Dando vida a una profesión

Cuando pierdes el miedo y actúas con decisión, nada te puede parar... todo es dejarse llevar, todo es disfrutar. Atrás hubo manchas y más de un borrón, pero con el tiempo gané en precisión. A base de dedicación, un hobby se ha vuelto profesión.
Cuando todo es fluir, la naturaleza se deja lucir, y la tinta en su máxima expresión en el papel se deja fundir.

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Grandes Profes 2015

En esta ocasión quería compartir con vosotr@s una gran experiencia que viví el pasado 17 de enero. Acudí al evento “Grandes Profes”. Para mí fue tanto un recordatorio de las cosas que me apasionan del mundo de la enseñanza como un descubrimiento de personas con gran valor para la sociedad.

Es bastante largo, pero merece la pena verlo. (pincha en la imagen)

Captura de pantalla de 2015-01-22 19:52:07

Escuchando a los ponentes me sentí dentro de esa comunidad. Aunque aún no esté ejerciendo, he vivido “momentos educativos” trabajando temporalmente y como alumna de manera más continuada. Pero al no formar parte de mi rutina personal puede que mi visión ante esta profesión esté idealizada… eso pensé. Quizás esté enfrascada en momentos excepcionales e inolvidables de mi recuerdo y no tenga una mirada realista.

Sin embargo cuando vi a tantísimos maestros en esas butacas, prestando toda su atención, con ese brillo especial en los ojos cuando escuchaban el valor de lo que hacen y de lo que pueden llegar a hacer, gané fuerzas para seguir luchando por mi sueño. Me ilusionó ver que eso no se pierde aunque los años pasen y el trabajo se vuelva tedioso o desesperanzador en ocasiones.

Siempre me ha gustado ir a conferencias que hablen sobre pedagogía, pero no es que abunden precisamente (al menos en mi entorno, al menos que yo sepa). Siempre me digo «si no aprendo algo de lo que me dicen, aprendo algo de cómo lo hacen», ya sea para bien o para mal. En el caso de Grandes Profes resumiré en unas palabras lo que me pareció cada ponente (de los destacados en el evento):

Elsa Punset, una mujer que transmite cercanía. La suavidad de sus palabras chocan con la profundidad y fuerza de las mismas. Gran conocedora del funcionamiento de nuestro ser emocional. Dijo algo clave, «las emociones no son buenas ni malas, son positivas o paralizantes…» una lección que contradice muchas teorías anticuadas y percepciones arraigadas.

Mario Alonso Puig, líder indiscutible con don de oratoria. Promotor de buenas energías, directo y contundente. Habló sobre cómo nuestro pensamiento puede alterar nuestra percepción y a su vez nuestro comportamiento. «Somos quienes queramos ser» es su lema y su término «reinventarnos».

Fue un placer verle en directo, llevaba años siguiéndole a través de sus libros y sus múltiples charlas publicadas por la red.

Gasolina que despierta a cualquier alma dormida.

Maria Garaña, presidenta de Microsoft, compartió recursos interesantes. Desde que conozco el Software libre estoy realmente desencantada con esta empresa y sus productos. Tengo poco más que añadir…

Roberto Brasero, ¡con él el tiempo pasó volando! Orador excepcional y un gran profesional. Una sorpresa ver esta otra faceta suya de consejero y transmisor de conocimiento. Grandes lecciones dejó a su paso, y es verdad lo que dice «no nos acordamos de cómo nos explicaban el tema, nos acordamos de la pasión que tenía el maestro al hacerlo». Porque nosotros más que transmisores de conocimientos, somos transmisores de pasiones y valores.

Y por último, y no menos importante, Xavier Valbuena, profesor y conquistador de las frías nieves. Luchador empedernido que nos dio una gran lección, los límites están donde nosotros los marcamos.

 

 

 

Comentario de la película «Cada niño es especial»

Retomo este blog que guardo con especial cariño (tras varios cambios de look) compartiendo con vosotros la siguiente película: Cada niño es especial / Taare Zameen Par. Un largometraje de 2horas 40 minutos que solo está disponible en versión original subtitulada al español. Os la recomiendo porque es una historia muy interesante que os permitirá ver las dificultades de aprendizaje desde la perspectiva del que la padece.

Comentario sobre los efectos que tienen la familia, la escuela, los compañeros y los maestros/educadores en los niños con dificultades de aprendizaje; y qué podemos hacer nosotros como Profesores en Casa, para moderar los efectos de estos agentes.

La película refleja claramente las repercusiones que tiene el entorno en el niño con dificultades de aprendizaje. Es un ejemplo de cómo la familia y la escuela pueden condicionar, incluso determinar el desarrollo del alumno. Los padres del protagonista, al desconocer el problema real de su hijo, interpretaban erróneamente los resultados y confundían los problemas de aprendizaje con “rebeldía”. Esta reacción es habitual en estos casos y puede resultar muy frustrante tanto para la familia como para el alumno.

Los profesores en casa pueden reaccionar ante este tipo de situaciones, tal y como lo hace el maestro de arte de manera ejemplar. Ver a tiempo la dificultad que presenta el niño es esencial para poner solución: dar herramientas tanto para el alumno como para los padres. Estos remedios son tanto didácticos (cómo aprender) como psicológicos (cómo valorarse). Este punto es clave ya que los niños con dificultades suelen tener una imagen muy distorsionada y negativa de sí mismos debido a la cantidad de mensajes negativos que han recibido en su vida. El alumno tiene que recuperar la ilusión por aprender, por mejorar, y esto nunca se cumplirá si se siente inútil o está triste. Como dice el maestro de arte, tenemos que tener mucho cuidado con la pretensión de que el niño esté a la altura de los demás, ya que a veces se nos puede olvidar apreciar sus habilidades y entender las dificultades que presenta ante los problemas. El fin nunca debe justificar los medios, los padres por miedo a que sus hijos no sean capaces de valerse por sí mismos, no deben forzar la situación, sino deben dar espacio a que el desarrollo se produzca a su propio ritmo.

Los maestros en casa moderan los efectos de estos agentes, ya que pueden observar el comportamiento que está teniendo la familia con el alumno con dificultades, la metodología que aplica el maestro en el aula y la integración que tiene con el resto de sus compañeros. Esto se logra con la implicación del profesor que tiene que ser capaz de conectar con el alumno, hacer ver a los padres la mejor manera de afrontar el problema y ganarse la confianza del maestro de la escuela.

Sobre la píldora del día después

Esta vez quería comentar una experiencia que viví hace unos días: un preservativo se rompió. Sí, aunque parezca imposible y es fácil mal-pensar en estos temas… es cierto. Como advertencia os diré que tengáis cuidado: resulta que con las altas temperaturas parece habitual que se rompan. Aún me parece extraño porque lo teníamos metido en su caja, en un armario, en una casa bastante fresca (si hubiera estado en la cartera lo puedo llegar a entender, pero ahí… no sé).**

Ya una vez nos pasó hace 3 años, fuimos a urgencias para que me dieran la receta. Estaba asustadísima ya que a una amiga mía le había dado efectos secundarios (tuvo muchos sangrados). El médico que me atendió me tranquilizó aunque no lo suficiente al decirme “puede que tengas sangrados o vómitos fuertes. No te preocupes, vas a urgencias y listo”. ¡Claro! Me voy a urgencias y listo, dice… ¿y cómo se lo explicaba a mis padres? (ahora me parece una niñería, sé que me habrían apoyado. Sin embargo era un saco de dudas e inseguridades). Con suerte todo fue bien (no tuve ningún efecto adverso, ni me quedé embarazada), aunque me llevé un mal rato que para qué.

La cuestión no es este hecho, sino todo lo que vino después. Nos levantamos con tranquilidad y fuimos directos a una farmacia. En tan solo 3 años, la situación fue totalmente diferente. Entré a una que estaba de guardia. Un par de señoras se quejaban sobre los recortes y el farmacéutico era de lo más agradable. Incluso me desesperaba, sacaba tema de conversación con cualquier cosa (“así se le hará más rápida la mañana” pensé mientras recordaba mi etapa como dependienta). Se fueron todas, entonces me sonrió y me preguntó “buenos días, ¿qué quieres?”, “la píldora del día después. Me preguntaba si era necesaria la receta porque entonces voy al centro de salud ahora mismo”. De pronto su cara cambió por completo.

¿Cómo te lo explico? ¿Cómo te describo esa expresión? ¿Sería asco, o desagrado? Quizás odio o desaprobación. Serio, casi enfadado me contesta “No tenemos la píldora, en realidad no la vendemos”.

Me acuerdo que pensé en ese momento “uf, si me hubiera pasado hace unos años me sentiría culpable y avergonzada. También lo entiendo, no me conoce… pensará que he mantenido relaciones sexuales sin protección. Lo mismo piensa que no debo acostarme con mi pareja hasta casarme… joer, si eso pasara ya me puedo morir de asco, tal y como están las cosas aún me queda. Lo mismo piensa que el sexo es únicamente para tener hijos.”

Me sentía bastante incómoda, pero eso no me hizo irme sin más. ¡No! en el fondo sabía que a él le incomodaba aún más la situación que a mí. Así que le pregunté si era necesario la receta y si conocía alguna farmacia cercana, todo esto con una sonrisa de oreja a oreja.

“No, no hace falta receta.”- me contestó secamente. “Yo te aconsejo que vayas a tu médico y que te la haga, porque claro, es una píldora muy fuerte y tiene muchos efectos secundarios. Sería conveniente que te revisara un médico …(¿comor? Sí, como lo lees)…. Además, quizás te aconseje que tomes otras medidas, como no tomarla”.

U.u” ¡claro señor! No tomarla y quedarme embarazada, ¿no? ¡Venga ya hombre! Yo no tengo la culpa de que haya fallado el método anticonceptivo, otra cosa sería que no lo hubiera usado. Quizás no me tomara como una persona seria, pero vamos, tener un hijo no es que se decida de esta manera… En serio, que a estas alturas sigan pasando estas cosas me hierve la sangre.

Salí de allí muy cabreada. No tanto por mí (fui a otra farmacia donde me la dieron sin problemas) sino por aquellas adolescentes o chicas más jóvenes que pueden vivir esta situación. Edades complicadas, en las que una se vuelve más rebelde o el sexo es un tema tabú, y en la que la pareja no siempre está ahí en los momentos complicados. Me vi obligada a aprovechar este espacio personal para dar todo mi apoyo aquellas chicas que lo hayan vivido y sufrido. Y que este tipo de personas no os engañen, ser mama es una decisión muy importante (por no decir la más importante en tu vida) y no se debe tomar cuando no estas preparada o no lo quieras (y menos por el consejo de un tío que no es quién para decirte eso). No es justo que por ser mujer tengamos que arrastrar aún estas lastres sociales. Él no es quién para decir qué debes hacer en esta situación, sólo se encarga de vender. No estás en una iglesia ni ante tu familia para dar explicaciones, y si no la vende porque cree que estás matando a fetos, que amablemente te indique dónde está la puerta y listo. Para empezar, ni estás embarazada así que no estás matando NADA. En serio, que recurran al chantaje emocional estas personas que lo único que quieren hacer es imponer un criterio de concebir la vida me parece absurdo y lamentable.

Sé que hay gente que utiliza la píldora del día después como método anticonceptivo, pero por ello ¿hay que mal-pensar de todo aquel que la compra? Los que lo hacen me parecen, a parte de irresponsables, idiotas porque es una pastilla fuerte que puede tener efectos dañinos (no tanto en el momento sino para el futuro). Pero en el supuesto de que yo fuera una de esas personas, estás obligado a venderla (si la tienes). Si soy tan idiota de tomármelo a la ligera, al final me destrozaré el cuerpo por ser tan inconsciente. Y en el caso de que haya sido un accidente, piensa que así ha sido y la vendes como haces con otros medicamentos. Uno no puede imponer su ideología a la gente, ni obligarla a ser responsable… si va a la farmacia a por la píldora del día después, se la vendes y cuando vaya a por medicamentos para remediar el destrozo que se haya hecho por ser una irresponsable, la tratas por eso. Lo que me parece triste es este tipo de reacciones, intimidatorias e hirientes.

Posdata: por si tienes curiosidad… el único efecto adverso fue que me sentía hinchada como un globo, dolor de pecho y tripa (no mucho más que con mi amiga la «menstru»; encima con «la» para ser más ridícula aún). Lo peor de todo es la preocupación que tengo encima desde entonces. Pero vamos, estoy bien (y menos mosqueada después de desahogarme xD).

«Este niño no es tonto»

Hace poco me di cuenta de un par de «muletillas» que me siguen allá donde voy. La primera muy común: el típico «¿vale?» que tanto usamos los profes. La otra que no me gusta tanto es «este niño no es tonto». La suelo emplear sobretodo cuando hablo con los padres de los chicos a los que doy clase (y éstos desconfían de las cualidades de sus críos).

La uso (o la pienso) cuando veo en los pequeños algún gesto, reacción, comentario o contestación que no esperaba de ellos (sobretodo algo positivo, más que referirme a que sean traviesos). Cuando veo en ellos cierta «picardía intelectual», ingenio, ocurrencia o atrevimiento. Llamémoslo como queramos, quien ha estado con niños alguna vez sabrá de lo que hablo.

Lo bueno de darme cuenta de estos lastres, es que cada vez que las repito o me vienen a la mente (de manera casi automática) me acuerdo de esto e intento decir otra cosa. Si alguien aún no ha encontrado sus muletillas le animo a que se grabe, es tan ridículo como útil. Si preguntas a tus cercanos sobre aquellas palabras/frases hechas que sueles repetir en tus explicaciones o argumentos, seguramente no sepan contestarte ya que están acostumbrados a ti. No son ayudantes fiables.

Centrándome en lo que me preocupa, el título de esta entrada, el otro día estuve reflexionando sobre el por qué de esta frase recurrente y desafortunada que tanto pronuncio. En un principio me acordé de una entrada que escribí hace tiempo (…) en la que considero que en muchas ocasiones empleamos expresiones que tenemos interiorizadas, sin procesar y analizar su sentido. Hablamos muchas veces por mecánica, sin ver el peso real de nuestras palabras y su efecto posible en el oyente.

Pensé que decir «este niño no es tonto» es un claro juicio gratuito y carente de valor. Posiblemente este pensamiento vaya ligado a una creencia de que el niño no vaya a tener ciertas capacidades por su edad o actitud general. Y cuando vemos que rompe con el esquema previsto, nos sorprende y pensamos que es listo. Quizás se deba a nuestra manía de establecer niveles, órdenes y jerarquías complicadas por edad/sexo/ y demás características. Según esos criterios esperamos a que estos reaccionen de una u otra manera, y si no vemos que lo hacen, exigimos que así sea (y nos parecen «más lentos»).
En vez de simplemente observar al ser que tenemos en nuestras narices, nos frustramos porque aún no ha hecho tal o no entienda pascual. Cuando seguramente sepa más en otros sentidos que no vemos porque estamos cegados en nuestros tradicionales esquemas.

Maestra a la sombra

Quería hablar en esta ocasión sobre una experiencia que viví el otro día con uno de mis alumnos. Me sentí en mi «elemento» (como lo diría Ken Robinson).

Últimamente me sentía bastante frustrada porque tenía problemas con uno de mis alumnos. Falta de interés, incluso de educación. Las pocas veces que se comportaba adecuadamente (que no digo como un mueble) era cuando me ponía «en plan» autoritaria. Y como no lo soy (ni me gusta, ni le veo sentido), tenía grandes dificultades para seguir una clase sin alguna discusión o regañina. Con el tiempo he descubierto la raíz de la cuestión: sus padres son muy exigentes y le «someten» a un horario semanal de adulto. Es extraño observar a un niño estresado a tan corta edad.

Desayuno en el colegio (antes de las 8), colegio, comedor, «post-comedor», yo, extraescolares, cena y cama. Eso casi 5 días por semana. Encima cuando comete una «falta» tiene repercusión en su ajetreada agenda: se queda sin tiempo de descanso. Eso aumenta su estrés, que a su vez se manifiesta en cansancio, enfado, desmotivación y al final en su comportamiento. Y como todo niño, comete travesuras. Carece de ese sentimiento de responsabilidad académica que tanto persiguen sus padres.

Ellos quieren lo mejor para el pequeño. La manera que tienen de ver el rendimiento/capacidad que tiene su hijo son las calificaciones de los exámenes (aunque éstos no sean del todo fiables). El otro día, los padres me facilitaron el material del profesor (exámenes y soluciones incluidos). Quería que prepara a su hijo para sacar sobresaliente en ese examen. Se agarran a los libros de texto, a los exámenes, como si fueran la Santa Biblia.

Esa noche me quedé hasta las 2 de la mañana realizando un examen en el que se le exigiera al alumno los mismos conocimientos, pero de una manera totalmente distinta. Aquí os lo adjunto. Tiene dibujos que sé que le gusta, tiene juegos de enigmas, ¡incluso una historia que va de él! Me llevó tiempo, pero mereció muchísima la pena. La reacción que tuvo fue de lo más gratificante. Tenía los ojos como platos, hizo los ejercicios con energía e ilusión.

También preparé unos «puzzles» sobre el aparato digestivo y excretor. Cuando lo vio me dijo «buah! fichas de cono», a lo que le contesté «Tú que tienes imaginación, ¿se te ocurre un nombre de hombre divertido?». Acabamos colocándole los órganos al señor Pedopedo, el pobre estaba en bolas y teníamos que ayudarle. Mediante el juego, fue aprendiendo los nombres de los órganos. Incluso dijo «el libro será nuestro manual de instrucciones hasta que no nos haga falta». Era muy importante saber bien dónde iba cada parte, sino Pedopedo podría acabar con un riñón en la cabeza por nuestra culpa.

No os puedo explicar lo bien que me sentía. Coloreando las piezas, colocándolas, riéndonos, aprendiendo. El tiempo pasó volando, él parecía otro… yo también. Estábamos disfrutando de la clase, cosa que nunca antes habíamos hecho.

Había caído en un bucle de frustración del que no había salido hasta ese momento. Hablé de todo esto con sus padres, y les dije que lo que a mí me importa es que aprenda (no sólo conocimientos sino también valores y conductas). Que no quiero que sea un loro. Que no me importa tanto la nota, sino que se construyan unos buenos cimientos. Y para ello es imprescindible que haya tiempo de ocio y que se le premie de vez en cuando.

«El dinero que te damos es el mejor invertido» me contestaron. Aceptaron mis críticas constructivas y estuvimos charlando un rato sobre qué cosas se podrían mejorar. Mientras el niño estaba jugando a ser maestro con sus peluche. De repente me sentí una persona muy manipuladora jaja.

Salí de la casa pisando nubes. Solo una cosa me hizo bajar a la Tierra. Pensé «¡qué pena que no esté ejerciendo en un colegio! Que no pueda vivir de esto». Me encantaría abrirme a un público mayor.

Salí de la facultad queriendo ser una maestra escuela
y ahora soy una maestra a la sombra…

Maestra al fin y al cabo.

Exámenes y días improductivos

Los exámenes y los días improductivos mantienen una relación muy extraña, a medida que los primeros se acercan los segundos incrementan (o eso intentan). Aparecen cuando menos los deseas y vienen con toda su voluntad para quedarse y arruinarte la vida. Y si ya estamos en verano y hace unos 40 grados, las bibliotecas no abren y el ventilador de tu casa no te satisface, imaginarse una sesión de estudio pasa a ser cosa de ciencia ficción.

El verano y los estudios nunca se llevaron bien. En realidad siempre hay escusa, en invierno es la maldita bata de andar por casa. Ella se hace pasar por tu amiga, pero no, es un ser maligno y no quiere que apruebes nunca. Se muere de envidia, ella nunca podrá ser algo más que una bata… aunque eso ya sea una gran cosa (no posee capacidad para ser consciente de ello, una pena).

Sí, el verano es complicado. Tus neuronas se han ido de vacaciones a un lugar mejor, y tú que has dedicido quedarte para ahorrar algo de dinero y sacarte esas asignaturas te sientes completamente abandonado a tu suerte. Las pocas neuronillas que te quedan están medio derretidas, o lo que es peor, se han evaporado o expulsado por múltiples vías.

Hoy pintaba ser uno de esos días, no sabría decirte por qué pero sí, lo sabía. Y sabiéndolo no te creas que he dicho «conviértelo en algo productivo», ¡qué va! Me he puesto a trastear con el Ipad hasta puntos muy serios, y he encontrado una vía de escape: dibujar. Siempre me ocurre las semanas anteriores a cualquier prueba, me entran unas ganas horribles de dibujar. Podría escribir las ideas en un cuadernito y dejarlo para otro momento, pero he comprobado que esa no es solución. Luego nunca llega a salir nada o si sale algo, te falta lo más importante: inspiración (digamos que sale la versión Joker de tu Batman imaginario).

He estado unas 5 horillas dibujando a una muchacha (se supone que es la actriz Jennifer Connelly) que aquí os muestro. Hacerlo no ha estado mal del todo. Había momentos en los que me sentía muy orgullosa, luego no tanto. Quise experimentar un poco, y coloree los labios, ojos y el bañador de rojo y azul (¡wuau! ¡menudo invento Laura! lápices de colores en el Siglo XXI). Si crees que no era para tanto, te confieso que lo he pasado mal. Una tensión encima que no veas, sobretodo cuando imaginaba que lo iba a estropear (como si los colores fueran a comerse el papel o algo así). Luego me he dado cuenta de que no. Está bien eso de probar cosas nuevas, uno se sorprende y quizás aprende algo que mejore lo anterior.

Me han hecho falta 24 años para cambiar de lápiz a color, me haría falta unas cuantas vidas para probar todas las técnicas si sigo a este ritmo. En realidad estoy exagerando, en el colegio tuve que pintar con muchos materiales. Lo extraño era que no me gustaban las clases de arte. Le cogí bastante asco en el instituto (uno de los motivos por los que dejé de pintar durante mucho tiempo: me habían inculcando estúpidamente que lo importante de dibujar es calcar la realidad o seguir unas técnicas aprendidas). Me pregunto si algún día sacaré mi propio estilo, algo realmente mío, como aquello que dibujábamos de pequeños. Nunca corrigáis el dibujo de un niño, es su manera de expresarse. No le robemos eso que tenemos tan maravilloso… luego nos quedamos en la amplia gama de los grises.

Empecé a escribir este post con otra idea en mente. Quería aconsejar algo… creo. Sobre los días improductivos, que puede que no lo sean tanto. Ese ha sido mi caso: no me sé más la lección pero al menos tengo un dibujo. Y en el caso de que no sacara las asignaturas y no me concedieran la beca, pues podría vender mi obra y pagarme con ello la carrera. Aunque sería bastante absurdo pagarse la carrera haciendo cuadros, ya que tu momento máximo de inspiración coincide con la época de exámenes. Estaría pagando una carrera que no me estoy sacando.

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Los hijos de «buena estirpe» superan a los demás.- Mariano Rajoy 1983

A continuación os parafraseo un texto que he sacado de la página http://www.radiocable.com/rajoy-faro-de-vigo1983.html en la que nuestro actual presidente del gobierno habla sobre la superioridad de cierto grupo de personas. Prepárate que esto es duro.

“….

Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia. (…)

…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…)
El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético.
(…) Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen así mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural institnto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….

Mariano Rajoy Brey. Diputado de AP en el Parlamento gallego.
Faro de Vigo. Viernes 4 de marzo de 1983

Según la RAE estirpe es «Raíz y tronco de una familia o linaje» es decir «Ascendencia o descendencia de cualquier familia.» Ya empezamos mal cuando decimos que «la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico». Nuestro pasado nos condiciona pero nunca nos determina, buenos profesores seríamos si creyeramos lo contrario.

¿Cómo qué los modelos socialistas/comunistas son radicalmente contrarias al afán de superación y progreso del hombre? Más bien dan la posibilidad a todo individuo a desarrollarse plenamente y ser la persona que quiera. ¿Cómo se puede valorar la superioridad de un individiduo sobre otro? ¿por sus habilidades físicas? Entonces ¿una persona que nace con una deficiencia motriz es peor persona?

Si llevaramos a cabo el modelo que propone, muchas personas verían sus habilidades seriamente limitadas por el entorno, u otras no podrían explotar al máximo sus capacidades.

Somos distintos, ya lo creo. Unos vemos lo maravilloso que nos une, y otros lo que nos separa. Otros se creen dioses capaces de clasificar a los individuos en una jerarquía absurda fundada en intereses propios más que en razonamientos científicos.

Y esta es la ideología del partido que gobierna España ahora. No será dificil imaginar qué futuro nos depara. Un país aún más separado, un país para unos pocos. Los demás nos tocará esperar a que esto cambie, o hacerlo cambiar (quién sabe).

Educación vial

A los 10 años comencé a tener un sueño recurrente. En él aparecía en la parte trasera de un coche. Era de noche. De repente, mi madre se giraba del asiento del copiloto y me preguntaba «¿dónde está Fati?». Entonces veía que una de las ventanas traseras estaba rota casi por completo, con un agujero en el medio por el que podría pasar un objeto de considerable tamaño. Ahí acababa el sueño.

Los siguientes días volví a soñar exactamente lo mismo y me extrañó bastante. Primero porque no me suelo acordar de mis sueños, y segundo: nunca se repiten (o al menos que yo sepa). Así que se lo comenté a mi madre y con sorpresa ví que no era casualidad.

Me contó que cuando yo tenía 3 años tuvimos un accidente de coche. Mis padres decidieron no hablar del tema ya que (según ellos) el incidente me dejó algunas secuelas. Estábamos viajando en coche hacia Holanda, íbamos por Francia por una autopista. Era de noche y debido a las bajas temperaturas la carretera estaba casi helada. El camión que teníamos delante paró en seco, y nosotros tras él. El problema fue que venía otro camión por detrás que no respetaba la distancia mínima. Al ver que nos iba a embestir, decidió cambiarse de carril mientras intentaba frenar… ya era tarde, estábamos demasiado cerca. Por suerte el golpe no fue muy fuerte, dio la parte trasera izquierda del coche por lo que éste empezó a dar vueltas como si fuera una peonza. Según mi madre fueron 4 vueltas o más… ella estaba consciente en todo momento, pensaba que era nuestro final. Ella estaba embarazada de mi hermano, detrás estaba mi hermana de 5 años y yo.

Cuando el coche paró mis padres miraron atrás. Solo me vieron a mí. Mi hermana había salido despedida por una de las ventanas. Mi madre tenía miedo de salir y ver que había pasado, así que fue mi padre el que lo hizo. Dice que fue uno de los peores momentos de su vida.

Para los creyentes, quizás la virgen de Fátima tuvo algo que ver con esto, o fue un milagro, quizás suerte… La cuestión es que mi hermana cayó no por el lado de la autopista, sino por un descampado. Mi padre recuerda ver a mi hermana andando hacia el coche cubierta de cristales y diciéndole «¿por qué me habéis echado del coche?». No le había pasado nada grave, apenas tenía algunos arañazos.

Mi madre dice que desde ese día cambié mucho. Antes era muy risueña y alegre. Le cogí un pánico tremendo a los coches y cada vez que me tocaba subir a uno distinto me hartaba a llorar. Dice que me convertí en una niña tímida, miedica y desconfiada. Según ella «te encerrabas mucho en tu mundo».

Después de saber esto (que como ya he dicho, lo ocultaron durante todo ese tiempo), no he vuelto a tener ese sueño nunca más. Lo que sí que sigo teniendo es ese pánico a los coches.

Circulan por internet un montón de vídeos en los que salen chavales drogados que se cachondean de los guardias civiles (tras ser pillados en tal estado mientras conducían un vehículo). A mí lo que menos me provoca es risa. Lo más sorprendente son las multas, que con pagar una mísera cantidad de dinero pueden volver a tomar el coche sin problemas. ¿Estamos perdiendo la cabeza, o qué? ¿Me estás diciendo que unos chicos que se han gastado la paga en drogas y que tienen ese pedazo de coche les va a molestar pagar esa multa? ¿En realidad lo que nos preocupa es salvar vidas o sacar dinero de la gente? Porque si de vidas hablamos, entonces ¿por qué demonios no se le quita el carnet y el coche a una persona tan inconsciente e irresponsable? Un año sin carnet y sin coche y después te vuelves a sacar el carnet si quieres conducir. Pero nooo… aquí lo que nos va es acumular puntos, como si de un juego se tratara. Y si me tomo una copilla, ¿qué más da? «¿y quién me va a decir a mí las copas de vino que puedo o no beber? déjame que me las tome tranquilamente» como bien dijo uno que ya sabemos.

El título de esta entrada era educación vial… así que me centraré en eso y no en cuestiones políticas (normativas, campañas de prevención,…). Como muchos de vosotros cogeréis el coche con las vacaciones, solo quería pediros un favor. Que tengáis mucho cuidado. Porque en el mejor de los casos (como lo que nos ocurrió a nuestra familia) no se pierde a nadie ni pasa nada (físicamente). Sin embargo, la huella se queda para siempre. Y ese miedo es innecesario si todos fueramos más conscientes de lo que hacemos.

España en un pozo

¿Por qué?, ¿cómo?, ¿quiénes?, ¿desde cuándo?… Caer en el pozo de las preguntas resulta fácil. Escucho crisis económica, veo y siento crisis humana y de valores. Nos educan para competir y ser así «los mejores». En realidad nos esclavizan y nos lavan el cerebro con frases hechas y generalidades.

¿Y yo qué les enseñó a los pequeños?, ¿qué lo importante es participar?, ¿qué hay que pedir perdón?, ¿qué hay que ser buena persona?… ¿Qué futuro nos espera?

Tengo la esperanza de que va a ver un cambio, un despertar. No podemos seguir así. Sometidos, exclavizados y engañados. Nuestro comandante está borracho y los guardianes se han gastado nuestras provisiones.

Me duele profundamente ver cómo una familia es desahuiciada mientras unos ladrones andan tranquilamente por la calle. Me duele estar en el paro después de tanto esfuerzo y trabajo (sobretodo cuando veo locos ocupando mi puesto).

Dicen que después de la tormenta viene la calma. Solo espero que no nos calemos los que no tenemos culpa de nada.

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