A tres semanas de la oposición…

Conversaciones que se tienen con amigas de estudio, de trabajo y de vida. Si estás opositando, lo entenderás …

 

A estas alturas empiezas a pensar en todas las opciones: quedándote en blanco en el examen; haciéndolo pero no lo suficientemente bien; viéndote en las listas con un aprobado, pero con una nota insuficiente para tener un puesto seguro de interina; o llegando a las puertas de tu puta plaza y no conseguirla. Te imaginas todas las opciones, y te acojona asusta todas ellas. Te paraliza.

Empiezas a pensar si ha merecido la pena todo ese esfuerzo, te preguntas ¿voy a ser capaz de asumir las malas noticias?. Te imaginas todas las opciones negativas… ¡también las positivas! y también te emocionas con eso.

Pero al final, lo que a mi al menos me alivia es que de cualquier cosa se pasa. Si nos quedamos a las puertas lloraremos y si lo hemos superado lloraremos más. La cuestión de una oposición es seguir intentándolo hasta que lo consigues. Y la gente que ha aprobado de «chiripa», que le cayó el único tema que se sabían y tuvo esa puta suerte, para mí no sacaron una oposición. Para mí esas personas no han opositado, se han presentado a un examen y han tenido suerte, punto. Una oposición es estar peleando muchos días, no te digo todos los del año, ni todas las horas del día, pero es estar peleando por un sueño que no sabes si lo vas a alcanzar. Depende de tantos factores…

Ya sólo eso, el estar peleando por algo que no sabes si vas a lograr, durante tanto tiempo, con tanto empeño, dedicación y esfuerzos, te hace TAN FUERTE. Después de eso no hay reto posible que te pueda asustar.

Y a lo mejor no la sacas a la primera, ni a la segunda… quizás lo consigues a la quinta y después de TODO. Habiéndole restado horas a la noche, después de tus horas de trabajo, después de tus planes cancelados, de tus días frente a los apuntes en blanco, después de mirar al suelo y pensar «¿de qué me servirá esto?, no estoy haciendo suficiente», después de todo esto y a partir de la nada, sacaste fuerzas para dedicarle unos pocos minutos más, concentrarte y seguir estudiando.

 

A dos meses de la oposición

A estas alturas de la oposición, el camino se hace duro.
Cuesta arriba.
Cuesta dormir.

Hace 10 años descubrí mi vocación. De monitora descubrí que tenía un no se qué, que me hacía conectar con los chavales, y mis ganas de ayudarles y mi pasión por aprender fue lo que me impulsó a volcar energías y tiempo a esta profesión. A ser Maestra.

Desde entonces estudié, peleé, lo intenté, lo dejé, y lo retomé. Aún no he podido dedicarme a tiempo completo al trabajo de mis sueños. Aún hoy no he podido disfrutar de un sueldo decente.

A estas alturas de la oposición, el camino se hace duro.
Cuesta arriba.
Cuesta dormir.
Pero es más fuerte mi deseo de superación.

He llorado tanto, me he frustrado, he huido, he tropezado, me he equivocado… lo he intentado. He llorado tanto que ya no tengo más lágrimas para este asunto. O quizá alguna más.

No me enseñaron a superar una oposición, a este duro proceso de selección, que si se es objetivo ni tiene sentido. Mi profesionalidad está demostrada con mi experiencia, con mi preparación… no en mi capacidad de superar una prueba de dudosa calidad.

Quiero de una vez por todas quitarme esto del medio. Y enfrentarme a mi verdadero tribunal, a mi clase, a mis alumnos. Volcar mis energías, mi creatividad, mi tiempo, mi vocación por aprender, adonde tiene sentido.

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Y con esto os dejo por el momento, que hay que seguir trabajando. Feliz sábado.