Escuela de maestros

Vuelta a la rutina y me encuentro con la sorpresa que mis ánimos por empezar de nuevo se ven derrumbados en un momento. Al menos la primera clase me dio las fuerzas suficientes para encontrarme con lo siguiente.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué decir!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos! El 1º y no menos importante: «Amar a Luis por encima de todas las cosas», ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera «antes y después» de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría «el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella».
Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases «o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez”, “Es que si no trabajo no podría estudiar”, «no es asunto mío». No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos… Sí, fueron sus modos. Menudo maleducado. Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto. Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.
«Respetar a todos y cada uno de ellos». Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no? Quizás tengas razón: «en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan». Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando “malos ratos”. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira. No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrías superar cualquier obstáculo, por difícil que sea.
Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,… Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente. Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,…La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,…

«El principal objeto de la educación, como el de toda disciplina moral, es engendrar felicidad» W.M.Growing


¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que usted escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! Porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.

En fin, menudo día. Por una parte me he emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión… por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias.

… antes de poder dibujar en el lienzo, me quitaron el pincel.

El niño feliz

Últimamente siento gran interés por los libros de autoayuda, que tratan de la seguridad personal y de las relaciones educativas. Después de leer “El poder sin límites” de Anthony Robbins quise retomar una obra que dejé aparcada durante unos meses. Esta se llama “El niño feliz” de Dorothy Corkille. Sin duda alguna, una de mis lecturas preferidas y a mi parecer, supera con creces al anterior en calidad literaria y emocional.
La escritora nos brinda todo su conocimiento y experiencia como educadora, psicóloga, consejera de matrimonios y familias, y como madre. Capítulo por capítulo nos relata la importancia de la relación educativa en el desarrollo del niño centrándose en cada uno de ellos en diferentes ámbitos.
La temática gira entorno al autorespeto y a la autoconfianza del individuo atendiendo a la influencia que recibe de su entorno. Por lo tanto, nos regala pautas a seguir para garantizar la felicidad del educando y educador.
Aprovechando la oportunidad de este dosier personal, escribiré a continuación las citas que he ido subrayando durante la lectura:

Entre el niño que funciona plenamente y la persona que marcha por la vida entre tropiezos existe una diferencia fundamental: La actitud de uno y otro hacia sí mismo; en su grado de autoestima.
Tener autoestima elevada es distinto al engreimiento ruidoso. Es un silencioso respeto por uno mismo
Lo que afecta el desarrollo del niño es su sentimiento de ser amado o no. La clave del éxito de los padres reside en ayudar a los niños a desarrollar altos niveles de autoestima.
Todo niño se valora a sí mismo tal como haya sido valorado.
Las palabras son menos importantes que los juicios que las acompañan.
Quien se ve perdedor espera fracasar y se comporta de tal manera que haces menos probable el éxito.
Las máscaras se emplean para ocultar un “yo” sin valor.
Por lo general, cuanto peor es el comportamiento de un niño, mayor es su anhelo de aprobación.
La autoestima NO es inamovible, pero tampoco es fácil modificarla.
La baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de exigencias imposibles. Todo ser humano debe resultar coherente para sí mismo.
El autoconcepto se aprende, se hereda mediante experiencias positivas. Capacidad de reeducación.
La confianza del niño en sí mismo debe referirse a lo que él es realmente, y no a las imágenes de los demás.
El encuentro verdadero no es más que atención concentrada.
Lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia.
Cuando la curiosidad es tabú, el entusiasmo por aprender muere.
El crecimiento intelectual no se produce aparte del crecimiento emocional; ambos están ligados entre sí.
Según parece, para que el ser humano dé amor, primero tiene que recibirlo.
Tal vez no se encuentre lejos el momento en que los maestros queden realmente en libertad para transformarse en gente que aplique sus recursos al estímulo de la curiosidad natural de los niños.
El chico que sienta agrado por sí mismo busca relaciones totales, que alimenten la autoestima, y no contactos sin significado, que la deterioren.
El sexo empleado circunstancialmente siempre hiere a alguien, porque casi invariablemente una de las dos partes se liga emocionalmente a la otra.
Rara vez resultan constructivos los encuentros sin significado.
Los niños deben aprender a pensar por adelantado las consecuencias de sus acciones, para sí y para los demás. El pensar en la forma de superar las situaciones difíciles antes de que estas se presenten prepara a los jóvenes para no caer en ellas desprevenidos, ni tener que resolver en el calor de las emociones.La felicidad es estar satisfecho consigo mismo.

La importancia del tacto

Tuve una experiencia hace un par de años, en el campamento urbano de mi pueblo. Trabajaba de monitora con un grupo de 15 niños de cinco años de edad e íbamos a hacer la fiesta final de la quincena. Habíamos preparado una corta obra de teatro en la que participarían los niños y en la que sus padres asistirían a verlos y a grabarlos en video. Cada monitora acompañaba a un grupo pequeño de niños, yo estaba a cargo de dos niñas. Nosotras íbamos a ser los árboles. Nuestro papel consistía en estar quietas hasta que los niños disfrazados de fuego fueran a por nosotras, en ese momento teníamos que tirarnos al suelo.
Lo teníamos ensayado pero algo surgió de repente. Los niños mayores habían preparado en el otro extremo de la pista un pasadizo del terror. Una de las dos niñas lo pasó muy mal el año anterior al entrar y cuando vio de nuevo los adornos ella tuvo un pánico tremendo. Estaba muy nerviosa, y cuando llego “el fuego” no quería tirarse al suelo.
En ese momento tenia que actuar, los padres nos estaban grabando, los monitores estaban expectantes y no querían que nada saliera mal. Entonces se me ocurrió una idea. Me tire al suelo y la dije en bajito “túmbate, que vamos a buscar la pelota que perdimos el otro día en la red del techo”. No funciono y me miro triste. Busqué otra alternativa “venga, que no pasa nada, túmbate un rato conmigo y nos dormimos un poco, ¿te apetece?”. Y nada, esta vez estaba apunto de echarse a llorar. En el último momento, mientras que los demás me miraban extrañados la dije “ven aquí, dame un abrazo”. En ese momento se agacho sin pensarlo y me dio un abrazo.
La mejor de las respuestas, muchas veces, esta delante de nuestros propios ojos. El tacto es la solución a muchos conflictos que se nos presentan a diario. El tacto es el efecto positivo que tiene uno sobre otro. Éste tiene que ser recíproco, receptivo y sensible. De nada me hubiera servido decirle a aquella niña que me diera un abrazo si no es capaz de dármelo. No es solo el efecto, sino también la confianza que hay detrás para que la otra persona responda. Es la expresión al proteger, educar y ayudar a la otra persona y la influencia que hace en ella.

El que no vale puede valer

Reivindico el derecho a soñar, a imaginar nuestro futuro conforme a nuestras capacidades y preferencias.
¡Todos tenemos un lugar en este mundo!
No quiero que me quiten las alas, y si llegara el caso, no hay problema. ¡Llevo otras de repuesto!
Confío en que siempre podemos mejorar, partiendo siempre de lo que sabemos. Pensando en un futuro NO frustrante e inalcanzable, NO pensando en lo mucho que desconocemos, sino en lo mucho que podemos llegar a aprender.
A medida que avanzamos nos daremos cuenta lo mucho que nos queda por descubrir, pero esto no debería entristecernos.
No supe que podría escribir hasta que tuve un lugar donde hacerlo.
Ofrezcamos un espacio donde desarrollar nuestro ingenio.

Exámenes

¿Cómo es posible que después de tantos años estudiando, llegue la época de exámenes y me parezca novedosa esta sensación de estrés/pereza permanente? Es como si una vez pasadas las pruebas uno se olvida de todo lo que ha pasado… que curioso.
Ahora que tengo la mente lúcida he sacado una frase en claro, y es la siguiente:
«Ahora o septiembre, cuánto más me esfuerce ahora mejor lo tendré para la repesca y más cerca estaré de alcanzar mi sueño».

Lo más importante del curso.

Hoy he aprendido mucho en la clase de «Aprovechamiento del entorno natural y urbano». La profesora después de explicarnos algunas curiosidades de los ciclos hormonales de las plantas nos advirtió:

«Ahora os voy a explicar lo más importante de toda la asignatura. Podría deciros incluso que si os quedáis solo con esto me sentiría ya conforme».

Nos explicó que el ácido fólico o vitamina B9 que se encuentra en las hojas está íntimamente relacionado con la buena formación del bebe. Resulta que la espina bífida se crea porque la mujer, en el momento de quedarse embarazada, carece de un «depósito» de vitamina B9. La espina bífida es una malformación congénita del tubo neural que se caracteriza porque uno o varios arcos posteriores no han fusionado correctamente durante la gestación y la deja sin protección ósea. La principal causa de la espina bífida es la deficiencia de ácido fólico en la madre durante los meses previos al embarazo y en las tres semanas siguientes, aunque existe un 5% de los casos cuya causa es desconocida. También se piensa que la espina bífida tiene un componente hereditario, aunque lo que se heredaría sería la dificultad de la madre para procesar el ácido fólico. Básicamente existen dos tipos de espina bífida, la espina bífida oculta y la espina bífida abierta o quística. Por lo tanto, se ha podido comprobar que uno de los causantes de dicha malformación es la mala nutrición por parte de la madre. El problema es que todo sucede antes de que la mujer sepa que está embarazada.

Luego nos puso un video en el que se opera a un niño de pocos días con este defecto. Es increible como consiguen mejorar la columna, aunque dicha malformación tiene consecuencias muy dificiles de solucionar. Me ha parecido una clase muy especial. Porque no nos ha tratado como alumnos sino como personas, como futuros padres incluso. No se me olvidará nunca lo que comentó más tarde:
«Al igual que planeamos unas oposiciones, unas clases y nuestros proyectos… ¿por qué no planeamos también algo tan delicado como embarazo? Sería mucho mejor, ya que buscaríamos las mejores condiciones para que nuestro futuro bebe nazca sano y con un ambiente adecuado.»

No hay que olvidar que antes de todo, somos humanos, y las mejores lecciones quizás no se den tanto en los conceptos, sino en la vida. Creo que antes de aguantar una clase insufrible de biología o cualquier otra materia convendría escuchar lecciones como esta, para obtener un punto de interés del que parta un futuro análisis de conceptos.

Por si a alguien le interesa, aquí dejo una lista de alimentos que tienen mucho ácido fólico:


  • Hígado de pollo, de ternera, y de pavo. Patés confeccionados con hígado.

  • Legumbres; especialmente los garbanzos, los frijoles o judías secas ( cualquier variedad) , las lentejas, las habas, los guisantes, la soja, etc.

  • Verduras verdes : espinacas, coles, coles de Bruselas, bróculi, acelgas, endivias, lechuga,

  • Cereales:cereales integrales y derivados integrales (avena, arroz, maíz, germen de trigo, pan integral) Cereales no integrales y derivados con ácido fólico añadido.

  • Frutas: Melón, Aguacate, naranja, plátano.

  • Espárragos.

Reflexión sobre los problemas de la Educación en España

Hoy en clase de O.C.E la profesora nos ha propuesto las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los problemas en la escuela actual?, ¿por qué hay tantos?, ¿de dónde surgen?, ¿cómo se arreglarían?
Antes de dar mi opinión personal al respecto, resumiré brevemente lo que hemos conversado en el aula ya que han salido opiniones muy interesantes. A la pregunta ¿cuáles son los problemas existentes en la escuela? se comentaron los siguientes:


  • El fracaso escolar: tenemos unos porcentajes muy altos de abandono escolar a edades tempranas.

  • La falta de autoridad de los profesores en el aula.

  • La poca educación que reciben los niños desde casa. Los alumnos no reciben las enseñanzas básicas desde su hogar, existe una gran desatención por parte de la familia.

  • La poca inversión en la educación: los centros no disponen de los recursos necesarios para realizar adecuadamente la práctica educativa.

  • La evaluación: se pasa de curso repitiendo, no se le exige al alumno lo suficiente,…


A mi parecer, el problema fundamental de la educación en España es la falta de reconocimiento social tanto del servicio (enseñanza) como de la profesión (magisterio). A partir de esta realidad surgen todos los problemas que se han mencionado previamente. Si se valorará realmente este servicio, como derecho y deber del ciudadano, se resolvería tanto el fracaso escolar como la falta de autoridad del maestro.
En primer lugar, el estado pondría su empeño e interés por mejorar la enseñanza, no realizando normativas superficiales sino apoyando a este sector, dando tanto recursos como respaldo social y político. Un ejemplo claro de este menosprecio social es la poca relevancia que toma la educación tanto en los medios de comunicación como en el gobierno. Si realmente los políticos valoraran la educación se dedicarían a conversar extendidamente sobre los problemas que he citado anteriormente, buscarían soluciones y las pondrían en práctica. Todos los partidos se unirían en este sentido, habría consenso y no la eterna disputa que vemos cada día por la televisión.
Por otra parte, cuando se debate en los medios sobre educación en pocas ocasiones vemos a profesionales de este campo. Nos parecería una locura ver un programa sobre medicina protagonizado por matemáticos o ingenieros industriales, sin embargo estamos acostumbrados a oir hablar a muchas personas sobre educación sin tener los conocimientos necesarios para ello. Queda evidente el puesto que tiene nuestra profesión.
Quería aprovechar la ocasión para reflexionar sobre otro asunto que está relacionado con esto último: la valoración que tienen los docentes de educación secundaria. No entiendo cómo el reconocimiento de este tipo de profesiones se mida por la cantidad de conocimientos que se enseñan y no por la complejidad de la tarea a realizar. Si bien es cierto que en la actualidad existen muchos conflictos en el instituto, deberíamos preguntarnos el por qué de esta situación ¿No podría ser porque los docentes no están cualificados para su tarea?
¿Cómo es posible que un licenciado en una materia determinada se “coloque” como “maestro en secundaria” realizando solo un curso? Si es complejo educar a niños, no me puedo imaginar cómo será a chicos y chicas adolescentes. Realmente es necesario que el profesorado esté preparado y cualificado para su práctica educativa, es decir, es imprescindible realizar la carrera de magisterio.
Sin embargo, esta exigencia no existe y por el contrario, se sigue apreciando más (tanto económicamente como socialmente) la función del docente de secundaria. Que paradójico, si es desde la Educación Primaria dónde vienen los alumnos, dónde se llevan a cabo sus primeros aprendizajes y se forjan sus bases cognitivas, psicológicas y lingüísticas. Creo que las personas no son conscientes de los conocimientos que deben adquirir los maestros de Educación Primaria. Estos no se reducen a los temas que se dan en la escuela (mucha gente sigue pensando que es así), sino que se estudian otras ciencias mucho más complejas, interesantes e importantes como psicología, didáctica, teoría de la educación y sociología.
También creo que deberían cambiar la carrera de magisterio. Desconozco cómo será con el nuevo plan de estudios. Ojalá se mire realmente por mejorar la educación actual y se centre en formar a docentes competentes. En este sentido pienso que si realmente se reconociera esta profesión, se nos exigiría muchos más conocimientos, actitudes y aptitudes en nuestra carrera. Se harían criterios de selección más específicos y estrictos. No todas las personas valen para ser maestros, es una realidad. Sería perfecto que la vocación se pudiera medir mediante exámenes, calificaciones,.. Quizás sea algo utópica y plantee soluciones difíciles de hacer realidad.
Al margen del reconocimiento del maestro, existen muchos más problemas que afectan en la escuela. Entre otros destacan:

Fracaso escolar.
Para mí es consecuencia de la sociedad actual. Vivimos en una sociedad del consumismo, donde lo más importante es la cantidad de dinero que se tenga (capitalismo), la imagen externa (la belleza, la apariencia) y la importancia del poder sobre los demás (el reconocimiento por parte de los grupos sociales, el status social) ¿Dónde queda la pasión por aprender? Está claro que no muy bien parada. Ni los medios, la familia, las amistades valoran la sabiduría, un ejemplo es el aprecio que se tiene por las personas mayores. Lo que importa es mantenerse joven a cualquier precio, una persona con experiencia, sabia, mayor, no aporta nada en especial a esta sociedad.
¿Cómo conseguir la felicidad? Mediante la diversión, el ocio, el derroche en uno mismo, los lujos. La pena es que la educación no se considera un lujo, cuando debería serlo. Es una fortuna poder aprender, recibir enseñanzas de nuestros mayores, socializarnos con los iguales, prepararnos para el futuro, formarnos como personas,… Es cierto que la educación ya es un derecho para todos, y estoy totalmente de acuerdo, pero también es verdad que esto puede conllevar a no valorarlo. Como ya nos lo dan, no nos tenemos que esforzar por tenerlo, nos viene dada por ser ciudadanos, ¿qué mérito tiene? Esta conciencia puede ser efecto de este afán por competir (característica de la sociedad actual).
¿Para qué estudiar? Sólo para conseguir un trabajo mejor, para ganar más dinero. Y no quiero ser hipócrita, yo no trabajo gratis. Lo que digo es que se ha perdido el norte, no valoramos lo realmente importante, el por qué de nuestra profesión, la vocación, ser feliz con lo que se hace. Solo pensamos en el para qué. A mi parecer, este problema de base esta en la conciencia de la mayoría de sociedad.
Si nos planteáramos realmente por qué se va a la escuela, si lo hiciéramos entender a los más jóvenes, si confiáramos en las capacidades de nuestros jóvenes si valoráramos este espacio de desarrollo personal, , no sólo como medio de mejorar la economía, de estar a la altura de las competencias europeas, sino como mejorar la conciencia moral de nuestros jóvenesel fracaso escolar no existiría. Con lo divertido que es aprender, descubrir, investigar, reflexionar,…
En conclusión, el fracaso escolar surge de una desmotivación generalizada de la juventud, influenciada por la visión que ésta recibe de su entorno.

Falta de autoridad de los maestros.
En este sentido, lo tengo bastante claro, la autoridad la gana el maestro con su esfuerzo y debería ser concedida por los alumnos por la posición que tiene. Esta realidad se arreglaría si la sociedad fuera consciente de la importancia que tiene la educación, si valoraran el papel del maestro en el desarrollo del sujeto. Si los profesores fueran personas realmente competentes y merecedoras de esa autoridad.

Falta de educación en casa.
Que los alumnos están desatendidos en sus hogares es cierto, y cada vez ocurre más. A mi parecer esto se debe a las exigencias económicas a las que están sometidas las familias en la actualidad. Ya no sólo los dos padres tienen que trabajar sino que tienen que estar pluriempleados para poder seguir adelante. Cuando la situación económica es tan complicada, la educación toma un papel secundario. Los familiares deben recurrir a terceros (niñeros/as, abuelos,…) en la educación de sus hijos. No pueden dedicar el tiempo que desean, y cuando lo tienen deben realizar las tareas del hogar, o están demasiado cansados para ser pacientes con sus hijos.
Primero: la economía debería mejorar, segundo: los padres deberían priorizar. ¿Es más importante hacer horas extra para ganar dinero y comprarme ese plasma tan esperado, o pasar tiempo con mi hijo? ¿Prefiero ganarme mis ahorros para hacerme una operación estética o en un viaje guiado a Roma con mis hijas?
Poca inversión en educación. Soy de las que opinan que no hace falta tener muchos recursos para formar aprendizajes significativos. Aún así, pienso que habría que invertir más en educación, sobretodo en centros de educación especial. Es fundamental que un maestro esté a gusto en el centro donde ejerce su profesión, para ello debe estar respaldado por un equipo amplio y competitivo de docentes. Si faltan recursos personales en un colegio, el maestro trabaja baja más presión y puede desmotivarse porque no puede con todo.
Como dato curioso al respecto, me parece curioso que hayan padres que les cuesten soltar algo de dinero cuando se trata de excursiones didácticas y guiadas y no escatima en caprichos para sí mismos.

Evaluación.
No creo que la causa fundamental del fracaso escolar sea la evaluación, aunque sí que afecta considerablemente en la motivación de los alumnos. Es cierto que los niños necesitan muchas veces algo de presión para estudiar. Si los alumnos pueden pasar de curso con alguna asignatura pendiente, si encuentran dificultades en aprobarla está claro que la dejará para el año siguiente. Esta realidad fomenta la ley del mínimo esfuerzo, y no valora realmente el trabajo del alumnado.

Tipos de moral según L.F.Vílchez

Moral del camaleón.


  • Cosas positivas: se adapta a las circunstancias.

  • Cosas negativas: hipocresía, parece lo que no es, es lo que no parece.


Moral del león.


  • «Yo me cogo la primera parte porque soy el mejor»

  • La ley del más fuerte. La que se impone.


Moral de águila.


  • Negativo: se sitúa por encima del bien o del mal.

  • Postivo: tiene una visión del conjunto, agudeza visual.


Moral del ratón.


  • La moral de las pequeñeces.

  • Buenos modales, pero frente a las pequeñeces se molesta.


Moral de la hormiga y de la cigarra.


  • Hormiga: trabaja

  • Cigarra: superficial y vanal.

  • Distinción entre el hombre profundo o superficial.


Moral del perro.


  • Positivo: fiel.

  • Negativo: Cuando esa fidelidad se vuelve autómata, obediencia ciega.

  • No tener personalidad propia. Un ser moral es un ser autónomo.


La moral del buho.


  • Que decide por nosotros, es el sabio.

  • No ayuda a que la gente sea responsable. Tener una moral prestada.


Moral del asno.


  • Animal sufrido, funciona «a palos».


Moral del mono.


  • Imitadores. Imitan conductas sin asimilarlas, sin hacerlas propias.


Moral del cisne.


  • Mito de Narciso. Persona narcisista.

  • Gente que no se ve más de su ombligo. Todo parte y acaba en sí mismo.


Moral del caballo.


  • Elegancia/nobleza/bello.

  • Lo bello o hermoso va unido a la bondad.


Moral del osito.


  • Ternura. Parte emocional de la moral. En la moral tiene que aparecer aspectos emocionales.


Moral del gato.


  • Ariscos. Moral de la sospecha.


Moral del ser humano.


  • Animal racional. Sinónimo de razón.

  • Capacidad de: autonomía, libertad interna, justicia (con relación a los demás), responsabilidad y alteridad (relación con el otro).

En busca de la felicidad

El último día de clase surgió la siguiente cuestión: ¿puede ser feliz una persona con deficiencia? Todos coincidimos en que dependía si la persona era consciente de su minusvalía (ya que si es inconsciente, directamente no se plantearía la pregunta).
Centrándonos en los casos de individuos con deficiencias que son conscientes de su realidad, yo creo que la felicidad depende de los siguientes aspectos:


  • Del medio social que posea: si es aceptado, tiene cubiertas sus necesidades afectivas, esta integrado en su grupo,…

  • Del tipo de discapacidad y grado.

  • Del grado de autoaceptación y valoración en sí mismo.


En el primer punto existe una intervención directa de otras personas: educadores, familia, sociedad. Sin embargo el 2º punto no y en el 3º sí, pero no de manera directa, es decir, los agentes externos influyen en gran medida en la visión del yo que poseamos, pero no la determina. El 1º y 2º aspecto puede condicionar que la persona sea feliz o no, pero, en mi opinión, lo que realmente tiene más poder en este sentido es el apartado 3º, ya que si el individuo no se valora (aún teniendo un ambiente favorable y una discapacidad leve) le será imposible ser feliz.

Lo que yo planteaba, es que el medio en sí debe ser en primer lugar beneficioso para el deficiente, pero que esto mismo no implica que la persona vaya a ser feliz. Hay una parte en la que los educadores no podemos intervenir: el autoconcepto, la autovaloración y la autoimagen. Estos se obtienen mediante las experiencias y la visión que tenemos ante ellas. Creo que no sirve de nada preguntarse el por qué nacemos de una manera u otra, aunque es cierto que es un dilema inevitable que tarde o temprano uno llega a plantearse (teniendo o no una deficiencia). Es más productivo preguntarnos ¿qué puedo hacer yo con esta realidad?
A mi parecer, como educadores, es fundamental tener este pensamiento de superación, más que nada para influir en la visión del afectado. Si nos compadecemos de la vida por la que está viviendo el ajeno quizás no estemos haciendo otra cosa que recordarle lo que ya todos sabemos. Al fin y al cabo, es el individuo quien elige que quiere hacer con su vida. Someterse o no a las circunstancias o los condicionantes innatos es decisión de uno mismo. Conozco varios casos en los que aún la dureza de la discapacidad o deficiencia, el individuo ha sido capaz de tomar una vida “normal” de acuerdo con sus limitaciones, y han llegado a ser felices. Un ejemplo que vi hace poco fue el de un chico que nació sin extremidades, tiene este video en youtube que te recomiendo ver:





Hay personas que aún naciendo sanos y teniendo un entorno normal viven infelices por unos u otros motivos. Quizás un día nos sorprendan, y sean los deficientes los que se pregunten si podemos llegar a ser felices las personas que presuntamente lo tenemos todo.

«Mi verdad,… tu verdad,… la verdad. Y vente conmigo a buscarla. La tuya guárdatela» de Antonio Machado.

Hay parte de la frase que me recuerda a otra que leí hace poco » tres son los espejos que forman la imagen de una persona: el primero es como se ve uno mismo, el segundo como te ven los otros y el tercero refleja la verdad. Conócete a ti mismo. Conoce la verdad».
Lo mismo ocurre con la verdad en «abstracto» (no tan relacionado con el sujeto, con nuestro autoconcepto). Creo que nunca podemos llegar a comprender la realidad al completo sin la ayuda y aportación de los demás. Solos únicamente veremos una perspectiva ante la vida. Hace falta más visiones para comprender la totalidad.
Me gusta en especial esta frase porque induce a la búsqueda del saber, al entusiasmo de conocer más, y no sólo eso, sino que también incluye la colectividad de ese acto. Creo que es una cualidad que debe tener todo buen docente. La pasión por conocer.
Pero este conocimiento no se busca con la pretensión de tener un saber absoluto, imponente y superior a los saberes de los demás. Conocer la verdad conlleva también dejar a un lado nuestros prejuicios, nuestros saberes antiguos.
Me despido con una referencia de un libro que leí y me «iluminó» en muchos sentidos que está relacionado con esta frase. Hay un momento en la historia en el que el joven no se cree lo que le está contando el sabio porque no coincide con la filosofía actual en la cultura occidente…

Julián mantuvo la cama ante mi insistencia. Al ver la tetera que yo había dejado sobre la mesa, Èl mismo empezó a servirme. Vertió el té hasta llenar la taza… ¡y siguió haciéndolo! El té empezó a caer sobre el platillo y luego sobre la querida alfombra persa de mi mujer. Al principio me quedé perplejo. Pero luego chillé:
– ¿Qué estás haciendo? Mi taza ya está llena. ¡Por más que lo intentes no admitirá más té!
Julián me miró largamente.
– No me interpretes mal. Yo te respeto. Siempre lo he hecho. Sin embargo, igual que esta taza, tú pareces estar lleno de ideas propias. ¿Cómo van a entrar más, si no vacías primero tu taza?

 

El monje que vendió su ferrari de Robin S. Sharma