“Este niño no es tonto”

Hace poco me di cuenta de un par de “muletillas” que me siguen allá donde voy. La primera muy común: el típico “¿vale?” que tanto usamos los profes. La otra que no me gusta tanto es “este niño no es tonto”. La suelo emplear sobretodo cuando hablo con los padres de los chicos a los que doy clase (y éstos desconfían de las cualidades de sus críos).

La uso (o la pienso) cuando veo en los pequeños algún gesto, reacción, comentario o contestación que no esperaba de ellos (sobretodo algo positivo, más que referirme a que sean traviesos). Cuando veo en ellos cierta “picardía intelectual”, ingenio, ocurrencia o atrevimiento. Llamémoslo como queramos, quien ha estado con niños alguna vez sabrá de lo que hablo.

Lo bueno de darme cuenta de estos lastres, es que cada vez que las repito o me vienen a la mente (de manera casi automática) me acuerdo de esto e intento decir otra cosa. Si alguien aún no ha encontrado sus muletillas le animo a que se grabe, es tan ridículo como útil. Si preguntas a tus cercanos sobre aquellas palabras/frases hechas que sueles repetir en tus explicaciones o argumentos, seguramente no sepan contestarte ya que están acostumbrados a ti. No son ayudantes fiables.

Centrándome en lo que me preocupa, el título de esta entrada, el otro día estuve reflexionando sobre el por qué de esta frase recurrente y desafortunada que tanto pronuncio. En un principio me acordé de una entrada que escribí hace tiempo (…) en la que considero que en muchas ocasiones empleamos expresiones que tenemos interiorizadas, sin procesar y analizar su sentido. Hablamos muchas veces por mecánica, sin ver el peso real de nuestras palabras y su efecto posible en el oyente.

Pensé que decir “este niño no es tonto” es un claro juicio gratuito y carente de valor. Posiblemente este pensamiento vaya ligado a una creencia de que el niño no vaya a tener ciertas capacidades por su edad o actitud general. Y cuando vemos que rompe con el esquema previsto, nos sorprende y pensamos que es listo. Quizás se deba a nuestra manía de establecer niveles, órdenes y jerarquías complicadas por edad/sexo/ y demás características. Según esos criterios esperamos a que estos reaccionen de una u otra manera, y si no vemos que lo hacen, exigimos que así sea (y nos parecen “más lentos”).
En vez de simplemente observar al ser que tenemos en nuestras narices, nos frustramos porque aún no ha hecho tal o no entienda pascual. Cuando seguramente sepa más en otros sentidos que no vemos porque estamos cegados en nuestros tradicionales esquemas.

Maestra a la sombra

Quería hablar en esta ocasión sobre una experiencia que viví el otro día con uno de mis alumnos. Me sentí en mi “elemento” (como lo diría Ken Robinson).

Últimamente me sentía bastante frustrada porque tenía problemas con uno de mis alumnos. Falta de interés, incluso de educación. Las pocas veces que se comportaba adecuadamente (que no digo como un mueble) era cuando me ponía “en plan” autoritaria. Y como no lo soy (ni me gusta, ni le veo sentido), tenía grandes dificultades para seguir una clase sin alguna discusión o regañina. Con el tiempo he descubierto la raíz de la cuestión: sus padres son muy exigentes y le “someten” a un horario semanal de adulto. Es extraño observar a un niño estresado a tan corta edad.

Desayuno en el colegio (antes de las 8), colegio, comedor, “post-comedor”, yo, extraescolares, cena y cama. Eso casi 5 días por semana. Encima cuando comete una “falta” tiene repercusión en su ajetreada agenda: se queda sin tiempo de descanso. Eso aumenta su estrés, que a su vez se manifiesta en cansancio, enfado, desmotivación y al final en su comportamiento. Y como todo niño, comete travesuras. Carece de ese sentimiento de responsabilidad académica que tanto persiguen sus padres.

Ellos quieren lo mejor para el pequeño. La manera que tienen de ver el rendimiento/capacidad que tiene su hijo son las calificaciones de los exámenes (aunque éstos no sean del todo fiables). El otro día, los padres me facilitaron el material del profesor (exámenes y soluciones incluidos). Quería que prepara a su hijo para sacar sobresaliente en ese examen. Se agarran a los libros de texto, a los exámenes, como si fueran la Santa Biblia.

Esa noche me quedé hasta las 2 de la mañana realizando un examen en el que se le exigiera al alumno los mismos conocimientos, pero de una manera totalmente distinta. Aquí os lo adjunto. Tiene dibujos que sé que le gusta, tiene juegos de enigmas, ¡incluso una historia que va de él! Me llevó tiempo, pero mereció muchísima la pena. La reacción que tuvo fue de lo más gratificante. Tenía los ojos como platos, hizo los ejercicios con energía e ilusión.

También preparé unos “puzzles” sobre el aparato digestivo y excretor. Cuando lo vio me dijo “buah! fichas de cono”, a lo que le contesté “Tú que tienes imaginación, ¿se te ocurre un nombre de hombre divertido?”. Acabamos colocándole los órganos al señor Pedopedo, el pobre estaba en bolas y teníamos que ayudarle. Mediante el juego, fue aprendiendo los nombres de los órganos. Incluso dijo “el libro será nuestro manual de instrucciones hasta que no nos haga falta”. Era muy importante saber bien dónde iba cada parte, sino Pedopedo podría acabar con un riñón en la cabeza por nuestra culpa.

No os puedo explicar lo bien que me sentía. Coloreando las piezas, colocándolas, riéndonos, aprendiendo. El tiempo pasó volando, él parecía otro… yo también. Estábamos disfrutando de la clase, cosa que nunca antes habíamos hecho.

Había caído en un bucle de frustración del que no había salido hasta ese momento. Hablé de todo esto con sus padres, y les dije que lo que a mí me importa es que aprenda (no sólo conocimientos sino también valores y conductas). Que no quiero que sea un loro. Que no me importa tanto la nota, sino que se construyan unos buenos cimientos. Y para ello es imprescindible que haya tiempo de ocio y que se le premie de vez en cuando.

“El dinero que te damos es el mejor invertido” me contestaron. Aceptaron mis críticas constructivas y estuvimos charlando un rato sobre qué cosas se podrían mejorar. Mientras el niño estaba jugando a ser maestro con sus peluche. De repente me sentí una persona muy manipuladora jaja.

Salí de la casa pisando nubes. Solo una cosa me hizo bajar a la Tierra. Pensé “¡qué pena que no esté ejerciendo en un colegio! Que no pueda vivir de esto”. Me encantaría abrirme a un público mayor.

Salí de la facultad queriendo ser una maestra escuela
y ahora soy una maestra a la sombra…

Maestra al fin y al cabo.

Exámenes y días improductivos

Los exámenes y los días improductivos mantienen una relación muy extraña, a medida que los primeros se acercan los segundos incrementan (o eso intentan). Aparecen cuando menos los deseas y vienen con toda su voluntad para quedarse y arruinarte la vida. Y si ya estamos en verano y hace unos 40 grados, las bibliotecas no abren y el ventilador de tu casa no te satisface, imaginarse una sesión de estudio pasa a ser cosa de ciencia ficción.

El verano y los estudios nunca se llevaron bien. En realidad siempre hay escusa, en invierno es la maldita bata de andar por casa. Ella se hace pasar por tu amiga, pero no, es un ser maligno y no quiere que apruebes nunca. Se muere de envidia, ella nunca podrá ser algo más que una bata… aunque eso ya sea una gran cosa (no posee capacidad para ser consciente de ello, una pena).

Sí, el verano es complicado. Tus neuronas se han ido de vacaciones a un lugar mejor, y tú que has dedicido quedarte para ahorrar algo de dinero y sacarte esas asignaturas te sientes completamente abandonado a tu suerte. Las pocas neuronillas que te quedan están medio derretidas, o lo que es peor, se han evaporado o expulsado por múltiples vías.

Hoy pintaba ser uno de esos días, no sabría decirte por qué pero sí, lo sabía. Y sabiéndolo no te creas que he dicho “conviértelo en algo productivo”, ¡qué va! Me he puesto a trastear con el Ipad hasta puntos muy serios, y he encontrado una vía de escape: dibujar. Siempre me ocurre las semanas anteriores a cualquier prueba, me entran unas ganas horribles de dibujar. Podría escribir las ideas en un cuadernito y dejarlo para otro momento, pero he comprobado que esa no es solución. Luego nunca llega a salir nada o si sale algo, te falta lo más importante: inspiración (digamos que sale la versión Joker de tu Batman imaginario).

He estado unas 5 horillas dibujando a una muchacha (se supone que es la actriz Jennifer Connelly) que aquí os muestro. Hacerlo no ha estado mal del todo. Había momentos en los que me sentía muy orgullosa, luego no tanto. Quise experimentar un poco, y coloree los labios, ojos y el bañador de rojo y azul (¡wuau! ¡menudo invento Laura! lápices de colores en el Siglo XXI). Si crees que no era para tanto, te confieso que lo he pasado mal. Una tensión encima que no veas, sobretodo cuando imaginaba que lo iba a estropear (como si los colores fueran a comerse el papel o algo así). Luego me he dado cuenta de que no. Está bien eso de probar cosas nuevas, uno se sorprende y quizás aprende algo que mejore lo anterior.

Me han hecho falta 24 años para cambiar de lápiz a color, me haría falta unas cuantas vidas para probar todas las técnicas si sigo a este ritmo. En realidad estoy exagerando, en el colegio tuve que pintar con muchos materiales. Lo extraño era que no me gustaban las clases de arte. Le cogí bastante asco en el instituto (uno de los motivos por los que dejé de pintar durante mucho tiempo: me habían inculcando estúpidamente que lo importante de dibujar es calcar la realidad o seguir unas técnicas aprendidas). Me pregunto si algún día sacaré mi propio estilo, algo realmente mío, como aquello que dibujábamos de pequeños. Nunca corrigáis el dibujo de un niño, es su manera de expresarse. No le robemos eso que tenemos tan maravilloso… luego nos quedamos en la amplia gama de los grises.

Empecé a escribir este post con otra idea en mente. Quería aconsejar algo… creo. Sobre los días improductivos, que puede que no lo sean tanto. Ese ha sido mi caso: no me sé más la lección pero al menos tengo un dibujo. Y en el caso de que no sacara las asignaturas y no me concedieran la beca, pues podría vender mi obra y pagarme con ello la carrera. Aunque sería bastante absurdo pagarse la carrera haciendo cuadros, ya que tu momento máximo de inspiración coincide con la época de exámenes. Estaría pagando una carrera que no me estoy sacando.

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Los hijos de “buena estirpe” superan a los demás.- Mariano Rajoy 1983

A continuación os parafraseo un texto que he sacado de la página http://www.radiocable.com/rajoy-faro-de-vigo1983.html en la que nuestro actual presidente del gobierno habla sobre la superioridad de cierto grupo de personas. Prepárate que esto es duro.

“….

Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia. (…)

…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…)
El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético.
(…) Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen así mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural institnto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….

Mariano Rajoy Brey. Diputado de AP en el Parlamento gallego.
Faro de Vigo. Viernes 4 de marzo de 1983

Según la RAE estirpe es “Raíz y tronco de una familia o linaje” es decir “Ascendencia o descendencia de cualquier familia.” Ya empezamos mal cuando decimos que “la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico”. Nuestro pasado nos condiciona pero nunca nos determina, buenos profesores seríamos si creyeramos lo contrario.

¿Cómo qué los modelos socialistas/comunistas son radicalmente contrarias al afán de superación y progreso del hombre? Más bien dan la posibilidad a todo individuo a desarrollarse plenamente y ser la persona que quiera. ¿Cómo se puede valorar la superioridad de un individiduo sobre otro? ¿por sus habilidades físicas? Entonces ¿una persona que nace con una deficiencia motriz es peor persona?

Si llevaramos a cabo el modelo que propone, muchas personas verían sus habilidades seriamente limitadas por el entorno, u otras no podrían explotar al máximo sus capacidades.

Somos distintos, ya lo creo. Unos vemos lo maravilloso que nos une, y otros lo que nos separa. Otros se creen dioses capaces de clasificar a los individuos en una jerarquía absurda fundada en intereses propios más que en razonamientos científicos.

Y esta es la ideología del partido que gobierna España ahora. No será dificil imaginar qué futuro nos depara. Un país aún más separado, un país para unos pocos. Los demás nos tocará esperar a que esto cambie, o hacerlo cambiar (quién sabe).

Educación vial

A los 10 años comencé a tener un sueño recurrente. En él aparecía en la parte trasera de un coche. Era de noche. De repente, mi madre se giraba del asiento del copiloto y me preguntaba “¿dónde está Fati?”. Entonces veía que una de las ventanas traseras estaba rota casi por completo, con un agujero en el medio por el que podría pasar un objeto de considerable tamaño. Ahí acababa el sueño.

Los siguientes días volví a soñar exactamente lo mismo y me extrañó bastante. Primero porque no me suelo acordar de mis sueños, y segundo: nunca se repiten (o al menos que yo sepa). Así que se lo comenté a mi madre y con sorpresa ví que no era casualidad.

Me contó que cuando yo tenía 3 años tuvimos un accidente de coche. Mis padres decidieron no hablar del tema ya que (según ellos) el incidente me dejó algunas secuelas. Estábamos viajando en coche hacia Holanda, íbamos por Francia por una autopista. Era de noche y debido a las bajas temperaturas la carretera estaba casi helada. El camión que teníamos delante paró en seco, y nosotros tras él. El problema fue que venía otro camión por detrás que no respetaba la distancia mínima. Al ver que nos iba a embestir, decidió cambiarse de carril mientras intentaba frenar… ya era tarde, estábamos demasiado cerca. Por suerte el golpe no fue muy fuerte, dio la parte trasera izquierda del coche por lo que éste empezó a dar vueltas como si fuera una peonza. Según mi madre fueron 4 vueltas o más… ella estaba consciente en todo momento, pensaba que era nuestro final. Ella estaba embarazada de mi hermano, detrás estaba mi hermana de 5 años y yo.

Cuando el coche paró mis padres miraron atrás. Solo me vieron a mí. Mi hermana había salido despedida por una de las ventanas. Mi madre tenía miedo de salir y ver que había pasado, así que fue mi padre el que lo hizo. Dice que fue uno de los peores momentos de su vida.

Para los creyentes, quizás la virgen de Fátima tuvo algo que ver con esto, o fue un milagro, quizás suerte… La cuestión es que mi hermana cayó no por el lado de la autopista, sino por un descampado. Mi padre recuerda ver a mi hermana andando hacia el coche cubierta de cristales y diciéndole “¿por qué me habéis echado del coche?”. No le había pasado nada grave, apenas tenía algunos arañazos.

Mi madre dice que desde ese día cambié mucho. Antes era muy risueña y alegre. Le cogí un pánico tremendo a los coches y cada vez que me tocaba subir a uno distinto me hartaba a llorar. Dice que me convertí en una niña tímida, miedica y desconfiada. Según ella “te encerrabas mucho en tu mundo”.

Después de saber esto (que como ya he dicho, lo ocultaron durante todo ese tiempo), no he vuelto a tener ese sueño nunca más. Lo que sí que sigo teniendo es ese pánico a los coches.

Circulan por internet un montón de vídeos en los que salen chavales drogados que se cachondean de los guardias civiles (tras ser pillados en tal estado mientras conducían un vehículo). A mí lo que menos me provoca es risa. Lo más sorprendente son las multas, que con pagar una mísera cantidad de dinero pueden volver a tomar el coche sin problemas. ¿Estamos perdiendo la cabeza, o qué? ¿Me estás diciendo que unos chicos que se han gastado la paga en drogas y que tienen ese pedazo de coche les va a molestar pagar esa multa? ¿En realidad lo que nos preocupa es salvar vidas o sacar dinero de la gente? Porque si de vidas hablamos, entonces ¿por qué demonios no se le quita el carnet y el coche a una persona tan inconsciente e irresponsable? Un año sin carnet y sin coche y después te vuelves a sacar el carnet si quieres conducir. Pero nooo… aquí lo que nos va es acumular puntos, como si de un juego se tratara. Y si me tomo una copilla, ¿qué más da? “¿y quién me va a decir a mí las copas de vino que puedo o no beber? déjame que me las tome tranquilamente” como bien dijo uno que ya sabemos.

El título de esta entrada era educación vial… así que me centraré en eso y no en cuestiones políticas (normativas, campañas de prevención,…). Como muchos de vosotros cogeréis el coche con las vacaciones, solo quería pediros un favor. Que tengáis mucho cuidado. Porque en el mejor de los casos (como lo que nos ocurrió a nuestra familia) no se pierde a nadie ni pasa nada (físicamente). Sin embargo, la huella se queda para siempre. Y ese miedo es innecesario si todos fueramos más conscientes de lo que hacemos.

España en un pozo

¿Por qué?, ¿cómo?, ¿quiénes?, ¿desde cuándo?… Caer en el pozo de las preguntas resulta fácil. Escucho crisis económica, veo y siento crisis humana y de valores. Nos educan para competir y ser así “los mejores”. En realidad nos esclavizan y nos lavan el cerebro con frases hechas y generalidades.

¿Y yo qué les enseñó a los pequeños?, ¿qué lo importante es participar?, ¿qué hay que pedir perdón?, ¿qué hay que ser buena persona?… ¿Qué futuro nos espera?

Tengo la esperanza de que va a ver un cambio, un despertar. No podemos seguir así. Sometidos, exclavizados y engañados. Nuestro comandante está borracho y los guardianes se han gastado nuestras provisiones.

Me duele profundamente ver cómo una familia es desahuiciada mientras unos ladrones andan tranquilamente por la calle. Me duele estar en el paro después de tanto esfuerzo y trabajo (sobretodo cuando veo locos ocupando mi puesto).

Dicen que después de la tormenta viene la calma. Solo espero que no nos calemos los que no tenemos culpa de nada.

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Anécdotas graciosas con los peques.

Anécdota 1:

Esta misma tarde.

Niño: ¿sabes qué? ¡en el futuro los ascensores no tendrán botones!

[para meteros en contexto, estaba explicándole algo de lengua que no tiene nada que ver con esto]

Niño: y y y… con decir dónde quieres ir, el ascensor te deja donde quieres. ¡Ya te lo digo yo!

Yo: Ya, me imagino. Seguro que será así.

Niño: Ya, pero tú no lo podrás ver.

Yo: ¿Por? ¡Claro que lo veré!

N: Es ley de vida :D

Y: ¬¬…



Y: Yo no moriré. Soy inmortal, ¿sabes?

N: ah! tú vas a ser de esas que te vas a inyectar ácido sulfúrico para vivir para siempre.

[Creo que mi alumno me quiere ver muerta :'(]



Anécdota 2:

Niña: Profe, tengo que ir al baño. ¿Puedo ir?

Yo: ¿no puedes aguantar un poquito?

BRRRRR (pedo gigante u.u”)

Niña: bueno, sí…. BRRRRR … un poco … BRRRR jijiji.

Y: ¡anda tira! ¡qué estás podrida hija! xD

(a la vuelta)

N: mh, huele un poco mal.

Y: ¬¬ (en serio?? ¡no me digas! U.u”)

N: Ya, ya… si seré yo. Espera un momento.

(saca un bote de colonia y se pone a echarse encima de los pantalones, entre las piernas)



Anécdota 3:

Yo: Así que si son 23, me llevo 2 que se lo sumamos a…

Niña: *.*

Yo: sumaaamos… sumamos al siguiente número. Entonces en vez de…

Niña: *o*

Y: en vez de… 15, sería 17. Porque le tenemos que sumar 2 a 15. ¿Lo ves?

N: *O*

Y: ¿eh? ¿lo ves? ¿eh?

(al finalizar la clase, le pregunto a una profesora sobre esta niña… Resulta que tiene una manía en clase: frotarse la entrepierna. Con razón no me estaba prestando atención O.O . Con razón estaba tan emocionada, una simple multiplicación no puede provocar tal reacción)



Anécdota 4:

En los vestuarios de un campamento de verano.

Niño: Trooompa troompa (bailando en pelotilla picada)

Yo: ¡Deja de hacer el tonto y ponte el bañador ya!

Niño: Noo, trooompa trooompa ehehehehehehe

Niña: Uooo… mira mi cooooncha, mi coooncha

Se ponen uno al lado del otro, bailando al unísono “coooncha” “trooompa”

Yo: O.O!!!!!!!!! Cada uno a una punta del vestuario, y a vestirse ya ¡HE DICHOOOO!



Anécdota 5:

Niño: egg son huevos.

Yo: No, egg es solo un huevo. Eggs son varios huevos, es el plural de Egg.¿Entendido? Ahora te diré palabras en inglés y me dirás su significado. Tienes que hacerlo rapidísimo, ¿estás listo? ¡vamos a ello!

Y: Hamburguer.

N: Fácil: hamburguesa.

Y: Apple.

N: Manzana.

Y: Banana.

N: Plátano.

Y: Egg.

N: un solo huevo, un único huevo, uno solo. Solo un huevo, eso. Sí, un huevo solo.



Y me olvidaba de la mejor

Anécdota 6:

La niña no paraba de hacer tonterías y no prestarme atención. Hasta que le digo.

Y: Vamos a ver, me tienes que hacer más caso. ¿Acaso no quieres sacar buena nota? ¿No te gustaría terminar el curso con notazas?

N: Laura, tú no sabes lo que es vivir.

XD

Si es que me lo paso en grande con estos mocosos. aiii

El miedo solo dice cosas que suenan a triste, que suenan a olvidar.

De baja mental, vagando por casa, zombie infectada por catarro. Dejo la cama para volver a la vida en vertical, o en parte. Escuchando frases sin coherencia en la misma pieza, con una melodía bonita. ¿Por qué no contar algo? Ahí va.

Cosquilleo en las tripas, remolino de sensaciones. Unas veces arriba otras abajo. No me creo que siempre se pueda estar bien. Hay días tontos, días feos y días vacíos. Te cuento que hay veces que caigo de golpe y me siento en el fracaso. Me pesa la palabra, más su sentido.

Quizás entendí demasiado bien ese sentido de vida que me inculcó mi padre, se vive para el trabajo. Ahora que no van las cosas precisamente bien, y el tiempo lo dedico entre libros… no veo frutos ni recompensa. ¿Valgo para la sociedad? No contribuyo a nada, o eso me digo esas veces.

Nadie lo tuvo fácil, eso me cuentan. No es lo mismo vivirlo. Ni escuchar algo que quisiste evitar, que es que tu carrera no tiene salidas. Darte de golpe contra un muro.

Ahora me dicen qué tengo que hacer, nada me convence. Me gusta más lo que me invento. Dibujo un futuro colorista y esperanzador.

Te confieso que tengo miedo que lo que me imagino no se haga realidad. Sería otro golpe más. Ese es el motivo por el que me leo y veo tantas historias. Autoayuda lo catalogan. Será que necesite ayuda, o solo sea persona.

Me rio de quien piensa que los jóvenes conocen la monotonía. Vivimos el cambio cada día. Un día aquí, otro allá, mañana quién dirá. Me pregunto si estamos preparados para ello. Eso dicen al menos los especialistas:”la plasticidad” humana.

Pues mi plástico será muy rígido entonces.

¡Chiquilla, tira palante!
Ahí voy, poquito a poco. Eso no quita que me pare de vez en cuando a contarte que no todo fue tan fácil. Que no te engañen, tú lo sabes.

No es lo mismo.
Como pararte a pensar en tu fin. Sí, resulta que un día ya no estarás y todo lo que entiendes ya no existirá.
- Pero si todo lo que sé y conozco es a través de mí, ¿qué ocurrirá cuando no esté? ¿nada? ¿y qué es nada? esa clase me la perdí.
Nadie lo sabe. Y yo que no creo en ningún dios, ¿a dónde iré a parar? No creo en que haya lugar donde ir, ¿me quedaré vagando por ahí?, ¿habrá algún lugar para ignorantes de fe?

Te confesaré que algunas veces envidio a los creyentes. Tienen algo a lo que aferrarse en el último momento o en aquellas situaciones difíciles. ¿A qué me agarraré yo entonces? Supongo que a la plena satisfacción de que hice todo lo estaba en mis manos… eso me haría feliz.

La diferencia entre contarlo, escucharlo y vivirlo. Como enseñarlo, aprenderlo y descubrirlo. Con tanta socialización puede que lo que más hacemos es aprender y enseñar. Descubrir solo queda en manos de unos pocos, los que van observando el universo con lupa.



De vuelta al mundo, ¡y como no! a partir de las 9 de la noche. Vida de buho y música de sonrisas. Me gusta.





¿Religión=Manipulación?

233 2009-03-16 10:19:52 ¿Religión=Manipulación? En la anterior clase de Bases didácticas de la Educación Especial estuvimos debatiendo sobre las funciones de la escuela. Entre ellas destacó la de “reproducción social”, la que interesa a los poderes públicos. Una manera de cultivar las conciencias de los más pequeños mediante la transmisión de unos patrones, pensamientos, valores e incluso creencias que se dan como mejores. n nEn este punto discutimos sobre las controversias que puede ocasionar la religión en la escuela. ¿Cómo puede existir en un mismo centro asignaturas tan contradictorias como la religión y las ciencias naturales?- preguntó el docente. n nUno de los presentes comentó que la religión era una manera de manipular a las personas, que no debería enseñarse hasta que el sujeto es lo suficiente mayor para escoger. En ese momento intervení con la siguiente reflexión: n n“Usted comenta que hay una manipulación a la hora de dar religión en los aulas. Bien, imagine que eliminaran esta asignatura de todos los centros. Que ni siquiera se da una materia relacionada con los valores o creencias de los ciudadanos. ¿Habría desaparecido la manipulación en los colegios? Ya le digo yo que no. n nUn maestro tan solo escogiendo lo que va a dar o no en su clase, esta manipulando los contenidos que el alumnado va a aprender. Aunque siguiera al pie de la letra los puntos del currículo. Siempre que un individuo se encuentra por encima de otro, como es el caso del profesor, va a existir manipulación. n nY no me he referido si quiera a la influencia que puede ejercer dicho docente a la hora de transmitir el temario. Todos hemos tenido profesores cuya ideología y creencias conocíamos al dedillo desde el primer día de clase, dando lo mismo la materia que daba. n nPor lo que el problema no es tanto dar religión en el aula, ya que es una materia interesante en cuanto a algunos valores que pretende difundir, sino la intención que hay en darla en la escuela y la concepción que se tenga de esta materia. No estoy de acuerdo con los catequistas que predican su religión por encima de las demás, creyendo la Biblia al pie de la letra. Me encuentro más a favor con una asignatura que enseñe las religiones que existen y han existido, dando un conocimiento global y universal del comportamiento humano y la “necesidad” del individuo de creer en algo. Claro que enseñando este pensamiento en clase, ¿no estaría manipulando también?”

Continuación de “El vaso de la paciencia”

Os hablé hace unos días de una técnica que está en fase de experimentación con mi alumna: “El calendario de las caritas”. Con ese título mi trabajo pierde un poco de seriedad (nota mental: inventar un nombre más propio de las ciencias experimentales).

Me parecía interesante compartir con vosotros lo que he vivido hoy con ella. Cuando entro en su habitación suelo preguntarla un poco sobre qué tal le han ido las cosas estos días, los exámenes y demás. En seguida nos tenemos que poner con la materia porque la hora y media se pasa volando. El último día fue cuando empecé a utilizar con ella este calendario especial. Decidí no comentarla nada para que fuera ella la que diera el primer paso.

¡Justo! Nada mas sentarme me dice “¿y el cuaderno de caritas? lo quiero tener aquí a mi ladito para verlo bien”. Primer reto conseguido. Mi objetivo con este ejercicio es que (a parte de que se comporte bien y facilite las clases) se vaya haciendo autónoma. Ella es la que debe asumir una serie de normas que va a imponerse ella misma. Hay gente que piensa que los niños no tienen maldad, o que “no saben lo que hacen”. Yo en muchas ocasiones trato a los niños como adultos, porque realmente ellos quieren ser escuchados como tales (no les gusta que se les hable desde las alturas). Solo hay que buscar las palabras adecuadas, hacer las preguntas justas para que el alumno por si mismo construya el pensamiento que pretendemos.

¿En qué punto de mi vida me he vuelto una manipuladora de pequeños? ¿manipuladora o persona que ejerce influencia? ¿sin influencia es posible educar? ¿cuáles son los límites que separan la enseñanza del adoctrinamiento?

Menos palabrarería, que lía ¿no? Resultados a día de hoy: estupendos. Si os digo que en toda la clase no ha jugado ni una sola vez con la silla ¿os lo creeis? Pues no ha hecho falta decírselo ni una sola vez, sin embargo, ella sabía (al igual que yo) que eso estaba dentro de la lista “carita triste”. No me ha insultado, ha hecho los deberes genial y se ha esforzado muchísimo por entender los problemas (que le cuesta un poquito más). Con todo esto no he tenido otra opción, le he pedido que escriba lo que había hecho bueno en la lista buena. Como podeis observar en la imagen, le ha puesto una gorrita (es su sello personal^^).

Entonces ¿hoy fue todo maravilloso? Pues no. En mitad de una explicación me interrumpió para contarme algo que no venía a cuento y encima se tira un eructo en mi cara (literal u.u”).

Le pido que lo escriba en la lista “mala” y se cruzó de brazos (se enfurruñó como otras veces). No había manera, no quería saber nada más de nada. Le pregunto “¿es que acaso crees que lo que has hecho está bien?”, “si pones las cosas buenas ¿no deberías hacer lo mismo con lo malo?” “¿no te gusta el juego?” ” ¿es que acaso me odias?” Sí, me pongo melodramática un poco… para ver como reacciona.

Me negaba todo el rato, pero tampoco quería hablar. Otras veces he cambiado de tema y le he sacado una sonrisa para poder seguir con la tarea. Esta vez tenía que ser distinto, esto tenía que avanzar. Así que di en la clave “tienes que tener confianza en mí. No se que te pasa, sé que piensas algo porque has cambiado por completo en un momento. Me gustaría que me lo dijeras, por favor”.

¿Sabéis lo que le pasaba? Me siento estúpida por no haberlo pensado antes, como he sido tan ciega. Tenía miedo de que se lo enseñara a su madre. No era porque el juego le pareciera una tontería, no era porque considerara las reglas injustas, ni porque tuviera reparo en escribir las cosas que hace mal. Tenía miedo a que me chivara. No quería escribirlo con su letra porque eso haría evidente que reconoce ese fallo y no podría inventarse ninguna escusa a ojos de sus padres.

A su madre solo le digo el comportamiento general que ha tenido en la clase, y eso es lo que le he contado a mi alumna. Así que hemos acordado que desde el próximo día ella va a ser la protagonista y autora del cuaderno, y de ahí no va a salir. Este es nuestro gran secreto ;)

Como dato curioso: cuando termina la clase siempre charlo un rato con su madre. Hoy ha sido la primera vez que la pequeña nos ha espiado desde las escaleras y cuando ha visto que solo decía cosas buenas de ella se ha acercado con una sonrisa de oreja a oreja. Tengo muy buenas vibraciones, creo que he conseguido dar un paso importante.