Resumen no tan resumido…

Aquí me encuentro de nuevo, delante de un frío teclado. Estaba leyendo tranquilamente en la cama, no era mi intención acabar aquí ¡lo juro! Pero fue así, de repente, cuando he sentido esas ganas de volver a intentarlo, escribir algo. Creo que en esos momentos, y tan solo en esos momentos es cuando debería dejarme llevar, sacar las palabras justas que expresen lo que pienso.
¿Cómo lo he dejado tanto? Me pregunto. No es porque no tuviera nada que contar, al contrario. Podría haber escrito sobre como saqué la carrera a la primera, realizando un increíble esfuerzo el verano del año pasado (tanto memorístico/mental como emocional/psicológico). O sobre los meses que pasé a continuación estudiando en una academia para sacar la oposición. Y como más tarde, desanimada y contrariada con las injustas decisiones que se tomaban a la ligera (nuestros queridos representantes), deje de estudiar.
Podría haber escrito sobre lo difícil que fue tomar esa decisión cuando me había gastado el dinero de mi prestación del paro en esa academia. Y todo porque: era incapaz de concentrarme, incapaz de estudiar nada, de sacar mi creatividad a flote, de ir a por esa meta fijada.
También podría contar que acabé dando clases particulares a una pequeña de 7 años. De lo lista que era, y lo mucho que le gustaba escaquearse para jugar un poco conmigo. Algunas veces pensé que más que a una maestra, necesitaba a una amiga… Aprendí que ella restaba de una manera diferente a la tradicional (e igual de válida). Me sorprendió muchísimo (nadie le había enseñado). Curiosamente la madre pensaba que su hija era incapaz de hacer esta operación correctamente, que lo estaba haciendo mal. Y también me chocó que el último día que fui, se pillara un berrinche enorme por pura cabezonería (¡y justo cuando empiezo a conocerla, va y se acaba esto! Pensé).


¿Y qué más podría haber escrito? Pues de cómo al final acabé trabajando como cajera en un supermercado. Y aunque lo había hecho con anterioridad (gracias a ello pude pagarme la carrera), en esta ocasión estaba a jornada completa. Descubrí que sé vender (no lo había hecho en mi vida, y los resultados fueron sobresalientes), que tengo mucha resistencia física… pero no tanta emocional. No conseguí enfrentarme a situaciones complejas a las que me veía diariamente con una compañera (que me hacía sentirme pequeña pequeña, como me sentía en el instituto cuando me dejaban a un lado). De cómo eso, esa lucha interna constante(o me comportaba como los demás o me hundía) acabó finalmente en dejarlo.
Y ya nos vamos acercando más al presente, porque esto ocurrió hace menos de un mes. ¿Consecuencias de esa decisión? Por una parte un sentimiento de valentía y fortaleza que me aliviaba (había seguido mis principios y valores, a partir de ese momento iba a buscar un trabajo que me satisfaga). Por otra parte me sentía aterrada por haber creado una situación tan inestable… estar sin trabajo y sin paro (había tomado una decisión muy difícil, soy una persona muy trabajadora y soy consciente de la situación actual del país).
¿Qué hago desde entonces? Pues retomar cosas que había abandonado por completo. He echado currículum en guarderías, colegios y demás. He retomado la lectura (sobretodo libros relacionados con educación, psicología, filosofía,…). Me he matriculado por la UNED a Pedagogía a unas pocas asignaturas (para a ver que tal es, y si me gusta, ponerme a ello), y también a Inglés que estoy perdida perdida y lo necesito URGENTEMENTE.
¡Ah! Otra cosa que no paro de hacer últimamente es soñar. Creo que he soñado más cosas que he vivido. Soñé que aprobaría la carrera a la primera. Que aprobaría la oposición. Que encontraría trabajo como maestra. Que me iría a Holanda con mi pareja, que aprendería mi idioma nativo y que sería profesora de español durante unos años.
Soñé que me independizaría con mi pareja en un loft pequeñín para que en navidad pudiéramos colgar los calcetines que estoy tejiendo. Que aprendería inglés y que sería capaz de defenderme sola en el extranjero.
Hay gente que piensa que las cosas no me están saliendo bien, que podría haber tomado otras decisiones. Que lo tengo muy difícil, que no hay futuro. Yo les digo a esa gente, que mientras siga soñando tendré ganas de hacer cosas. Que seguro que llegaré lejos y que, aunque sé que será difícil, me siento fuerte para asumir las consecuencias de todos mis actos.

Posted in Reflexiones and tagged .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>