Jornadas de comunicación en Kumon

El pasado 4 y 5 de mayo fueron las jornadas de comunicación en Kumon (el centro de enseñanza donde estoy de profesora asistente). En estos días no se realizaba la rutina habitual de trabajo para poder charlar con l@s alumn@s sobre los siguientes aspectos:

– en qué punto de aprendizaje se encuentran.

– en qué les ha ayudado Kumon.

– cuáles son sus objetivos a corto y largo plazo.

– qué es lo que más y menos les gusta de Kumon y otros datos semejantes.

Me pareció increíble la respuesta de algunos de los chicos por lo que pensé en compartirlo con vosotros. Para preservar el anonimato de los alumnos únicamente diré sus nombres.

Sofía: como objetivo a alcanzar le gustaría entender los ejercicios que hace su hermano mayor que estudia arquitectura, «unas cuentas con letras»- dijo. Además señala que Kumon le hace sentirse más segura. Nunca se le dio bien las matemáticas, sin embargo ahora no solo ha mejorado en esta materia sino que se siente con más confianza y con ganas de participar en el colegio:

«Ahora salgo a la pizarra… ¡antes nunca quería!».

Asier: como objetivo a alcanzar le gustaría resolver los «enigmas/pruebas» que realiza su padre a su hermana mayor (operaciones más complejas que las que él conoce). En Kumon los padres tienen un papel fundamental ya que se requiere la implicación de los mismos en el proceso de enseñanza de sus hijos (deben asegurar que realizan la tarea programada y tienen que calificar los cuadernillos aquellos días que el educando no asiste al aula). Por lo tanto podemos hablar de un «perfil de padre/madre» como es el del caso de Asier, que lleva la tarea de la enseñanza también al hogar: planteando retos e interrogantes a sus hijos que fomentan su gusto por aprender.

Ignacio: como logro conseguido gracias a Kumon, está mejorando en matemáticas e inglés aunque únicamente está haciendo el programa de lectura.

«Estoy aprendiendo a organizarme y a trabajar todos los días. Me he dado cuenta de que antes se me acumulaban los deberes y luego era más difícil estudiarlo todo. ¡Ahora incluso entiendo mejor los problemas!».

Uno de los pilares de Kumon es precisamente este punto: el hábito de estudio. Se ha de realizar la tarea todos los días del año, de manera que el niño asuma dentro de su rutina doméstica el aprender con Kumon (que no tiene que suponer más de 15 minutos). Aprender y estar concentrado en la tarea tan solo en estos cortos espacios de tiempo de manera continuada, no solo mejora su atención sino su constancia en el logro de los objetivos (la gran lección de «todo esfuerzo tiene su recompensa»).

Marta: sobre lo que más le gusta de Kumon dijo:

«es más divertido que el colegio porque hago ejercicios más difíciles y son como un reto».

Y es que se logra una atención individualizada al 100%, y si teneis dudas os invito a que lo veais con vuestros propios ojos, porque hasta que no estás dentro de un aula Kumon no se llega a entender.

Comentarios sinceros y desde el corazón, porque muchas veces todo nuestro mundo se reduce a ese… el de las emociones: ¿cómo sentirme mejor o cómo mejorar la relación con mis allegados? En ese lugar donde se encuentran mis conocimientos, el concepto que tengo de mí mismo y lo que me gustaría ser.

Reflexiones en voz alta que no hace más que reforzar la eficacia de esta metodología, muy diferente a nuestra enseñanza tradicional, y que la hace única.

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