“Mi verdad,… tu verdad,… la verdad. Y vente conmigo a buscarla. La tuya guárdatela” de Antonio Machado.

Hay parte de la frase que me recuerda a otra que leí hace poco ” tres son los espejos que forman la imagen de una persona: el primero es como se ve uno mismo, el segundo como te ven los otros y el tercero refleja la verdad. Conócete a ti mismo. Conoce la verdad”.
Lo mismo ocurre con la verdad en “abstracto” (no tan relacionado con el sujeto, con nuestro autoconcepto). Creo que nunca podemos llegar a comprender la realidad al completo sin la ayuda y aportación de los demás. Solos únicamente veremos una perspectiva ante la vida. Hace falta más visiones para comprender la totalidad.
Me gusta en especial esta frase porque induce a la búsqueda del saber, al entusiasmo de conocer más, y no sólo eso, sino que también incluye la colectividad de ese acto. Creo que es una cualidad que debe tener todo buen docente. La pasión por conocer.
Pero este conocimiento no se busca con la pretensión de tener un saber absoluto, imponente y superior a los saberes de los demás. Conocer la verdad conlleva también dejar a un lado nuestros prejuicios, nuestros saberes antiguos.
Me despido con una referencia de un libro que leí y me “iluminó” en muchos sentidos que está relacionado con esta frase. Hay un momento en la historia en el que el joven no se cree lo que le está contando el sabio porque no coincide con la filosofía actual en la cultura occidente…

Julián mantuvo la cama ante mi insistencia. Al ver la tetera que yo había dejado sobre la mesa, Èl mismo empezó a servirme. Vertió el té hasta llenar la taza… ¡y siguió haciéndolo! El té empezó a caer sobre el platillo y luego sobre la querida alfombra persa de mi mujer. Al principio me quedé perplejo. Pero luego chillé:
– ¿Qué estás haciendo? Mi taza ya está llena. ¡Por más que lo intentes no admitirá más té!
Julián me miró largamente.
– No me interpretes mal. Yo te respeto. Siempre lo he hecho. Sin embargo, igual que esta taza, tú pareces estar lleno de ideas propias. ¿Cómo van a entrar más, si no vacías primero tu taza?

 

El monje que vendió su ferrari de Robin S. Sharma

 

Posted in Reflexiones and tagged .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>