El ser humano en decadencia

Viviendo en esta Sociedad tan consumista y capitalista, ¿en qué lugar queda la educación? Siempre ha sido un instrumento de los altos cargos para crear individuos competitivos en su futura vida laboral, y ahora no sería menos. No es de extrañar que las competencias de nuestros alumnos estén más vinculado a las asignaturas prácticas y no tanto a lo teórico, a lo científico más que a lo humano.

“En la actualidad se le da más importancia a la transmisión de conocimientos en detrimento de las otras dos: trasmisión de valores y socialización.”

¿Qué ocurre en los institutos? Los chavales se dan cuenta de la realidad existente, que todos aquellos valores o comportamientos que se les han exigido de pequeños son incumplidos por sus mayores. Ven claramente un clima de desconfianza: sus profesores dudan de sus cualidades y se les trata casi como delincuentes. Los adolescentes se sienten inseguros y sometidos a unas instrucciones demasiadas estrictas. Pasa a ser un rival de competición que debe adquirir unos conocimientos determinados para poder pasar de nivel.

“El mundo de la educación tiene más que ver con lo que somos que con lo que sabemos. Lo que somos tiene que ver con lo que sabemos pero al final lo que queda es solo lo que somos.- Luis Pumares-“

Actualmente ¿se nos valora nuestra forma de ser o nuestra manera de realizar las actividades que se nos asignan? Está claro que lo segundo. Por ello considero que estamos perdiendo nuestra condición humana. Acabaremos siendo un producto de compra y venta y estaremos bajo las presiones económicas del país, se nos subastaran a las empresas (con suerte) según nuestro dominio en el oficio. En un establecimiento de venta de coches ¿les importará más que seamos amables o que lo aparentemos? En este momento es más importante el parecer que el ser. Los valores están enmascarados por la envidia, la competitividad, la soberbia,…

“Lo importante no es cuantas lenguas hable una persona, sino que en alguna de esas lenguas sepa decir algo interesante.”

Ese es el resultado, estamos tan obcecados por cubrir todas las expectativas que han puesto en nosotros el Estado, que a la hora de la verdad ya no sabemos decir nada interesante.

¿Y nos sorprende la situación actual en los institutos? No entiendo el por qué. Simplemente los chavales se están haciendo mayores. Se están convirtiendo en lo que creen que es ser adulto, teniéndonos como ejemplo.

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