Ventajas e inconvenientes del Proyecto Genoma Humano.

En la última parte del tema 3 de Antropología de la Educación titulada “La biología humana y sus consecuencias pedagógicas” los autores mencionan una cuestión que despertó más de una discusión: El proyecto Genoma Humano.

Os paso un poquito de información sacada de nuestra querida Wikipedia. Por favor, que no sea cierto eso que mencionan: “internet se va al traste”, “el cierre de Megaupload es el comienzo del apocalipsis en la red” y que fuentes tan ricas como ésta se esfumen con un click. Tampoco me gustaría que sucediera lo mismo con los blogs, “para una vez que lo utilizo a menudo, ¡jo!”. Además con la cantidad de enlaces y videos que pongo ya debería estar entre rejas. Menos mal que me sigue poca gente (muy poquita… ¡y se os quiere mucho! Hacéis sentirme menos loca y que esto no se vuelva en un simple monólogo).

¿En qué consiste este proyecto? Fue una investigación científica que se realizó con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano (que no son precisamente pocos) desde un punto de vista físico y funcional.
Fue fundado en 1990 en el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (gracias a una grandísima aportación, hablo de mucha pasta… sí, hay países que no les importa hacerlo), bajo la dirección de James D. Watson.
Gracias a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica y en la tecnología computacional, se hizo un borrador inicial del genoma en el año 2000.

El “genoma” de cualquier persona (a excepción de los gemelos idénticos y los organismos clonados) es único. Conocer la secuencia completa del genoma humano puede tener mucha relevancia en cuanto a los estudios de biomedicina y genética clínica, desarrollando el conocimiento de enfermedades poco estudiadas, nuevas medicinas y diagnósticos más fiables y rápidos. Y aquí está el dilema en cuestión que exponen en el libro “Antropología de la Educación”:
Estos conocimientos pueden ser de gran utilidad (incluso indispensables) para hacer una educación individualizada y eficaz. El “asesoramiento genético” puede ser beneficioso ya que informa y ayuda al afectado. “¿Cómo podemos actuar sobre unos conocimientos que se ignoran?” se preguntan los autores.
Sin embargo, poseer este saber no nos hace sentirnos mejor. Esta información puede convertirse en un elemento discriminatorio que puede ser utilizado por diferentes entidades que nos perjudicarían a más de uno (póngase el caso de aseguradoras y empresas que conocieran nuestro riesgo a padecer ciertas enfermedades que en un principio no nos parecen afectar). Y de aquí la otra duda “¿cómo organizar la vida y educar a alguien que sepa de los riesgos que le acechan?, ¿se vulnera la privacidad del ser humano?”.

Entonces vemos sobre la balanza por un lado el conocimiento y por otro la ignorancia. Personalmente prefiero la segunda. ¿Por qué?
Os confesaré que tengo muy poca memoria, siempre tuve problemas para estudiar. Mucha gente de mi entorno lo duda, porque mis resultados académicos fueron buenos. Sin embargo, eso es una realidad: siempre me ha costado memorizar y olvido con mucha frecuencia. Esto me llevó a esforzarme el doble o el triple de lo normal para poder estar a la altura. Con el tiempo descubrí que sí que tengo memoria, solo que es algo caprichosa (es muy selectiva).
La cuestión: seguro que esto se podría ver de algún modo en mi secuencia génica. Me aterra pensar que un científico me hubiera dicho en su tiempo que esto tiene una razón genética. Porque mi pensamiento no pasaba de ser una valoración subjetiva y sin fundamento científico. Según el “dictamen” del profesional, todo aquello cambiaría mi manera de ver el mundo. También me asustaría mucho que me dijeran que en mi vejez padeceré Alzheimer (aunque eso sea lo más que probable porque tengo casos cercanos en mi familia).

Esto me recuerda un poco a una escena de la película Big Fish de Tim Burton (una de mis películas favoritas). Uno de los personajes es una bruja que tiene un ojo de cristal, si miras en él ves tu muerte. ¿Preferirías conocerlo?

Para mí gana el misterio a la incertidumbre. ¿A qué me refiero? Creo que merece la pena correr el riesgo de no explotar al 100% los recursos cuando tenemos un conocimiento detallado del genoma humano. Prefiero intentar acercarme lo máximo posible a ese propósito sin utilizar estas ventajas peligrosas que nos pueden llevar al determinismo.

Pues bien, después de realizar un pequeño borrador de mis pensamientos a raíz de estos apuntes leo en la wikipedia:

“descubrir toda la secuencia génica de un organismo no nos permite conocer su fenotipo. Como consecuencia, la ciencia de la genúmica no podría hacerse cargo en la actualidad de todos los problemas Èticos y sociales que ya están empezando a ser debatidos. Por eso el PGH necesita una regulación legislativa relativa al uso del conocimiento de la secuencia genómica, pero no tendría por qué ser un impedimento en su desarrollo, ya que el saber en sí, es inofensivo.”

Jolín Laura, si sabías que este dilema ético no tenía fundamento ya lo podías haber puesto al principio, ¿no? Pues sí, pero la entrada se quedaría muy corta. Además no soy la única que habla sobre cuestiones fuera de la realidad (como el más allá).

Nunca viene mal pensar en un “y si…” para replantearnos la moralidad que subyace nuestros actos y proyectos. ¿No crees?

El vaso de la paciencia

En esta entrada os hablaré de un par de técnicas que conozco para hacer que los alumnos hagan caso de los rollos que soltamos muchas veces. Estoy dando clases a una niña de 8 años y la pobre hay veces que está pensando en las musarañas, o yo no sé qué. Da igual cómo le cuente los contenidos, los ejercicios, ella está a otra cosa. Aunque no me gusta mucho la idea, hemos tenido que recurrir (incluyo a sus padres claro) a “técnicas de refuerzo y castigo” para que se comporte adecuadamente. La consecuencia es que se está volviendo algo interesada (yo también lo estaría la verdad).

Hace tiempo me hablarón de una técnica: la de ir anotando números en la pizarra a medida que los alumnos molestaran en el aula. Cuando era el momento del recreo, los chic@s se quedaban tantos minutos como la cifra que había anotado el maestro. Modifiqué ligeramente esta técnica y la apliqué en mis prácticas de maestra. Mi tutora se marchó del aula y me dejó a cargo de 20 niños de unos 10 años que me miraban fijamente. Como es normal, al ratito empezaron a hablar entre ellos hasta que llegó un punto de “minirebelión”: conflictos entre “bandas”, gritos,… No soy de enseñar los dientes, no me gusta gritar ni mucho menos. Así que tranquílamente dije: “Mirad chicos, esto de aquí… (dibujé un vaso lleno en la pizarra) es mi paciencia. No me importa que estéis hablando, lo que no puede haber es este escándalo porque tenéis compañeros … (bla bla bla, razonando por qué hay que comportarse bien). Ahora mismo está lleno, confío en que vais a hacerlo bien. Incluso habrá alguno que aproveche para adelantar trabajo para casa. Pero si en lugar de eso, decidís hacer lo contrario, os vais a tener que ganar mi paciencia en el recreo. El tiempo que perdéis aquí lo ganamos más tarde, no pasa nada.” (¿que no pasa nada?! pensarían ellos). La reacción fue excelente. Se pusieron a hacer los deberes del día, algunos se pusieron a hablar bajito con los compañeros. El que se dedicaba a incordiar a los demás, decidió dejarlo para otro momento… Lo que más me sorprendió fue que ellos mismos eran los que se controlaban unos a otros “¡chico! ¡deja de tirar eso que el vaso se va a vaciar”.

Al día siguiente fueron ellos los que me recordaron que pintara el vaso. Lo seguí haciendo durante dos semanas, al final lo dejé de utilizar porque no hacía falta.

Ahora quería hacer algo semejante, pensé en otra técnica: calendario con caritas. Consiste en hacer una tabla en blanco que se va llenando de caras (sonrientes cuando se porta bien, tristes cuando no). Pensé que entre las dos podríamos confeccionar una lista de acciones y actitudes que detallaran de manera más concreta qué es portarse bien o mal. Así que dedique un folio para cada listado y escribí un ejemplo:


  • Consigo una :) cuando: escribo respetando los márgenes.

  • Consigo una :( cuando: juego con la silla (es una giratoria y cuando le pregunto algo, empieza a dar vueltas poniéndo cara de concentración. Al final se le olvida la pregunta).

  • Consigo una ^.^ (carita chachifeliz) cuando: tengo imaginación.


Las reglas del juego son las siguientes, cuando hay algo que esté haciendo mal le pregunto ¿crees qué lo que estás haciendo esta bien?, ¿por qué? Al final tiene que ser ella la que vaya anotando en la lista. Una vez que aparezca escrito, si lo vuelve a repetir debe ponerse la carita que le corresponde (si no lo hace, no respeta las reglas, y gracias a su sentido de la justicia… no puede negarse a hacerlo). Por cierto, como dato curioso, ha decidido escoger un bolígrafo de cada color para las distintas caras :).

¿Resultados? Solo llevo un día y ha anotado dos cosas en la lista negativa (insultar y hacer muecas… muchas muecas, tantas que pierde el hilo de lo que dice). Se ha portado mucho mejor que otros días, aunque hemos vivido un momento bastante tenso. Me he tenido que enfadar. No me gusta enfadarme. Incluso cuando lo intento se me mueve el labio inferior para sonreir. Sin embargo, la situación podía conmigo. Así que le he soltado un sermón. Se ha frustrado mucho y no quería hacer los deberes. Una vez se puso así y no conseguí que se le pasara el cabreo. Parece que voy conociéndola un poco más, porque ha acabado riendo (estábamos con un dictado, había puesto arrod en vez de arroz. Le hice referencia a eso y al final acabé imitando a los chinos diciendo “aloz” para que no volviera a cometer esa falta). El resto de la clase ha ido genial.

Es dificil hacer despertar el gusto por el aprendizaje a estas edades. Les importa más otras cosas, mucho más atractivas que las palabras… como el juego. Por eso no viene mal acercar el juego al aula.

Conferencia de Claudio Naranjo

Después de un año (aproximadamente) sin pisar mi exfacultad, volví a este extraño lugar. No ha cambiado gran cosa, eso es bueno y malo a su vez. Siguen sirviendo ese capuchino que me vuelve loca (sobretodo porque lo sirven en copa y me hace sentir culta). Lo malo es que los pasillos siguen oliendo a pis (ahora que lo pienso, lo mismo es para habituar a los futuros profesionales de la educación a ese olor peculiar que desprender los niños). Como dato personal, me he sentido un poquito vieja. Había tantos chic@s principiantes, recién salidos de bachiller… [nostalgia]. Bueno, no echo de menos lo mal que lo pasé con algunos profesores, digamos que reviviría la experiencia en estos momentos (me tomaría las cosas de otra manera).

Chiquilla que te pierdes. La conferencia. La charla me ha dejado un sabor agridulce, era de esperar con el título: “La Tragedia del Mundo, el fraude de la educación y el rol de los futuros educadores”. Dulce porque nuestra profesión nos brinda la magnífica posibilidad de hacer algo bueno para las nuevas generaciones, lo agrio es que la sociedad actual no da especial importancia a este hecho. Digamos que estamos descuidando lo más importante (según C.Naranjo y en eso le doy la razón… aunque no de todo lo que ha contado).

Acabo de reescribir las anotaciones que fui cogiendo, os las voy pasando entre mis opiniones. Si queréis saber más de él pincha aquí.

Comenzó hablando sobre la situación actual a escala mundial, sí: la crisis. Crisis económica, política, existencial… al final todo es lo mismo: está la cosa fea fea. Y quien no se lo crea que se de una vuelta por la calle, hoy me topé con un comedor social (estaba lleno de gente de todo tipo). Según Claudio nuestra finalidad como docentes es cambiar la mentalidad que se tiene del futuro.

La raíz de las cosas se encuentra en la conciencia colectiva. Impera la razón y la economía y se descuida el amor. El mal del mundo lo llevamos cada uno de nosotros, es como la peste. Somos el aparato reproductor de las generaciones futuras.


En eso estoy totalmente de acuerdo. Una vida sin esperanzas e ilusiones no tiene sentido (a no ser que no te importe, que los habrá). Me ha impresionado bastante lo siguiente que comentó “El mundo es como un barco que se va a pique. Hay un sentir del naufragio. “¡Sálvase quién pueda!”. En muchas ocasiones sí que me siento así de angustiada, sobretodo cuando leo el periódico y veo las noticias. Según C. Naranjo esta realidad promueve el individualismo cuando debería ser al contrario, deberíamos ayudarnos más los unos con los otros. Ser más bondadosos. No comparto esa opinión, una muestra de mi pensar es el movimiento de los indignados. La cantidad de personas que están ayudando a familiares, cercanos e incluso desconocidos para seguir adelante.

Debemos trabajar la competencia existencial. El “yo soy”. Muchos de nosotros hemos perdido nuestra alma, porque muchos de nosotros ni siquiera lo hemos buscado.


Debemos trabajar los valores más bien. Creo que la competencia a la que se refiere no se enseña ni se transmite, surge en el individuo cuando está preparado y tiene inquietud. Sin embargo considero que hay factores que favorecerán ese “despertar”, ahí si tendríamos lugar los maestros. Podemos mostrar el camino hacia esa reflexión, pero no asegurar que los pasos vayan en esa dirección. Ni siquiera que surga esa curiosidad por conocer qué/quiénes somos.

Existe una farsa de la educación. Sobran profesores con buenas intenciones y heroicos, sin embargo los malos resultados siguen apareciendo año tras año. El mal está en nosotros o al juntarnos (“la contaminación del mundo”). Como vasos comunicantes que se nivela por lo bajo.


Si existen malos resultados es por algo, eso está claro… pero dudo que sean por profesores con buenas intenciones. Lamentablemente he conocido a muchos maestros sin vocación o que han perdido el interés después de los años.  Docentes heroicos nunca sobran, si acaso los que se atribuyen esa cualidad sin merecerla. Creo que el planteamiento de C. Naranjo es demasiado pesimista. Los malos resultados se verán mucho más que los buenos, como los alumnos que se portan mal en un aula. Que llamen más la atención no significa que la “maldad” tenga más influencia. Alguien que te inspira y admiras crea una energía superior a cualquier otro movimiento, de eso estoy segura. Nuestro instinto de supervivencia nos lo está pidiendo a gritos. Queremos garantizar nuestro bienestar. No generar el mal y la autodestrucción.

No se educa para aprender de manera desinteresada.


Cierto, muchas veces ocurre. Creo que es por la complejidad que la enseñanza supone. Actualmente me encuentro con ese problema, doy clases a una pequeña de 8 años. Siempre espera el premio, y a veces eso ni le importa… Tengo que hacer algo ¡¡¡¡¡ya!!!!

Existe una pérdida de valores en el mundo.


Creo que existen muchos valores actualmente, solo que se ven más los negativos (me estoy repitieendo). Ahora estamos al alcance de mucha más información que nuestros antepasados, podemos saber que catástrofes han ocurrido en el otro lado del mundo casi en el momento. Debemos seleccionar y aprovechar los recursos. Sé que hay muchísima gente que cree en algo mejor, que admira la belleza, que busca la verdad. Si nos dieran a elegir entre escuchar ruido o música, ¿qué diríamos? ¿Oímos antes el sonido de un disparo o el batir de una mariposa? Debemos buscar más y sobretodo creer y tener esperanzas de algo mejor. Escoger la mejor de las opciones.

Nos hemos centrado en los contenidos y no en el contenedor.


Eso es más propio de la educación tradicional, a mi por lo menos no me han difundido eso en la facultad.

La verdad no triunfa por ser la verdad, sino por ser aliado del poder.


Para mi la verdad no está aliada con el poder. El poder “solo” corrompe al individuo y le llena la mente de mentiras.

Oasis personal

Ya he pasado  muchos días rumiando una idea, y lo quería compartir con vosotr@s [ahora que me he tomado el blog de otra manera, mucho más abierta y como medio para transmitir lo poco que sé y lo mucho que aprendo]. Sin tapujos, no me da miedo confesar mis torpezas, mis errores y mis tropiezos. Influenciada en parte por mi chico (informático pasional) y por su entusiasmo del software libre.

Pero esto, ¿qué es lo que es? Es mi pequeño oasis personal. Estoy harta de escuchar crisis, vale que tenga otro significado (el de oportunidad) pero es que solo lo oigo mencionar en el mismo sentido, es una basura. No la quiero, gracias.

Si no te gusta la realidad, invéntatela ¿no? Mi mundo sería uno en el que todos nosotros tuvieramos un techo bajo el cual vivir, en el que los jóvenes que aparecieran en los medios de comunicación son los que tienen inventiva (y no los que lo malgastan en tomar estupefacientes). Un mundo en el que los políticos hicieran justicia y garantizaran los derechos de los ciudadanos…

Podría seguir, pero a medida que escribo me voy a apenando más y más. Es un mundo que está muy alejado de la realidad, y no está en mis manos.

No puedo cambiar el mundo, pero sí el mío personal (y me doy con un canto en los dientes si lo consigo). En él viviría con la persona a la que amo (pronto, claro ^^), dedicaría mis fuerzas a mi gran vocación, podría seguir formándome sin sentirme mal…

Mi oasis personal, en él aparecen mis grandes proyectos de vida. Crear una familia y ser maestra, creo que estoy aquí para hacer esto: son mi sentido existencial. ¡Oh dios mio! ¿he dicho eso? ¡Me estoy haciendo mayor! ¡Mi útero brilla!

A un lado las tonterías. Inspirada en un podcast que escuché anoche de Berto Pena (el número 5 que va sobre motivación), retomé mi cuaderno de productividad y gestión del tiempo… Era el momento.

– Anoté mis objetivos a conseguir. Mis retos importantes. Busqué imágenes que me hicieran recordar el motivo por el que merece luchar sin condiciones. Ahí está una foto con mi pareja (el primer día que empezamos como novios), una que me tomaron cuando estaba de prácticas en un cole y busqué una carta que me escribió una de mis exalumnas (llena de sentimiento… a día de hoy me sorprende como ella pasó desapercibida en el aula, y como fue que no me diera cuenta de la influencia que estaba ejerciendo sobre ella).

– Citas y mensajes que he ido recogiendo por el camino…

Y es que sin motivos por los que luchar, uno al final acaba por ver los días pasar. Ya han pasado demasiados. Muchas horas invertidas en un trabajo de poca cualificación. Necesito luz en mi vida y pasión por las cosas, porque sé que teniendo eso destinaré todas mis fuerzas.

Termino el post con una recomendación: las obras de Berto Pena. Puede que os sirva de ayuda si queréis gestionar mejor vuestro tiempo. Su blog es : http://thinkwasabi.com/

La sabiduría de Will Smith

Siempre he sentido admiración por este actor, y tras ver los vídeos que os adjunto ese sentimiento no ha hecho más que crecer y fortalecerse. Tras su estupenda carrera profesional, se esconde una lucha constante por la vida y los retos que ella ofrece. Su manera de luchar por lo que quiere sin temerle a nada, le ha llevado a darse a conocer en todo el mundo.

Puede que realmente compliquemos las cosas, puede que sean más fáciles de lo que parecen. Lo dificil es creer en uno mismo cuando tu alrededor te está diciendo que estás haciendo un esfuerzo en vano.

Creo que el éxito real es ese, confiar en uno mismo. Si conseguimos ganar esta batalla interna, cualquier problema externo se afrontaría sin dificultades. Hace algo más de un año, cuando me estaba enfrentando a las últimas asignaturas de la carrera, esa seguridad de la que hablo fue la causa de que lo lograra. Estaba a una semana de presentarme a una de las materias más difíciles, parecía que todas las cosas empujaban a que la suspendería: no había asistido a clases, no la impartían en las academias, el profesor era un hueso duro de roer, solo me quedaban 7 días para examinarme. Fue entonces cuando una idea se me cruzó en la mente “voy a lograrlo” como si no hubiera otra opción. Todo el mundo me decía “estás loca” “no vas a conseguirlo” “estás perdiendo el tiempo” “hay muchísima gente que ha suspendido con 4,9, lo tienes crudo”. Sin embargo, nada de esto me turbaba (solo algunas veces pensé que me estaba autoconvenciendo). Fue esa energía la que me llevo a aprobar, fue este impulso el que me llevó a extraer de los apuntes lo más importante, ha empaparme de todo el conocimiento que necesitaba y gracias a ello conseguí mi objetivo. Si no hubiera creido al 100% en mi objetivo, no habría estudiado de esa manera y seguramente hubiera suspendido(además de olvidar todo lo que aprendiera). Ha pasado ya bastante tiempo, y aún recuerdo mucho de lo que estudie en aquellos momentos.

Escuchando a Will Smith, he pensado en lo importante que es creer. No creer en cosas que sabemos que van a ocurrir, sino en las que soñamos y deseamos con todo nuestro corazón. Creo que si focalizara todas mis energías a mi sueño, la vida me va a llevar a alcanzarlo… o sino, a algo mejor incluso. Al menos tengo la esperanza de que así sea.

http://www.whitedovebooks.co.uk/blog/2011/09/21-things-will-smith-wants-to-share/

Punto y seguido.

Después de una temporada, mas bien larga, sin escribir en el blog (entre otros motivos, mi anterior web murió) ha llegado el momento de volver con este proyecto. ¿Por qué? Digamos que mis niveles de creatividad están altos (debido a las presiones de los futuros exámenes) y como dice M.A. Puig cuando uno está inspirado su cerebro rinde más (resumido muy brevemente, os aconsejo que leais sus obras y/o veais sus charlas).


Bueno, si alguién me siguió en mi antiguo blog se percatará de que he cambiado de nombre. Antes se llamaba muraldelospensamientos. Me gusta pero algunas veces me parecía algo ñoño/femenino (prefiero ser asexual por aquí, aunque con la foto de mi perfil ya me contradigo ja ja). Este título incluso puede ser peor que el anterior, sinceramente me da igual. Hice una pequeña lluvia de ideas y resulta que: cajón, mural, pizarra, y demás palabras que impliquen lugar donde recopilar cosas estaban ya muy utilizadas. Así que pensé en una telaraña viscosa y en educación (¡cómo no! soy muy pesadita con este tema, que le vamos a hacer). La eñe no existe en el mundo de las direcciones webs (espanioles margis, ¡con lo bonita que es la ene!, ¡digo eñe!). Así que en inglés. Punto pelotilla.


Ahora a escribir cosas interesantes, o al menos a intentarlo. Que tengo mucho en la cabeza y tengo que compartirlo con vosotr@s antes de que se me pase el efecto del café.

Reflexión final del curso

Picture of Laura Pareja Almodóvar
Re: Se abre el foro de reflexiones finales – Módulo de conclusiones
by Laura Pareja Almodóvar – jueves, 1 diciembre 2011, 03:27
Hola a todos,este curso me ha aportado muchas cosas. Me ha enseñado que la comunicación es un proceso mucho más elaborado y complejo de lo que pensaba. Daba por hecho muchos aspectos que intervienen en ella, como la interferencia, pero no había pensado lo importante que es tenerla en cuenta a la hora de enseñar un idioma. Gracias al curso, he comprendido el papel fundamental que tiene el conocimiento de una cultura para la enseñanza de su lengua, así como del papel que tiene el contexto en una situación comunicativa.

Este curso me ha abierto una puerta. Me ha aportado tanto conocimientos como interés para seguir estudiando sobre el tema. Me ha planteado muchos interrogantes que nunca me había hecho, y que cuyas respuestas quiero seguir encontrando tanto en futuros cursos como ejerciendo como maestra.

Por último, me ha brindado la gran oportunidad de conocer personas como vosotras (incluyendo, claro está, a nuestro profesor). Compañeros entregados al curso, con inquietudes e intereses semejantes a los mios. Con opiniones e ideas semejantes o distintas a las mias, todas ellas valiosas.

Me despido de todos vosotros, y espero que pronto nuestros caminos se vuelvan a encontrar.

Saludos.

Resumen del artículo de Victoria Escandell

La interferencia pragmática es traspasar nuestros conocimientos sobre una lengua a la hora de aprender una nueva. Esta interferencia nos lleva a cometer errores, porque empleamos las normas tanto gramaticales (fonología, sintaxis, semántica, etc) como pragmáticas (supuestos y las pautas de conducta que rigen una lengua)del idioma que conocemos y que no comparte nuestro objeto de estudio.
Thomas aplicó la distinción de Leech que clasifica las interferencias pragmáticas en:
Pragmalingüísticas: es el uso de las fórmulas fijas que tienen un idioma para interactuar en ciertas situaciones preestablecidas (saludos, despedidas, presentaciones,…) en otra distinta. Son expresiones que tienen un significado cultural que puede no ser compartido por otras lenguas, comunidades y culturas (por ejemplo: pedir algo de manera imperativa en un país u otro tiene distinta aceptación social).
Sociopragmáticas: el traslado a otra lengua de las percepciones sociales y expectativas de comportamiento propias de una cultura. Por ejemplo: ofrecer un regalo en la cultura occidental es algo cortés y en la oriental algo ofensivo.

¿Cree que un enfoque que dé importancia a la práctica funcional puede  ayudar a evitar las interferencias pragmáticas? Razo su respuesta en un máximo de 5 líneas.

Sí. Como podemos apreciar en el artículo de Victoria Escandell, para poder entender y emplear una lengua de manera adecuada (de tal manera que otros hablantes nos entiendan) es necesario conocer el idioma mediante la práctica funcional. Es decir, utilizar las fórmulas fijas y expresiones del idioma y conocer además las percepciones sociales y culturales de los hablantes.

Formas de decir lo mismo

 Adjunto a continuación una discusión que he abierto en el foro de Lengua y comunicación.
by Laura Pareja Almodóvar – Sunday, 20 November 2011, 06:33 PM
Hola a todos,

realizando la actividad 1 acabé reflexionando sobre lo siguiente: las distintas formas que tenemos para decir lo mismo. Para mí esta cuestión fue un problema en el ámbito laboral que acabó afectándome en lo personal.

La situación es la siguiente: trabajo de cajera. Llevo más de 3 años haciéndolo, siempre compaginándolo con los estudios. A medida que mi formación ha ido aumentando (la relacionada con la educación) he ido creando círculos de amigos que tienen también estudios. Es decir, mi manera de comunicarme con los demás es distinta (más educada, por decirlo de algún modo).

¿Cuál fue el problema que tuve en mi trabajo? Este verano entre de nuevas a un supermercado y en vez de amoldarme a sus “formas” de expresión y comunicación, fui tal y como soy. Cada vez que cometía un error, pedía disculpas. Cada vez que necesitaba algo, decía “por favor”. Y lo normal cuando eres nueva en un sitio, es tener muchas preguntas, cometer errores, relacionarte con los demás… así que me pasaba el día utilizando “fórmulas convencionales” (¿podrías dejarme…?, ¿me podrías ayudar con…?, lo siento muchísimo no pretendía…).

Las reacciones por parte de mis compañeros me contrariaban muchísimo. Algunas personas me miraban raro (pensarían que de donde demonios había venido), otras me consideraban débil (porque en este lugar, disculparse es sinónimo de ser menos que el otro), otras me humillaban o gritaban (porque se sentían superiores a mi),…

Yo no lo podía evitar, soy así. Si dejo algo en el suelo y molesta a un compañero que va a pasar por allí, mi reacción es decir “lo siento”. A lo que algún compañero me respondía con “que educadita eres, ¿no?” (con desprecio). Obtuve rechazo por parte de mis compañeros porque mi manera de expresarme creaba distancias sin darme cuenta. Me consideraban una persona falsa porque para ellos mis formas eran exageradas (aunque para mi fueran normales y sentidas).

En la actividad 1 se hace mención a algo parecido. Dice que los alemanes pueden pensar que nuestra manera es agresiva. Pues a mi las formas que tenían en ese centro me parecían violentas.

¿Cómo se expresaban? Cuando cometían un error, nunca pedían disculpas sino que justificaban lo que habían hecho. Cuando necesitaban algo, lo pedían mediante imperativos. Y para expresar emociones o sentimientos de alegría, tristeza o enfado empleaban vocabulario barriobajero en general.

Éste fue uno de los motivos por los que dejé el trabajo. No quería cambiar mi forma de ser, y ese ambiente me hacía sentirme pequeña y menos que los demás.

Actualmente trabajo en otro supermercado (de la misma cadena), y haciendo unos pequeños cambios en mi manera de comunicarme he obtenido grandes beneficios. He descubierto que en vez de decir “por favor”, hay que pedir las cosas y a continuación decir un piropo como: “dame bolsas grandes guapa/cariño”. En vez de decir “gracias” hay que decir “vale”.

A mi esta realidad me parece algo triste. Porque la educación que tenemos parece crear distancias en estos sectores. Tras pensarlo mucho, me di cuenta que estaba “conviviendo” (se pasan muchas horas debajo de un mismo techo) con personas que había dejado los estudios en el instituto. Estaba con esa pandilla de clase que me llamaba “empollona”, “listilla”, “sabelotodo”, “pelota”,…

Dejo este parrafazo y rollo patatero con estas dos preguntas:
- ¿la educación nos une o nos separa?
- ¿cómo enseñar adecuadamente las formas de comunicarnos, sin que ocurran malentendidos o malinterpretaciones?

Las fórmulas convencionales y la comunicación intercultural.

¿En cuál de las dos actividades tienen los alumnos mayor libertad?
En la segunda.

¿Cuál es mejor para aprender a realizar peticiones en español?
En la segunda, porque da la posibilidad a realizar peticiones de distintas formas (con fórmulas convencionales, insinuaciones o imperativos). Aunque en España se utiliza más los imperativos, es importante saber responder de las otras maneras para poder defendernos en cualquier contexto comunicativo.

¿Permiten las dos actividades valorar si el alumno sabe formular peticiones de manera adecuada? ¿Por qué?
No, porque solo se puede valorar que el alumno puede pedir algo en esas situaciones, y no en otras muchas en las que quizás no sepa hacerlo de manera adecuada.

¿Utilizaría en clase las dos actividades, solamente una o ninguna? ¿Por qué?
Las dos, porque son complementarias y dan respuesta a distintos contextos.