Educación vial

A los 10 años comencé a tener un sueño recurrente. En él aparecía en la parte trasera de un coche. Era de noche. De repente, mi madre se giraba del asiento del copiloto y me preguntaba “¿dónde está Fati?”. Entonces veía que una de las ventanas traseras estaba rota casi por completo, con un agujero en el medio por el que podría pasar un objeto de considerable tamaño. Ahí acababa el sueño.

Los siguientes días volví a soñar exactamente lo mismo y me extrañó bastante. Primero porque no me suelo acordar de mis sueños, y segundo: nunca se repiten (o al menos que yo sepa). Así que se lo comenté a mi madre y con sorpresa ví que no era casualidad.

Me contó que cuando yo tenía 3 años tuvimos un accidente de coche. Mis padres decidieron no hablar del tema ya que (según ellos) el incidente me dejó algunas secuelas. Estábamos viajando en coche hacia Holanda, íbamos por Francia por una autopista. Era de noche y debido a las bajas temperaturas la carretera estaba casi helada. El camión que teníamos delante paró en seco, y nosotros tras él. El problema fue que venía otro camión por detrás que no respetaba la distancia mínima. Al ver que nos iba a embestir, decidió cambiarse de carril mientras intentaba frenar… ya era tarde, estábamos demasiado cerca. Por suerte el golpe no fue muy fuerte, dio la parte trasera izquierda del coche por lo que éste empezó a dar vueltas como si fuera una peonza. Según mi madre fueron 4 vueltas o más… ella estaba consciente en todo momento, pensaba que era nuestro final. Ella estaba embarazada de mi hermano, detrás estaba mi hermana de 5 años y yo.

Cuando el coche paró mis padres miraron atrás. Solo me vieron a mí. Mi hermana había salido despedida por una de las ventanas. Mi madre tenía miedo de salir y ver que había pasado, así que fue mi padre el que lo hizo. Dice que fue uno de los peores momentos de su vida.

Para los creyentes, quizás la virgen de Fátima tuvo algo que ver con esto, o fue un milagro, quizás suerte… La cuestión es que mi hermana cayó no por el lado de la autopista, sino por un descampado. Mi padre recuerda ver a mi hermana andando hacia el coche cubierta de cristales y diciéndole “¿por qué me habéis echado del coche?”. No le había pasado nada grave, apenas tenía algunos arañazos.

Mi madre dice que desde ese día cambié mucho. Antes era muy risueña y alegre. Le cogí un pánico tremendo a los coches y cada vez que me tocaba subir a uno distinto me hartaba a llorar. Dice que me convertí en una niña tímida, miedica y desconfiada. Según ella “te encerrabas mucho en tu mundo”.

Después de saber esto (que como ya he dicho, lo ocultaron durante todo ese tiempo), no he vuelto a tener ese sueño nunca más. Lo que sí que sigo teniendo es ese pánico a los coches.

Circulan por internet un montón de vídeos en los que salen chavales drogados que se cachondean de los guardias civiles (tras ser pillados en tal estado mientras conducían un vehículo). A mí lo que menos me provoca es risa. Lo más sorprendente son las multas, que con pagar una mísera cantidad de dinero pueden volver a tomar el coche sin problemas. ¿Estamos perdiendo la cabeza, o qué? ¿Me estás diciendo que unos chicos que se han gastado la paga en drogas y que tienen ese pedazo de coche les va a molestar pagar esa multa? ¿En realidad lo que nos preocupa es salvar vidas o sacar dinero de la gente? Porque si de vidas hablamos, entonces ¿por qué demonios no se le quita el carnet y el coche a una persona tan inconsciente e irresponsable? Un año sin carnet y sin coche y después te vuelves a sacar el carnet si quieres conducir. Pero nooo… aquí lo que nos va es acumular puntos, como si de un juego se tratara. Y si me tomo una copilla, ¿qué más da? “¿y quién me va a decir a mí las copas de vino que puedo o no beber? déjame que me las tome tranquilamente” como bien dijo uno que ya sabemos.

El título de esta entrada era educación vial… así que me centraré en eso y no en cuestiones políticas (normativas, campañas de prevención,…). Como muchos de vosotros cogeréis el coche con las vacaciones, solo quería pediros un favor. Que tengáis mucho cuidado. Porque en el mejor de los casos (como lo que nos ocurrió a nuestra familia) no se pierde a nadie ni pasa nada (físicamente). Sin embargo, la huella se queda para siempre. Y ese miedo es innecesario si todos fueramos más conscientes de lo que hacemos.

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One Comment

  1. El auto conducido, por un ebrio, un drogado o un loco de las carreras, es un arma, que produce muerte; en mi país se dan lamentablemente muchas muertes, por la estupidez de gente que no piensan en la vida de los demás. Con descontarle puntos, o cobrarles una multa, no se libera de la locura de estos enfermos, que matan sin piedad, con la anuencia de sus padres, en muchos casos. Lo que debe hacerse es que la ley les caiga con toda la fuerza, con condenas duras, para asi no los encuentres de nuevo en las rutas o calles para matar a otra persona

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