«El abuso de la verdad es peor que la mentira» de Blas Pascal.

Analizando esta frase desde un punto de vista objetivo y racional, no estoy de acuerdo. Para mi la verdad es un objetivo que deberíamos buscar constantemente en tantos campos como nos sea posible. La mentira, al contrario, la rechazo, como toda manipulación y distorsión de la realidad.

Sin embargo, desde otra perspectiva mucho más subjetiva y personal, sí que creo que la mentira puede ser buena en muchos sentidos. Este cambio de parecer parte sobretodo por la consideración de la intención de la que nace la mentira. En muchas ocasiones nos presentamos ante situaciones complejas, directas, en las que decir la verdad puede ser realmente doloroso. Porque es cierto el dicho «la verdad duele».

Nuestra condición humana nos tienta muchas veces a la mentira ¿Y por qué? Por esto mismo, porque hay algo más importante que el saber que es el sentimiento. «El ser» más que «el conocer». Cuando conocemos una verdad dolorosa respecto a la vida de un amigo, cercano o familiar nos sentimos mal porque nos ponemos en su situación, empatizamos. Y el simple hecho de ponernos a pensar en cómo reaccionaría al enterarse de esta verdad nos hace sentirnos muy mal.

Por esto mismo pienso que la siguiente afirmación de Luis Fernando Vilchez está más acertada:
«Uno puede tener la verdad y abusar de ella. La persona es más importante que la verdad».

Esto me recuerda a ciertos trastornos que sufren algunas personas que son incapaces de empatizar, de comprender los sentimientos del compañero. Seguramente estas personas tienen muchas dificultades a la hora de establecer relaciones de amistad por este motivo. Porque no saben «suavizar» la verdad, porque no lo ven lógico ni útil.

Relacionándolo con la educación, creo que hay que fomentar en la escuela la empatía. No hay que abusar ni del saber ni de la mentira. Hay que pensar más en lo que subyace en nuestros comportamientos, analizar por qué abusamos de la verdad y por qué mentimos. Fomentar la autocrítica, la autoreflexión. Comprender que ni todo es blanco ni todo es negro, que hay una gama de grises muy amplia en la que abarca conceptos y hechos tan problemáticos como la mentira. Y lo que realmente importa es el motivo e intención que hay detrás de cada uno de nuestros actos. De nuestros principios y valores para con los demás.

Mis siete palabras

Dos
Es mi número favorito entre otras cosas porque me recuerda a un patito, uno de los animales que más me gusta. Además Géminis, mi signo zodíaco, se representa siempre con dos figuras humanas.
Para mí el dos simboliza muchas cosas. Es el comienzo del diálogo, el abandono de la soledad.
Son dos ojos los que te miran, dos oídos los que te escuchan o dos manos las que te interpretan.
Las mejores relaciones, las más íntimas y personales son las que tenemos con una persona a solas.
Es la conversación directa y sincera, el cara a cara, el tú y el yo.
Son dos almas las que se unen o dos vidas las que se entrelazan para formar otra.
Curiosidades de la vida hicieron que este número me persiguiera, y empezara a salir un 2 de Noviembre con el hombre de mi vida. Y un día, de repente, ¡descubrí un mensaje oculto en este número! Pude ver con mis propios ojos, y no le engaño, que escribiendo uno al lado del otro enfrentados formaban un corazón…

Silencio
Para hablar de esta palabra me referiré a uno de los libros que más me ha impactado: Los Renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena.
La protagonista de esta historia es ingresada en un manicomio, y en una de sus conversaciones con el superior afirmó que el silencio no existía. La doy la razón.
¿Cómo puede existir el silencio en un planeta en el que todo es vida? ¡La vida hace ruido! Y aún estando callados se puede escuchar, por ejemplo, el aleteo de una mariposa, o incluso nuestro pulso.

Imposible
Una palabra que nos detiene y nos interrumpe el paso. Una barrera, una venda que te nubla la vista y te impide ver tus posibilidades. Imposible. Es el «yo nunca».
No existe si luchas y si tienes esperanzas. Si crees en tí mismo y lo demuestras con esfuerzo.
Me gusta esta palabra porque lo considero un reto.
Lo difícil se hace, lo imposible se intenta.

Ignorancia

Esta palabra me parece graciosa ya que muchas veces la empleamos sin saber el peso real que tiene. Para justificarme acudiré a una frase de Einstein:

Todos somos ignorantes. Lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas.


Infancia

Para mí es la etapa más importante en el desarrollo de la persona. Es el comienzo. Donde se tienen los primeros amigos, juguetes, libros, recuerdos,…
Porque fue una de las etapas más bonitas en mi vida y donde forjé amistad con mis compañeros de clase de Primaria. Podría ser la razón de que esté en esta especialidad.

Madre
Una palabra llena de significado. Me recuerda un sueño que tuve hace un tiempo. En él, solo estaba yo, en un fondo cálido anaranjado. Me acariciaba el vientre, °¡y qué sensación! Me observé por un momento y estaba embarazada. Fue una sensación que no consigo describir con palabras. Era como una cálida brisa de mar cuando te acaricia, un abrazo o incluso más.

Además me gusta porque mi madre es una de las personas que más quiero. Porque he aprendido y aprendo mucho de ella. Por lo luchadora que ha sido siempre a pesar de tener una infancia dura, y a pesar de los pesares ha conseguido salir adelante. Caminando con pasos firmes, uno detrás de otro con constancia y paciencia.

Vida
Porque sin ella no estaría aquí. Porque es lo que tenemos y lo que podemos dar. Es un mundo de alegrías y tristezas, de sentimientos y emociones. Es lo que deberíamos guardar como nuestro gran tesoro, y no solo eso sino ¡conservar!

Me despido ya con la siguiente frase Antonio Machado:

Si es bueno vivir. es mejor soñar, pero lo mejor de todo es despertar.


 

Anotación del profesor:

Laura, una de las defensas más originales y densas en contenido. ¡Sobresaliente Plus!

Del presupuesto antropológico de la Educabilidad a la Educación comorelación

Una de las lecturas de la asignatura Teorías de la Educación Contemporánea, comúnmente denominada «TICE», era este texto de G.Jover de Olmeda. Me gustó tanto que realicé el resumén que os adjunto. Quizás si algún día me atreva estudiar Pedagogía tenga el honor de conocer a este profesor, que según he oído: «uno de los mejores».

Del presupuesto antropológico de la educabilidad a la Educación como relación.- Gonzalo Jover de Olmeda

Según HERBART “el concepto fundamental de la pedagogía es la educabilidad del alumno” es decir, la ductilidad o la capacidad de cambio. Requiere a sujetos con capacidad de moralidad. Solo los que puedan proyectar y decidir cursos de acción podrán ser libres.
A diferencia de la antropología biológica que hablaban de la predisposición innata del hombre (como el aprendizaje, la defensa,…)
EIBL- EIBESFELD decía que ello no tenía que anular la libertad de elección. El ser humano es capaz de independizar los comportamientos de las impulsiones, puede llegar a la reflexión que es la auténtica raíz de la libertad humana. Como mencionó ZUBIRI “el ser no tiene más remedio que preferir”. Elige una cosa en vez de otra mediante proyectos. Si fuera libre al 100% no podría ser educado ya que sería pasivo e inmutable.

A esto ser refiere HERBART “pasar de la indeterminabilidad a la consistencia” es decir, el miedoso que no es capaz de elegir es la persona que no podrá llegar a ser libre nunca. Quien teme al compromiso.
GEHLEL habla de la carencia del hombre, como el desvalimiento inicial y dependencia al nacer de los demás. Algo que es negativo. Sin embargo, el ser humano tiene algo muy positivo que es su capacidad de aprender. El hombre no está atado a unas “condiciones de vida”, no tiene que distanciarse del entorno, de la presión de los estímulos.
“Suple con su acción su desespecializació. Puede objetivar el mundo, tener una visión más amplia, no depende de satisfacer sus necesidades vitales. Como dice G.J de OLMEDA: “el mundo del hombre no es un mundo cerrado y acabado, sino un mundo en continua expansión”. Esta muestra el fracaso de la metáfora agrícola de Rousseau: “el gran misterio de la educación consiste en no educar”, ya que sin la ayuda de los demás el ser humano no desarrolla sus capacidades al 100%. La educabilidad es pensar en las posibilidades de emerger en la relación del individuo con su entorno: no solo como un espacio natural sino un espacio de creaciones y significados culturales. Menciona que el niño al nacer se encuentra dentro de una telaraña social por principios y reglas. Aun así, son los individuos los que toman las decisiones, sus pautas de vida ya que esa telaraña no debe ser en ningún momento pegajosa. La educación intencionalmente planificada es el proceso por el que se ayuda al educando a situarse en y desde ese entorno de creaciones y significados culturales, y al educador como el mediador entre el educando y ese mundo. DILTHEY la ciencia de la pedagogía debe comenzar por una descripción del educador en sus relaciones con el educando. Para PLATÓN el educando tiene un papel fundamental dentro de la educación ya que implica algún tipo de acción o participación por su parte:»Toma él el conocimiento de sí mismo, sin que alguien le haya enseñado”, “Nadie puede educarse por otro, como nadie puede vivir por él”. «Aún así piensa que los educadores ayudan a que el individuo se eduque, por lo tanto, esta en contra de la educación negativa de Rousseau.
El profesor ofrece herramientas para la superación.
Los niños tienen al alcance muchas posibilidades de información inmediata, más si vive en una sociedad moderna, el problema es que muchas veces la información es inconexa y parcial, de gran complejidad.
Según la UNESCO: “el maestro es quien ha de transmitir al alumno lo que la humanidad ha aprendido sobre ella misma y de la naturaleza”.
La relación educativa tiene una base de asimetría y dependencia. El niño aprende mediante ensayos y experiencias (en vez de nacer ya con funciones diversas), pero si que tiene el hábito de aprender.
Esta asimetría puede llevar a la dominación, pero esta no es característica de la educación. El educador pone su superioridad y sabiduría al servicio del educando y no para manejar o adoctrinar al educando. es una dependencia pasajera.
Gonzalo Jover de Olmeda señala que es imprescindible en la educación la confianza y el respeto. Ver las posibilidades del otro para que tenga autoconfianza, ganas de atreverse,… Como dijo
KANT “debo ayudarle sin ver que es mi amigo”. Pero el ideal ético del respeto es insuficiente como condición de relación educativa, ya que el respeto se dirige a todo el mundo pero la orientación pedagógica va hacia un “yo concreto”. Debe existir un reconocimiento, un “amor pedagógico”. En sentido es como un “Amor maternal”como lo denominó PESTALOZZI.
JASPERS mencionó:“el hombre solo puede ser libre en comunicación con otro sí mismo, con otra libertad”. Según él hay dos grandes esferas: Comunicación empírica: relaciones colectivas: motivos/efectos. Objetos reemplazables. Da una comunicación insatisfecha. Comunicación existencial: profunda, sujeto a sujeto. Yo y tú.
La relación educativa se encuentra entre ambas. Los dos miembros están en el mismo nivel, pero la relación es asimétrica no es existencial porque carece de finalidad establecida; la educación sí tiene un objeto “objetivar al otro”. Tiene una intención del otro. Pero sí que afirma su carácter de sujeto. No un juego intersubjetivo como la amistad, ya que la intencionalidad preside en la relación. La intención es conseguir un fin, persigue un propósito. La intención pedagógica marca la diferencia.- Max Van Manen
Para PETERS la educación designa una tarea o actividad en el educador como un resultado en el educando [una cosa no implica la otra]. SCHEFFER prefiere hablar de “intención” y “éxito” que de “tarea” y “rendimiento”.La relación educativa es de intercambio activo.

La escuela de la señorita Olga







¿Qué he pensado durante la proyección? Primero: lo poco que aprendí en la escuela. Tengo un cálido recuerdo de primaria pero no se compara con las vivencias de estas personas. Y segundo: ¿cómo es posible que métodos tan efectivos sean disueltos aunque sus magníficos resultados quedan evidentes?
Esta cuestión me hizo recordar lo que llegue pensando hoy nada más entrar a la facultad, al fijarme en las pancartas que adornan nuestras paredes sobre la manifestación que habrá en breve: ¿Cómo podemos ser los españoles tan sumisos? Sí, he generalizado en demasía, pero hay que admitir que durante la historia hemos dejado claros ejemplos de nuestra condición. El hecho de abandonar una dictadura por la muerte del dirigente y no por la rebelión del pueblo es una muestra de ello.
Con relación a la pregunta anterior, supongo que hay muchas personas que han defendido este tipo de escuelas y no han encontrado apoyo en los poderes políticos, por lo que no les quedaba más remedio que obedecer a sus mandatos. ¿Y cómo es posible que los altos cargos no defiendan estas “escuelas democráticas” si éstas promueven el desarrollo de los ciudadanos? Será porque no les interesan que el pueblo conozca sino que obedezca.
Que la disciplina se utilice para que los alumnos aprendan más es una falsa. El fin de la educación para los políticos, durante muchos años, ha estado lejos de crear individuos reflexivos, críticos…vivos.
Citas sacadas del video:

Cuando recuerdo mi etapa primaria, no encuentro palabras sino impulsos, respuestas.
Olga tenía pasión, deseo de conectar con la gente.
Buscaba la autodisciplina, la que poseemos. Del interior a fuera.
Aprendíamos a partir de los paseos. Las excursiones no eran una pérdida de tiempo.
Amar y observar la naturaleza. La belleza de las pequeñas cosas
El arte estaba en el vivir cotidiano.
Recibíamos una formación solidaria con el pueblo.
Conseguía expresarme escribiendo, otros pintando, cantando,…
La escuela me preparo para toda mi realidad, mi vida fue en base a esa experiencia.
Resulta difícil abrir los ojos a alguien para que se encuentre la realidad.

Visita al Inmaculada Concepción

Esta vez quería contar mi experiencia en el colegio Inmaculada Concepción.

Nada más llegar nos recibió Marta que se encargó de explicarnos el funcionamiento de los centros de Educación Especial y éste en concreto. Este colegio destaca por sus barreras arquitectónicas, ya que se trata de un edificio de unas 4 plantas que no tiene ascensor. Por lo tanto hablamos de un colegio de Educación Especial bastante especial, valga la redundancia.

Los alumnos que son integrados en el centro no tienen un grado elevado de discapacidad y/o deficiencia, debido a lo explicado anteriormente. No están en régimen de internado, y el horario de clase es semejante al de un colegio normal.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de recursos humanos que tienen: hay auxiliares, profesores de educación especial, logopedas, una fisioterapeuta, una enfermera, auxiliares de comedor,… Hay casi más profesionales que alumnos.

Vimos las diferentes clases y tuvimos la oportunidad de estar durante una hora con un grupo de 6 niños en el aula de informática. Cada una de nosotras tenía que estar a cargo de uno de ellos. A mi me toco cuidar de Nanger, sin duda alguna, ¡un encanto!. Estuve persiguiéndole durante toda la hora ya que no paraba quieto. Todo le llamaba la atención, el problema es que nada de ello le interesaba más de unos segundos, asi que se pasaba el rato de un lado para otro. Según Marta, aprenderá a hablar en breves, y tiene pinta que cuando lo haga no va a parar. Tiene mucha intención comunicativa, y lo demostró con creces.

Una de las cosas que más temía de esta visita era la reacción o sentimientos que podía tener al ver a los niños afectados. Quizás sería pena, lástima, compasión,… Sin embargo, cuando los vi, no pensé ni sentí nada de esto. Sentía lo mismo que cuando veo a cualquier niño en la calle, o en el colegio. Algunas veces me sentía inferior ya que era incapaz de comunicarme con ellos (en el caso de algunos síndrome de Down o  con retraso mental, empleaban un lenguaje de signos adaptado que no entendía). También en ocasiones me sentía confusa, no sabía como reaccionar ante ellos, no sabía como hablarlos, como contestarles, lo mismo que me ocurrió el primer día que me “enfrenté” a un grupo de niños de 5 años trabajando como monitora. Creo que es lo normal al encontrarnos en una situación nueva.

Más tarde cada una nos fuimos a una clase distinta. A mi me toco con un grupo de 1º de unos 4 a 6 niños. La mayoría tenían Síndrome de Down. A Pelayo le gustó mi reloj y se quedó a mi lado embobado mirando las agujas. A María le estaba aburriendo y me sacaba la lengua constantemente haciendo muestra de ello. Me alegré que ninguno de los presentes reaccionara mal ante mi presencia, supongo que es difícil que un día, así… ¡de repente! venga una chica que no conocen y cambie el transcurso normal de la clase.

Fue en esta clase cuando me di cuenta, de que no es mi ilusión trabajar en este campo. No es que no me gustara, sino que sería distinto a mis expectativas. A mi me gustaría enseñar más conocimientos. Soy una persona muy dinámica y me gustaría ver la evolución de mis alumnos a un ritmo más rápido. Me acuerdo de Carlos, un niño con autismo, no ha evolucionado nada desde que entró en el centro, a pesar del trabajo que realizan los educadores con él.

Como muy bien comentaste, cada uno reaccionamos diferente a las mismas experiencias. Mi reacción fue esa, me di cuenta de que estoy donde realmente quiero estar, y que me encantaría, en un futuro no muy lejano, dedicarme a la docencia en la Etapa Primaria.

Una cosa aprendí este día y fue lo siguiente, quien se dedica a la Educación Especial realmente le fascina este mundo y quiere participar en él. A mí me pareció una profesión muy difícil ya que requiere tanto competencia en este campo, como un carácter fuerte: personas que puedan llevar su función tanto educativa como emocional satisfactoriamente sin que esto interfiera a su vida personal. Como he comentado, no me importaría trabajar en estos centros, pero no sé si poseo la capacidad de realizar ese cargo bien y lo que es aún más complicado, que ello no me afectara.

El tacto en la enseñanza.

El año pasado realice un trabajo sobre este libro. Es una de mis obras favoritas, por lo que hice esta tarea con muchísimo gusto.Aquí dejo el resumen, la introducción que hice sobre él y mi valoración crítica.
Os recomiendo la lectura de este libro. Da mucho en qué pensar.
Actualmente la incertidumbre y la diversidad de perspectivas son dominantes. En nuestra sociedad gobierna el consumismo y la competitividad. Los valores morales y éticos han pasado a estar en un segundo o tercer plano.
Debido a ello, Max Van Manen nos induce a la reflexión al entender nuestro papel, motivando así a los futuros maestros desde una visión realista y exponiendo los problemas actuales con los que nos vamos a enfrentar.
Habla del tacto, que es el término que engloba todas las cualidades positivas que debe tener un profesor. El tacto es el motivo por el que dejamos nuestro egocentrismo para ayudar a otra persona sin cuestionar el porqué. El tacto es el afecto que se tiene por el niño y la esperanza que ponemos en él.
La educación en este sentido toma un papel fundamental ya que es la encargada de orientar a las nuevas generaciones. Y además, debe garantizar una seguridad y estabilidad al niño que carece de tales “privilegios” por causas familiares. Son los vigilantes de los mas pequeños, los que además de protegerlos ante el peligro les aporta recursos y entusiasmo para que un día pudieran llegar a nadar por si solos.
Introducción del trabajo
Después de visitar el museo, los niños subieron al autobús y se sentaron en los asientos. Yo, atrás con otra monitora, estábamos pendientes de que todo fuera bien. De repente sentí un ambiente distinto, una armonía especial. Todos prestaban atención a cuatro chicas que se sentaban delante de mi. En ese momento, asome la cabeza entre los dos asientos y note como entre ellas había una complicidad singular. Estaban cantando, y parecían ángeles. Un año atrás finalicé el curso de monitora de tiempo libre y con el vinieron las practicas. Me ofrecieron ir a acompañar a las monitoras y a los chicos de 6 a 12 años, y fui de voluntaria.
Después de comer los subimos a clase. Estábamos en el colegio donde pase mis años de primaria, esta vez trabajaba de monitora de tiempo libre a cargo de un grupo de 15 niños de unos 5 años. No paraban quietos y decidí hacer una clase de relajación. Puse colchonetas, apagué las luces y puse música relajante. Comencé a hacer un corto masaje a cada niño. Alguno cerraba los ojos, otros me miraban, otros sonreían. Les gustaban, estaban tranquilos. Quería que comprendieran lo bueno que es dar una caricia en vez de un golpe, lo agradecido que es recibir un regalo de otra persona y lo bien que te puedes sentir al devolvérselo. Cuando terminé, sin decir nada, todos se levantaron y cogieron las plumas, hojas y demás materiales que había empleado al darles el masaje y me dijeron que me tumbara. Ellos empezaron a devolverme el regalo que les había dado.
Mientras que veíamos “El libro de la selva” sentados en las colchonetas, Yihad se puso tras de mi y empezó a peinarme el pelo con sus dedos. Iria, una niña que no le gustaba mostrar tacto con los demás, se puso a mi derecha y me abrazo. ¿Por que quiero ser profesora? Es una pregunta que mas de una vez me han hecho y me consigue hacer sonreír para mis adentros. Supongo que es porque siempre me fascino el comportamiento que tienen los niños al descubrir la vida. Y también porque a través de estas “pequeñas” experiencias, he aprendido muchísimas cosas. Entre ellas lo nque puedo conseguir hacer por ellos y por mi misma. Como dice Manen:
«Ellos nos demuestran lo que somos capaces de hacer con nosotros mismos y con este mundo compartido”.
Me encantan los retos y no hay mejor reto que ayudar a otra persona a que consiga andar por el camino correcto. Yo creo que no hay otra manera de hacer esta transmisión que con tacto. En esos tres ejemplos que he comentado, el tacto esta presente. Es mas que físico, es sentir la presencia de otra persona, que esta ahí contigo y que te responde. Una mirada, un abrazo, una sonrisa,… Porque a través del tacto rompemos esa barrera que nos separa tanto, entre los adultos y los niños. Porque nos ponemos a su altura, porque admitimos que ellos también nos pueden ensenar, porque nosotros no somos diferentes y porque nosotros también fuimos pequeños alguna vez. Un profesor me recomendó este libro, y decidí hacer el trabajo sobre él. Mi trabajo va a consistir en un resumen exhaustivo de cada capitulo, ampliándolo con algunas frases hechas, proverbios, mapas conceptuales, mi propia experiencia y mi opinión. El libro del que voy a hablar es “El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica” de Max Van Manen, editorial ‘Paidos Educador’.

Valoración Crítica.
Un libro para reflexionar, un libro de valores, un libro lleno de ejemplos y lleno de vida. Me ha hecho recordar muchas situaciones y relaciones que he vivido en el pasado de una manera objetiva, fijándome en el por qué de mis actos o en los de mis profesores y la carga moral que tienen dichas experiencias.
Una palmada en el hombro para una aprendiz de maestra. Dando optimismo aún basándose en ejemplos realistas (tristes, desagradables, crueles…) pero a la vez animándonos al cambio, a no olvidar la esencia de nuestra profesión. Me ha parecido un libro fantástico, no solo por su estructura y por sus “frases celebres”, si no porque me ha hecho pensar sobre lo que de verdad supone ser profesor. Al encontrarnos tan distanciados de las responsabilidades que más tarde tendremos, los profesores en potencia albergamos unas esperanzas y una visión de futuro sobre nuestra profesión que son ciertamente utópicas. De repente nos damos de bruces con la realidad, caemos en la cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que es totalmente distinta o al menos mucho mas complicada de lo pensábamos. Viene bien que te recuerden de vez en cuando lo que vas a ser, lo que debes hacer, conocer las repercusiones de tus actos, porque quizás cuando te lo empiezas a plantear ya es demasiado tarde y muchas de las verdades que creías inamovibles no tienen sentido, te has quedado sin respuestas. Muchos de los ejemplos me han conmovido y han dejado de ser parte de un trabajo a un recuerdo mas… .un libro sobre experiencias, o el libro: una experiencia?

El ser humano en decadencia

Viviendo en esta Sociedad tan consumista y capitalista, ¿en qué lugar queda la educación? Siempre ha sido un instrumento de los altos cargos para crear individuos competitivos en su futura vida laboral, y ahora no sería menos. No es de extrañar que las competencias de nuestros alumnos estén más vinculado a las asignaturas prácticas y no tanto a lo teórico, a lo científico más que a lo humano.

“En la actualidad se le da más importancia a la transmisión de conocimientos en detrimento de las otras dos: trasmisión de valores y socialización.”

¿Qué ocurre en los institutos? Los chavales se dan cuenta de la realidad existente, que todos aquellos valores o comportamientos que se les han exigido de pequeños son incumplidos por sus mayores. Ven claramente un clima de desconfianza: sus profesores dudan de sus cualidades y se les trata casi como delincuentes. Los adolescentes se sienten inseguros y sometidos a unas instrucciones demasiadas estrictas. Pasa a ser un rival de competición que debe adquirir unos conocimientos determinados para poder pasar de nivel.

“El mundo de la educación tiene más que ver con lo que somos que con lo que sabemos. Lo que somos tiene que ver con lo que sabemos pero al final lo que queda es solo lo que somos.- Luis Pumares-“

Actualmente ¿se nos valora nuestra forma de ser o nuestra manera de realizar las actividades que se nos asignan? Está claro que lo segundo. Por ello considero que estamos perdiendo nuestra condición humana. Acabaremos siendo un producto de compra y venta y estaremos bajo las presiones económicas del país, se nos subastaran a las empresas (con suerte) según nuestro dominio en el oficio. En un establecimiento de venta de coches ¿les importará más que seamos amables o que lo aparentemos? En este momento es más importante el parecer que el ser. Los valores están enmascarados por la envidia, la competitividad, la soberbia,…

“Lo importante no es cuantas lenguas hable una persona, sino que en alguna de esas lenguas sepa decir algo interesante.”

Ese es el resultado, estamos tan obcecados por cubrir todas las expectativas que han puesto en nosotros el Estado, que a la hora de la verdad ya no sabemos decir nada interesante.

¿Y nos sorprende la situación actual en los institutos? No entiendo el por qué. Simplemente los chavales se están haciendo mayores. Se están convirtiendo en lo que creen que es ser adulto, teniéndonos como ejemplo.

Ejemplos de cómo no hacer las cosas

En esta ocasión quería escribir sobre algunas experiencias que he vivido gracias a mi “fantástico” trabajo como cajera. Sí, al final mis expectativas de trabajar como monitora de ocio y tiempo libre se han visto limitadas por las pocas salidas que actualmente hay en este campo (como muchos otros).

Bueno, habrá que sacarle partido. Y no esta mal reflexionar de vez en cuando mientras se está realizando una tarea tan metódica como la mía.

Podría mencionar los innumerables casos de individuos que ni se molestan en contestarme los “buenos días”, o los que se me dirigen como si careciera de ningún tipo de estudios. Muchos de ellos se han sorprendido cuando les he comentado que solo estoy para pagarme los estudios (¡que locura! ¿Es que los jóvenes de hoy en día hacen esas cosas?).

Sin embargo me parecen más interesantes esas situaciones con las que me he topado de vez en cuando, algo pintorescas y que me han dejado un tanto aturdida. Dos de los casos más llamativos fueron los siguientes:

Mi hermana estaba pasando la compra de una pareja de unos treinta y tantos años que llevaban a su pequeña de unos 6. Ambos llevaban todo tipo de alimentos, en su mayoría chucherías y bollería industrial, refrescos y demás productos (bastante caros y de poco valor nutricional). La cuestión es que la señora saltó la alarma al pasar por la barrera de seguridad. El hombre de seguridad se acercó para controlar la situación, mientras tanto la pareja se encontraba algo nerviosa. Pidió que la madre enseñara el bolso, y nada más abrirlo vio que llevaba un tanga con transparencias del centro comercial. Lo primero que dijo la mujer ruborizada y enojada fue:
- ¡Ha sido la niña! ¡Te he dicho mil veces que no cojas cosas de la tienda! ¡Si es que eres un trasto!
El padre enfadado y avergonzado por el numerito que estaba montando su esposa, se acercó a la niña dispuesto a echarle la bronca. La pequeña no tardo en decir, algo confundida y en bajito:
- Pero si ha sido mama.
La respuesta del padre fue de película. Estaba claro que la iba a caer una grande cuando llegara a casa.
Después de disculparse al encargado de seguridad, siguieron embolsando. Mi hermana preguntó si querían llevarse el tanga. A lo que contesto la madre, algo tímida que sí.

El tanga costaba 1 euro.

Estaba despidiéndome de un cliente cuando ocurrió lo que os voy a narrar. Resulta que la cinta transportadora no para de pasar hasta que uno de los productos pasa por el sensor que hay en el extremo más próximo a la caja. Muchas personas desconocen esto y piensan que somos las cajeras las que damos incontrolablemente un pedal. La cosa es que cuando el producto en cuestión no tiene el peso o tamaño suficiente (como puede ser una prenda, una bolsa de patatas fritas,…) el sensor no detecta ningún elemento por lo que la cinta sigue funcionando. El resultado es que la compra del primer cliente se amontona en la caja mientras que la compra del siguiente se mezcla con la anterior.
Esto fue lo que me ocurrió una vez. El señor de la primera compra, creo que marroquí (es importante el dato por lo que sucedió a continuación), se puso a apartar, amablemente, los alimentos que no eran suyos para que yo no me confundiera al pasarlo por el lector. El segundo cliente se puso a gritar como un energúmeno:
- ¡Qué no toques mi compra con tus manos! Pero que demonios haces ¡joder! ¡Pero con que derecho tocas lo que no es tuyo!
El hombre extranjero se puso algo nervioso y respondió como pudo a las acusaciones de este hombre. Yo pedí que se calmaran, que no había ningún problema, que el segundo cliente apartara por favor su compra y ya está. Sin embargo este no lo hizo, se nos quedo mirando con los brazos cruzados, por lo que tuve que preguntarle al señor marroquí qué productos eran suyos uno por uno (preferí preguntarle a él porque parecía mucho más simpático que el siguiente). Cuando éste se fue, el otro hombre se puso criticar sin ningún sentido al señor que ya se había ido, con frases tan recurrentes como:
- Encima que vienen aquí hacen luego lo que quieren. Deberían llevarlos a sus países. Encima que vienen aquí a quitarnos nuestro trabajo.
En ambas situaciones esta claro que hay una falta de educación por parte de alguno de sus protagonistas. Me avergüenzo de sus personalidades y lamento a los pobres niños que les toque vivir con semejantes individuos como “padres”. ¿Qué ejemplo están dando con su actitud? ¿Realmente son conscientes de sus responsabilidades como adultos? ¿De verdad desean convertir a sus hijos en lo que son? ¿O acaso vivieron este tipo de situaciones cuando eran pequeños y creen que es lo normal?

Educación para la guerra

En una de las clases de Luis Pumares estuvimos debatiendo sobre ¿qué era la educación? Una cuestión más difícil de contestar que de plantear.
Él comparte mi visión positiva del término por lo que hablar de “mala educación” sería contradictorio. Sin embargo un compañero de clase comentó la situación de algunos países más desfavorecidos, en la que se educa para la guerra.
¿Estaríamos hablando de educación?
Opino que se está dando un mal uso a esta palabra. Este término se define por la intención del educador. En este caso, se está empleando el sistema educativo para manipular a las masas, parar instruir a una población con fines políticos y económicos. No se mira en ningún momento por el bienestar del educando, el individuo realiza la actividad impuesta como un objeto, como un elemento hecho a unos fines, sin posibilidad de cambio y de ser distinto.
Tanto en esas escuelas como en las de nuestro país existe una instrucción. Una difusión de conocimientos, creencias, comportamientos que se dan como óptimos. Sin embargo, la diferencia fundamental es el abuso de la relación asimétrica que existe entre el educador y el educando. Cuando se “Educa para la guerra” el alumno está sometido a las órdenes de su superior. Sin embargo en nuestros colegios, aunque existe una autoridad, se mira más por el bien del sujeto.

¿La educación dura toda la vida?

Todos sabemos que la educación toma un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad del ser humano, pero ¿qué ocurre cuando somos adultos? ¿Somos capaces de aprender? O lo que es aún más interesante, ¿somos capaces de perfeccionar nuestros pensamientos, actitudes, nuestras perspectivas ante la realidad, nuestro carácter? Hay muchas personas que lo dudan, y a mi parecer están engañados. Le explico:
Al igual que Dorothy Coskille, creo en la “capacidad de reeducación”, es decir, la posibilidad de mover los cimientos que definen nuestro comportamiento. Hay experiencias que pueden variar tanto nuestra vida, como la visión que tenemos de ella. Por ello, opino que la duración de la educación dependerá de las situaciones que pasemos en la vida, y lo que es más importante, cómo reaccionamos ante ellas.
Según Peters: “la educación es una actividad que dura toda la vida, porque siempre ampliamos conocimientos».

Para mí, la educación es tan finita como nuestro paso por el mundo. La durabilidad de la educación la decidimos nosotros.
Ser educador no es haber llegado a un destino.-Hesse-
Es cierto que hay personas que actúan y piensan de la misma manera desde que acabó su “etapa educativa/escolar”. Realmente, han limitado su capacidad innata de aprender.

Quien no es capaz de reeducarse, es porque no es consciente de esta posibilidad, o lo que sería peor, no quiere hacerlo. Tiene un carácter inamovible desde sus comienzos y se siente orgulloso de pensar y actuar como cuando tenía 20 años.
Que pena, si la vida es todo cambio, movimiento, caminar…

Para un ser consciente, el existir consiste en cambiar, en madurar, en crearse indefinidamente a sí mismo.- Henri Bergson-