Agrupamos el aula para asegurar un aprendizaje cooperativo

En esta entrada haré la tarea de implantación de la unidad 1 del curso Aprendizaje cooperativo de Mooc: Agrupamos al alumnado,…

Fase 1: El diseño de los agrupamientos con los que vas a trabajar:

  • ¿Homogéneo o heterogéneo? Los grupos serán heterogéneos.
  • ¿Cuántos miembros tendrán los grupos? 5 grupos de 4 alumnos, y un grupo de 5 alumnos.
  • ¿Cuánto tiempo trabajarán juntos? Cada trimestre. En el caso de que haya conflictos, siempre se puede cambiar el grupo (con un mínimo de permanencia de un mes).

Fase 2: La distribución de alumnos:

  • ¿Quién trabajará con quién? Siguiendo los criterios de nivel de cooperación/participación y nivel académico, y favoreciendo grupos mixtos. De esta manera en cada grupo hay un alumno «destacado», otro con necesidades educativas y 2 alumnos de nivel medio, así como un equilibrio entre alumnos con gran participación y espíritu cooperativo en todos los grupos. Dentro de los equipos de 4, se harán parejas de: nivel alto con nivel medio-alto, y nivel bajo con nivel medio-bajo (es la más enriquecedora, y donde nos aseguramos beneficio mutuo).

Fuente: educalab.es del curso #CooperaMooc

También se tendrá en cuenta el nivel de afinidad entre los alumnos, pero esto no quiere decir que favoreceremos que se junten con los alumnos con los que se lleven mejor (porque de tal manera, los grupos se cerrarían y no estarían abiertos a nuevas relaciones con otros compañeros). Me refiero a que si hay algunos alumnos que no se soporten, en primer lugar, intentaremos gestionar este conflicto para que puedan convivir (incluso en el mismo grupo), pero si no fuera manejable la situación, los separaríamos de grupos (hasta que se calmasen las aguas). Siendo flexibles al contexto del aula.

Para tener una visión más cercana a mi planteamiento, he realizado estas gráficas, inspiradas en las aportadas de este curso, de una clase tipo:

desordenado

ordenado

Fase 3: La disposición del aula:

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Entrevista a una maestra de español en Alemania

Esta entrevista, realizada a una maestra de educación primaria, tiene como objetivo conocer otro sistema de enseñanza y la experiencia de migrar por motivos laborales. Ella marchó hace 3 años a Alemania, donde le esperaría una gran aventura.

Enciendo Skype para conectarme con Raquel Casado. Ya conoce bien este programa, lo ha estado usando estos años para hablar con su familia. «¿Me oyes y me ves bien?… ¡Empezamos pues!»

Raquel estudió magisterio en la Universidad Complutense de Madrid, donde la conocí. Nuestros rumbos cambiaron. Así fue como ella siguió estudiando Psicopedagogía y el Máster del profesorado (CAP). Después decidió hacer un curso para ser profesora de español (en International House) y estudiar Alemán.

«Hace 3 años no me veía opositando y tampoco veía muchas posibilidades de trabajo en España. Mi primera experiencia como profesora con contrato ha sido aquí, en Alemania.»

Su pareja tuvo una oportunidad en este país, lo que le motivó a dar el gran salto. Le esperaría un año de cursos intensivos para aprender bien el idioma. «Aquí, en Magdeburgo, si no hablas alemán no tienes muchas posibilidades.» Lo compaginó dando clases particulares de español.

A finales de ese año ya le salieron trabajos en academias privadas.

Pienso que una persona que ha decidido invertir tantos años y esfuerzos en formarse lo hace por pasión. «¿Por qué decidiste ser maestra?» le pregunto, a lo que me responde,» Siempre me ha gustado la profesión de maestra, desde que era pequeña siempre me ha atraído. Tengo un buen recuerdo de los profesores de primaria. El maestro establece unos lazos más fuertes con los alumnos. Además empecé biología y no me gustó nada, así que cambié a magisterio». A mí me sucedió lo mismo con Periodismo, puede que no tengamos la experiencia suficiente como para conocer nuestra vocación real en el momento de escoger carrera.

La escuela Neue Schule Magdeburg

Es una escuela privada en comunidad con orientación inclusiva. Desde Klasse 5 (10 años) hasta Klasse 13 (18 años) , los alumnos aprenden en comunidad y pueden obtener su diploma más adecuado. Se trabaja por proyectos, con trabajos libres, con trabajos por estaciones y también con trabajos individuales. De momento hay poquitos alumnos porque es una iniciativa que lleva unos cuatro años. «Es una escuela pequeña por lo que todos los niños se conocen”. Son unos 200 alumnos aproximadamente y un equipo de unos 30 adultos (profesores, equipo directivo, pedagogos, etc).

«Quien visita la escuela se da cuenta enseguida de que es especial”. Alumnos con y sin necesidades especiales aprenden juntos en clase. Cada uno aprende en función de sus necesidades en tres niveles: gymnasial, nivel de escuela secundaria o por debajo del currículo. Los alumnos que aprenden por debajo de las bases tienen un plan individual* (como la adaptación curricular en España). Y tienen un grupo de personas que les asesoran y ayudan.

Es una escuela en comunidad en la que hay mucha participación de los padres, «están muy implicados.» Además se hacen muchas actividades de manera grupal (todo el colegio), por ejemplo: en el día de puertas abiertas, todos los niños tienen muchas responsabilidades y participan en la organización de eventos. «Quien trabaja en esta escuela puede observar que los niños van siempre entusiasmados al colegio, y que su nivel de implicación en el mismo es muy elevado. En cierto sentido todos estamos al mismo nivel. Todos tienen un sitio en el cole y son responsables de alguna cosa. Algo que puedo observar también en los niños es ese sentimiento de pertenencia a su escuela. Ellos valoran mucho la escuela y la protegen,…

… se sienten parte de un todo.»

«La escuela ofrece una amplia oferta: formación cultural, semanas de proyectos (arte, música, literatura, teatro), orientación laboral que incluye prácticas en diferentes instituciones. El objetivo es que los alumnos sean conscientes de sus propios intereses, fortalezas, debilidades y capacidades. A través de mentores, prácticas en escuelas, y días de proyectos, tienen la posibilidad de tener experiencias en diferentes grupos profesionales.» Considero que el enfoque que tiene las extraescolares en España, en muchas ocasiones, es de simple entretenimiento (o de «guardería») . En lugar de eso, podríamos darle a los alumnos posibilidades de participar en la sociedad o de descubrir su elemento. Me comenta Raquel que una de las asignaturas que se realizan con todos los alumnos es ‘Economía del hogar’(Hauswirtschaft), en la que aprenden a cocinar por ejemplo.

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Reflexión y acción contra el acoso escolar

Esta entrada es un resumen de la Jornada de reflexión y acción contra el acoso escolar que se celebró el pasado 1 de octubre en la Fundación Telefónica. Desde una perspectiva analítica, he seguido todos los puntos tratados en el orden que se siguió en el debate, respetando la naturalidad del mismo. No pretende ser una transcripción literal de la jornada, aunque sí he respetado al máximo las referencias, también he querido aportar mi opinión al respecto.

El acoso escolar no es cosa de críos y sí tiene importancia”, abre el debate César Bona, finalista de los Global Teacher Prize. Los demás ponentes son:  Fuensanta Cerezo (del Equipo de Investigación del Departamento de Psicología Evolutiva y Educación de la Universidad de Murcia), Carlos Represa (especialista en protección de menores y uso responsable de internet) y Paco Bezerra (conocido dramaturgo español), quien daría mucho juego a la discusión dando su punto de vista, algo catastrofista, de la realidad «no tengo fé en la humanidad». Fue muy enriquecedor también hay que reconocerlo, porque habla sin pelos en la lengua sobre los problemas que contaminan la sociedad actual-residual* (habló del maltrato de género consentido por todos no hace muchos años, del acoso a la «comunidad» homosexual a día de hoy en sectores que ya todos conocemos,…). Paco  ha escrito y dirigido la obra de teatro sobre acoso escolar, El pequeño poni, y se nota que habla con conocimiento de causa. Hablar tan abiertamente y claro sobre los errores cometidos y que aún se cometen es el primer paso para llegar a soluciones, pienso.

Expusieron la existencia de tres perfiles en cualquier situación de acoso: el acosador, el acosado y el consentidor, y de cómo éste último tiene un papel fundamental: la importancia del grupo. El acosado no encuentra estrategias de solución por lo que al final se queda solo. En este punto hablan del método Kiva, que está acabando con el bullying en Finlandia.

«Somos unos cobardes,»sálvate el culo» es el mensaje que le damos a los niños. Les enseñamos a ser hipócritas«, dice Paco. A lo que César más tarde le contestará que «Yo creo en la infancia. Debemos hablar de microeducación más que de macroeducación. Nos centramos en estándares y en protocolos de acción, más que en escuchar a cada niño. Educamos a entes individuales cuando somos seres sociales«. Esa capacidad que tenemos innata, que nos viene de serie, no la desarrollamos en las escuelas. Trabajamos bajo la exigencia de crear seres competentes en escuelas academicistas. En este punto el maestro Bona nos comenta su experiencia viajando por diferentes colegios del país y nos expresa la necesidad de reivindicar espacios para estar con los alumnos* (en educación primaria se eliminaron las horas de tutoría, y en la E.S.O no saben qué hacer con esa hora… ¿demasiado tarde?). Como ya he escrito en alguna ocasión, muchas veces olvidamos lo más importante, ponernos a la altura del alumno, mirarle a los ojos y saber qué le sucede. Considero que la cercanía emocional del maestro tiene un peso decisivo en estas situaciones, y se debe reaccionar antes de que el problema salte.

Una de las reacciones que tienen algunos maestros ante contextos problemáticos es hacer preguntas directas en el aula, pero ello «fomenta la vulnerabilidad del acosado» comenta Fuensanta. Un caso práctico que se realizó en un centro fue una charla/tutoría (de manera grupal) sobre snapchat, nos cuenta Carlos. Fueron tan satisfactorios los resultados, que tuvieron que ampliar las sesiones programadas para poder llegar a todos los temas que habían surgido (política, sociedad, economía…). He aquí un ejemplo de la necesidad que tienen los educandos de exponer su punto de vista y de comunicar sus pensamientos. A día de hoy seguimos aún en escuelas cuyas metodologías hacen del maestro un orador y del alumno un mero oyente. A esto se refiere Cesar Bona con «los maestros deben abrir las puertas de nuestros alumnos» y de la importancia de «invertir en vida«. Su propuesta es cambiar una escala de valores o prioridades que durante muchos años se ha impuesto, y sinceramente, es difícil de reestructurar (que no imposible). En un centro que visitó sin problemas de acoso, comenta Bona, uno de sus alumnos le dijo:»aquí no hay conflictos, nos dedicamos a conocernos«.

Otro de los interrogantes fue: ¿cuándo hay que actuar? En eso todos coincidimos en que prevenir es mejor que intervenir. Aunque bien es cierto que lo habitual es lo contrario. En el día a día la preocupación mayoritaria en los centros es abarcar las competencias y contenidos que nos marca el currículo. Al respecto, dice la psicóloga «como personas hay que saber ser humanos«. Varias manos se levantaron, maestros compartieron su forma de comunicarse con los niños «cuando tengo un mal día, lo primero que digo a los chicos es cómo estoy. Soy persona y ellos deben entenderlo», «yo a mis alumnos el primer día de clase les digo, hola me llamo Juan y soy gordito, pero oye, que nadie me llame gordo». Muchas veces me he preguntado el tipo de relación que tenemos con nuestros alumnos, en la mayoría de los casos: el maestro expone, el alumno recibe, el adulto protege y el niño es protegido. El mensaje que envíamos indirectamente es que el niño viene al mundo entre algodones, todos los problemas y soluciones giran entorno a él, pero eso más que beneficiarle está incitando la individualismo. Cuando llega la adolescencia les exigimos y ellos se alteran porque demandan lo que han recibido anteriormente. Es interesante cómo se puede trabajar la empatía a través de la relación maestro-alumno, viendo el pequeño que el adulto también tiene problemas, y viendo el profesor que los problemas del alumno también son importantes. Una actividad que propone Cesar Bona es teatralizar, la empatía es un concepto difícil de explicar, pero mediante este ejercicio llega el mensaje.

La raíz del acoso escolar suele estar en cómo el grupo admite o no la diferencia. Los ponentes están en desacuerdo con el témino «integrar» porque ello no conlleva a entender la diversidad como la realidad de base. «Todos somos personas diferentes que vivimos la diferencia», dijo la ponente. «Se trabaja mal la diferencia. Convivimos con la diferencia. Todos somos distintos por lo que eso es lo normal». Un ejemplo que nos cuenta César es: «En un aula que visité con un alumno sordo, el intérprete estaba en el aula, en vez de separar al alumno para dar refuerzo. El resultado fue que muchos de los compañeros quisieron aprender lenguaje de signos».

Otro de los grandes debates fue cómo las escuelas reaccionan ante estos problemas de bullying. «Se educa en la resiliencia, poniendo el foco en las víctimas». Paco en este sentido se refería constantemente a una mayoría generalizada, abusona y con poder, a lo que Fuensanta contestó «Mayoría generalizada no, hablamos de mayoría diversa. Todos somos diferentes.» y mencionó un punto fundamental y que perdemos de vista si criminalizamos más que analizamos la situación: «los acosadores a veces también son víctimas». Nos confiesa que muchas veces los alumnos que abusan y acosan a otros, son los mismos que empiezan a jugar con las drogas. Nos advierte que ese grupo no es minoritario, por lo que tenemos que estar en alerta, intervenir es un asunto urgente. Hay que trabajar la educación emocional, la diversidad y el respeto, y también, como no, la perspectiva de género, desde la Educación Infantil. Aprender a ser sociales. Como se ha expuesto anteriormente, se contraponen dos enfoques pedagógicos «la sensación de equipo versus sociedad individualista», ¿qué nos demanda el sistema educativo?, ¿qué aplicamos en nuestras aulas? Perseguimos la excelencia, pero ahí debe incluirse el factor humano- defiende Bona.

Carlos Represa habla sobre la sintomatología de la víctima y cómo reconocerlo a tiempo. Su hija fue acosada en el colegio, por lo que sufrió esta realidad en primera persona. Existen unos síntomas visibles del acosado que se manifiestan en problemas de salud del tipo: dolor de cabeza, insomnio, malestar estomacal,… y que se pueden confundir con demás enfermedades comunes cuya solución acaban siendo tomar una pastilla y ya. Nos pregunta: ¿cómo reacciona el docente: por acción, por omisión o por indiferencia?. Muchos padres niegan la situación y paralizan las soluciones o medidas. En ese sentido «los maestros debemos tener autopista ancha y hablar con los padres, somos un equipo» expone César.

Sobre cómo debe reaccionar el maestro, debido a la excasez de formación al profesorado, debemos recurrir al sentido común. «El sentido común es el menos común de los sentidos» dijo la psicóloga. Debemos ser el ejemplo de lo que queremos transmitir y ser la voz del niño acosado. Es decir, se nos exige como docentes ser empáticos con el alumno afectado. Para ello habrá que saber escucharle para que los demás compañeros nos tome como ejemplo.

«Ya es primavera, mis compañeros no me aceptan»

Un secreto, que a veces, se pierde entre la multitud de una clase.

En el ciberbullying no se profundizó, según Bona: «las nuevas tecnologías son una prolongación de nuestro cuerpo y de nuestra esencia moral«. Está claro pues dónde poner todos nuestros esfuerzos en primera instancia. Aunque las TICs pueden servirnos para realizar actividades enriquecedoras y también toman un papel clave en la sociedad actual.

Se cerró la reflexión con una cita de Nidia Represa autora de Bajo mi piel:

El acoso es el enemigo,
el silencio la perdición.
Ponte en su piel y
préstale tu voz.

 

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A ti, estudiante de magisterio.

Si tuviera que darte un consejo, tú que estás estudiando magisterio…

Primero te diría que fueras paciente. La carrera comienza cuando acaba la que estás haciendo. Y para que te vayas haciendo a la idea, te dejo a la espera. Antes del consejo, esta anécdota te cuento:

Un estudiante de la ESO entra al aula donde ejerzo, en una academia de «refuerzo». Sé que no quiere estar aquí, no tiene más opción que venir. Es lo que le toca, y como no podía ser de otra forma, sin ganas y enfadado escribe en el cuaderno. Para establecer conversación me acerco, y le digo «¡vaya letra tienes!, me cuesta leer… igualita que la de mi hermano». Y como esperaba responde con cara de «me importa un huevo». Más tarde vuelvo y le digo «pues hace poco me dijeron, que esa caligrafía es digna de un creativo, de hecho mi hermano es un artista».

Al siguiente día, veo sobre su mesa y casi expuesta, su cartera que ha decorado. Pone claramente «puta mierda». Lo esperado sería acercarme y enfadarme, decirle que eso no es apropiado. Sin embargo al finalizar la clase y como quien no lo ha pensado, le digo «así que puta mierda, ¿no? …¿por qué?». Tras el evidente sonrojo, se recompone y dice lo que esperaba, que viene porque le tocaba y que quería así expresarlo. «¿No ves? tenía razón, pues sí que resulta que eres creativo… no a cualquiera se le ocurre escribirlo. Puede que vengas por obligación pero también puede que aprendas algo de todo esto.», le sonrío.

Después de una semana viene con su cartera, ha tachado su anterior mensaje y lo ha llenado de dibujos y garabatos. Quizás no sólo haya entendido que voy a comprenderle si se siente asqueado, sino que voy a respetarlo y a echarle una mano. Quizás no sólo haya borrado esa frase, sino también lo que le llevó a escribirlo.

A ti que estás estudiando magisterio, te diría que de lo que más vas a aprender será de la experiencia. Que los libros te vendrán bien para abrir y cerrar interrogantes, pero que de donde sacarás más conocimiento será delante de tu clase.

Un consejo para cerrar, aprovecha tu butaca, y no te conformes con sólo criticar «este profesor es horrible, este temario infumable». No te conformes y pregúntate el por qué, ¿qué cambiarías?. Toda experiencia, incluso la amarga, llévatela a tu interés y que te siva de aprendizaje. Y siempre que tengas opción, salta al escenario, acostúmbrate a exponerte, a experimentar y a equivocarte. Que es al final lo que un maestro hace: lanzarse, acertar o equivocarse, y volverlo a intentar.

 

 

Jornadas de comunicación en Kumon

El pasado 4 y 5 de mayo fueron las jornadas de comunicación en Kumon (el centro de enseñanza donde estoy de profesora asistente). En estos días no se realizaba la rutina habitual de trabajo para poder charlar con l@s alumn@s sobre los siguientes aspectos:

– en qué punto de aprendizaje se encuentran.

– en qué les ha ayudado Kumon.

– cuáles son sus objetivos a corto y largo plazo.

– qué es lo que más y menos les gusta de Kumon y otros datos semejantes.

Me pareció increíble la respuesta de algunos de los chicos por lo que pensé en compartirlo con vosotros. Para preservar el anonimato de los alumnos únicamente diré sus nombres.

Sofía: como objetivo a alcanzar le gustaría entender los ejercicios que hace su hermano mayor que estudia arquitectura, «unas cuentas con letras»- dijo. Además señala que Kumon le hace sentirse más segura. Nunca se le dio bien las matemáticas, sin embargo ahora no solo ha mejorado en esta materia sino que se siente con más confianza y con ganas de participar en el colegio:

«Ahora salgo a la pizarra… ¡antes nunca quería!».

Asier: como objetivo a alcanzar le gustaría resolver los «enigmas/pruebas» que realiza su padre a su hermana mayor (operaciones más complejas que las que él conoce). En Kumon los padres tienen un papel fundamental ya que se requiere la implicación de los mismos en el proceso de enseñanza de sus hijos (deben asegurar que realizan la tarea programada y tienen que calificar los cuadernillos aquellos días que el educando no asiste al aula). Por lo tanto podemos hablar de un «perfil de padre/madre» como es el del caso de Asier, que lleva la tarea de la enseñanza también al hogar: planteando retos e interrogantes a sus hijos que fomentan su gusto por aprender.

Ignacio: como logro conseguido gracias a Kumon, está mejorando en matemáticas e inglés aunque únicamente está haciendo el programa de lectura.

«Estoy aprendiendo a organizarme y a trabajar todos los días. Me he dado cuenta de que antes se me acumulaban los deberes y luego era más difícil estudiarlo todo. ¡Ahora incluso entiendo mejor los problemas!».

Uno de los pilares de Kumon es precisamente este punto: el hábito de estudio. Se ha de realizar la tarea todos los días del año, de manera que el niño asuma dentro de su rutina doméstica el aprender con Kumon (que no tiene que suponer más de 15 minutos). Aprender y estar concentrado en la tarea tan solo en estos cortos espacios de tiempo de manera continuada, no solo mejora su atención sino su constancia en el logro de los objetivos (la gran lección de «todo esfuerzo tiene su recompensa»).

Marta: sobre lo que más le gusta de Kumon dijo:

«es más divertido que el colegio porque hago ejercicios más difíciles y son como un reto».

Y es que se logra una atención individualizada al 100%, y si teneis dudas os invito a que lo veais con vuestros propios ojos, porque hasta que no estás dentro de un aula Kumon no se llega a entender.

Comentarios sinceros y desde el corazón, porque muchas veces todo nuestro mundo se reduce a ese… el de las emociones: ¿cómo sentirme mejor o cómo mejorar la relación con mis allegados? En ese lugar donde se encuentran mis conocimientos, el concepto que tengo de mí mismo y lo que me gustaría ser.

Reflexiones en voz alta que no hace más que reforzar la eficacia de esta metodología, muy diferente a nuestra enseñanza tradicional, y que la hace única.

Grandes Profes 2015

En esta ocasión quería compartir con vosotr@s una gran experiencia que viví el pasado 17 de enero. Acudí al evento “Grandes Profes”. Para mí fue tanto un recordatorio de las cosas que me apasionan del mundo de la enseñanza como un descubrimiento de personas con gran valor para la sociedad.

Es bastante largo, pero merece la pena verlo. (pincha en la imagen)

Captura de pantalla de 2015-01-22 19:52:07

Escuchando a los ponentes me sentí dentro de esa comunidad. Aunque aún no esté ejerciendo, he vivido “momentos educativos” trabajando temporalmente y como alumna de manera más continuada. Pero al no formar parte de mi rutina personal puede que mi visión ante esta profesión esté idealizada… eso pensé. Quizás esté enfrascada en momentos excepcionales e inolvidables de mi recuerdo y no tenga una mirada realista.

Sin embargo cuando vi a tantísimos maestros en esas butacas, prestando toda su atención, con ese brillo especial en los ojos cuando escuchaban el valor de lo que hacen y de lo que pueden llegar a hacer, gané fuerzas para seguir luchando por mi sueño. Me ilusionó ver que eso no se pierde aunque los años pasen y el trabajo se vuelva tedioso o desesperanzador en ocasiones.

Siempre me ha gustado ir a conferencias que hablen sobre pedagogía, pero no es que abunden precisamente (al menos en mi entorno, al menos que yo sepa). Siempre me digo «si no aprendo algo de lo que me dicen, aprendo algo de cómo lo hacen», ya sea para bien o para mal. En el caso de Grandes Profes resumiré en unas palabras lo que me pareció cada ponente (de los destacados en el evento):

Elsa Punset, una mujer que transmite cercanía. La suavidad de sus palabras chocan con la profundidad y fuerza de las mismas. Gran conocedora del funcionamiento de nuestro ser emocional. Dijo algo clave, «las emociones no son buenas ni malas, son positivas o paralizantes…» una lección que contradice muchas teorías anticuadas y percepciones arraigadas.

Mario Alonso Puig, líder indiscutible con don de oratoria. Promotor de buenas energías, directo y contundente. Habló sobre cómo nuestro pensamiento puede alterar nuestra percepción y a su vez nuestro comportamiento. «Somos quienes queramos ser» es su lema y su término «reinventarnos».

Fue un placer verle en directo, llevaba años siguiéndole a través de sus libros y sus múltiples charlas publicadas por la red.

Gasolina que despierta a cualquier alma dormida.

Maria Garaña, presidenta de Microsoft, compartió recursos interesantes. Desde que conozco el Software libre estoy realmente desencantada con esta empresa y sus productos. Tengo poco más que añadir…

Roberto Brasero, ¡con él el tiempo pasó volando! Orador excepcional y un gran profesional. Una sorpresa ver esta otra faceta suya de consejero y transmisor de conocimiento. Grandes lecciones dejó a su paso, y es verdad lo que dice «no nos acordamos de cómo nos explicaban el tema, nos acordamos de la pasión que tenía el maestro al hacerlo». Porque nosotros más que transmisores de conocimientos, somos transmisores de pasiones y valores.

Y por último, y no menos importante, Xavier Valbuena, profesor y conquistador de las frías nieves. Luchador empedernido que nos dio una gran lección, los límites están donde nosotros los marcamos.

 

 

 

Recurso «Lluvia de preguntas» o «Lluvia de emociones»

Nombre del juego: Lluvia de preguntas
Edad* (recomendado): 6-10 años.
Tipo de juego: presentación/iniciación.
*Dependiendo de la madurez del niño/a se puede hacer con más mayores.

Esta actividad es más adecuada para una clase particular (en la primera sesión). También se puede realizar en el colegio, pero los alumnos lo realizarían por parejas.

Hacer una lluvia de ideas es un recurso muy utilizado tanto en el campo de la enseñanza como en el laboral. He adaptado esta actividad para que fuera de «presentación» de la siguiente manera:lluvia de preguntas

Realizamos en una cartulina o cartón una nube grande. En el centro pegaremos un sobre donde guardaremos las gotas. Para hacerlas es muy fácil: doblamos un folio por la mitad 3 veces y recortamos en forma de gota. Así tantas veces queramos. Podemos usar folios de distintos colores según la temática que vayamos a tratar.

El juego consiste en que el alumno escribirá en un lado de la gota una pregunta que le quiera hacer al maestro y se la entregará, en el reverso el maestro tendrá que contestar. Según cómo haya sido la pregunta, el maestro tendrá que hacer la siguiente (si le pregunta sobre música, el profesor preguntará sobre sus gustos). Como he mencionado antes, podemos hacerlo en folios de colores y podemos hacer diferencias temáticas del tipo: amistades, gustos,… Cada uno se quedará con las gotas que tengan las respuestas del otro.

La nube la podemos colocar en un corcho y al terminar podemos colocar las gotitas en el sobre (como recuerdo). Con esta actividad podremos conocer un poco más al alumno, sus inquietudes y preocupaciones.


Otra manera de emplear este mismo recurso y que puede ser muy interesante sería para tratar los «malos pensamientos».

Tipo de juego: emocional.

Diríamos al alumno que la nube es nuestra mente, y cada gota es un pensamiento que tenemos cuando nos pasa… (aquello que detesta y le hace descontrolar, llorar, gritar, etc). ¿Y qué pasa cuando una nube está muy llena de agua? ¡Qué revienta! por lo que todas las gotas caen en forma de lluvia.

Una tormenta sería cuando no controlamos los malos pensamientos y salen todos de golpe (caen las gotas con fuerza, puede hacer daño a los demás, …) y una lluvia tranquila sería cuando respetamos esos pensamientos y los expresamos con calma.

La mecánica sería la siguiente: el alumno escribe en un lado de la gota el pensamiento que tiene y en el otro cómo reacciona. La cuestión es debatir sobre ese pensamiento y si su reacción es razonable.

Es otra forma de enseñar cómo gestionar los sentimientos y los pensamientos de una forma original y entretenida.

Lo ideal es jugarlo cuando el niño haya reaccionado mal recientemente, así tenemos un ejemplo cercano al que referirnos. Pero también podemos realizarlo en cualquier sesión para educar en las emociones.

 

 

Recurso «La silla del tiempo perfecto»

Os quiero compartir en esta ocasión un recurso que se me ocurrió para hacer en una sesión de presentación y romper el hielo en la primera clase particular. Os adjunto el pdf listo para imprimir.


 

Nombre del juego: La silla del tiempo perfecto.
Edad* (recomendado): 6-10 años.
Tipo de juego: presentación/iniciación.
*Dependiendo de la madurez del niño/a se puede hacer con más mayores.

Se le entrega al alumno/a una ficha a rellenar, en ella tiene que poner los datos que se detallan:
ficha A[A modo de ejemplo, le enseño una ficha en la que aparecen mis datos.]

A continuación le presento un experimento que solo es apto para personas con imaginación. Es “la silla del tiempo perfecto”. Para meternos en contexto enseñaremos las anotaciones del inventor que hemos encontrado en su laboratorio.

anotaciones inventor

Con esta silla viajaremos nada más que 10 años ideales (el futuro ideal) por lo que el niño/a tendría X años, y yo 36. Para viajar en el tiempo es necesario ponerse el casco temporal (un sombrero hecho con papel, que podemos fabricar nosotros mismos), cerrar los ojos muy fuerte y darle 4 vueltas a la silla (ni más ni menos). Ahora que hemos dado este salto temporal, podremos rellenar la siguiente ficha:

ficha B
Además en ambas fichas se tendrá que dibujar (en el reverso). De tal modo podemos ver qué imagen tiene de sí mismo en el punto actual, y cómo se ve en un futuro ideal (es optimista, es negativo,…). Cada respuesta que dé, se le preguntará para que lo explique. Para que no se siente intimidado, ya que es la primera clase y aún no me conoce, yo realizaré también la actividad (diciendo que en 10 años ideales, seré mamá, seré maestra como ahora porque es lo que me gusta hacer,etc).

Una vez que nos hemos cansado de estar en el futuro, porque también hay que dejar algunos interrogantes para que el día de mañana nos podamos sorprender, nos montaremos en la silla temporal y viajaremos al pasado ideal (para ello tendremos que girar en el sentido contrario 5 veces). Este viaje es aún más especial que el anterior, porque la silla es muy caprichosa, y nos envía a un momento que hemos vivido y que tenemos en el recuerdo con mucho cariño. En mi caso, una práctica que tuve de monitora en la que descubrí mi vocación por la enseñanza. El alumno/a tendrá que rellenar la tercera ficha:

ficha C

Para acabar la sesión, tenemos que volver al presente. Para ello hay que volver a la silla del tiempo perfecto, y damos 3 vueltas con los ojos bien cerrados. Como esto de viajar en el tiempo es agotador, realizaremos una “sesión de conexión con el ahora”. ¿Y cómo se consigue eso? Escuchando tu música favorita. Primero mi canción favorita, y le contaré al alumno/a por qué lo es (la letra, la melodía, me recuerda a …) y luego le tocará al alumno/a.

Si sobra tiempo hasta finalizar la clase, puedo completarla jugando. Como he comentado al principio, esta es una sesión de presentación, por lo que no tiene sentido realizar actividades del colegio. Es una manera divertida de conocer al niño/a, no solo sus gustos sino también sus aspiraciones, la imagen que tiene de sí mismo, sus miedos,… Toda esta información es muy importante para afrontar de un modo u otro las futuras clases.

 


 

Si te gusta la actividad y quieres usarla con tus peques, aquí tienes el pdf

Para realizarla solo hace faltan dos cosas: ganas y poca vergüenza (esa mejor dejarla en casa ^.^).

¡Espero que os guste! Y ya sabéis, cualquier cambio/sugerencia u opinión será bien recibida!

Comentario de la película «Cada niño es especial»

Retomo este blog que guardo con especial cariño (tras varios cambios de look) compartiendo con vosotros la siguiente película: Cada niño es especial / Taare Zameen Par. Un largometraje de 2horas 40 minutos que solo está disponible en versión original subtitulada al español. Os la recomiendo porque es una historia muy interesante que os permitirá ver las dificultades de aprendizaje desde la perspectiva del que la padece.

Comentario sobre los efectos que tienen la familia, la escuela, los compañeros y los maestros/educadores en los niños con dificultades de aprendizaje; y qué podemos hacer nosotros como Profesores en Casa, para moderar los efectos de estos agentes.

La película refleja claramente las repercusiones que tiene el entorno en el niño con dificultades de aprendizaje. Es un ejemplo de cómo la familia y la escuela pueden condicionar, incluso determinar el desarrollo del alumno. Los padres del protagonista, al desconocer el problema real de su hijo, interpretaban erróneamente los resultados y confundían los problemas de aprendizaje con “rebeldía”. Esta reacción es habitual en estos casos y puede resultar muy frustrante tanto para la familia como para el alumno.

Los profesores en casa pueden reaccionar ante este tipo de situaciones, tal y como lo hace el maestro de arte de manera ejemplar. Ver a tiempo la dificultad que presenta el niño es esencial para poner solución: dar herramientas tanto para el alumno como para los padres. Estos remedios son tanto didácticos (cómo aprender) como psicológicos (cómo valorarse). Este punto es clave ya que los niños con dificultades suelen tener una imagen muy distorsionada y negativa de sí mismos debido a la cantidad de mensajes negativos que han recibido en su vida. El alumno tiene que recuperar la ilusión por aprender, por mejorar, y esto nunca se cumplirá si se siente inútil o está triste. Como dice el maestro de arte, tenemos que tener mucho cuidado con la pretensión de que el niño esté a la altura de los demás, ya que a veces se nos puede olvidar apreciar sus habilidades y entender las dificultades que presenta ante los problemas. El fin nunca debe justificar los medios, los padres por miedo a que sus hijos no sean capaces de valerse por sí mismos, no deben forzar la situación, sino deben dar espacio a que el desarrollo se produzca a su propio ritmo.

Los maestros en casa moderan los efectos de estos agentes, ya que pueden observar el comportamiento que está teniendo la familia con el alumno con dificultades, la metodología que aplica el maestro en el aula y la integración que tiene con el resto de sus compañeros. Esto se logra con la implicación del profesor que tiene que ser capaz de conectar con el alumno, hacer ver a los padres la mejor manera de afrontar el problema y ganarse la confianza del maestro de la escuela.

«Este niño no es tonto»

Hace poco me di cuenta de un par de «muletillas» que me siguen allá donde voy. La primera muy común: el típico «¿vale?» que tanto usamos los profes. La otra que no me gusta tanto es «este niño no es tonto». La suelo emplear sobretodo cuando hablo con los padres de los chicos a los que doy clase (y éstos desconfían de las cualidades de sus críos).

La uso (o la pienso) cuando veo en los pequeños algún gesto, reacción, comentario o contestación que no esperaba de ellos (sobretodo algo positivo, más que referirme a que sean traviesos). Cuando veo en ellos cierta «picardía intelectual», ingenio, ocurrencia o atrevimiento. Llamémoslo como queramos, quien ha estado con niños alguna vez sabrá de lo que hablo.

Lo bueno de darme cuenta de estos lastres, es que cada vez que las repito o me vienen a la mente (de manera casi automática) me acuerdo de esto e intento decir otra cosa. Si alguien aún no ha encontrado sus muletillas le animo a que se grabe, es tan ridículo como útil. Si preguntas a tus cercanos sobre aquellas palabras/frases hechas que sueles repetir en tus explicaciones o argumentos, seguramente no sepan contestarte ya que están acostumbrados a ti. No son ayudantes fiables.

Centrándome en lo que me preocupa, el título de esta entrada, el otro día estuve reflexionando sobre el por qué de esta frase recurrente y desafortunada que tanto pronuncio. En un principio me acordé de una entrada que escribí hace tiempo (…) en la que considero que en muchas ocasiones empleamos expresiones que tenemos interiorizadas, sin procesar y analizar su sentido. Hablamos muchas veces por mecánica, sin ver el peso real de nuestras palabras y su efecto posible en el oyente.

Pensé que decir «este niño no es tonto» es un claro juicio gratuito y carente de valor. Posiblemente este pensamiento vaya ligado a una creencia de que el niño no vaya a tener ciertas capacidades por su edad o actitud general. Y cuando vemos que rompe con el esquema previsto, nos sorprende y pensamos que es listo. Quizás se deba a nuestra manía de establecer niveles, órdenes y jerarquías complicadas por edad/sexo/ y demás características. Según esos criterios esperamos a que estos reaccionen de una u otra manera, y si no vemos que lo hacen, exigimos que así sea (y nos parecen «más lentos»).
En vez de simplemente observar al ser que tenemos en nuestras narices, nos frustramos porque aún no ha hecho tal o no entienda pascual. Cuando seguramente sepa más en otros sentidos que no vemos porque estamos cegados en nuestros tradicionales esquemas.