La importancia del tacto

Tuve una experiencia hace un par de años, en el campamento urbano de mi pueblo. Trabajaba de monitora con un grupo de 15 niños de cinco años de edad e íbamos a hacer la fiesta final de la quincena. Habíamos preparado una corta obra de teatro en la que participarían los niños y en la que sus padres asistirían a verlos y a grabarlos en video. Cada monitora acompañaba a un grupo pequeño de niños, yo estaba a cargo de dos niñas. Nosotras íbamos a ser los árboles. Nuestro papel consistía en estar quietas hasta que los niños disfrazados de fuego fueran a por nosotras, en ese momento teníamos que tirarnos al suelo.
Lo teníamos ensayado pero algo surgió de repente. Los niños mayores habían preparado en el otro extremo de la pista un pasadizo del terror. Una de las dos niñas lo pasó muy mal el año anterior al entrar y cuando vio de nuevo los adornos ella tuvo un pánico tremendo. Estaba muy nerviosa, y cuando llego “el fuego” no quería tirarse al suelo.
En ese momento tenia que actuar, los padres nos estaban grabando, los monitores estaban expectantes y no querían que nada saliera mal. Entonces se me ocurrió una idea. Me tire al suelo y la dije en bajito “túmbate, que vamos a buscar la pelota que perdimos el otro día en la red del techo”. No funciono y me miro triste. Busqué otra alternativa “venga, que no pasa nada, túmbate un rato conmigo y nos dormimos un poco, ¿te apetece?”. Y nada, esta vez estaba apunto de echarse a llorar. En el último momento, mientras que los demás me miraban extrañados la dije “ven aquí, dame un abrazo”. En ese momento se agacho sin pensarlo y me dio un abrazo.
La mejor de las respuestas, muchas veces, esta delante de nuestros propios ojos. El tacto es la solución a muchos conflictos que se nos presentan a diario. El tacto es el efecto positivo que tiene uno sobre otro. Éste tiene que ser recíproco, receptivo y sensible. De nada me hubiera servido decirle a aquella niña que me diera un abrazo si no es capaz de dármelo. No es solo el efecto, sino también la confianza que hay detrás para que la otra persona responda. Es la expresión al proteger, educar y ayudar a la otra persona y la influencia que hace en ella.

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