Entrevista a una maestra de español en Alemania

Esta entrevista, realizada a una maestra de educación primaria, tiene como objetivo conocer otro sistema de enseñanza y la experiencia de migrar por motivos laborales. Ella marchó hace 3 años a Alemania, donde le esperaría una gran aventura.

Enciendo Skype para conectarme con Raquel Casado. Ya conoce bien este programa, lo ha estado usando estos años para hablar con su familia. “¿Me oyes y me ves bien?… ¡Empezamos pues!”

Raquel estudió magisterio en la Universidad Complutense de Madrid, donde la conocí. Nuestros rumbos cambiaron. Así fue como ella siguió estudiando Psicopedagogía y el Máster del profesorado (CAP). Después decidió hacer un curso para ser profesora de español (en International House) y estudiar Alemán.

“Hace 3 años no me veía opositando y tampoco veía muchas posibilidades de trabajo en España. Mi primera experiencia como profesora con contrato ha sido aquí, en Alemania.”

Su pareja tuvo una oportunidad en este país, lo que le motivó a dar el gran salto. Le esperaría un año de cursos intensivos para aprender bien el idioma. “Aquí, en Magdeburgo, si no hablas alemán no tienes muchas posibilidades.” Lo compaginó dando clases particulares de español.

A finales de ese año ya le salieron trabajos en academias privadas.

Pienso que una persona que ha decidido invertir tantos años y esfuerzos en formarse lo hace por pasión. “¿Por qué decidiste ser maestra?” le pregunto, a lo que me responde,” Siempre me ha gustado la profesión de maestra, desde que era pequeña siempre me ha atraído. Tengo un buen recuerdo de los profesores de primaria. El maestro establece unos lazos más fuertes con los alumnos. Además empecé biología y no me gustó nada, así que cambié a magisterio”. A mí me sucedió lo mismo con Periodismo, puede que no tengamos la experiencia suficiente como para conocer nuestra vocación real en el momento de escoger carrera.

La escuela Neue Schule Magdeburg

Es una escuela privada en comunidad con orientación inclusiva. Desde Klasse 5 (10 años) hasta Klasse 13 (18 años) , los alumnos aprenden en comunidad y pueden obtener su diploma más adecuado. Se trabaja por proyectos, con trabajos libres, con trabajos por estaciones y también con trabajos individuales. De momento hay poquitos alumnos porque es una iniciativa que lleva unos cuatro años. “Es una escuela pequeña por lo que todos los niños se conocen”. Son unos 200 alumnos aproximadamente y un equipo de unos 30 adultos (profesores, equipo directivo, pedagogos, etc).

Quien visita la escuela se da cuenta enseguida de que es especial”. Alumnos con y sin necesidades especiales aprenden juntos en clase. Cada uno aprende en función de sus necesidades en tres niveles: gymnasial, nivel de escuela secundaria o por debajo del currículo. Los alumnos que aprenden por debajo de las bases tienen un plan individual* (como la adaptación curricular en España). Y tienen un grupo de personas que les asesoran y ayudan.

Es una escuela en comunidad en la que hay mucha participación de los padres, “están muy implicados.” Además se hacen muchas actividades de manera grupal (todo el colegio), por ejemplo: en el día de puertas abiertas, todos los niños tienen muchas responsabilidades y participan en la organización de eventos. “Quien trabaja en esta escuela puede observar que los niños van siempre entusiasmados al colegio, y que su nivel de implicación en el mismo es muy elevado. En cierto sentido todos estamos al mismo nivel. Todos tienen un sitio en el cole y son responsables de alguna cosa. Algo que puedo observar también en los niños es ese sentimiento de pertenencia a su escuela. Ellos valoran mucho la escuela y la protegen,…

… se sienten parte de un todo.”

“La escuela ofrece una amplia oferta: formación cultural, semanas de proyectos (arte, música, literatura, teatro), orientación laboral que incluye prácticas en diferentes instituciones. El objetivo es que los alumnos sean conscientes de sus propios intereses, fortalezas, debilidades y capacidades. A través de mentores, prácticas en escuelas, y días de proyectos, tienen la posibilidad de tener experiencias en diferentes grupos profesionales.” Considero que el enfoque que tiene las extraescolares en España, en muchas ocasiones, es de simple entretenimiento (o de “guardería”) . En lugar de eso, podríamos darle a los alumnos posibilidades de participar en la sociedad o de descubrir su elemento. Me comenta Raquel que una de las asignaturas que se realizan con todos los alumnos es ‘Economía del hogar’(Hauswirtschaft), en la que aprenden a cocinar por ejemplo.

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Reflexión y acción contra el acoso escolar

Esta entrada es un resumen de la Jornada de reflexión y acción contra el acoso escolar que se celebró el pasado 1 de octubre en la Fundación Telefónica. Desde una perspectiva analítica, he seguido todos los puntos tratados en el orden que se siguió en el debate, respetando la naturalidad del mismo. No pretende ser una transcripción literal de la jornada, aunque sí he respetado al máximo las referencias, también he querido aportar mi opinión al respecto.

El acoso escolar no es cosa de críos y sí tiene importancia”, abre el debate César Bona, finalista de los Global Teacher Prize. Los demás ponentes son:  Fuensanta Cerezo (del Equipo de Investigación del Departamento de Psicología Evolutiva y Educación de la Universidad de Murcia), Carlos Represa (especialista en protección de menores y uso responsable de internet) y Paco Bezerra (conocido dramaturgo español), quien daría mucho juego a la discusión dando su punto de vista, algo catastrofista, de la realidad “no tengo fé en la humanidad”. Fue muy enriquecedor también hay que reconocerlo, porque habla sin pelos en la lengua sobre los problemas que contaminan la sociedad actual-residual* (habló del maltrato de género consentido por todos no hace muchos años, del acoso a la “comunidad” homosexual a día de hoy en sectores que ya todos conocemos,…). Paco  ha escrito y dirigido la obra de teatro sobre acoso escolar, El pequeño poni, y se nota que habla con conocimiento de causa. Hablar tan abiertamente y claro sobre los errores cometidos y que aún se cometen es el primer paso para llegar a soluciones, pienso.

Expusieron la existencia de tres perfiles en cualquier situación de acoso: el acosador, el acosado y el consentidor, y de cómo éste último tiene un papel fundamental: la importancia del grupo. El acosado no encuentra estrategias de solución por lo que al final se queda solo. En este punto hablan del método Kiva, que está acabando con el bullying en Finlandia.

“Somos unos cobardes,”sálvate el culo” es el mensaje que le damos a los niños. Les enseñamos a ser hipócritas“, dice Paco. A lo que César más tarde le contestará que “Yo creo en la infancia. Debemos hablar de microeducación más que de macroeducación. Nos centramos en estándares y en protocolos de acción, más que en escuchar a cada niño. Educamos a entes individuales cuando somos seres sociales“. Esa capacidad que tenemos innata, que nos viene de serie, no la desarrollamos en las escuelas. Trabajamos bajo la exigencia de crear seres competentes en escuelas academicistas. En este punto el maestro Bona nos comenta su experiencia viajando por diferentes colegios del país y nos expresa la necesidad de reivindicar espacios para estar con los alumnos* (en educación primaria se eliminaron las horas de tutoría, y en la E.S.O no saben qué hacer con esa hora… ¿demasiado tarde?). Como ya he escrito en alguna ocasión, muchas veces olvidamos lo más importante, ponernos a la altura del alumno, mirarle a los ojos y saber qué le sucede. Considero que la cercanía emocional del maestro tiene un peso decisivo en estas situaciones, y se debe reaccionar antes de que el problema salte.

Una de las reacciones que tienen algunos maestros ante contextos problemáticos es hacer preguntas directas en el aula, pero ello “fomenta la vulnerabilidad del acosado” comenta Fuensanta. Un caso práctico que se realizó en un centro fue una charla/tutoría (de manera grupal) sobre snapchat, nos cuenta Carlos. Fueron tan satisfactorios los resultados, que tuvieron que ampliar las sesiones programadas para poder llegar a todos los temas que habían surgido (política, sociedad, economía…). He aquí un ejemplo de la necesidad que tienen los educandos de exponer su punto de vista y de comunicar sus pensamientos. A día de hoy seguimos aún en escuelas cuyas metodologías hacen del maestro un orador y del alumno un mero oyente. A esto se refiere Cesar Bona con “los maestros deben abrir las puertas de nuestros alumnos” y de la importancia de “invertir en vida“. Su propuesta es cambiar una escala de valores o prioridades que durante muchos años se ha impuesto, y sinceramente, es difícil de reestructurar (que no imposible). En un centro que visitó sin problemas de acoso, comenta Bona, uno de sus alumnos le dijo:”aquí no hay conflictos, nos dedicamos a conocernos“.

Otro de los interrogantes fue: ¿cuándo hay que actuar? En eso todos coincidimos en que prevenir es mejor que intervenir. Aunque bien es cierto que lo habitual es lo contrario. En el día a día la preocupación mayoritaria en los centros es abarcar las competencias y contenidos que nos marca el currículo. Al respecto, dice la psicóloga “como personas hay que saber ser humanos“. Varias manos se levantaron, maestros compartieron su forma de comunicarse con los niños “cuando tengo un mal día, lo primero que digo a los chicos es cómo estoy. Soy persona y ellos deben entenderlo”, “yo a mis alumnos el primer día de clase les digo, hola me llamo Juan y soy gordito, pero oye, que nadie me llame gordo”. Muchas veces me he preguntado el tipo de relación que tenemos con nuestros alumnos, en la mayoría de los casos: el maestro expone, el alumno recibe, el adulto protege y el niño es protegido. El mensaje que envíamos indirectamente es que el niño viene al mundo entre algodones, todos los problemas y soluciones giran entorno a él, pero eso más que beneficiarle está incitando la individualismo. Cuando llega la adolescencia les exigimos y ellos se alteran porque demandan lo que han recibido anteriormente. Es interesante cómo se puede trabajar la empatía a través de la relación maestro-alumno, viendo el pequeño que el adulto también tiene problemas, y viendo el profesor que los problemas del alumno también son importantes. Una actividad que propone Cesar Bona es teatralizar, la empatía es un concepto difícil de explicar, pero mediante este ejercicio llega el mensaje.

La raíz del acoso escolar suele estar en cómo el grupo admite o no la diferencia. Los ponentes están en desacuerdo con el témino “integrar” porque ello no conlleva a entender la diversidad como la realidad de base. “Todos somos personas diferentes que vivimos la diferencia”, dijo la ponente. “Se trabaja mal la diferencia. Convivimos con la diferencia. Todos somos distintos por lo que eso es lo normal”. Un ejemplo que nos cuenta César es: “En un aula que visité con un alumno sordo, el intérprete estaba en el aula, en vez de separar al alumno para dar refuerzo. El resultado fue que muchos de los compañeros quisieron aprender lenguaje de signos”.

Otro de los grandes debates fue cómo las escuelas reaccionan ante estos problemas de bullying. “Se educa en la resiliencia, poniendo el foco en las víctimas”. Paco en este sentido se refería constantemente a una mayoría generalizada, abusona y con poder, a lo que Fuensanta contestó “Mayoría generalizada no, hablamos de mayoría diversa. Todos somos diferentes.” y mencionó un punto fundamental y que perdemos de vista si criminalizamos más que analizamos la situación: “los acosadores a veces también son víctimas”. Nos confiesa que muchas veces los alumnos que abusan y acosan a otros, son los mismos que empiezan a jugar con las drogas. Nos advierte que ese grupo no es minoritario, por lo que tenemos que estar en alerta, intervenir es un asunto urgente. Hay que trabajar la educación emocional, la diversidad y el respeto, y también, como no, la perspectiva de género, desde la Educación Infantil. Aprender a ser sociales. Como se ha expuesto anteriormente, se contraponen dos enfoques pedagógicos “la sensación de equipo versus sociedad individualista”, ¿qué nos demanda el sistema educativo?, ¿qué aplicamos en nuestras aulas? Perseguimos la excelencia, pero ahí debe incluirse el factor humano- defiende Bona.

Carlos Represa habla sobre la sintomatología de la víctima y cómo reconocerlo a tiempo. Su hija fue acosada en el colegio, por lo que sufrió esta realidad en primera persona. Existen unos síntomas visibles del acosado que se manifiestan en problemas de salud del tipo: dolor de cabeza, insomnio, malestar estomacal,… y que se pueden confundir con demás enfermedades comunes cuya solución acaban siendo tomar una pastilla y ya. Nos pregunta: ¿cómo reacciona el docente: por acción, por omisión o por indiferencia?. Muchos padres niegan la situación y paralizan las soluciones o medidas. En ese sentido “los maestros debemos tener autopista ancha y hablar con los padres, somos un equipo” expone César.

Sobre cómo debe reaccionar el maestro, debido a la excasez de formación al profesorado, debemos recurrir al sentido común. “El sentido común es el menos común de los sentidos” dijo la psicóloga. Debemos ser el ejemplo de lo que queremos transmitir y ser la voz del niño acosado. Es decir, se nos exige como docentes ser empáticos con el alumno afectado. Para ello habrá que saber escucharle para que los demás compañeros nos tome como ejemplo.

“Ya es primavera, mis compañeros no me aceptan”

Un secreto, que a veces, se pierde entre la multitud de una clase.

En el ciberbullying no se profundizó, según Bona: “las nuevas tecnologías son una prolongación de nuestro cuerpo y de nuestra esencia moral“. Está claro pues dónde poner todos nuestros esfuerzos en primera instancia. Aunque las TICs pueden servirnos para realizar actividades enriquecedoras y también toman un papel clave en la sociedad actual.

Se cerró la reflexión con una cita de Nidia Represa autora de Bajo mi piel:

El acoso es el enemigo,
el silencio la perdición.
Ponte en su piel y
préstale tu voz.

 

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Seré otra más…

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Actualización de mi #bulletjournal.

 

 

Comienza el año para mi… un año con cambios.
Septiembre y nostalgia van de la mano. Siempre recuerdo el trayecto a la facultad, perderme por Ciudad Universitaria, encontrarme en Metropolitano. Tomar los apuntes con pluma negra. Adentrarme en los manuales. Interesarme por la psicología, pedagogía y didáctica. Encontrarme con los míos, reafirmar mis objetivos de vida.

 

 

 

 

 

Pasan los años, y en ellos he paseado por tranquilos valles, he subido alguna que otra cima, y me he topado con ciertos acantilados.Tras pisar algunos charcos, quizás me toque saltarlos. Perder el miedo, abrir la mente, viajar, conocer otra gente.

 

 

 

No importa lo mucho que se enrede esta cuerda. Siempre vuelvo a mis inicios. Cuando me pregunto qué quiero en mi futuro, veo todo el esfuerzo que he hecho por ejercer, y estoy segura de que no lo habría hecho si no me apasionara tanto. Por eso no me da tanto miedo empaquetar mi vida y seguir intentando.

 

 

 

 

 

 

 

A 3 días de la oposición…

Una puta montaña rusa… De pensar que lo llevas genial a dudarlo todo.

Con toda la tranquilidad que me otorga estar frente a este teclado, os diría tribunal lo mucho que en este año he aprendido.

Como la teoría de David Ausubel de 1989 sobre los aprendizajes significativos, aquellos que permiten integrar contenidos desconocidos y nuevos para el alumno a través de la conexión de los ya dominados. La teoría de Piaget (1993), que clasifica el desarrollo evolutivo de los niños en diferentes estadios. El que me incumbe, por ser docente de primaria, sería el de las operaciones concretas…. En ese momento en el que los niños aún no entienden contenidos abstractos, y la importancia de facilitar los conocimientos a través de la manipulación, adoptando el niño un papel activo de su propio aprendizaje. Y la diferencia entre asimilar (integrar nuevos conceptos) y acomodar (asentarlo dentro del abanico cognitivo de cada uno).
O la teorías que hablan sobre la influencia del medio en el niño, como la etológica de Konrad Lorenz (1978) que explica que hay ciertas conductas que se activan con la interacción del entorno (teoría asociada al caso de “impriting” de los patitos, que identifican al primer ser que ven como su madre); y la teoría ecológica de Brofenbrenner (1979) (relacionada con el conocido “efecto mariposa”) que justifica que las personas somos el resultado de la unión de: predisposición biológica, experiencias vividas y las relaciones sociales.

Por no hablar de la importancia de la adquisición del lenguaje, como argumenta Vygotsky (1978) en sus innumerables estudios. Lenguaje como herramienta social como dice en su teoría comunicativa.

Sobre la importancia de la creatividad dice Ken Robinson , en su libro “el elemento” (2009), que “la clave de la educación no es estandarizarla, sino personalizarla: descubrir los talentos individuales de cada niño, colocarlos en un entorno en el que quieran aprender y puedan descubrir sus verdaderas pasiones”. Fundamentada en la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (2001), Robinson habla sobre el papel decisivo que tiene el maestro, que debe posibilitar y fomentar la creatividad innata de los pequeños. También en una de sus charlas TED menciona que las escuelas están frente alumnos cuyas futuras profesiones aún desconocemos, por lo que es fundamental trabajar la capacidad de adaptación, aprender a aprender, la imaginación y el espíritu emprendedor, sin tener miedo al fracaso.

En cuanto a la educación como una disciplina que va más allá de la mera instrucción (asociada a los colegios tradicionales), habla Philippe Meirieu (1998), en “Frankenstein educador”, que recalca la repercusión que tiene el docente frente a sus alumnos. En ese sentido, Dorothy Corkille (1978), en su libro “el niño feliz”, menciona que debemos evitar las generalizaciones, valorar las individualidades y rechazar el uso de etiquetas, así como la importancia de la cercanía emocional. Como comenta Max Van Manen, en su obra “el tacto en la enseñanza” (1998), no podemos olvidar que estamos frente a personas, con emociones y pensamientos, y es prioritario conocer su contexto y sus experiencias personales, para subsanar las carencias posibles de las mismas.

Podría deciros tantas cosas que he aprendido en estos 10 años desde que descubrí mi vocación, como monitora, como estudiante en la facultad, como lectora de ensayos de pedagogía en mi tiempo libre, como autora de este blog (de 7 años de edad), como autora del cómic “los vaivenes de ana ceres”, como docente a tiempo parcial, como opositora…

No sé si tendré tiempo suficiente para demostraros en 2 horas todo lo que he aprendido. Lo que si sé es que mi formación no se puede valorar con una simple calificación. Me llevo el recuerdo de cada una de las sonrisas que me han dado mis alumnos, al ayudarles, dándome las gracias. Pondré toda la carne en el asador este sábado en la oposición. No sé si tendré nota suficiente, plaza o nada…. Yo ya soy maestra, el tiempo me pondrá en el lugar que me corresponde.

 

 


Esto lo he escrito en el móvil, antes de llegar al trabajo, sentada en un parque, dorándome al sol. Porque siempre en los trayectos me da por reflexionar, no sé si por tomar conciencia de que todo es caminar. Y para rematar, me acabo de acordar de una ilustración que hice justo hace un año. Salio desde la rabia y de la frustración, tras dos meses que no estudiaba nada y que únicamente lloraba, en vez de enfrentar la situación. Ahora, tras un año, no sólo he cambiado la baraja, sino que he llegado a una conclusión:12331492_1682680488619617_1408135962_n

Opositar, una carrera de fondo en la que sientes que no vas hacia ninguna parte, y aunque eso pase, lo más importante: te hace más fuerte. Y el día que puedas de verdad competir, puedas dar lo mejor de ti.

Feliz 28

En parte me están gustando estos vaivenes…que al no ser esperados, siempre sorprenden. Y no sólo por lo que aprendes… también por conocer tanta gente.

Gente no como multitud cualquiera, sino como diversidad de ideas. Cada cual con su peculiaridad, que le hace única.. sinigual.

Con los años, más vieja, más pelleja, más loca o más locuaz.

 

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Porque una imagen dice más que mil palabras. Así se presenta mi día. Leyendo esta entrada…

https://www.instagram.com/p/BGdyzDBu7SN/

…se me llenan los ojos de lágrimas, ya no sé si del cansancio, del esfuerzo, del orgullo o de las esperanzas.

No diré que fue fácil, y no diré que lo conseguí sola.

A tres semanas de la oposición…

Conversaciones que se tienen con amigas de estudio, de trabajo y de vida. Si estás opositando, lo entenderás …

 

A estas alturas empiezas a pensar en todas las opciones: quedándote en blanco en el examen; haciéndolo pero no lo suficientemente bien; viéndote en las listas con un aprobado, pero con una nota insuficiente para tener un puesto seguro de interina; o llegando a las puertas de tu puta plaza y no conseguirla. Te imaginas todas las opciones, y te acojona asusta todas ellas. Te paraliza.

Empiezas a pensar si ha merecido la pena todo ese esfuerzo, te preguntas ¿voy a ser capaz de asumir las malas noticias?. Te imaginas todas las opciones negativas… ¡también las positivas! y también te emocionas con eso.

Pero al final, lo que a mi al menos me alivia es que de cualquier cosa se pasa. Si nos quedamos a las puertas lloraremos y si lo hemos superado lloraremos más. La cuestión de una oposición es seguir intentándolo hasta que lo consigues. Y la gente que ha aprobado de “chiripa”, que le cayó el único tema que se sabían y tuvo esa puta suerte, para mí no sacaron una oposición. Para mí esas personas no han opositado, se han presentado a un examen y han tenido suerte, punto. Una oposición es estar peleando muchos días, no te digo todos los del año, ni todas las horas del día, pero es estar peleando por un sueño que no sabes si lo vas a alcanzar. Depende de tantos factores…

Ya sólo eso, el estar peleando por algo que no sabes si vas a lograr, durante tanto tiempo, con tanto empeño, dedicación y esfuerzos, te hace TAN FUERTE. Después de eso no hay reto posible que te pueda asustar.

Y a lo mejor no la sacas a la primera, ni a la segunda… quizás lo consigues a la quinta y después de TODO. Habiéndole restado horas a la noche, después de tus horas de trabajo, después de tus planes cancelados, de tus días frente a los apuntes en blanco, después de mirar al suelo y pensar “¿de qué me servirá esto?, no estoy haciendo suficiente”, después de todo esto y a partir de la nada, sacaste fuerzas para dedicarle unos pocos minutos más, concentrarte y seguir estudiando.

 

A ti, estudiante de magisterio.

Si tuviera que darte un consejo, tú que estás estudiando magisterio…

Primero te diría que fueras paciente. La carrera comienza cuando acaba la que estás haciendo. Y para que te vayas haciendo a la idea, te dejo a la espera. Antes del consejo, esta anécdota te cuento:

Un estudiante de la ESO entra al aula donde ejerzo, en una academia de “refuerzo”. Sé que no quiere estar aquí, no tiene más opción que venir. Es lo que le toca, y como no podía ser de otra forma, sin ganas y enfadado escribe en el cuaderno. Para establecer conversación me acerco, y le digo “¡vaya letra tienes!, me cuesta leer… igualita que la de mi hermano”. Y como esperaba responde con cara de “me importa un huevo”. Más tarde vuelvo y le digo “pues hace poco me dijeron, que esa caligrafía es digna de un creativo, de hecho mi hermano es un artista”.

Al siguiente día, veo sobre su mesa y casi expuesta, su cartera que ha decorado. Pone claramente “puta mierda”. Lo esperado sería acercarme y enfadarme, decirle que eso no es apropiado. Sin embargo al finalizar la clase y como quien no lo ha pensado, le digo “así que puta mierda, ¿no? …¿por qué?”. Tras el evidente sonrojo, se recompone y dice lo que esperaba, que viene porque le tocaba y que quería así expresarlo. “¿No ves? tenía razón, pues sí que resulta que eres creativo… no a cualquiera se le ocurre escribirlo. Puede que vengas por obligación pero también puede que aprendas algo de todo esto.”, le sonrío.

Después de una semana viene con su cartera, ha tachado su anterior mensaje y lo ha llenado de dibujos y garabatos. Quizás no sólo haya entendido que voy a comprenderle si se siente asqueado, sino que voy a respetarlo y a echarle una mano. Quizás no sólo haya borrado esa frase, sino también lo que le llevó a escribirlo.

A ti que estás estudiando magisterio, te diría que de lo que más vas a aprender será de la experiencia. Que los libros te vendrán bien para abrir y cerrar interrogantes, pero que de donde sacarás más conocimiento será delante de tu clase.

Un consejo para cerrar, aprovecha tu butaca, y no te conformes con sólo criticar “este profesor es horrible, este temario infumable”. No te conformes y pregúntate el por qué, ¿qué cambiarías?. Toda experiencia, incluso la amarga, llévatela a tu interés y que te siva de aprendizaje. Y siempre que tengas opción, salta al escenario, acostúmbrate a exponerte, a experimentar y a equivocarte. Que es al final lo que un maestro hace: lanzarse, acertar o equivocarse, y volverlo a intentar.

 

 

A dos meses de la oposición

A estas alturas de la oposición, el camino se hace duro.
Cuesta arriba.
Cuesta dormir.

Hace 10 años descubrí mi vocación. De monitora descubrí que tenía un no se qué, que me hacía conectar con los chavales, y mis ganas de ayudarles y mi pasión por aprender fue lo que me impulsó a volcar energías y tiempo a esta profesión. A ser Maestra.

Desde entonces estudié, peleé, lo intenté, lo dejé, y lo retomé. Aún no he podido dedicarme a tiempo completo al trabajo de mis sueños. Aún hoy no he podido disfrutar de un sueldo decente.

A estas alturas de la oposición, el camino se hace duro.
Cuesta arriba.
Cuesta dormir.
Pero es más fuerte mi deseo de superación.

He llorado tanto, me he frustrado, he huido, he tropezado, me he equivocado… lo he intentado. He llorado tanto que ya no tengo más lágrimas para este asunto. O quizá alguna más.

No me enseñaron a superar una oposición, a este duro proceso de selección, que si se es objetivo ni tiene sentido. Mi profesionalidad está demostrada con mi experiencia, con mi preparación… no en mi capacidad de superar una prueba de dudosa calidad.

Quiero de una vez por todas quitarme esto del medio. Y enfrentarme a mi verdadero tribunal, a mi clase, a mis alumnos. Volcar mis energías, mi creatividad, mi tiempo, mi vocación por aprender, adonde tiene sentido.

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Y con esto os dejo por el momento, que hay que seguir trabajando. Feliz sábado.

Una carta a la Muerte

Si pudiera escribirle una carta a la Muerte, ¿qué le diría? Un tema escabroso del que pocos se atreven a hablar. Pero ahí está, nadie la puede evitar. ¿Te animas a continuar?…


Querida Señora muerte, me alegro no haberte conocido.

Perdona mi descaro pero viene por un miedo arraigado. Te parecerá una tontería pero estoy acostumbrada a vivir, y el hecho de imaginarte ya me asusta… ¡no comprendo otra cosa que no sea la vida!

Y yo que soy tan preguntona curiosa te hago la pregunta siguiente: “¿qué pasará conmigo que no soy creyente?”.

Por lo que cuentan cuando se es pequeño uno cree en algún dios, al que olvida cuando entra en la juventud y al que reencuentra en la vejez. Por el momento cumplo con la normalidad… Pero si eso no llegara, y para entonces aún la muertefe no me haya convencido, ¿cuál será mi destino?

A quien pregunto tampoco sabe dar respuesta, dando igual su cultura o su sapiencia. Por lo que creo que no es cuestión de inteligencia… ni tampoco de ciencia.

Así que con esa duda en mente me pongo a buscar soluciones, y me digo “al menos el día que ocurra, esté lo más tranquila posible”. Pienso entonces en aquellas cosas que me relajan y me hacen estar en paz. Por ejemplo, echar a correr. Pero claro, si me pillaras ya anciana, las piernas no me harán justicia, y el verme dando zancadas con bastón de por medio sería todo menos una muerte digna.

Rumiando esta idea (no la de la vieja atleta, sino la de buscar la paz) pienso en que pintar también me relaja… pero sería algo engorroso sacar tinta y plumilla, ¡y más para el que me encuentre y le toque limpiar!.

¡Ya lo tengo! Me queda algo, esa que siempre estuvo ahí (aunque alguna vez se hiciera la loca)… mi mimada conciencia. Y en ella sí que creo… si lo dejo todo atado, ¡me sentiré a salvo!.
En realidad sí soy creyente, ¡estaba equivocada!, tengo fe en aquello que en mí dependa.

Me despido Muerte, sin antes decirte que espero por ahora no verte

Jornadas de comunicación en Kumon

El pasado 4 y 5 de mayo fueron las jornadas de comunicación en Kumon (el centro de enseñanza donde estoy de profesora asistente). En estos días no se realizaba la rutina habitual de trabajo para poder charlar con l@s alumn@s sobre los siguientes aspectos:

– en qué punto de aprendizaje se encuentran.

– en qué les ha ayudado Kumon.

– cuáles son sus objetivos a corto y largo plazo.

– qué es lo que más y menos les gusta de Kumon y otros datos semejantes.

Me pareció increíble la respuesta de algunos de los chicos por lo que pensé en compartirlo con vosotros. Para preservar el anonimato de los alumnos únicamente diré sus nombres.

Sofía: como objetivo a alcanzar le gustaría entender los ejercicios que hace su hermano mayor que estudia arquitectura, “unas cuentas con letras”- dijo. Además señala que Kumon le hace sentirse más segura. Nunca se le dio bien las matemáticas, sin embargo ahora no solo ha mejorado en esta materia sino que se siente con más confianza y con ganas de participar en el colegio:

“Ahora salgo a la pizarra… ¡antes nunca quería!”.

Asier: como objetivo a alcanzar le gustaría resolver los “enigmas/pruebas” que realiza su padre a su hermana mayor (operaciones más complejas que las que él conoce). En Kumon los padres tienen un papel fundamental ya que se requiere la implicación de los mismos en el proceso de enseñanza de sus hijos (deben asegurar que realizan la tarea programada y tienen que calificar los cuadernillos aquellos días que el educando no asiste al aula). Por lo tanto podemos hablar de un “perfil de padre/madre” como es el del caso de Asier, que lleva la tarea de la enseñanza también al hogar: planteando retos e interrogantes a sus hijos que fomentan su gusto por aprender.

Ignacio: como logro conseguido gracias a Kumon, está mejorando en matemáticas e inglés aunque únicamente está haciendo el programa de lectura.

“Estoy aprendiendo a organizarme y a trabajar todos los días. Me he dado cuenta de que antes se me acumulaban los deberes y luego era más difícil estudiarlo todo. ¡Ahora incluso entiendo mejor los problemas!”.

Uno de los pilares de Kumon es precisamente este punto: el hábito de estudio. Se ha de realizar la tarea todos los días del año, de manera que el niño asuma dentro de su rutina doméstica el aprender con Kumon (que no tiene que suponer más de 15 minutos). Aprender y estar concentrado en la tarea tan solo en estos cortos espacios de tiempo de manera continuada, no solo mejora su atención sino su constancia en el logro de los objetivos (la gran lección de “todo esfuerzo tiene su recompensa”).

Marta: sobre lo que más le gusta de Kumon dijo:

“es más divertido que el colegio porque hago ejercicios más difíciles y son como un reto”.

Y es que se logra una atención individualizada al 100%, y si teneis dudas os invito a que lo veais con vuestros propios ojos, porque hasta que no estás dentro de un aula Kumon no se llega a entender.

Comentarios sinceros y desde el corazón, porque muchas veces todo nuestro mundo se reduce a ese… el de las emociones: ¿cómo sentirme mejor o cómo mejorar la relación con mis allegados? En ese lugar donde se encuentran mis conocimientos, el concepto que tengo de mí mismo y lo que me gustaría ser.

Reflexiones en voz alta que no hace más que reforzar la eficacia de esta metodología, muy diferente a nuestra enseñanza tradicional, y que la hace única.