El valor del contexto familiar

La pasada clase de Bases estuvo hablando sobre la importancia y repercusión que tiene el contexto familiar de los niños/as. En uno de los capítulos de El tacto en la enseñanza de Max Van Manen dice lo siguiente: “el contexto de la pedagogía se centra en las historias personales”.
En este punto el autor explica cuatro ejemplos que me impactaron mucho:
El primero era de un niño que había desaparecido durante toda una noche, los policías llamaron a la profesora para que estuviera informada y pudiera dar algún dato para facilitar la búsqueda. Ella dijo donde vivía su mejor amigo. Los policías encontraron al niño al lado de la casa de su amigo, dentro de una tienda de campaña. Estaba enojado porque no se llevaba bien con el novio de su madre. Lo peor de todo era el caso de su amigo. Los policías cuando entraron en el hogar vieron que sus padres eran unos alcohólicos y ni echaron de menos al niño.
El segundo caso es el de un niño de muy poca edad que se encuentra con una profesora que estaba en su jardín. Él se presenta, es muy risueño y le dice “no tengo padre y mi madre siempre duerme,… ¿la tuya también?”. Ella extrañada le dice que no. A continuación la pregunta que quien se encarga de hacerle la comida, y el niño responde orgulloso que su hermano de 6 años. Al día siguiente la profesora le cuenta el caso a una agente social del lugar. Esta la informa de que esa familia es muy conocida, el padre murió hace años y su madre es alcohólica.
El tercero trata de una maestra que da clases en una barriada marginal. Ve que una niña falta mucho a clase y las veces que se presenta no esta limpia ni peinada. La profesora decide que su clase participe en un concurso de cante entre los demás colegios. Su grupo gana. El director, orgulloso, decide fotocopiar el diploma para que todos los alumnos se lleven un ejemplar a casa, en ese momento la maestra aparece y pregunta por la niña que tanto falta “me apena que no halla participado. Estuvo ayudándonos mucho y sabia que día era el concurso”, a lo que le contesta el director “ya, si fuimos a por ella”. Resulta que fueron a buscarla a casa, cuando abrieron la puerta estaba en el pasillo, sangrando. El novio de su madre abusaba de ella.
Las historias personales inducen a la reflexión pedagógica.

La Pedagogía nos exige reflexionar sobre las vidas de los niños.

La pedagogía es sensible al contexto de las historias personales.

Los niños necesitan apoyo para llegar a ser independientes.


Estos casos son realmente entristecedores. Y lo que sería aún más lamentable es que nosotros como futuros educadores no seamos conscientes de estas realidades. No podemos entender el comportamiento del alumno sin antes conocer su situación personal.

Muchas personas les restan importancia a estos sucesos diciendo “hay niños en situaciones peores en otros países”. Nosotros no podemos conformarnos con este pensamiento pasivo y conformista. Los niños necesitan seguridad, estabilidad, dirección y apoyo, tanto de su familia como de su entorno cercano. No hay otra manera de cubrir dichas necesidades que mediante la comprensión y la cercanía emocional.

Profesores y p r o f e s o r e s

Vuelta a la rutina y me encuentro con la sorpresa que mis ánimos por empezar de nuevo se ven derrumbados en un momento. Al menos la primera clase me dio las fuerzas suficientes para encontrarme con lo siguiente. Os cuento.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué deciros!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos!
El 1º y no menos importante: “Amar a Luis por encima de todas las cosas”, ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera “antes y después” de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría “el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella”.

Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases “o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez “es que si no trabajo no podría estudiar”, “no es asunto mio”. No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos… Sí, fueron sus modos. Menudo un maleducado.

Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan tan tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto.
Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.

“Respetar a todos y cada uno de ellos”. Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no?. Quizás tenga razón Luis: “en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan”. Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando malos ratos. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira.

No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrás superar cualquier obstáculo, por dificil que sea.

Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,… Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente.

Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,…
La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,…
“El principal objeto de la educación, como el de toda disciplina moral, es engendrar felicidad” W.M.Growing
¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que Luis Pumares escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.

En fin, menudo día. Por una parte me emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión… por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias, ni creo que le interese…

Antes de poder dibujar en el lienzo, me quitaron el pincel. (nota mental: no hacerlo en un futuro ^^)

Formación inicial.

Después de unos días sin escribir, ni muchos ni pocos, era hora de ello. ¡Es que mi mano pide tregua en vacaciones!, en verano las neuronas se evaporan, en invierno se masifican y se enfrían… como la tinta de la pluma ¡cuánto le cuesta!
Tanto en julio como en diciembre, soy incapaz de terminar un libro, ¡ni siquiera de empezarlo! Que triste. Pero no hay problema, en poco tiempo volvere por Metropolitano… donde el camino hacia la facultad se hace tan interesante, cuando las ideas se organizan y tienen ganas de decirme cosas.
Ahora escribiré mi opinión personal de un artículo de Rosario Ortega, Catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba, “Formación Inicial”.
Al igual que Rosario pienso que la escuela es un medio imprescindible para el desarrollo del individuo en la Sociedad. Debe difundir valores democráticos como la justicia, la tolerancia, la igualdad de oportunidades,…
Es cierto que se exigen muchas competencias al docente, pero tanto si hablamos de países desarrollados como si no fuera el caso. Las competencias variarán significativamente según las exigencias del país correspondiente.
En el caso de España, los profesores deben luchar contra el evidente retraso escolar. (¿Será por qué hace unos años nos estancamos en una dictadura?).
Respecto al problema que menciona Rosario, no le doy la razón en parte. Es cierto que en la facultad podemos encontrarnos tanto docentes acostumbrados a los “viejos vicios” como jóvenes innovadores. Pero esto no debe suponer un problema en la formación del profesorado, ni mucho menos que los docentes prefieran unas pedagogías o ideales a otros.
Cuanta más diversidad tengamos en la facultad más grande será el abanico de influencias.
Si algo he aprendido en la carrera es que si el docente en cuestión no me aporta argumentos contundentes o conocimientos sin bases científicas o coherentes, es el alumno quien debe buscarlo y aprender de ello.
Confesaré que he aprendido mucho más fuera de la clase, gracias a experiencias o libros relacionados con esta profesión.
Un profesor de facultad debe ser un guía para el alumno, es decir, que el alumno debe saber cómo emplear ese “manual” y en qué momento o circunstancia.