“El abuso de la verdad es peor que la mentira” de Blas Pascal.

Analizando esta frase desde un punto de vista objetivo y racional, no estoy de acuerdo. Para mi la verdad es un objetivo que deberíamos buscar constantemente en tantos campos como nos sea posible. La mentira, al contrario, la rechazo, como toda manipulación y distorsión de la realidad.

Sin embargo, desde otra perspectiva mucho más subjetiva y personal, sí que creo que la mentira puede ser buena en muchos sentidos. Este cambio de parecer parte sobretodo por la consideración de la intención de la que nace la mentira. En muchas ocasiones nos presentamos ante situaciones complejas, directas, en las que decir la verdad puede ser realmente doloroso. Porque es cierto el dicho “la verdad duele”.

Nuestra condición humana nos tienta muchas veces a la mentira ¿Y por qué? Por esto mismo, porque hay algo más importante que el saber que es el sentimiento. “El ser” más que “el conocer”. Cuando conocemos una verdad dolorosa respecto a la vida de un amigo, cercano o familiar nos sentimos mal porque nos ponemos en su situación, empatizamos. Y el simple hecho de ponernos a pensar en cómo reaccionaría al enterarse de esta verdad nos hace sentirnos muy mal.

Por esto mismo pienso que la siguiente afirmación de Luis Fernando Vilchez está más acertada:
“Uno puede tener la verdad y abusar de ella. La persona es más importante que la verdad”.

Esto me recuerda a ciertos trastornos que sufren algunas personas que son incapaces de empatizar, de comprender los sentimientos del compañero. Seguramente estas personas tienen muchas dificultades a la hora de establecer relaciones de amistad por este motivo. Porque no saben “suavizar” la verdad, porque no lo ven lógico ni útil.

Relacionándolo con la educación, creo que hay que fomentar en la escuela la empatía. No hay que abusar ni del saber ni de la mentira. Hay que pensar más en lo que subyace en nuestros comportamientos, analizar por qué abusamos de la verdad y por qué mentimos. Fomentar la autocrítica, la autoreflexión. Comprender que ni todo es blanco ni todo es negro, que hay una gama de grises muy amplia en la que abarca conceptos y hechos tan problemáticos como la mentira. Y lo que realmente importa es el motivo e intención que hay detrás de cada uno de nuestros actos. De nuestros principios y valores para con los demás.

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