Recuperación de las actividades del curso (II)

Módulo 2: ¿Cómo aprender a ser buen profesor?

Mi itinerario profesional incluye estos elementos: 

  • Dar clases.Ir a un país extranjero.
  • Compaginar formación teórica y docencia.
  • Compartir experiencias con compañeros que están en la misma situación.
  • Reflexionar sobre las competencias que necesita mejorar.
  • Autoformarse.

¿Dónde me gustaría enseñar una lengua extranjera? 

  • América
  • España
  • Europa

¿A quién me gustaría enseñar una lengua extranjera? 

  • Niños
  • Adolescentes
  • Universitarios
  • Adultos
  • Inmigrantes

¿Qué lengua extranjera me gustaría enseñar? 
Español

¿En qué tipo de institución me gustaría enseñar una lengua extranjera? 

  • Instituto Cervantes/ British Council/ Goethe Institute
  • Universidades
  • Institutos de secundaria (adolescentes de 13 a 18 años)
  • Escuelas de primaria (niños de 6 a 12 años)
  • Centros de inmigrantes

Profesores de ELE con éxito

Aquí adjunto una tabla con el recorrido profesional y académica de 3 maestros de ELE. Son tres ejemplos que me animan a seguir estudiando por el entusiasmo que tienen en seguir formándose. Me gustaría acabar teniendo tantas oportunidades y tanta sabiduría como ellos.

¿Qué ha podido posibilitar el éxito profesional de estos profesores?

El interés que tienen por seguir aprendiendo. Son personas humildes que no creen que ya lo conocen todo, y esa inquietud les mueve a seguir realizando cursos de formación, leer bibliografía especializada, trabajar en distintos lugares,… Son personas pacientes, trabajadoras, entusiastas, reflexivas y con vocación.

Recuperación de las actividades del curso (I)

Módulo 1: El punto de partida de mi desarrollo profesional 

¿Partimos de cero para ser profesionales de lenguas extranjeras? 
 No

¿Qué creo que puede ayudarme a serlo? 
 Puede ayudarme mi experiencia como alumna. Desde este punto de vista, puedo reflexionar sobre el tipo de enseñanza que realizaban mis docentes: la metodología, las actitudes y destrezas que tenían, que actividades y temario impartían,… y en qué medida dicha manera de dar la asignatura daba buenos resultados. Gracias a la formación que tengo como diplomada en magisterio, puedo aportar una valoración y crítica sobre estas experiencias más detallada, acercándome así, a la perspectiva de esta realidad como docente.

El mejor profesor que he tenido a lo largo de mi trayectoria como estudiante de lenguas ha sido: 
 Marisa.
Por sus conocimientos de:

  • De metodología 
  • Por su habilidad para: realizar actividades de gramática, vocabulario, pronunciación, etc. Desarrollar actividades de comprensión lectora, de expresión escrita, de comprensión auditiva, interacción oral, etc. 
  • Seleccionar dinámicas y agrupamientos variados.Fomentar la autonomía.Gestionar los materiales y los recursos 
  • Por su actitud de …Respeto a las diferencias individualesAyuda y disponibilidad. Reflexión y autocríticarelacionarse con los alumnos.

¿Qué me resulta más fácil y más difícil en el aprendizaje de lenguas extranjeras? (menor dificultad = 1; mayor dificultad = 5).

  • Hablar5 Porque en mi experiencia como alumna, apenas hacía actividades orales. 
  • Escribir2 Porque la mayoría de actividades que he realizado en mi vida en este tipo de enseñanza han sido escritas: redacciones, traducciones, descripciones, resúmenes,… 
  • Leer3Porque apenas hacíamos lecturas en alto en el aula. La mayoría de las lecturas se realizaban en casa sin la corrección de un profesional. 
  • Escuchar4Porque mis docentes apenas empleaban medios audiovisuales. Seguían un libro de texto, y apenas ponían audios.

 ¿Qué cinco actividades me resultan más útiles para aprender? 

  • Hacer traducciones 
  • Escribir redacciones 
  • Ver fragmentos de películas 
  • Leer noticias o artículos de periódicos y revistas 
  • Hacer dramatizaciones (role plays) 

 ¿Por qué? 
La mayoría de las actividades que he escogido tienen algo en común: son prácticas. Creo que los ejercicios más útiles para el aprendizaje de una lengua extranjera, son aquellos que se basan en el uso de la misma en hechos cotidianos (dialogar, ver una película, discutir, leer el periódico,…). Cuando nos encontramos dentro de un contexto determinado en el que nos vemos «forzados» a utilizar la lengua como herramienta de comunicación nos damos cuenta de la importancia que tiene su aprendizaje, y nos permite conocer nuestro nivel. Además nos plantea interrogantes (por ejemplo: ¿cómo se dice ?, ¿cómo se traduce…?) que de otra manera no lo haríamos.

¿Qué tipos de evaluación considero de mayor utilidad? ¿Por qué?
 Considero que la más útil es la evaluación formativa porque al analizar los logros y las carencias que se han producido en el proceso de enseñanza y aprendizaje, nos permite mejorar nuestra labor porque tenemos en cuenta las necesidades del alumnado. Así, la enseñanza se convierte en una actividad dinámica y viva que varia, ajustándose a la realidad del momento y del sujeto al que va destinado. Aún así, creo que es necesario emplear el resto de las evaluaciones

¿Cómo prefiero ser evaluado en una clase de lengua extranjera? 
 En primer lugar:Exposición oral.En segundo lugar:Exámenes.En tercer lugar:Autoevaluación.En cuarto lugar:Evaluación de compañeros.En quinto lugar:Trabajos escritos.
 Creo que la exposición oral es una buena manera de saber si el alumno conoce la lengua extranjera porque permite observar el vocabulario que conoce, las expresiones que domina, la pronunciación de las palabras (aspectos muy importantes en un idioma). Por ello considero que las pruebas escritas no son del todo fiables. Lo ideal para mí sería acompañar la exposición oral con los exámenes para que el alumno, en el caso de que se ponga nervioso con la primera prueba, pueda expresar sus conocimientos. La autoevaluación y evaluación de compañeros me parecen opciones mReflexione sobre las siguientes cuestiones:

¿Por qué quiero ser profesor de lenguas extranjeras? 
 Porque me gustaría vivir en el extranjero (de habla inglesa) y trabajar como docente.

¿Cuáles son mis puntos fuertes para ser profesor de lenguas extranjeras (conocimientos, habilidades, actitudes)? 
 Mis fuertes son las actitudes y habilidades.

¿Cómo me planteo formarme y desarrollarme profesionalmente? ¿Qué voy a hacer? 
 Estoy estudiando inglés y formándome mediante cursos como éste, para encontrar motivación en el desempeño en la ardua tarea de dominar otra lengua.

¿Qué objetivos tengo?
 Estudiar mucho inglés y adquirir un nivel bueno. Investigar sobre cómo es la enseñanza del castellano como lengua extranjera. Vivir el año que viene en el extranjero para afianzar el idioma y buscar trabajo como maestra.

¿Qué preguntas me planteo en este momento sobre ser profesor de lenguas extranjeras? 
 ¿Qué herramientas se utilizan para enseñar un idioma? ¿Por dónde se empieza a enseñar una lengua? ¿Cuántas maneras hay para enseñar un idioma atendiendo del tipo de alumnado? ¿Seré capaz de hacerlo?

¿Qué es para mí una creencia? 
 Una creencia creo que es un pensamiento que tenemos sobre algún aspecto, como religión, política, … Forma nuestra manera de entender el mundo y nuestra personalidad.

¿Qué espero aprender en los cursos de formación de profesores de lenguas extranjeras? 
 En primer lugar:Las habilidades que debe tener un profesor de lenguas extranjeras.
 En segundo lugar:Los conocimientos que debe tener un profesor para desempeñar adecuadamente su labor.
 En tercer lugar:Los recursos de los que disponen los maestros en idiomas.
 En cuarto lugar:Las dificultades que pueden encontrar los profesores de lenguas extranjeras.
 En quinto lugar:Las actitudes que debe tener un maestro de lengua extranjera.
 En sexto lugar:Las distintas metodologías que se emplean en los cursos de idiomas.

Conocimientos, habilidades y actitudes que tengo y que me facilitarán en mi desarrollo profesional:

Conocimientos

  • Conocimiento del sistema formal: gramática, léxico y fonología 
  • Nociones de pragmática, discurso (dimensión textual) 
  • Conocimiento sobre la cultura y la sociedad hispana 
  • Psicología (cognitiva y afectiva) 
  • Pedagogía 

Habilidades 

  • Capacidad de relacionarse (personas e institución) 
  • Capacidad de expresión 
  • Capacidad de transmitir los conocimientos 
  • Capacidad de trabajo en equipo y coordinación 

Actitudes 

  • Hacia los alumnos:Respeto a la diversidad lingüística y cultural 
    • Respeto a las diferencias individuales 
    • Compromiso y ayuda 
  • ConcienciaHacia la institución en la que se desarrolla su labor y hacia la profesión: 
    • Respeto del trabajo de los demás 
    • Actitud de colaboración 
    • Responsabilidad en el desarrollo de su trabajo 
    • De innovación 
    • Adaptación al equipo y al centro 
  • Hacia sí mismo: 
    • Confianza 
    • Autoestima, autoconcepto

Mi mejor profesor en lengua extranjera.

Una de las preguntas del Módulo 1: El punto de partida de mi desarrollo profesional, era: ¿cuál ha sido tu mejor profesor de lengua extranjera y por qué? Algo que no me había preguntado nunca.
 Al no encontrar respuesta, me di cuenta de dónde viene mi gran desinterés por mi asignatura pendiente: el inglés. Nunca tuve un maestro que me la impartiera con motivación.
Así que busqué un nombre, lo escribí y pensé «ella fue lo menos malo». Según Augusto Cury en su libro «Hijos brillantes, alumnos fascinantes» nuestro interés por una asignatura depende del amor que tiene y muestra el maestro por lo que enseña.
 Mi desgana por este idioma viene desde hace muchos años, me aburría estudiándolo y cuando podía lo evitaba. Ahora que lo pienso, no es por la lengua en sí, no me parece fea ni difícil. Entonces pensé en buscar la raíz del problema de una manera más profunda. ¿Qué sensaciones me provocan hablarla? Me avergüenzo, siento que lo hago mal. Mi solución ante esta realidad ha sido escapar, huir.
 Empecé a estudiarlo en la escuela, a partir de los 10 años. Los maestros que he tenido han sido de lo más peculiares y todos compartían algo: el uso excesivo del libro de texto. Las actividades se basaban mayoritariamente en rellenar frases (que completaba a veces por mecánica, otras por hazar). Apenas leíamos en alto y menos realizabamos interpretaciones o exposiciones orales. Tampoco escuchabamos inglés, los maestros hablaban en español casi todo el tiempo. Puede ser que fuera porque no dominaran la lengua, por desmotivación (los alumnos despertaban su lado más salvaje en estas clases) o por falta de tiempo. Esta metodología, digamos «tradicional» no me funcionó. Es más, creo en mí una imagen negativa tanto de la enseñanza del idioma como de la lengua en sí. Una imagen algo encasillada que no creía poder cambiar.
 Hablando del tema en el foro con otros compañeros, me di cuenta que otras personas que habían vivido las mismas experiencias que yo, habían acabado hablando y estudiando inglés sin ningún problema. Pensé que quizás esa metodología no era mala (porque le había funcionado para algunos alumnos),sino insuficiente o mejorable. Que dependiendo del modo que tenemos cada uno de aprender, asi nos es útil ciertas técnicas de enseñanza.
 Vi entonces otro motivo que hace la enseñanza una labor compleja: no solo hay que dominar el objeto de estudio, saber tratar y conocer a los alumnos, sino que también debemos ser flexibles a la hora de transmitir conocimientos, de tal manera que funcione para todos.

¿Qué actividades de comunicación considero útiles? ¿por qué?

Si me preguntaran ¿cuáles de las siguientes actividades de comunicación me resultan más difíciles: leer , escribir, hablar y escuchar? No tendría ninguna duda: las dos últimas.
La mayoría de tareas que hacía en el aula se basaban la realización de traducciones, redacciones, resúmenes y lectura de textos. ¿Cómo es posible que en la enseñanza de idiomas no se fomente el uso de la lengua como medio de comunicación? ¿de qué me vale aprender una serie de estructuras gramaticales y vocabulario si no se cómo emplearla ni cuándo?
Conoco personas que saben hablar un idioma y no escribirlo ni leerlo. Ellas se desenvuelven perfectamente en la vida cotidiana. Es el caso de mi abuela, ha vivido 40 años en Holanda y es analfabeta. No sabe leer ni escribir (ni español ni holandes), sin embargo sabe hablar ambos idiomas.Su hijo menor, que nació allí, aprendió español ya que era la lengua que se utilizaba en casa. Él tampoco sabe escribirlo ni leerlo, y aún así, nos entendemos perfectamente cada vez que nos llamamos.
Por todo esto, considero que las actividades más útiles para aprender un idioma son todas aquellas relacionadas con el uso práctico de la lengua:

  • Hacer traducciones
  • Escribir redacciones
  • Ver fragmentos de películas
  • Leer noticias o artículosde periódicos y revistas
  • Hacer dramatizaciones (role plays

Cuando nos encontramos dentro de un contexto determinado en el que nos vemos «forzados» a utilizar la lengua como herramienta de comunicación nos damos cuenta de la importancia que tiene su aprendizaje, y nos permite conocer nuestro nivel. Además nos plantea interrogantes (por ejemplo: ¿cómo se dice ?, ¿cómo se traduce…?) que de otra manera no lo haríamos. Lo que pretendo es dejar a un lado el aprendizaje mecánico de un idioma (memorizo y escribo) y convertirlo en una tarea dinámica y entretenida.

Resumen no tan resumido…

Aquí me encuentro de nuevo, delante de un frío teclado. Estaba leyendo tranquilamente en la cama, no era mi intención acabar aquí ¡lo juro! Pero fue así, de repente, cuando he sentido esas ganas de volver a intentarlo, escribir algo. Creo que en esos momentos, y tan solo en esos momentos es cuando debería dejarme llevar, sacar las palabras justas que expresen lo que pienso.
¿Cómo lo he dejado tanto? Me pregunto. No es porque no tuviera nada que contar, al contrario. Podría haber escrito sobre como saqué la carrera a la primera, realizando un increíble esfuerzo el verano del año pasado (tanto memorístico/mental como emocional/psicológico). O sobre los meses que pasé a continuación estudiando en una academia para sacar la oposición. Y como más tarde, desanimada y contrariada con las injustas decisiones que se tomaban a la ligera (nuestros queridos representantes), deje de estudiar.
Podría haber escrito sobre lo difícil que fue tomar esa decisión cuando me había gastado el dinero de mi prestación del paro en esa academia. Y todo porque: era incapaz de concentrarme, incapaz de estudiar nada, de sacar mi creatividad a flote, de ir a por esa meta fijada.
También podría contar que acabé dando clases particulares a una pequeña de 7 años. De lo lista que era, y lo mucho que le gustaba escaquearse para jugar un poco conmigo. Algunas veces pensé que más que a una maestra, necesitaba a una amiga… Aprendí que ella restaba de una manera diferente a la tradicional (e igual de válida). Me sorprendió muchísimo (nadie le había enseñado). Curiosamente la madre pensaba que su hija era incapaz de hacer esta operación correctamente, que lo estaba haciendo mal. Y también me chocó que el último día que fui, se pillara un berrinche enorme por pura cabezonería (¡y justo cuando empiezo a conocerla, va y se acaba esto! Pensé).


¿Y qué más podría haber escrito? Pues de cómo al final acabé trabajando como cajera en un supermercado. Y aunque lo había hecho con anterioridad (gracias a ello pude pagarme la carrera), en esta ocasión estaba a jornada completa. Descubrí que sé vender (no lo había hecho en mi vida, y los resultados fueron sobresalientes), que tengo mucha resistencia física… pero no tanta emocional. No conseguí enfrentarme a situaciones complejas a las que me veía diariamente con una compañera (que me hacía sentirme pequeña pequeña, como me sentía en el instituto cuando me dejaban a un lado). De cómo eso, esa lucha interna constante(o me comportaba como los demás o me hundía) acabó finalmente en dejarlo.
Y ya nos vamos acercando más al presente, porque esto ocurrió hace menos de un mes. ¿Consecuencias de esa decisión? Por una parte un sentimiento de valentía y fortaleza que me aliviaba (había seguido mis principios y valores, a partir de ese momento iba a buscar un trabajo que me satisfaga). Por otra parte me sentía aterrada por haber creado una situación tan inestable… estar sin trabajo y sin paro (había tomado una decisión muy difícil, soy una persona muy trabajadora y soy consciente de la situación actual del país).
¿Qué hago desde entonces? Pues retomar cosas que había abandonado por completo. He echado currículum en guarderías, colegios y demás. He retomado la lectura (sobretodo libros relacionados con educación, psicología, filosofía,…). Me he matriculado por la UNED a Pedagogía a unas pocas asignaturas (para a ver que tal es, y si me gusta, ponerme a ello), y también a Inglés que estoy perdida perdida y lo necesito URGENTEMENTE.
¡Ah! Otra cosa que no paro de hacer últimamente es soñar. Creo que he soñado más cosas que he vivido. Soñé que aprobaría la carrera a la primera. Que aprobaría la oposición. Que encontraría trabajo como maestra. Que me iría a Holanda con mi pareja, que aprendería mi idioma nativo y que sería profesora de español durante unos años.
Soñé que me independizaría con mi pareja en un loft pequeñín para que en navidad pudiéramos colgar los calcetines que estoy tejiendo. Que aprendería inglés y que sería capaz de defenderme sola en el extranjero.
Hay gente que piensa que las cosas no me están saliendo bien, que podría haber tomado otras decisiones. Que lo tengo muy difícil, que no hay futuro. Yo les digo a esa gente, que mientras siga soñando tendré ganas de hacer cosas. Que seguro que llegaré lejos y que, aunque sé que será difícil, me siento fuerte para asumir las consecuencias de todos mis actos.

Aprobados en oposiciones, incompetentes en el aula.

Hace unos días una profesora de la universidad se quejaba del bajísimo nivel que tienen los actuales maestros «recién sacados del horno». Lo que más la alarmaba era el constante y reiterativo uso del manual del profesor y la escasez de entusiasmo y creatividad en el aula.

En parte tenía razón, en las oposiciones no se miden del todo las cualidades que la persona tiene para «este puesto»… pero al igual que en la Universidad. Quise hacer de abogado del diablo, no me convencía su manera desmedida de degradar las capacidades de una joven que se le ocurrió (¡en qué mal momento!) realizar una actividad en clase: «Esto es un pueblo, ¿explica por qué?». Mi profesora casi la tira de los pelos (exagero) a ver que la chica no explicaba previamente el significado de aquel término tan complicado. La profesora de la que os hablo nos confesaba que por ella, volvería a poner las oposiciones como las que superó (siguiendo el pensamiento masivo e invasivo de «antes las cosas iban mucho mejor que ahora»). Nos lo confesaba de tal manera que pareciera una amenaza. Sinceramente, no me da miedo que dificulten las pruebas que determinan mi futuro, supongo que me lo trabajare al máximo para superar cualquier barrera. ¿Se cree que somos tan cobardes que nos asusta con tales declaraciones? Yo no lo soy, tengo bien claras mis expectativas, mis intenciones. Y no renuncié a objetar.

En primer lugar creo que son muy pocas las personas que son capaces nada más salir de la Universidad realizar su oficio a la perfección. Más que nada porque le hace falta algo imprescindible en este campo, experiencia. Como me dijeron en clase una vez «Enseñar se aprende enseñando». El fin no justifica los medios. El fin son los medios… Y no quiero con esto menospreciar, ¡qué disparate si así lo fuera!, a los que sin experiencia sean capaces de tomar las mejores decisiones en el aula, de manera casi intuitiva. Es más, les tengo una gran admiración y espero en un futuro seguir sus pasos.

Hablando en plata, no creo que su decisión fuese la correcta (realizar una práctica sin explicar unos conocimientos básicos, porque aturde al alumno al no conocer la respuesta). Pero también pienso que hay que darla tiempo para que aprenda por sí misma. Por favor, confiemos en nuestros futuros docentes (supongo que dará igual comentarlo en un blog, pero en fin, me animo a mi misma a no hacer caso a estos comentarios pesimistas). Además creo que este NO es un problema de la actualidad. He tenido maestros muy perdidos sin el libro del profesor. A lo que me dió razón y me contestó brevemente, casi mandandome callar «Ya..»

Y seguía con el lema de lo mal que van las cosas ahora. Me parece bien que nos adviertan te posibles fallos que podemos realizar, pero de esa forma…no lo creo. Luego se refirió a como deberíamos explicar las cosas. Si siguiendo el libro encomendado por el colegio/ministerio o si era mejor que profundizaramos más en los temarios y que así, aprendierán menos pero bien y no tanto pero mal y liado. Le di la razón en esto, es mucho más productivo explicar las cosas con detenimiento que rápido y mal. Pero no podemos dar el temario a nuestro libre albedrio, porque nuestro alumno el año que viene no lo será y estará con otro profesor que tendrá que seguir el temario del libro. Y también, si dieramos total libertad al profesor para exponer contenidos, veríamos claramente sus preferencias en cuanto materia, cuando le dedique 3 horas a conocimiento del medio y solo 1 a matemáticas. En este punto, una chica intervenió y la dijo que conoce a un profesor especializado en educación física y que le han puesto como profesor de matemáticas. ¿No será culpa de la administración? A lo que respondió: » si nos pusieramos a contarlo todo, pues muchas personas intervienen…» Entonces… ¡no le echemos todas las culpas a una persona! Analicemos todos los agentes que repercuten a que estas cosas ocurran. Y no os cuento como se puso cuando le dije «¿y no será porque salimos con una mala formación de la universidad?». Ahí dijo que mejor no hablaba, porque lo conocía en primera persona.

Con relación a Bolonia, supongo que se mejorará en este sentido la cosa ya que las especialidades se «alian» para que el profesor tenga una idea «global» de todas estas carreras. Ya lo veremos. Viendo que la profesora no nos daba respuestas que me satisfacieran, fui directa y la pregunte si el colegio nos exigía el empleo de un determinado libro en el aula. Me respondió con un rotundo «No», casi riéndose. Continuo diciéndonos (no se si venía a cuento, o es que solo quería hablar y no quería más preguntas) : «¡pero no importan tanto los conocimientos!, lo importante es que el profesor de la suficiente confianza al niño para que éste se sienta agusto en clase y atienda. ¡Os creeis que un profesor no conocía a los padres de un alumno después de dos años!» (de nuevo quejándose) «Es imprescindible que en las tutorías los niños cuenten sus problemas al tutor. Y eso no pasa. Ahora hay que ganarse a los niños de esta manera, porque ANTES ya veníamos educaditos de casa pero AHORA no, y tenemos que conseguir atraer su atención». La interrumpi, sin obtener resultados porque pareció que no me entendió. O yo me explico mal, o es que no quería darme la razón. La dije lo siguiente: «Usted nos está diciéndo que actualmente debemos dedicar más tiempo en el aula a la relación entre profesor-alumno, ya que los niños están desmotivados. Y que además, deberíamos llamar su atención y conseguir su confianza. ¿No será por estas cosas por las cuales el profesor no obtiene tiempo para dar todo el temario, y por lo tanto halla fracaso escolar?». Claro que hay que profundizar en los contenidos, claro que hay que llamar su atención. Claro que debemos ganarnos su confianza y darles apoyo. Claro que hay que motivarlos. Pero está claro que si realizaramos todas estas cosas, el niño se pasaría todo el día en la clase. ¡Hasta le podríamos dar las buenas noches y contarles un cuento!

Madera de héroes

A continuación escribiré mi opinión personal sobre un artículo de María Menéndez llamado «Madera de Héroes». En él narra el aprecio que tiene a una profesora que le dió clase en primaria. Explica cómo su trabajo la va consumiendo más y más al pasar los años.

Philippe Meirieu en su obra Carta a un joven profesor dice:
“Toda la vida seguimos siendo el alumno del maestro que nos ha abierto la puerta al saber”.
Pienso que tiene mucha razón. Un claro ejemplo de tal pensamiento es el texto de María Menéndez Ponte. Ella, al igual que muchos docentes, encuentra su vocación gracias a un profesor que le ha influido en gran medida, tanto en su infancia como en su vida personal.

“En el fondo de nuestra vocación hay un encuentro creador de todo”. Pienso que es fundamental tener ideales para guiar nuestros pasos. En cierto modo, vemos reflejados nuestro deseo en los actos de una persona a su vez que vemos en sus actuaciones nuestro sueño profesional. Pero no debemos olvidar lo rápido que cambian los tiempos, y por eso debemos encontrar variables metodológicas acorde a las peticiones que nos pide la Sociedad. Es bueno aprender actitudes de profesores que nos han parecido interesantes y eficaces, pero también hay que innovarlas. Considero que, por lo tanto, en nuestra profesión nunca se debe delimitar nuestras capacidades. Lo que narra la escritora respecto al comportamiento de los alumnos en la etapa secundaria, lamentablemente, es una gran realidad. Tengo un hermano que está cursando 3º de la E.S.O y según lo que me cuenta, hay más delincuencia y descontrol en el instituto que cuando yo estudiaba.

Pienso que es muy difícil obtener aceptación y respeto de los adolescentes en la Sociedad actual. Los profesores ahora tienen que realizar infinidad de tareas que antiguamente estaban a cargo de la familia. Tampoco considero que el entorno más cercano al niño sea la única responsable de la Educación del niño, lo que quiero decir es que la enseñanza es un proyecto en el que deberían colaborar, en conjunto, varios agentes de acuerdo a su principal finalidad: el desarrollo cognitivo, emocional, psicológico y moral del educando. Desde luego que para ser maestro hay que tener madera de héroes. Pero no sólo los profesores, sino también los padres. Paciencia, perseverancia, constancia, optimismo, y lo más importante, no olvidar jamás el motivo de nuestro trabajo. Hace tiempo pregunté a una escritora de libros infantiles y una gran persona: ¿Cómo soportar tantas presiones, tantas dificultades en el aula? “¿Podré ser capaz de tener la paciencia suficiente para ser constante en mi profesión?”… A lo que me contestó:
“Da igual cuantas barreras tengas que saltar en la carrera, no importa si te tropiezas una y otra vez.
Lo que NUNCA, NUNCA debes olvidar es la meta, el motivo de todo tu esfuerzo y empeño.”

Las etiquetas para los productos

¿Se imagina un centro comercial en el cual ninguno de los productos tuviera etiquetas? ¿A qué tardaría más en comprar lo que le interesa? El hecho de que estos productos tengan etiquetas tiene su razón lógica, nos informa del precio que tiene, la marca a la que pertenece, y nos señala cuales son sus componentes. Al fin y al cabo, es una manera productiva de ahorrar tiempo y esfuerzo a la hora de elegir entre todas las cosas que se nos ofertan en una gran superficie. Uno va a la tienda con una idea predeterminada de las cosas que se llevará a casa. Ahora, ¿a qué sería una locura que cada uno de nosotros anduviéramos por la calle con una pegatina en la frente en la que se nos describiera superficialmente? Entonces ¿a qué viene esa manía de los adultos para etiquetar a los más pequeños?, ¿cómo nos consideramos con el derecho de reducir tan solo a una cualidad a toda una persona?
Esta forma de hablar la tenemos casi todas las personas y no se sabe muy bien el por qué de su razón. Casi todo el mundo ha sufrido las consecuencias de su utilización sin embargo, ninguno aprende de ello y deja de hacerlo cuando tiene la oportunidad.
«¡Este niño es más trasto! Su hermana sin embargo, es mucho más tranquila». «¡Eres un desastre! No me extraña que tengas tan pocos amigos».
Una cuestión fundamental es: ¿por qué etiquetamos? He pensado tres posibles respuestas:


  • Porque al situarnos en una posición superior al de otra persona (padres, profesores,…), nos creemos con el derecho de juzgarla.

  • Porque recibimos esas expresiones en nuestra infancia, y creemos que es adecuado repetirlas para formar una educación semejante a la que obtuvimos nosotros.

  • Porque somos inconscientes de las repercusiones que estos juicios pueden acarrear al individuo afectado.


¿Qué efectos se consiguen si etiquetamos?


  • “El niño aprende a pensar que su conducta es sinónimo de su persona”. “Cuando el valor personal depende de la realización, está sujeto a cancelación ante cada paso erróneo”.- Dorothy Corkille-
    En vez de juzgar a la otra persona en su totalidad, hay que mencionar el acto en cuestión que realiza mal, o expresar que aquello que hace nos afecta. “Casi siempre se nos valora por lo que hacemos, y no por el hecho de que existamos”

  • El niño no se siente apreciado. “Los juicios son cortinas de humo que impiden el paso del amor”. “Los niños sobreviven en la aceptación, pero no florecen en ella”.- Dorothy Corkille-
    El hecho de posicionarnos como jueces crea una distancia en la relación entre ambas personas. El niño puede sentirse aceptado pero nunca apreciado en estas circunstancias.

  • El niño no se siente comprendido. “En nuestra mayor parte, no somos irrespetuosos voluntariamente. Ocurre simplemente que olvidamos ponernos en el lugar de los niños” “La empatía consiste en oír con el corazón y no con el cerebro” “La empatía ayuda a dejar los juicios de lado”.- Dorothy Corkille-


¿Cómo evitar esta forma de expresión?

Sólo manifestar desacuerdo por las actitudes que pueden ser molestas del niño (su conducta).

Darle a conocer que los comportamientos pueden cambiar y mejorar con nuestro esfuerzo, pero lo que realmente no queremos es cambiar su personalidad o sus cualidades.

Expresarle nuestra aceptación y aprecio y hacerle comprender que nos importa y afecta sus comportamientos, sentimientos y pensamientos.

Antes de educadores, padres o tutores somos personas, y es imprescindible hacerles comprender a nuestros alumnos/as de nuestra condición. Etiquetar a los pequeños es una mala actitud que tenemos muchos adultos, y podemos evitarla con nuestro esfuerzo. Si somos capaces de cambiar aún siendo ya mayores, ¡qué ejemplo estaríamos dando de perfeccionamiento a nuestros pequeños! No exijamos a los niños lo que no somos capaces de realizar nosotros mismos.

Me gustaría finalizar esta entrada con una cita sacada del libro (al igual que las demás citas) “El niño feliz” de Dorothy Corkille:

“Si tratara yo a mis amigos como lo hago con mis hijos, ¿cuántos amigos tendría?”

Psicoballet.

Ayer en clase de Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial vi un video que me emocionó en más de una ocasión. Trataba de un centro de deficientes mentales que se expresaban mediante la danza y el baile. El aprendizaje parte desde ellos mismos, desde sus propias capacidades. Esto hace que el individuo no se frustre tanto ya que no se le exige más de lo que pueda o quiera hacer. Os adjunto un resúmen del video. En él aparecen como narradores principales Matilde (una profesional de la danza), el director de teatro y una psicóloga. Ésta dice que se sorprendió ante la idea de Matilde de hacer esta actividad, ya que la psicología hasta entonces se entendía como el estudio «exclusivo» de las deficiencias de estos individuos pero nunca desde lo que podrían llegar a avanzar, ni desarrollar como personas. Mediante este proyecto se dan cuenta que personas con tales «retrasos» son capaces de mejorar sus cualidades o emplearlas para su expresión ya que rompen su barrera emocional que tenían hasta el momento. Son capaces de memorizar y coordinar sus pasos como los de sus compañeros durante toda la representación.

«Se une el arte con la psicología» «Medicina para el alma» «Abandonar las creencias de la psicología para centrarnos en el arte», «la silla de ruedas se deja en el vestuario»,…»Es realmente conmovedor ver como poco a poco se van desenvolviendo en la vida. Se convierten en personas independientes más felices, porque hacen las cosas por ellos mismos» Es cierto lo que dicen, ¡vale que tengan una deficiencia! pero tienen derecho a expresar lo que sienten o piensen. Dejemos de repetirles lo que no pueden hacer. Tiene derecho a ser libres.

Muchos padres, como mencionan en el video, quieren que sus hijos sean libres para que hagan lo que quieren que hagan. Sin embargo, en este centro se les ayuda a que hagan las cosas, y si lo necesita pues se les acompaña. «Permitir que sean distintos»