Conferencia de Claudio Naranjo

Después de un año (aproximadamente) sin pisar mi exfacultad, volví a este extraño lugar. No ha cambiado gran cosa, eso es bueno y malo a su vez. Siguen sirviendo ese capuchino que me vuelve loca (sobretodo porque lo sirven en copa y me hace sentir culta). Lo malo es que los pasillos siguen oliendo a pis (ahora que lo pienso, lo mismo es para habituar a los futuros profesionales de la educación a ese olor peculiar que desprender los niños). Como dato personal, me he sentido un poquito vieja. Había tantos chic@s principiantes, recién salidos de bachiller… [nostalgia]. Bueno, no echo de menos lo mal que lo pasé con algunos profesores, digamos que reviviría la experiencia en estos momentos (me tomaría las cosas de otra manera).

Chiquilla que te pierdes. La conferencia. La charla me ha dejado un sabor agridulce, era de esperar con el título: “La Tragedia del Mundo, el fraude de la educación y el rol de los futuros educadores”. Dulce porque nuestra profesión nos brinda la magnífica posibilidad de hacer algo bueno para las nuevas generaciones, lo agrio es que la sociedad actual no da especial importancia a este hecho. Digamos que estamos descuidando lo más importante (según C.Naranjo y en eso le doy la razón… aunque no de todo lo que ha contado).

Acabo de reescribir las anotaciones que fui cogiendo, os las voy pasando entre mis opiniones. Si queréis saber más de él pincha aquí.

Comenzó hablando sobre la situación actual a escala mundial, sí: la crisis. Crisis económica, política, existencial… al final todo es lo mismo: está la cosa fea fea. Y quien no se lo crea que se de una vuelta por la calle, hoy me topé con un comedor social (estaba lleno de gente de todo tipo). Según Claudio nuestra finalidad como docentes es cambiar la mentalidad que se tiene del futuro.

La raíz de las cosas se encuentra en la conciencia colectiva. Impera la razón y la economía y se descuida el amor. El mal del mundo lo llevamos cada uno de nosotros, es como la peste. Somos el aparato reproductor de las generaciones futuras.


En eso estoy totalmente de acuerdo. Una vida sin esperanzas e ilusiones no tiene sentido (a no ser que no te importe, que los habrá). Me ha impresionado bastante lo siguiente que comentó “El mundo es como un barco que se va a pique. Hay un sentir del naufragio. “¡Sálvase quién pueda!”. En muchas ocasiones sí que me siento así de angustiada, sobretodo cuando leo el periódico y veo las noticias. Según C. Naranjo esta realidad promueve el individualismo cuando debería ser al contrario, deberíamos ayudarnos más los unos con los otros. Ser más bondadosos. No comparto esa opinión, una muestra de mi pensar es el movimiento de los indignados. La cantidad de personas que están ayudando a familiares, cercanos e incluso desconocidos para seguir adelante.

Debemos trabajar la competencia existencial. El “yo soy”. Muchos de nosotros hemos perdido nuestra alma, porque muchos de nosotros ni siquiera lo hemos buscado.


Debemos trabajar los valores más bien. Creo que la competencia a la que se refiere no se enseña ni se transmite, surge en el individuo cuando está preparado y tiene inquietud. Sin embargo considero que hay factores que favorecerán ese “despertar”, ahí si tendríamos lugar los maestros. Podemos mostrar el camino hacia esa reflexión, pero no asegurar que los pasos vayan en esa dirección. Ni siquiera que surga esa curiosidad por conocer qué/quiénes somos.

Existe una farsa de la educación. Sobran profesores con buenas intenciones y heroicos, sin embargo los malos resultados siguen apareciendo año tras año. El mal está en nosotros o al juntarnos (“la contaminación del mundo”). Como vasos comunicantes que se nivela por lo bajo.


Si existen malos resultados es por algo, eso está claro… pero dudo que sean por profesores con buenas intenciones. Lamentablemente he conocido a muchos maestros sin vocación o que han perdido el interés después de los años.  Docentes heroicos nunca sobran, si acaso los que se atribuyen esa cualidad sin merecerla. Creo que el planteamiento de C. Naranjo es demasiado pesimista. Los malos resultados se verán mucho más que los buenos, como los alumnos que se portan mal en un aula. Que llamen más la atención no significa que la “maldad” tenga más influencia. Alguien que te inspira y admiras crea una energía superior a cualquier otro movimiento, de eso estoy segura. Nuestro instinto de supervivencia nos lo está pidiendo a gritos. Queremos garantizar nuestro bienestar. No generar el mal y la autodestrucción.

No se educa para aprender de manera desinteresada.


Cierto, muchas veces ocurre. Creo que es por la complejidad que la enseñanza supone. Actualmente me encuentro con ese problema, doy clases a una pequeña de 8 años. Siempre espera el premio, y a veces eso ni le importa… Tengo que hacer algo ¡¡¡¡¡ya!!!!

Existe una pérdida de valores en el mundo.


Creo que existen muchos valores actualmente, solo que se ven más los negativos (me estoy repitieendo). Ahora estamos al alcance de mucha más información que nuestros antepasados, podemos saber que catástrofes han ocurrido en el otro lado del mundo casi en el momento. Debemos seleccionar y aprovechar los recursos. Sé que hay muchísima gente que cree en algo mejor, que admira la belleza, que busca la verdad. Si nos dieran a elegir entre escuchar ruido o música, ¿qué diríamos? ¿Oímos antes el sonido de un disparo o el batir de una mariposa? Debemos buscar más y sobretodo creer y tener esperanzas de algo mejor. Escoger la mejor de las opciones.

Nos hemos centrado en los contenidos y no en el contenedor.


Eso es más propio de la educación tradicional, a mi por lo menos no me han difundido eso en la facultad.

La verdad no triunfa por ser la verdad, sino por ser aliado del poder.


Para mi la verdad no está aliada con el poder. El poder “solo” corrompe al individuo y le llena la mente de mentiras.

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