La escuela de la señorita Olga







¿Qué he pensado durante la proyección? Primero: lo poco que aprendí en la escuela. Tengo un cálido recuerdo de primaria pero no se compara con las vivencias de estas personas. Y segundo: ¿cómo es posible que métodos tan efectivos sean disueltos aunque sus magníficos resultados quedan evidentes?
Esta cuestión me hizo recordar lo que llegue pensando hoy nada más entrar a la facultad, al fijarme en las pancartas que adornan nuestras paredes sobre la manifestación que habrá en breve: ¿Cómo podemos ser los españoles tan sumisos? Sí, he generalizado en demasía, pero hay que admitir que durante la historia hemos dejado claros ejemplos de nuestra condición. El hecho de abandonar una dictadura por la muerte del dirigente y no por la rebelión del pueblo es una muestra de ello.
Con relación a la pregunta anterior, supongo que hay muchas personas que han defendido este tipo de escuelas y no han encontrado apoyo en los poderes políticos, por lo que no les quedaba más remedio que obedecer a sus mandatos. ¿Y cómo es posible que los altos cargos no defiendan estas “escuelas democráticas” si éstas promueven el desarrollo de los ciudadanos? Será porque no les interesan que el pueblo conozca sino que obedezca.
Que la disciplina se utilice para que los alumnos aprendan más es una falsa. El fin de la educación para los políticos, durante muchos años, ha estado lejos de crear individuos reflexivos, críticos…vivos.
Citas sacadas del video:

Cuando recuerdo mi etapa primaria, no encuentro palabras sino impulsos, respuestas.
Olga tenía pasión, deseo de conectar con la gente.
Buscaba la autodisciplina, la que poseemos. Del interior a fuera.
Aprendíamos a partir de los paseos. Las excursiones no eran una pérdida de tiempo.
Amar y observar la naturaleza. La belleza de las pequeñas cosas
El arte estaba en el vivir cotidiano.
Recibíamos una formación solidaria con el pueblo.
Conseguía expresarme escribiendo, otros pintando, cantando,…
La escuela me preparo para toda mi realidad, mi vida fue en base a esa experiencia.
Resulta difícil abrir los ojos a alguien para que se encuentre la realidad.

Visita al Inmaculada Concepción

Esta vez quería contar mi experiencia en el colegio Inmaculada Concepción.

Nada más llegar nos recibió Marta que se encargó de explicarnos el funcionamiento de los centros de Educación Especial y éste en concreto. Este colegio destaca por sus barreras arquitectónicas, ya que se trata de un edificio de unas 4 plantas que no tiene ascensor. Por lo tanto hablamos de un colegio de Educación Especial bastante especial, valga la redundancia.

Los alumnos que son integrados en el centro no tienen un grado elevado de discapacidad y/o deficiencia, debido a lo explicado anteriormente. No están en régimen de internado, y el horario de clase es semejante al de un colegio normal.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de recursos humanos que tienen: hay auxiliares, profesores de educación especial, logopedas, una fisioterapeuta, una enfermera, auxiliares de comedor,… Hay casi más profesionales que alumnos.

Vimos las diferentes clases y tuvimos la oportunidad de estar durante una hora con un grupo de 6 niños en el aula de informática. Cada una de nosotras tenía que estar a cargo de uno de ellos. A mi me toco cuidar de Nanger, sin duda alguna, ¡un encanto!. Estuve persiguiéndole durante toda la hora ya que no paraba quieto. Todo le llamaba la atención, el problema es que nada de ello le interesaba más de unos segundos, asi que se pasaba el rato de un lado para otro. Según Marta, aprenderá a hablar en breves, y tiene pinta que cuando lo haga no va a parar. Tiene mucha intención comunicativa, y lo demostró con creces.

Una de las cosas que más temía de esta visita era la reacción o sentimientos que podía tener al ver a los niños afectados. Quizás sería pena, lástima, compasión,… Sin embargo, cuando los vi, no pensé ni sentí nada de esto. Sentía lo mismo que cuando veo a cualquier niño en la calle, o en el colegio. Algunas veces me sentía inferior ya que era incapaz de comunicarme con ellos (en el caso de algunos síndrome de Down o  con retraso mental, empleaban un lenguaje de signos adaptado que no entendía). También en ocasiones me sentía confusa, no sabía como reaccionar ante ellos, no sabía como hablarlos, como contestarles, lo mismo que me ocurrió el primer día que me “enfrenté” a un grupo de niños de 5 años trabajando como monitora. Creo que es lo normal al encontrarnos en una situación nueva.

Más tarde cada una nos fuimos a una clase distinta. A mi me toco con un grupo de 1º de unos 4 a 6 niños. La mayoría tenían Síndrome de Down. A Pelayo le gustó mi reloj y se quedó a mi lado embobado mirando las agujas. A María le estaba aburriendo y me sacaba la lengua constantemente haciendo muestra de ello. Me alegré que ninguno de los presentes reaccionara mal ante mi presencia, supongo que es difícil que un día, así… ¡de repente! venga una chica que no conocen y cambie el transcurso normal de la clase.

Fue en esta clase cuando me di cuenta, de que no es mi ilusión trabajar en este campo. No es que no me gustara, sino que sería distinto a mis expectativas. A mi me gustaría enseñar más conocimientos. Soy una persona muy dinámica y me gustaría ver la evolución de mis alumnos a un ritmo más rápido. Me acuerdo de Carlos, un niño con autismo, no ha evolucionado nada desde que entró en el centro, a pesar del trabajo que realizan los educadores con él.

Como muy bien comentaste, cada uno reaccionamos diferente a las mismas experiencias. Mi reacción fue esa, me di cuenta de que estoy donde realmente quiero estar, y que me encantaría, en un futuro no muy lejano, dedicarme a la docencia en la Etapa Primaria.

Una cosa aprendí este día y fue lo siguiente, quien se dedica a la Educación Especial realmente le fascina este mundo y quiere participar en él. A mí me pareció una profesión muy difícil ya que requiere tanto competencia en este campo, como un carácter fuerte: personas que puedan llevar su función tanto educativa como emocional satisfactoriamente sin que esto interfiera a su vida personal. Como he comentado, no me importaría trabajar en estos centros, pero no sé si poseo la capacidad de realizar ese cargo bien y lo que es aún más complicado, que ello no me afectara.

El tacto en la enseñanza.

El año pasado realice un trabajo sobre este libro. Es una de mis obras favoritas, por lo que hice esta tarea con muchísimo gusto.Aquí dejo el resumen, la introducción que hice sobre él y mi valoración crítica.
Os recomiendo la lectura de este libro. Da mucho en qué pensar.
Actualmente la incertidumbre y la diversidad de perspectivas son dominantes. En nuestra sociedad gobierna el consumismo y la competitividad. Los valores morales y éticos han pasado a estar en un segundo o tercer plano.
Debido a ello, Max Van Manen nos induce a la reflexión al entender nuestro papel, motivando así a los futuros maestros desde una visión realista y exponiendo los problemas actuales con los que nos vamos a enfrentar.
Habla del tacto, que es el término que engloba todas las cualidades positivas que debe tener un profesor. El tacto es el motivo por el que dejamos nuestro egocentrismo para ayudar a otra persona sin cuestionar el porqué. El tacto es el afecto que se tiene por el niño y la esperanza que ponemos en él.
La educación en este sentido toma un papel fundamental ya que es la encargada de orientar a las nuevas generaciones. Y además, debe garantizar una seguridad y estabilidad al niño que carece de tales “privilegios” por causas familiares. Son los vigilantes de los mas pequeños, los que además de protegerlos ante el peligro les aporta recursos y entusiasmo para que un día pudieran llegar a nadar por si solos.
Introducción del trabajo
Después de visitar el museo, los niños subieron al autobús y se sentaron en los asientos. Yo, atrás con otra monitora, estábamos pendientes de que todo fuera bien. De repente sentí un ambiente distinto, una armonía especial. Todos prestaban atención a cuatro chicas que se sentaban delante de mi. En ese momento, asome la cabeza entre los dos asientos y note como entre ellas había una complicidad singular. Estaban cantando, y parecían ángeles. Un año atrás finalicé el curso de monitora de tiempo libre y con el vinieron las practicas. Me ofrecieron ir a acompañar a las monitoras y a los chicos de 6 a 12 años, y fui de voluntaria.
Después de comer los subimos a clase. Estábamos en el colegio donde pase mis años de primaria, esta vez trabajaba de monitora de tiempo libre a cargo de un grupo de 15 niños de unos 5 años. No paraban quietos y decidí hacer una clase de relajación. Puse colchonetas, apagué las luces y puse música relajante. Comencé a hacer un corto masaje a cada niño. Alguno cerraba los ojos, otros me miraban, otros sonreían. Les gustaban, estaban tranquilos. Quería que comprendieran lo bueno que es dar una caricia en vez de un golpe, lo agradecido que es recibir un regalo de otra persona y lo bien que te puedes sentir al devolvérselo. Cuando terminé, sin decir nada, todos se levantaron y cogieron las plumas, hojas y demás materiales que había empleado al darles el masaje y me dijeron que me tumbara. Ellos empezaron a devolverme el regalo que les había dado.
Mientras que veíamos “El libro de la selva” sentados en las colchonetas, Yihad se puso tras de mi y empezó a peinarme el pelo con sus dedos. Iria, una niña que no le gustaba mostrar tacto con los demás, se puso a mi derecha y me abrazo. ¿Por que quiero ser profesora? Es una pregunta que mas de una vez me han hecho y me consigue hacer sonreír para mis adentros. Supongo que es porque siempre me fascino el comportamiento que tienen los niños al descubrir la vida. Y también porque a través de estas “pequeñas” experiencias, he aprendido muchísimas cosas. Entre ellas lo nque puedo conseguir hacer por ellos y por mi misma. Como dice Manen:
«Ellos nos demuestran lo que somos capaces de hacer con nosotros mismos y con este mundo compartido”.
Me encantan los retos y no hay mejor reto que ayudar a otra persona a que consiga andar por el camino correcto. Yo creo que no hay otra manera de hacer esta transmisión que con tacto. En esos tres ejemplos que he comentado, el tacto esta presente. Es mas que físico, es sentir la presencia de otra persona, que esta ahí contigo y que te responde. Una mirada, un abrazo, una sonrisa,… Porque a través del tacto rompemos esa barrera que nos separa tanto, entre los adultos y los niños. Porque nos ponemos a su altura, porque admitimos que ellos también nos pueden ensenar, porque nosotros no somos diferentes y porque nosotros también fuimos pequeños alguna vez. Un profesor me recomendó este libro, y decidí hacer el trabajo sobre él. Mi trabajo va a consistir en un resumen exhaustivo de cada capitulo, ampliándolo con algunas frases hechas, proverbios, mapas conceptuales, mi propia experiencia y mi opinión. El libro del que voy a hablar es “El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica” de Max Van Manen, editorial ‘Paidos Educador’.

Valoración Crítica.
Un libro para reflexionar, un libro de valores, un libro lleno de ejemplos y lleno de vida. Me ha hecho recordar muchas situaciones y relaciones que he vivido en el pasado de una manera objetiva, fijándome en el por qué de mis actos o en los de mis profesores y la carga moral que tienen dichas experiencias.
Una palmada en el hombro para una aprendiz de maestra. Dando optimismo aún basándose en ejemplos realistas (tristes, desagradables, crueles…) pero a la vez animándonos al cambio, a no olvidar la esencia de nuestra profesión. Me ha parecido un libro fantástico, no solo por su estructura y por sus “frases celebres”, si no porque me ha hecho pensar sobre lo que de verdad supone ser profesor. Al encontrarnos tan distanciados de las responsabilidades que más tarde tendremos, los profesores en potencia albergamos unas esperanzas y una visión de futuro sobre nuestra profesión que son ciertamente utópicas. De repente nos damos de bruces con la realidad, caemos en la cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que es totalmente distinta o al menos mucho mas complicada de lo pensábamos. Viene bien que te recuerden de vez en cuando lo que vas a ser, lo que debes hacer, conocer las repercusiones de tus actos, porque quizás cuando te lo empiezas a plantear ya es demasiado tarde y muchas de las verdades que creías inamovibles no tienen sentido, te has quedado sin respuestas. Muchos de los ejemplos me han conmovido y han dejado de ser parte de un trabajo a un recuerdo mas… .un libro sobre experiencias, o el libro: una experiencia?

El ser humano en decadencia

Viviendo en esta Sociedad tan consumista y capitalista, ¿en qué lugar queda la educación? Siempre ha sido un instrumento de los altos cargos para crear individuos competitivos en su futura vida laboral, y ahora no sería menos. No es de extrañar que las competencias de nuestros alumnos estén más vinculado a las asignaturas prácticas y no tanto a lo teórico, a lo científico más que a lo humano.

“En la actualidad se le da más importancia a la transmisión de conocimientos en detrimento de las otras dos: trasmisión de valores y socialización.”

¿Qué ocurre en los institutos? Los chavales se dan cuenta de la realidad existente, que todos aquellos valores o comportamientos que se les han exigido de pequeños son incumplidos por sus mayores. Ven claramente un clima de desconfianza: sus profesores dudan de sus cualidades y se les trata casi como delincuentes. Los adolescentes se sienten inseguros y sometidos a unas instrucciones demasiadas estrictas. Pasa a ser un rival de competición que debe adquirir unos conocimientos determinados para poder pasar de nivel.

“El mundo de la educación tiene más que ver con lo que somos que con lo que sabemos. Lo que somos tiene que ver con lo que sabemos pero al final lo que queda es solo lo que somos.- Luis Pumares-“

Actualmente ¿se nos valora nuestra forma de ser o nuestra manera de realizar las actividades que se nos asignan? Está claro que lo segundo. Por ello considero que estamos perdiendo nuestra condición humana. Acabaremos siendo un producto de compra y venta y estaremos bajo las presiones económicas del país, se nos subastaran a las empresas (con suerte) según nuestro dominio en el oficio. En un establecimiento de venta de coches ¿les importará más que seamos amables o que lo aparentemos? En este momento es más importante el parecer que el ser. Los valores están enmascarados por la envidia, la competitividad, la soberbia,…

“Lo importante no es cuantas lenguas hable una persona, sino que en alguna de esas lenguas sepa decir algo interesante.”

Ese es el resultado, estamos tan obcecados por cubrir todas las expectativas que han puesto en nosotros el Estado, que a la hora de la verdad ya no sabemos decir nada interesante.

¿Y nos sorprende la situación actual en los institutos? No entiendo el por qué. Simplemente los chavales se están haciendo mayores. Se están convirtiendo en lo que creen que es ser adulto, teniéndonos como ejemplo.

Ejemplos de cómo no hacer las cosas

En esta ocasión quería escribir sobre algunas experiencias que he vivido gracias a mi “fantástico” trabajo como cajera. Sí, al final mis expectativas de trabajar como monitora de ocio y tiempo libre se han visto limitadas por las pocas salidas que actualmente hay en este campo (como muchos otros).

Bueno, habrá que sacarle partido. Y no esta mal reflexionar de vez en cuando mientras se está realizando una tarea tan metódica como la mía.

Podría mencionar los innumerables casos de individuos que ni se molestan en contestarme los “buenos días”, o los que se me dirigen como si careciera de ningún tipo de estudios. Muchos de ellos se han sorprendido cuando les he comentado que solo estoy para pagarme los estudios (¡que locura! ¿Es que los jóvenes de hoy en día hacen esas cosas?).

Sin embargo me parecen más interesantes esas situaciones con las que me he topado de vez en cuando, algo pintorescas y que me han dejado un tanto aturdida. Dos de los casos más llamativos fueron los siguientes:

Mi hermana estaba pasando la compra de una pareja de unos treinta y tantos años que llevaban a su pequeña de unos 6. Ambos llevaban todo tipo de alimentos, en su mayoría chucherías y bollería industrial, refrescos y demás productos (bastante caros y de poco valor nutricional). La cuestión es que la señora saltó la alarma al pasar por la barrera de seguridad. El hombre de seguridad se acercó para controlar la situación, mientras tanto la pareja se encontraba algo nerviosa. Pidió que la madre enseñara el bolso, y nada más abrirlo vio que llevaba un tanga con transparencias del centro comercial. Lo primero que dijo la mujer ruborizada y enojada fue:
- ¡Ha sido la niña! ¡Te he dicho mil veces que no cojas cosas de la tienda! ¡Si es que eres un trasto!
El padre enfadado y avergonzado por el numerito que estaba montando su esposa, se acercó a la niña dispuesto a echarle la bronca. La pequeña no tardo en decir, algo confundida y en bajito:
- Pero si ha sido mama.
La respuesta del padre fue de película. Estaba claro que la iba a caer una grande cuando llegara a casa.
Después de disculparse al encargado de seguridad, siguieron embolsando. Mi hermana preguntó si querían llevarse el tanga. A lo que contesto la madre, algo tímida que sí.

El tanga costaba 1 euro.

Estaba despidiéndome de un cliente cuando ocurrió lo que os voy a narrar. Resulta que la cinta transportadora no para de pasar hasta que uno de los productos pasa por el sensor que hay en el extremo más próximo a la caja. Muchas personas desconocen esto y piensan que somos las cajeras las que damos incontrolablemente un pedal. La cosa es que cuando el producto en cuestión no tiene el peso o tamaño suficiente (como puede ser una prenda, una bolsa de patatas fritas,…) el sensor no detecta ningún elemento por lo que la cinta sigue funcionando. El resultado es que la compra del primer cliente se amontona en la caja mientras que la compra del siguiente se mezcla con la anterior.
Esto fue lo que me ocurrió una vez. El señor de la primera compra, creo que marroquí (es importante el dato por lo que sucedió a continuación), se puso a apartar, amablemente, los alimentos que no eran suyos para que yo no me confundiera al pasarlo por el lector. El segundo cliente se puso a gritar como un energúmeno:
- ¡Qué no toques mi compra con tus manos! Pero que demonios haces ¡joder! ¡Pero con que derecho tocas lo que no es tuyo!
El hombre extranjero se puso algo nervioso y respondió como pudo a las acusaciones de este hombre. Yo pedí que se calmaran, que no había ningún problema, que el segundo cliente apartara por favor su compra y ya está. Sin embargo este no lo hizo, se nos quedo mirando con los brazos cruzados, por lo que tuve que preguntarle al señor marroquí qué productos eran suyos uno por uno (preferí preguntarle a él porque parecía mucho más simpático que el siguiente). Cuando éste se fue, el otro hombre se puso criticar sin ningún sentido al señor que ya se había ido, con frases tan recurrentes como:
- Encima que vienen aquí hacen luego lo que quieren. Deberían llevarlos a sus países. Encima que vienen aquí a quitarnos nuestro trabajo.
En ambas situaciones esta claro que hay una falta de educación por parte de alguno de sus protagonistas. Me avergüenzo de sus personalidades y lamento a los pobres niños que les toque vivir con semejantes individuos como “padres”. ¿Qué ejemplo están dando con su actitud? ¿Realmente son conscientes de sus responsabilidades como adultos? ¿De verdad desean convertir a sus hijos en lo que son? ¿O acaso vivieron este tipo de situaciones cuando eran pequeños y creen que es lo normal?

Educación para la guerra

En una de las clases de Luis Pumares estuvimos debatiendo sobre ¿qué era la educación? Una cuestión más difícil de contestar que de plantear.
Él comparte mi visión positiva del término por lo que hablar de “mala educación” sería contradictorio. Sin embargo un compañero de clase comentó la situación de algunos países más desfavorecidos, en la que se educa para la guerra.
¿Estaríamos hablando de educación?
Opino que se está dando un mal uso a esta palabra. Este término se define por la intención del educador. En este caso, se está empleando el sistema educativo para manipular a las masas, parar instruir a una población con fines políticos y económicos. No se mira en ningún momento por el bienestar del educando, el individuo realiza la actividad impuesta como un objeto, como un elemento hecho a unos fines, sin posibilidad de cambio y de ser distinto.
Tanto en esas escuelas como en las de nuestro país existe una instrucción. Una difusión de conocimientos, creencias, comportamientos que se dan como óptimos. Sin embargo, la diferencia fundamental es el abuso de la relación asimétrica que existe entre el educador y el educando. Cuando se “Educa para la guerra” el alumno está sometido a las órdenes de su superior. Sin embargo en nuestros colegios, aunque existe una autoridad, se mira más por el bien del sujeto.

¿La educación dura toda la vida?

Todos sabemos que la educación toma un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad del ser humano, pero ¿qué ocurre cuando somos adultos? ¿Somos capaces de aprender? O lo que es aún más interesante, ¿somos capaces de perfeccionar nuestros pensamientos, actitudes, nuestras perspectivas ante la realidad, nuestro carácter? Hay muchas personas que lo dudan, y a mi parecer están engañados. Le explico:
Al igual que Dorothy Coskille, creo en la “capacidad de reeducación”, es decir, la posibilidad de mover los cimientos que definen nuestro comportamiento. Hay experiencias que pueden variar tanto nuestra vida, como la visión que tenemos de ella. Por ello, opino que la duración de la educación dependerá de las situaciones que pasemos en la vida, y lo que es más importante, cómo reaccionamos ante ellas.
Según Peters: “la educación es una actividad que dura toda la vida, porque siempre ampliamos conocimientos».

Para mí, la educación es tan finita como nuestro paso por el mundo. La durabilidad de la educación la decidimos nosotros.
Ser educador no es haber llegado a un destino.-Hesse-
Es cierto que hay personas que actúan y piensan de la misma manera desde que acabó su “etapa educativa/escolar”. Realmente, han limitado su capacidad innata de aprender.

Quien no es capaz de reeducarse, es porque no es consciente de esta posibilidad, o lo que sería peor, no quiere hacerlo. Tiene un carácter inamovible desde sus comienzos y se siente orgulloso de pensar y actuar como cuando tenía 20 años.
Que pena, si la vida es todo cambio, movimiento, caminar…

Para un ser consciente, el existir consiste en cambiar, en madurar, en crearse indefinidamente a sí mismo.- Henri Bergson-

El valor del contexto familiar

La pasada clase de Bases estuvo hablando sobre la importancia y repercusión que tiene el contexto familiar de los niños/as. En uno de los capítulos de El tacto en la enseñanza de Max Van Manen dice lo siguiente: “el contexto de la pedagogía se centra en las historias personales”.
En este punto el autor explica cuatro ejemplos que me impactaron mucho:
El primero era de un niño que había desaparecido durante toda una noche, los policías llamaron a la profesora para que estuviera informada y pudiera dar algún dato para facilitar la búsqueda. Ella dijo donde vivía su mejor amigo. Los policías encontraron al niño al lado de la casa de su amigo, dentro de una tienda de campaña. Estaba enojado porque no se llevaba bien con el novio de su madre. Lo peor de todo era el caso de su amigo. Los policías cuando entraron en el hogar vieron que sus padres eran unos alcohólicos y ni echaron de menos al niño.
El segundo caso es el de un niño de muy poca edad que se encuentra con una profesora que estaba en su jardín. Él se presenta, es muy risueño y le dice “no tengo padre y mi madre siempre duerme,… ¿la tuya también?”. Ella extrañada le dice que no. A continuación la pregunta que quien se encarga de hacerle la comida, y el niño responde orgulloso que su hermano de 6 años. Al día siguiente la profesora le cuenta el caso a una agente social del lugar. Esta la informa de que esa familia es muy conocida, el padre murió hace años y su madre es alcohólica.
El tercero trata de una maestra que da clases en una barriada marginal. Ve que una niña falta mucho a clase y las veces que se presenta no esta limpia ni peinada. La profesora decide que su clase participe en un concurso de cante entre los demás colegios. Su grupo gana. El director, orgulloso, decide fotocopiar el diploma para que todos los alumnos se lleven un ejemplar a casa, en ese momento la maestra aparece y pregunta por la niña que tanto falta “me apena que no halla participado. Estuvo ayudándonos mucho y sabia que día era el concurso”, a lo que le contesta el director “ya, si fuimos a por ella”. Resulta que fueron a buscarla a casa, cuando abrieron la puerta estaba en el pasillo, sangrando. El novio de su madre abusaba de ella.
Las historias personales inducen a la reflexión pedagógica.

La Pedagogía nos exige reflexionar sobre las vidas de los niños.

La pedagogía es sensible al contexto de las historias personales.

Los niños necesitan apoyo para llegar a ser independientes.


Estos casos son realmente entristecedores. Y lo que sería aún más lamentable es que nosotros como futuros educadores no seamos conscientes de estas realidades. No podemos entender el comportamiento del alumno sin antes conocer su situación personal.

Muchas personas les restan importancia a estos sucesos diciendo “hay niños en situaciones peores en otros países”. Nosotros no podemos conformarnos con este pensamiento pasivo y conformista. Los niños necesitan seguridad, estabilidad, dirección y apoyo, tanto de su familia como de su entorno cercano. No hay otra manera de cubrir dichas necesidades que mediante la comprensión y la cercanía emocional.

Profesores y p r o f e s o r e s

Vuelta a la rutina y me encuentro con la sorpresa que mis ánimos por empezar de nuevo se ven derrumbados en un momento. Al menos la primera clase me dio las fuerzas suficientes para encontrarme con lo siguiente. Os cuento.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué deciros!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos!
El 1º y no menos importante: «Amar a Luis por encima de todas las cosas», ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera «antes y después» de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría «el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella».

Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases «o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez «es que si no trabajo no podría estudiar», «no es asunto mio». No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos… Sí, fueron sus modos. Menudo un maleducado.

Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan tan tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto.
Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.

«Respetar a todos y cada uno de ellos». Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no?. Quizás tenga razón Luis: «en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan». Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando malos ratos. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira.

No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrás superar cualquier obstáculo, por dificil que sea.

Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,… Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente.

Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,…
La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,…
«El principal objeto de la educación, como el de toda disciplina moral, es engendrar felicidad» W.M.Growing
¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que Luis Pumares escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.

En fin, menudo día. Por una parte me emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión… por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias, ni creo que le interese…

Antes de poder dibujar en el lienzo, me quitaron el pincel. (nota mental: no hacerlo en un futuro ^^)

Formación inicial.

Después de unos días sin escribir, ni muchos ni pocos, era hora de ello. ¡Es que mi mano pide tregua en vacaciones!, en verano las neuronas se evaporan, en invierno se masifican y se enfrían… como la tinta de la pluma ¡cuánto le cuesta!
Tanto en julio como en diciembre, soy incapaz de terminar un libro, ¡ni siquiera de empezarlo! Que triste. Pero no hay problema, en poco tiempo volvere por Metropolitano… donde el camino hacia la facultad se hace tan interesante, cuando las ideas se organizan y tienen ganas de decirme cosas.
Ahora escribiré mi opinión personal de un artículo de Rosario Ortega, Catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba, «Formación Inicial».
Al igual que Rosario pienso que la escuela es un medio imprescindible para el desarrollo del individuo en la Sociedad. Debe difundir valores democráticos como la justicia, la tolerancia, la igualdad de oportunidades,…
Es cierto que se exigen muchas competencias al docente, pero tanto si hablamos de países desarrollados como si no fuera el caso. Las competencias variarán significativamente según las exigencias del país correspondiente.
En el caso de España, los profesores deben luchar contra el evidente retraso escolar. (¿Será por qué hace unos años nos estancamos en una dictadura?).
Respecto al problema que menciona Rosario, no le doy la razón en parte. Es cierto que en la facultad podemos encontrarnos tanto docentes acostumbrados a los “viejos vicios” como jóvenes innovadores. Pero esto no debe suponer un problema en la formación del profesorado, ni mucho menos que los docentes prefieran unas pedagogías o ideales a otros.
Cuanta más diversidad tengamos en la facultad más grande será el abanico de influencias.
Si algo he aprendido en la carrera es que si el docente en cuestión no me aporta argumentos contundentes o conocimientos sin bases científicas o coherentes, es el alumno quien debe buscarlo y aprender de ello.
Confesaré que he aprendido mucho más fuera de la clase, gracias a experiencias o libros relacionados con esta profesión.
Un profesor de facultad debe ser un guía para el alumno, es decir, que el alumno debe saber cómo emplear ese “manual” y en qué momento o circunstancia.