En busca de la felicidad

El último día de clase surgió la siguiente cuestión: ¿puede ser feliz una persona con deficiencia? Todos coincidimos en que dependía si la persona era consciente de su minusvalía (ya que si es inconsciente, directamente no se plantearía la pregunta).
Centrándonos en los casos de individuos con deficiencias que son conscientes de su realidad, yo creo que la felicidad depende de los siguientes aspectos:


  • Del medio social que posea: si es aceptado, tiene cubiertas sus necesidades afectivas, esta integrado en su grupo,…

  • Del tipo de discapacidad y grado.

  • Del grado de autoaceptación y valoración en sí mismo.


En el primer punto existe una intervención directa de otras personas: educadores, familia, sociedad. Sin embargo el 2º punto no y en el 3º sí, pero no de manera directa, es decir, los agentes externos influyen en gran medida en la visión del yo que poseamos, pero no la determina. El 1º y 2º aspecto puede condicionar que la persona sea feliz o no, pero, en mi opinión, lo que realmente tiene más poder en este sentido es el apartado 3º, ya que si el individuo no se valora (aún teniendo un ambiente favorable y una discapacidad leve) le será imposible ser feliz.

Lo que yo planteaba, es que el medio en sí debe ser en primer lugar beneficioso para el deficiente, pero que esto mismo no implica que la persona vaya a ser feliz. Hay una parte en la que los educadores no podemos intervenir: el autoconcepto, la autovaloración y la autoimagen. Estos se obtienen mediante las experiencias y la visión que tenemos ante ellas. Creo que no sirve de nada preguntarse el por qué nacemos de una manera u otra, aunque es cierto que es un dilema inevitable que tarde o temprano uno llega a plantearse (teniendo o no una deficiencia). Es más productivo preguntarnos ¿qué puedo hacer yo con esta realidad?
A mi parecer, como educadores, es fundamental tener este pensamiento de superación, más que nada para influir en la visión del afectado. Si nos compadecemos de la vida por la que está viviendo el ajeno quizás no estemos haciendo otra cosa que recordarle lo que ya todos sabemos. Al fin y al cabo, es el individuo quien elige que quiere hacer con su vida. Someterse o no a las circunstancias o los condicionantes innatos es decisión de uno mismo. Conozco varios casos en los que aún la dureza de la discapacidad o deficiencia, el individuo ha sido capaz de tomar una vida “normal” de acuerdo con sus limitaciones, y han llegado a ser felices. Un ejemplo que vi hace poco fue el de un chico que nació sin extremidades, tiene este video en youtube que te recomiendo ver:





Hay personas que aún naciendo sanos y teniendo un entorno normal viven infelices por unos u otros motivos. Quizás un día nos sorprendan, y sean los deficientes los que se pregunten si podemos llegar a ser felices las personas que presuntamente lo tenemos todo.

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