del niño centrándose en cada uno de ellos en diferentes ámbitos.
La temática gira entorno al autorespeto y a la autoconfianza del individuo atendiendo a la influencia que recibe de su entorno. Por lo tanto, nos regala pautas a seguir para garantizar la felicidad del educando y educador.
Aprovechando la oportunidad de este dosier personal, escribiré a continuación las citas que he ido subrayando durante la lectura:

Entre el niño que funciona plenamente y la persona que marcha por la vida entre tropiezos existe una diferencia fundamental: La actitud de uno y otro hacia sí mismo; en su grado de autoestima.
Tener autoestima elevada es distinto al engreimiento ruidoso. Es un silencioso respeto por uno mismo
Lo que afecta el desarrollo del niño es su sentimiento de ser amado o no. La clave del éxito de los padres reside en ayudar a los niños a desarrollar altos niveles de autoestima.
Todo niño se valora a sí mismo tal como haya sido valorado.
Las palabras son menos importantes que los juicios que las acompañan.
Quien se ve perdedor espera fracasar y se comporta de tal manera que haces menos probable el éxito.
Las máscaras se emplean para ocultar un “yo” sin valor.
Por lo general, cuanto peor es el comportamiento de un niño, mayor es su anhelo de aprobación.
La autoestima NO es inamovible, pero tampoco es fácil modificarla.
La baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de exigencias imposibles. Todo ser humano debe resultar coherente para sí mismo.
El autoconcepto se aprende, se hereda mediante experiencias positivas. Capacidad de reeducación.
La confianza del niño en sí mismo debe referirse a lo que él es realmente, y no a las imágenes de los demás.
El encuentro verdadero no es más que atención concentrada.
Lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia.
Cuando la curiosidad es tabú, el entusiasmo por aprender muere.
El crecimiento intelectual no se produce aparte del crecimiento emocional; ambos están ligados entre sí.
Según parece, para que el ser humano dé amor, primero tiene que recibirlo.
Tal vez no se encuentre lejos el momento en que los maestros queden realmente en libertad para transformarse en gente que aplique sus recursos al estímulo de la curiosidad natural de los niños.
El chico que sienta agrado por sí mismo busca relaciones totales, que alimenten la autoestima, y no contactos sin significado, que la deterioren.
El sexo empleado circunstancialmente siempre hiere a alguien, porque casi invariablemente una de las dos partes se liga emocionalmente a la otra.
Rara vez resultan constructivos los encuentros sin significado.
Los niños deben aprender a pensar por adelantado las consecuencias de sus acciones, para sí y para los demás. El pensar en la forma de superar las situaciones difíciles antes de que estas se presenten prepara a los jóvenes para no caer en ellas desprevenidos, ni tener que resolver en el calor de las emociones.La felicidad es estar satisfecho consigo mismo.

La importancia del tacto

Tuve una experiencia hace un par de años, en el campamento urbano de mi pueblo. Trabajaba de monitora con un grupo de 15 niños de cinco años de edad e íbamos a hacer la fiesta final de la quincena. Habíamos preparado una corta obra de teatro en la que participarían los niños y en la que sus padres asistirían a verlos y a grabarlos en video. Cada monitora acompañaba a un grupo pequeño de niños, yo estaba a cargo de dos niñas. Nosotras íbamos a ser los árboles. Nuestro papel consistía en estar quietas hasta que los niños disfrazados de fuego fueran a por nosotras, en ese momento teníamos que tirarnos al suelo.
Lo teníamos ensayado pero algo surgió de repente. Los niños mayores habían preparado en el otro extremo de la pista un pasadizo del terror. Una de las dos niñas lo pasó muy mal el año anterior al entrar y cuando vio de nuevo los adornos ella tuvo un pánico tremendo. Estaba muy nerviosa, y cuando llego “el fuego” no quería tirarse al suelo.
En ese momento tenia que actuar, los padres nos estaban grabando, los monitores estaban expectantes y no querían que nada saliera mal. Entonces se me ocurrió una idea. Me tire al suelo y la dije en bajito “túmbate, que vamos a buscar la pelota que perdimos el otro día en la red del techo”. No funciono y me miro triste. Busqué otra alternativa “venga, que no pasa nada, túmbate un rato conmigo y nos dormimos un poco, ¿te apetece?”. Y nada, esta vez estaba apunto de echarse a llorar. En el último momento, mientras que los demás me miraban extrañados la dije “ven aquí, dame un abrazo”. En ese momento se agacho sin pensarlo y me dio un abrazo.
La mejor de las respuestas, muchas veces, esta delante de nuestros propios ojos. El tacto es la solución a muchos conflictos que se nos presentan a diario. El tacto es el efecto positivo que tiene uno sobre otro. Éste tiene que ser recíproco, receptivo y sensible. De nada me hubiera servido decirle a aquella niña que me diera un abrazo si no es capaz de dármelo. No es solo el efecto, sino también la confianza que hay detrás para que la otra persona responda. Es la expresión al proteger, educar y ayudar a la otra persona y la influencia que hace en ella.

El que no vale puede valer

Reivindico el derecho a soñar, a imaginar nuestro futuro conforme a nuestras capacidades y preferencias.
¡Todos tenemos un lugar en este mundo!
No quiero que me quiten las alas, y si llegara el caso, no hay problema. ¡Llevo otras de repuesto!
Confío en que siempre podemos mejorar, partiendo siempre de lo que sabemos. Pensando en un futuro NO frustrante e inalcanzable, NO pensando en lo mucho que desconocemos, sino en lo mucho que podemos llegar a aprender.
A medida que avanzamos nos daremos cuenta lo mucho que nos queda por descubrir, pero esto no debería entristecernos.
No supe que podría escribir hasta que tuve un lugar donde hacerlo.
Ofrezcamos un espacio donde desarrollar nuestro ingenio.

Exámenes

¿Cómo es posible que después de tantos años estudiando, llegue la época de exámenes y me parezca novedosa esta sensación de estrés/pereza permanente? Es como si una vez pasadas las pruebas uno se olvida de todo lo que ha pasado… que curioso.
Ahora que tengo la mente lúcida he sacado una frase en claro, y es la siguiente:
«Ahora o septiembre, cuánto más me esfuerce ahora mejor lo tendré para la repesca y más cerca estaré de alcanzar mi sueño».

Reflexión sobre los problemas de la Educación en España

Hoy en clase de O.C.E la profesora nos ha propuesto las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los problemas en la escuela actual?, ¿por qué hay tantos?, ¿de dónde surgen?, ¿cómo se arreglarían?
Antes de dar mi opinión personal al respecto, resumiré brevemente lo que hemos conversado en el aula ya que han salido opiniones muy interesantes. A la pregunta ¿cuáles son los problemas existentes en la escuela? se comentaron los siguientes:


  • El fracaso escolar: tenemos unos porcentajes muy altos de abandono escolar a edades tempranas.

  • La falta de autoridad de los profesores en el aula.

  • La poca educación que reciben los niños desde casa. Los alumnos no reciben las enseñanzas básicas desde su hogar, existe una gran desatención por parte de la familia.

  • La poca inversión en la educación: los centros no disponen de los recursos necesarios para realizar adecuadamente la práctica educativa.

  • La evaluación: se pasa de curso repitiendo, no se le exige al alumno lo suficiente,…


A mi parecer, el problema fundamental de la educación en España es la falta de reconocimiento social tanto del servicio (enseñanza) como de la profesión (magisterio). A partir de esta realidad surgen todos los problemas que se han mencionado previamente. Si se valorará realmente este servicio, como derecho y deber del ciudadano, se resolvería tanto el fracaso escolar como la falta de autoridad del maestro.
En primer lugar, el estado pondría su empeño e interés por mejorar la enseñanza, no realizando normativas superficiales sino apoyando a este sector, dando tanto recursos como respaldo social y político. Un ejemplo claro de este menosprecio social es la poca relevancia que toma la educación tanto en los medios de comunicación como en el gobierno. Si realmente los políticos valoraran la educación se dedicarían a conversar extendidamente sobre los problemas que he citado anteriormente, buscarían soluciones y las pondrían en práctica. Todos los partidos se unirían en este sentido, habría consenso y no la eterna disputa que vemos cada día por la televisión.
Por otra parte, cuando se debate en los medios sobre educación en pocas ocasiones vemos a profesionales de este campo. Nos parecería una locura ver un programa sobre medicina protagonizado por matemáticos o ingenieros industriales, sin embargo estamos acostumbrados a oir hablar a muchas personas sobre educación sin tener los conocimientos necesarios para ello. Queda evidente el puesto que tiene nuestra profesión.
Quería aprovechar la ocasión para reflexionar sobre otro asunto que está relacionado con esto último: la valoración que tienen los docentes de educación secundaria. No entiendo cómo el reconocimiento de este tipo de profesiones se mida por la cantidad de conocimientos que se enseñan y no por la complejidad de la tarea a realizar. Si bien es cierto que en la actualidad existen muchos conflictos en el instituto, deberíamos preguntarnos el por qué de esta situación ¿No podría ser porque los docentes no están cualificados para su tarea?
¿Cómo es posible que un licenciado en una materia determinada se “coloque” como “maestro en secundaria” realizando solo un curso? Si es complejo educar a niños, no me puedo imaginar cómo será a chicos y chicas adolescentes. Realmente es necesario que el profesorado esté preparado y cualificado para su práctica educativa, es decir, es imprescindible realizar la carrera de magisterio.
Sin embargo, esta exigencia no existe y por el contrario, se sigue apreciando más (tanto económicamente como socialmente) la función del docente de secundaria. Que paradójico, si es desde la Educación Primaria dónde vienen los alumnos, dónde se llevan a cabo sus primeros aprendizajes y se forjan sus bases cognitivas, psicológicas y lingüísticas. Creo que las personas no son conscientes de los conocimientos que deben adquirir los maestros de Educación Primaria. Estos no se reducen a los temas que se dan en la escuela (mucha gente sigue pensando que es así), sino que se estudian otras ciencias mucho más complejas, interesantes e importantes como psicología, didáctica, teoría de la educación y sociología.
También creo que deberían cambiar la carrera de magisterio. Desconozco cómo será con el nuevo plan de estudios. Ojalá se mire realmente por mejorar la educación actual y se centre en formar a docentes competentes. En este sentido pienso que si realmente se reconociera esta profesión, se nos exigiría muchos más conocimientos, actitudes y aptitudes en nuestra carrera. Se harían criterios de selección más específicos y estrictos. No todas las personas valen para ser maestros, es una realidad. Sería perfecto que la vocación se pudiera medir mediante exámenes, calificaciones,.. Quizás sea algo utópica y plantee soluciones difíciles de hacer realidad.
Al margen del reconocimiento del maestro, existen muchos más problemas que afectan en la escuela. Entre otros destacan:

Fracaso escolar.
Para mí es consecuencia de la sociedad actual. Vivimos en una sociedad del consumismo, donde lo más importante es la cantidad de dinero que se tenga (capitalismo), la imagen externa (la belleza, la apariencia) y la importancia del poder sobre los demás (el reconocimiento por parte de los grupos sociales, el status social) ¿Dónde queda la pasión por aprender? Está claro que no muy bien parada. Ni los medios, la familia, las amistades valoran la sabiduría, un ejemplo es el aprecio que se tiene por las personas mayores. Lo que importa es mantenerse joven a cualquier precio, una persona con experiencia, sabia, mayor, no aporta nada en especial a esta sociedad.
¿Cómo conseguir la felicidad? Mediante la diversión, el ocio, el derroche en uno mismo, los lujos. La pena es que la educación no se considera un lujo, cuando debería serlo. Es una fortuna poder aprender, recibir enseñanzas de nuestros mayores, socializarnos con los iguales, prepararnos para el futuro, formarnos como personas,… Es cierto que la educación ya es un derecho para todos, y estoy totalmente de acuerdo, pero también es verdad que esto puede conllevar a no valorarlo. Como ya nos lo dan, no nos tenemos que esforzar por tenerlo, nos viene dada por ser ciudadanos, ¿qué mérito tiene? Esta conciencia puede ser efecto de este afán por competir (característica de la sociedad actual).
¿Para qué estudiar? Sólo para conseguir un trabajo mejor, para ganar más dinero. Y no quiero ser hipócrita, yo no trabajo gratis. Lo que digo es que se ha perdido el norte, no valoramos lo realmente importante, el por qué de nuestra profesión, la vocación, ser feliz con lo que se hace. Solo pensamos en el para qué. A mi parecer, este problema de base esta en la conciencia de la mayoría de sociedad.
Si nos planteáramos realmente por qué se va a la escuela, si lo hiciéramos entender a los más jóvenes, si confiáramos en las capacidades de nuestros jóvenes si valoráramos este espacio de desarrollo personal, , no sólo como medio de mejorar la economía, de estar a la altura de las competencias europeas, sino como mejorar la conciencia moral de nuestros jóvenesel fracaso escolar no existiría. Con lo divertido que es aprender, descubrir, investigar, reflexionar,…
En conclusión, el fracaso escolar surge de una desmotivación generalizada de la juventud, influenciada por la visión que ésta recibe de su entorno.

Falta de autoridad de los maestros.
En este sentido, lo tengo bastante claro, la autoridad la gana el maestro con su esfuerzo y debería ser concedida por los alumnos por la posición que tiene. Esta realidad se arreglaría si la sociedad fuera consciente de la importancia que tiene la educación, si valoraran el papel del maestro en el desarrollo del sujeto. Si los profesores fueran personas realmente competentes y merecedoras de esa autoridad.

Falta de educación en casa.
Que los alumnos están desatendidos en sus hogares es cierto, y cada vez ocurre más. A mi parecer esto se debe a las exigencias económicas a las que están sometidas las familias en la actualidad. Ya no sólo los dos padres tienen que trabajar sino que tienen que estar pluriempleados para poder seguir adelante. Cuando la situación económica es tan complicada, la educación toma un papel secundario. Los familiares deben recurrir a terceros (niñeros/as, abuelos,…) en la educación de sus hijos. No pueden dedicar el tiempo que desean, y cuando lo tienen deben realizar las tareas del hogar, o están demasiado cansados para ser pacientes con sus hijos.
Primero: la economía debería mejorar, segundo: los padres deberían priorizar. ¿Es más importante hacer horas extra para ganar dinero y comprarme ese plasma tan esperado, o pasar tiempo con mi hijo? ¿Prefiero ganarme mis ahorros para hacerme una operación estética o en un viaje guiado a Roma con mis hijas?
Poca inversión en educación. Soy de las que opinan que no hace falta tener muchos recursos para formar aprendizajes significativos. Aún así, pienso que habría que invertir más en educación, sobretodo en centros de educación especial. Es fundamental que un maestro esté a gusto en el centro donde ejerce su profesión, para ello debe estar respaldado por un equipo amplio y competitivo de docentes. Si faltan recursos personales en un colegio, el maestro trabaja baja más presión y puede desmotivarse porque no puede con todo.
Como dato curioso al respecto, me parece curioso que hayan padres que les cuesten soltar algo de dinero cuando se trata de excursiones didácticas y guiadas y no escatima en caprichos para sí mismos.

Evaluación.
No creo que la causa fundamental del fracaso escolar sea la evaluación, aunque sí que afecta considerablemente en la motivación de los alumnos. Es cierto que los niños necesitan muchas veces algo de presión para estudiar. Si los alumnos pueden pasar de curso con alguna asignatura pendiente, si encuentran dificultades en aprobarla está claro que la dejará para el año siguiente. Esta realidad fomenta la ley del mínimo esfuerzo, y no valora realmente el trabajo del alumnado.

Tipos de moral según L.F.Vílchez

Moral del camaleón.


  • Cosas positivas: se adapta a las circunstancias.

  • Cosas negativas: hipocresía, parece lo que no es, es lo que no parece.


Moral del león.


  • «Yo me cogo la primera parte porque soy el mejor»

  • La ley del más fuerte. La que se impone.


Moral de águila.


  • Negativo: se sitúa por encima del bien o del mal.

  • Postivo: tiene una visión del conjunto, agudeza visual.


Moral del ratón.


  • La moral de las pequeñeces.

  • Buenos modales, pero frente a las pequeñeces se molesta.


Moral de la hormiga y de la cigarra.


  • Hormiga: trabaja

  • Cigarra: superficial y vanal.

  • Distinción entre el hombre profundo o superficial.


Moral del perro.


  • Positivo: fiel.

  • Negativo: Cuando esa fidelidad se vuelve autómata, obediencia ciega.

  • No tener personalidad propia. Un ser moral es un ser autónomo.


La moral del buho.


  • Que decide por nosotros, es el sabio.

  • No ayuda a que la gente sea responsable. Tener una moral prestada.


Moral del asno.


  • Animal sufrido, funciona «a palos».


Moral del mono.


  • Imitadores. Imitan conductas sin asimilarlas, sin hacerlas propias.


Moral del cisne.


  • Mito de Narciso. Persona narcisista.

  • Gente que no se ve más de su ombligo. Todo parte y acaba en sí mismo.


Moral del caballo.


  • Elegancia/nobleza/bello.

  • Lo bello o hermoso va unido a la bondad.


Moral del osito.


  • Ternura. Parte emocional de la moral. En la moral tiene que aparecer aspectos emocionales.


Moral del gato.


  • Ariscos. Moral de la sospecha.


Moral del ser humano.


  • Animal racional. Sinónimo de razón.

  • Capacidad de: autonomía, libertad interna, justicia (con relación a los demás), responsabilidad y alteridad (relación con el otro).

«El abuso de la verdad es peor que la mentira» de Blas Pascal.

Analizando esta frase desde un punto de vista objetivo y racional, no estoy de acuerdo. Para mi la verdad es un objetivo que deberíamos buscar constantemente en tantos campos como nos sea posible. La mentira, al contrario, la rechazo, como toda manipulación y distorsión de la realidad.

Sin embargo, desde otra perspectiva mucho más subjetiva y personal, sí que creo que la mentira puede ser buena en muchos sentidos. Este cambio de parecer parte sobretodo por la consideración de la intención de la que nace la mentira. En muchas ocasiones nos presentamos ante situaciones complejas, directas, en las que decir la verdad puede ser realmente doloroso. Porque es cierto el dicho «la verdad duele».

Nuestra condición humana nos tienta muchas veces a la mentira ¿Y por qué? Por esto mismo, porque hay algo más importante que el saber que es el sentimiento. «El ser» más que «el conocer». Cuando conocemos una verdad dolorosa respecto a la vida de un amigo, cercano o familiar nos sentimos mal porque nos ponemos en su situación, empatizamos. Y el simple hecho de ponernos a pensar en cómo reaccionaría al enterarse de esta verdad nos hace sentirnos muy mal.

Por esto mismo pienso que la siguiente afirmación de Luis Fernando Vilchez está más acertada:
«Uno puede tener la verdad y abusar de ella. La persona es más importante que la verdad».

Esto me recuerda a ciertos trastornos que sufren algunas personas que son incapaces de empatizar, de comprender los sentimientos del compañero. Seguramente estas personas tienen muchas dificultades a la hora de establecer relaciones de amistad por este motivo. Porque no saben «suavizar» la verdad, porque no lo ven lógico ni útil.

Relacionándolo con la educación, creo que hay que fomentar en la escuela la empatía. No hay que abusar ni del saber ni de la mentira. Hay que pensar más en lo que subyace en nuestros comportamientos, analizar por qué abusamos de la verdad y por qué mentimos. Fomentar la autocrítica, la autoreflexión. Comprender que ni todo es blanco ni todo es negro, que hay una gama de grises muy amplia en la que abarca conceptos y hechos tan problemáticos como la mentira. Y lo que realmente importa es el motivo e intención que hay detrás de cada uno de nuestros actos. De nuestros principios y valores para con los demás.

Del presupuesto antropológico de la Educabilidad a la Educación comorelación

Una de las lecturas de la asignatura Teorías de la Educación Contemporánea, comúnmente denominada «TICE», era este texto de G.Jover de Olmeda. Me gustó tanto que realicé el resumén que os adjunto. Quizás si algún día me atreva estudiar Pedagogía tenga el honor de conocer a este profesor, que según he oído: «uno de los mejores».

Del presupuesto antropológico de la educabilidad a la Educación como relación.- Gonzalo Jover de Olmeda

Según HERBART “el concepto fundamental de la pedagogía es la educabilidad del alumno” es decir, la ductilidad o la capacidad de cambio. Requiere a sujetos con capacidad de moralidad. Solo los que puedan proyectar y decidir cursos de acción podrán ser libres.
A diferencia de la antropología biológica que hablaban de la predisposición innata del hombre (como el aprendizaje, la defensa,…)
EIBL- EIBESFELD decía que ello no tenía que anular la libertad de elección. El ser humano es capaz de independizar los comportamientos de las impulsiones, puede llegar a la reflexión que es la auténtica raíz de la libertad humana. Como mencionó ZUBIRI “el ser no tiene más remedio que preferir”. Elige una cosa en vez de otra mediante proyectos. Si fuera libre al 100% no podría ser educado ya que sería pasivo e inmutable.

A esto ser refiere HERBART “pasar de la indeterminabilidad a la consistencia” es decir, el miedoso que no es capaz de elegir es la persona que no podrá llegar a ser libre nunca. Quien teme al compromiso.
GEHLEL habla de la carencia del hombre, como el desvalimiento inicial y dependencia al nacer de los demás. Algo que es negativo. Sin embargo, el ser humano tiene algo muy positivo que es su capacidad de aprender. El hombre no está atado a unas “condiciones de vida”, no tiene que distanciarse del entorno, de la presión de los estímulos.
“Suple con su acción su desespecializació. Puede objetivar el mundo, tener una visión más amplia, no depende de satisfacer sus necesidades vitales. Como dice G.J de OLMEDA: “el mundo del hombre no es un mundo cerrado y acabado, sino un mundo en continua expansión”. Esta muestra el fracaso de la metáfora agrícola de Rousseau: “el gran misterio de la educación consiste en no educar”, ya que sin la ayuda de los demás el ser humano no desarrolla sus capacidades al 100%. La educabilidad es pensar en las posibilidades de emerger en la relación del individuo con su entorno: no solo como un espacio natural sino un espacio de creaciones y significados culturales. Menciona que el niño al nacer se encuentra dentro de una telaraña social por principios y reglas. Aun así, son los individuos los que toman las decisiones, sus pautas de vida ya que esa telaraña no debe ser en ningún momento pegajosa. La educación intencionalmente planificada es el proceso por el que se ayuda al educando a situarse en y desde ese entorno de creaciones y significados culturales, y al educador como el mediador entre el educando y ese mundo. DILTHEY la ciencia de la pedagogía debe comenzar por una descripción del educador en sus relaciones con el educando. Para PLATÓN el educando tiene un papel fundamental dentro de la educación ya que implica algún tipo de acción o participación por su parte:»Toma él el conocimiento de sí mismo, sin que alguien le haya enseñado”, “Nadie puede educarse por otro, como nadie puede vivir por él”. «Aún así piensa que los educadores ayudan a que el individuo se eduque, por lo tanto, esta en contra de la educación negativa de Rousseau.
El profesor ofrece herramientas para la superación.
Los niños tienen al alcance muchas posibilidades de información inmediata, más si vive en una sociedad moderna, el problema es que muchas veces la información es inconexa y parcial, de gran complejidad.
Según la UNESCO: “el maestro es quien ha de transmitir al alumno lo que la humanidad ha aprendido sobre ella misma y de la naturaleza”.
La relación educativa tiene una base de asimetría y dependencia. El niño aprende mediante ensayos y experiencias (en vez de nacer ya con funciones diversas), pero si que tiene el hábito de aprender.
Esta asimetría puede llevar a la dominación, pero esta no es característica de la educación. El educador pone su superioridad y sabiduría al servicio del educando y no para manejar o adoctrinar al educando. es una dependencia pasajera.
Gonzalo Jover de Olmeda señala que es imprescindible en la educación la confianza y el respeto. Ver las posibilidades del otro para que tenga autoconfianza, ganas de atreverse,… Como dijo
KANT “debo ayudarle sin ver que es mi amigo”. Pero el ideal ético del respeto es insuficiente como condición de relación educativa, ya que el respeto se dirige a todo el mundo pero la orientación pedagógica va hacia un “yo concreto”. Debe existir un reconocimiento, un “amor pedagógico”. En sentido es como un “Amor maternal”como lo denominó PESTALOZZI.
JASPERS mencionó:“el hombre solo puede ser libre en comunicación con otro sí mismo, con otra libertad”. Según él hay dos grandes esferas: Comunicación empírica: relaciones colectivas: motivos/efectos. Objetos reemplazables. Da una comunicación insatisfecha. Comunicación existencial: profunda, sujeto a sujeto. Yo y tú.
La relación educativa se encuentra entre ambas. Los dos miembros están en el mismo nivel, pero la relación es asimétrica no es existencial porque carece de finalidad establecida; la educación sí tiene un objeto “objetivar al otro”. Tiene una intención del otro. Pero sí que afirma su carácter de sujeto. No un juego intersubjetivo como la amistad, ya que la intencionalidad preside en la relación. La intención es conseguir un fin, persigue un propósito. La intención pedagógica marca la diferencia.- Max Van Manen
Para PETERS la educación designa una tarea o actividad en el educador como un resultado en el educando [una cosa no implica la otra]. SCHEFFER prefiere hablar de “intención” y “éxito” que de “tarea” y “rendimiento”.La relación educativa es de intercambio activo.