Reflexión sobre los problemas de la Educación en España

Hoy en clase de O.C.E la profesora nos ha propuesto las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los problemas en la escuela actual?, ¿por qué hay tantos?, ¿de dónde surgen?, ¿cómo se arreglarían?
Antes de dar mi opinión personal al respecto, resumiré brevemente lo que hemos conversado en el aula ya que han salido opiniones muy interesantes. A la pregunta ¿cuáles son los problemas existentes en la escuela? se comentaron los siguientes:


  • El fracaso escolar: tenemos unos porcentajes muy altos de abandono escolar a edades tempranas.

  • La falta de autoridad de los profesores en el aula.

  • La poca educación que reciben los niños desde casa. Los alumnos no reciben las enseñanzas básicas desde su hogar, existe una gran desatención por parte de la familia.

  • La poca inversión en la educación: los centros no disponen de los recursos necesarios para realizar adecuadamente la práctica educativa.

  • La evaluación: se pasa de curso repitiendo, no se le exige al alumno lo suficiente,…


A mi parecer, el problema fundamental de la educación en España es la falta de reconocimiento social tanto del servicio (enseñanza) como de la profesión (magisterio). A partir de esta realidad surgen todos los problemas que se han mencionado previamente. Si se valorará realmente este servicio, como derecho y deber del ciudadano, se resolvería tanto el fracaso escolar como la falta de autoridad del maestro.
En primer lugar, el estado pondría su empeño e interés por mejorar la enseñanza, no realizando normativas superficiales sino apoyando a este sector, dando tanto recursos como respaldo social y político. Un ejemplo claro de este menosprecio social es la poca relevancia que toma la educación tanto en los medios de comunicación como en el gobierno. Si realmente los políticos valoraran la educación se dedicarían a conversar extendidamente sobre los problemas que he citado anteriormente, buscarían soluciones y las pondrían en práctica. Todos los partidos se unirían en este sentido, habría consenso y no la eterna disputa que vemos cada día por la televisión.
Por otra parte, cuando se debate en los medios sobre educación en pocas ocasiones vemos a profesionales de este campo. Nos parecería una locura ver un programa sobre medicina protagonizado por matemáticos o ingenieros industriales, sin embargo estamos acostumbrados a oir hablar a muchas personas sobre educación sin tener los conocimientos necesarios para ello. Queda evidente el puesto que tiene nuestra profesión.
Quería aprovechar la ocasión para reflexionar sobre otro asunto que está relacionado con esto último: la valoración que tienen los docentes de educación secundaria. No entiendo cómo el reconocimiento de este tipo de profesiones se mida por la cantidad de conocimientos que se enseñan y no por la complejidad de la tarea a realizar. Si bien es cierto que en la actualidad existen muchos conflictos en el instituto, deberíamos preguntarnos el por qué de esta situación ¿No podría ser porque los docentes no están cualificados para su tarea?
¿Cómo es posible que un licenciado en una materia determinada se “coloque” como “maestro en secundaria” realizando solo un curso? Si es complejo educar a niños, no me puedo imaginar cómo será a chicos y chicas adolescentes. Realmente es necesario que el profesorado esté preparado y cualificado para su práctica educativa, es decir, es imprescindible realizar la carrera de magisterio.
Sin embargo, esta exigencia no existe y por el contrario, se sigue apreciando más (tanto económicamente como socialmente) la función del docente de secundaria. Que paradójico, si es desde la Educación Primaria dónde vienen los alumnos, dónde se llevan a cabo sus primeros aprendizajes y se forjan sus bases cognitivas, psicológicas y lingüísticas. Creo que las personas no son conscientes de los conocimientos que deben adquirir los maestros de Educación Primaria. Estos no se reducen a los temas que se dan en la escuela (mucha gente sigue pensando que es así), sino que se estudian otras ciencias mucho más complejas, interesantes e importantes como psicología, didáctica, teoría de la educación y sociología.
También creo que deberían cambiar la carrera de magisterio. Desconozco cómo será con el nuevo plan de estudios. Ojalá se mire realmente por mejorar la educación actual y se centre en formar a docentes competentes. En este sentido pienso que si realmente se reconociera esta profesión, se nos exigiría muchos más conocimientos, actitudes y aptitudes en nuestra carrera. Se harían criterios de selección más específicos y estrictos. No todas las personas valen para ser maestros, es una realidad. Sería perfecto que la vocación se pudiera medir mediante exámenes, calificaciones,.. Quizás sea algo utópica y plantee soluciones difíciles de hacer realidad.
Al margen del reconocimiento del maestro, existen muchos más problemas que afectan en la escuela. Entre otros destacan:

Fracaso escolar.
Para mí es consecuencia de la sociedad actual. Vivimos en una sociedad del consumismo, donde lo más importante es la cantidad de dinero que se tenga (capitalismo), la imagen externa (la belleza, la apariencia) y la importancia del poder sobre los demás (el reconocimiento por parte de los grupos sociales, el status social) ¿Dónde queda la pasión por aprender? Está claro que no muy bien parada. Ni los medios, la familia, las amistades valoran la sabiduría, un ejemplo es el aprecio que se tiene por las personas mayores. Lo que importa es mantenerse joven a cualquier precio, una persona con experiencia, sabia, mayor, no aporta nada en especial a esta sociedad.
¿Cómo conseguir la felicidad? Mediante la diversión, el ocio, el derroche en uno mismo, los lujos. La pena es que la educación no se considera un lujo, cuando debería serlo. Es una fortuna poder aprender, recibir enseñanzas de nuestros mayores, socializarnos con los iguales, prepararnos para el futuro, formarnos como personas,… Es cierto que la educación ya es un derecho para todos, y estoy totalmente de acuerdo, pero también es verdad que esto puede conllevar a no valorarlo. Como ya nos lo dan, no nos tenemos que esforzar por tenerlo, nos viene dada por ser ciudadanos, ¿qué mérito tiene? Esta conciencia puede ser efecto de este afán por competir (característica de la sociedad actual).
¿Para qué estudiar? Sólo para conseguir un trabajo mejor, para ganar más dinero. Y no quiero ser hipócrita, yo no trabajo gratis. Lo que digo es que se ha perdido el norte, no valoramos lo realmente importante, el por qué de nuestra profesión, la vocación, ser feliz con lo que se hace. Solo pensamos en el para qué. A mi parecer, este problema de base esta en la conciencia de la mayoría de sociedad.
Si nos planteáramos realmente por qué se va a la escuela, si lo hiciéramos entender a los más jóvenes, si confiáramos en las capacidades de nuestros jóvenes si valoráramos este espacio de desarrollo personal, , no sólo como medio de mejorar la economía, de estar a la altura de las competencias europeas, sino como mejorar la conciencia moral de nuestros jóvenesel fracaso escolar no existiría. Con lo divertido que es aprender, descubrir, investigar, reflexionar,…
En conclusión, el fracaso escolar surge de una desmotivación generalizada de la juventud, influenciada por la visión que ésta recibe de su entorno.

Falta de autoridad de los maestros.
En este sentido, lo tengo bastante claro, la autoridad la gana el maestro con su esfuerzo y debería ser concedida por los alumnos por la posición que tiene. Esta realidad se arreglaría si la sociedad fuera consciente de la importancia que tiene la educación, si valoraran el papel del maestro en el desarrollo del sujeto. Si los profesores fueran personas realmente competentes y merecedoras de esa autoridad.

Falta de educación en casa.
Que los alumnos están desatendidos en sus hogares es cierto, y cada vez ocurre más. A mi parecer esto se debe a las exigencias económicas a las que están sometidas las familias en la actualidad. Ya no sólo los dos padres tienen que trabajar sino que tienen que estar pluriempleados para poder seguir adelante. Cuando la situación económica es tan complicada, la educación toma un papel secundario. Los familiares deben recurrir a terceros (niñeros/as, abuelos,…) en la educación de sus hijos. No pueden dedicar el tiempo que desean, y cuando lo tienen deben realizar las tareas del hogar, o están demasiado cansados para ser pacientes con sus hijos.
Primero: la economía debería mejorar, segundo: los padres deberían priorizar. ¿Es más importante hacer horas extra para ganar dinero y comprarme ese plasma tan esperado, o pasar tiempo con mi hijo? ¿Prefiero ganarme mis ahorros para hacerme una operación estética o en un viaje guiado a Roma con mis hijas?
Poca inversión en educación. Soy de las que opinan que no hace falta tener muchos recursos para formar aprendizajes significativos. Aún así, pienso que habría que invertir más en educación, sobretodo en centros de educación especial. Es fundamental que un maestro esté a gusto en el centro donde ejerce su profesión, para ello debe estar respaldado por un equipo amplio y competitivo de docentes. Si faltan recursos personales en un colegio, el maestro trabaja baja más presión y puede desmotivarse porque no puede con todo.
Como dato curioso al respecto, me parece curioso que hayan padres que les cuesten soltar algo de dinero cuando se trata de excursiones didácticas y guiadas y no escatima en caprichos para sí mismos.

Evaluación.
No creo que la causa fundamental del fracaso escolar sea la evaluación, aunque sí que afecta considerablemente en la motivación de los alumnos. Es cierto que los niños necesitan muchas veces algo de presión para estudiar. Si los alumnos pueden pasar de curso con alguna asignatura pendiente, si encuentran dificultades en aprobarla está claro que la dejará para el año siguiente. Esta realidad fomenta la ley del mínimo esfuerzo, y no valora realmente el trabajo del alumnado.

Tipos de moral según L.F.Vílchez

Moral del camaleón.


  • Cosas positivas: se adapta a las circunstancias.

  • Cosas negativas: hipocresía, parece lo que no es, es lo que no parece.


Moral del león.


  • «Yo me cogo la primera parte porque soy el mejor»

  • La ley del más fuerte. La que se impone.


Moral de águila.


  • Negativo: se sitúa por encima del bien o del mal.

  • Postivo: tiene una visión del conjunto, agudeza visual.


Moral del ratón.


  • La moral de las pequeñeces.

  • Buenos modales, pero frente a las pequeñeces se molesta.


Moral de la hormiga y de la cigarra.


  • Hormiga: trabaja

  • Cigarra: superficial y vanal.

  • Distinción entre el hombre profundo o superficial.


Moral del perro.


  • Positivo: fiel.

  • Negativo: Cuando esa fidelidad se vuelve autómata, obediencia ciega.

  • No tener personalidad propia. Un ser moral es un ser autónomo.


La moral del buho.


  • Que decide por nosotros, es el sabio.

  • No ayuda a que la gente sea responsable. Tener una moral prestada.


Moral del asno.


  • Animal sufrido, funciona «a palos».


Moral del mono.


  • Imitadores. Imitan conductas sin asimilarlas, sin hacerlas propias.


Moral del cisne.


  • Mito de Narciso. Persona narcisista.

  • Gente que no se ve más de su ombligo. Todo parte y acaba en sí mismo.


Moral del caballo.


  • Elegancia/nobleza/bello.

  • Lo bello o hermoso va unido a la bondad.


Moral del osito.


  • Ternura. Parte emocional de la moral. En la moral tiene que aparecer aspectos emocionales.


Moral del gato.


  • Ariscos. Moral de la sospecha.


Moral del ser humano.


  • Animal racional. Sinónimo de razón.

  • Capacidad de: autonomía, libertad interna, justicia (con relación a los demás), responsabilidad y alteridad (relación con el otro).

En busca de la felicidad

El último día de clase surgió la siguiente cuestión: ¿puede ser feliz una persona con deficiencia? Todos coincidimos en que dependía si la persona era consciente de su minusvalía (ya que si es inconsciente, directamente no se plantearía la pregunta).
Centrándonos en los casos de individuos con deficiencias que son conscientes de su realidad, yo creo que la felicidad depende de los siguientes aspectos:


  • Del medio social que posea: si es aceptado, tiene cubiertas sus necesidades afectivas, esta integrado en su grupo,…

  • Del tipo de discapacidad y grado.

  • Del grado de autoaceptación y valoración en sí mismo.


En el primer punto existe una intervención directa de otras personas: educadores, familia, sociedad. Sin embargo el 2º punto no y en el 3º sí, pero no de manera directa, es decir, los agentes externos influyen en gran medida en la visión del yo que poseamos, pero no la determina. El 1º y 2º aspecto puede condicionar que la persona sea feliz o no, pero, en mi opinión, lo que realmente tiene más poder en este sentido es el apartado 3º, ya que si el individuo no se valora (aún teniendo un ambiente favorable y una discapacidad leve) le será imposible ser feliz.

Lo que yo planteaba, es que el medio en sí debe ser en primer lugar beneficioso para el deficiente, pero que esto mismo no implica que la persona vaya a ser feliz. Hay una parte en la que los educadores no podemos intervenir: el autoconcepto, la autovaloración y la autoimagen. Estos se obtienen mediante las experiencias y la visión que tenemos ante ellas. Creo que no sirve de nada preguntarse el por qué nacemos de una manera u otra, aunque es cierto que es un dilema inevitable que tarde o temprano uno llega a plantearse (teniendo o no una deficiencia). Es más productivo preguntarnos ¿qué puedo hacer yo con esta realidad?
A mi parecer, como educadores, es fundamental tener este pensamiento de superación, más que nada para influir en la visión del afectado. Si nos compadecemos de la vida por la que está viviendo el ajeno quizás no estemos haciendo otra cosa que recordarle lo que ya todos sabemos. Al fin y al cabo, es el individuo quien elige que quiere hacer con su vida. Someterse o no a las circunstancias o los condicionantes innatos es decisión de uno mismo. Conozco varios casos en los que aún la dureza de la discapacidad o deficiencia, el individuo ha sido capaz de tomar una vida “normal” de acuerdo con sus limitaciones, y han llegado a ser felices. Un ejemplo que vi hace poco fue el de un chico que nació sin extremidades, tiene este video en youtube que te recomiendo ver:





Hay personas que aún naciendo sanos y teniendo un entorno normal viven infelices por unos u otros motivos. Quizás un día nos sorprendan, y sean los deficientes los que se pregunten si podemos llegar a ser felices las personas que presuntamente lo tenemos todo.

«Mi verdad,… tu verdad,… la verdad. Y vente conmigo a buscarla. La tuya guárdatela» de Antonio Machado.

Hay parte de la frase que me recuerda a otra que leí hace poco » tres son los espejos que forman la imagen de una persona: el primero es como se ve uno mismo, el segundo como te ven los otros y el tercero refleja la verdad. Conócete a ti mismo. Conoce la verdad».
Lo mismo ocurre con la verdad en «abstracto» (no tan relacionado con el sujeto, con nuestro autoconcepto). Creo que nunca podemos llegar a comprender la realidad al completo sin la ayuda y aportación de los demás. Solos únicamente veremos una perspectiva ante la vida. Hace falta más visiones para comprender la totalidad.
Me gusta en especial esta frase porque induce a la búsqueda del saber, al entusiasmo de conocer más, y no sólo eso, sino que también incluye la colectividad de ese acto. Creo que es una cualidad que debe tener todo buen docente. La pasión por conocer.
Pero este conocimiento no se busca con la pretensión de tener un saber absoluto, imponente y superior a los saberes de los demás. Conocer la verdad conlleva también dejar a un lado nuestros prejuicios, nuestros saberes antiguos.
Me despido con una referencia de un libro que leí y me «iluminó» en muchos sentidos que está relacionado con esta frase. Hay un momento en la historia en el que el joven no se cree lo que le está contando el sabio porque no coincide con la filosofía actual en la cultura occidente…

Julián mantuvo la cama ante mi insistencia. Al ver la tetera que yo había dejado sobre la mesa, Èl mismo empezó a servirme. Vertió el té hasta llenar la taza… ¡y siguió haciéndolo! El té empezó a caer sobre el platillo y luego sobre la querida alfombra persa de mi mujer. Al principio me quedé perplejo. Pero luego chillé:
– ¿Qué estás haciendo? Mi taza ya está llena. ¡Por más que lo intentes no admitirá más té!
Julián me miró largamente.
– No me interpretes mal. Yo te respeto. Siempre lo he hecho. Sin embargo, igual que esta taza, tú pareces estar lleno de ideas propias. ¿Cómo van a entrar más, si no vacías primero tu taza?

 

El monje que vendió su ferrari de Robin S. Sharma

 

«El abuso de la verdad es peor que la mentira» de Blas Pascal.

Analizando esta frase desde un punto de vista objetivo y racional, no estoy de acuerdo. Para mi la verdad es un objetivo que deberíamos buscar constantemente en tantos campos como nos sea posible. La mentira, al contrario, la rechazo, como toda manipulación y distorsión de la realidad.

Sin embargo, desde otra perspectiva mucho más subjetiva y personal, sí que creo que la mentira puede ser buena en muchos sentidos. Este cambio de parecer parte sobretodo por la consideración de la intención de la que nace la mentira. En muchas ocasiones nos presentamos ante situaciones complejas, directas, en las que decir la verdad puede ser realmente doloroso. Porque es cierto el dicho «la verdad duele».

Nuestra condición humana nos tienta muchas veces a la mentira ¿Y por qué? Por esto mismo, porque hay algo más importante que el saber que es el sentimiento. «El ser» más que «el conocer». Cuando conocemos una verdad dolorosa respecto a la vida de un amigo, cercano o familiar nos sentimos mal porque nos ponemos en su situación, empatizamos. Y el simple hecho de ponernos a pensar en cómo reaccionaría al enterarse de esta verdad nos hace sentirnos muy mal.

Por esto mismo pienso que la siguiente afirmación de Luis Fernando Vilchez está más acertada:
«Uno puede tener la verdad y abusar de ella. La persona es más importante que la verdad».

Esto me recuerda a ciertos trastornos que sufren algunas personas que son incapaces de empatizar, de comprender los sentimientos del compañero. Seguramente estas personas tienen muchas dificultades a la hora de establecer relaciones de amistad por este motivo. Porque no saben «suavizar» la verdad, porque no lo ven lógico ni útil.

Relacionándolo con la educación, creo que hay que fomentar en la escuela la empatía. No hay que abusar ni del saber ni de la mentira. Hay que pensar más en lo que subyace en nuestros comportamientos, analizar por qué abusamos de la verdad y por qué mentimos. Fomentar la autocrítica, la autoreflexión. Comprender que ni todo es blanco ni todo es negro, que hay una gama de grises muy amplia en la que abarca conceptos y hechos tan problemáticos como la mentira. Y lo que realmente importa es el motivo e intención que hay detrás de cada uno de nuestros actos. De nuestros principios y valores para con los demás.

Mis siete palabras

Dos
Es mi número favorito entre otras cosas porque me recuerda a un patito, uno de los animales que más me gusta. Además Géminis, mi signo zodíaco, se representa siempre con dos figuras humanas.
Para mí el dos simboliza muchas cosas. Es el comienzo del diálogo, el abandono de la soledad.
Son dos ojos los que te miran, dos oídos los que te escuchan o dos manos las que te interpretan.
Las mejores relaciones, las más íntimas y personales son las que tenemos con una persona a solas.
Es la conversación directa y sincera, el cara a cara, el tú y el yo.
Son dos almas las que se unen o dos vidas las que se entrelazan para formar otra.
Curiosidades de la vida hicieron que este número me persiguiera, y empezara a salir un 2 de Noviembre con el hombre de mi vida. Y un día, de repente, ¡descubrí un mensaje oculto en este número! Pude ver con mis propios ojos, y no le engaño, que escribiendo uno al lado del otro enfrentados formaban un corazón…

Silencio
Para hablar de esta palabra me referiré a uno de los libros que más me ha impactado: Los Renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena.
La protagonista de esta historia es ingresada en un manicomio, y en una de sus conversaciones con el superior afirmó que el silencio no existía. La doy la razón.
¿Cómo puede existir el silencio en un planeta en el que todo es vida? ¡La vida hace ruido! Y aún estando callados se puede escuchar, por ejemplo, el aleteo de una mariposa, o incluso nuestro pulso.

Imposible
Una palabra que nos detiene y nos interrumpe el paso. Una barrera, una venda que te nubla la vista y te impide ver tus posibilidades. Imposible. Es el «yo nunca».
No existe si luchas y si tienes esperanzas. Si crees en tí mismo y lo demuestras con esfuerzo.
Me gusta esta palabra porque lo considero un reto.
Lo difícil se hace, lo imposible se intenta.

Ignorancia

Esta palabra me parece graciosa ya que muchas veces la empleamos sin saber el peso real que tiene. Para justificarme acudiré a una frase de Einstein:

Todos somos ignorantes. Lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas.


Infancia

Para mí es la etapa más importante en el desarrollo de la persona. Es el comienzo. Donde se tienen los primeros amigos, juguetes, libros, recuerdos,…
Porque fue una de las etapas más bonitas en mi vida y donde forjé amistad con mis compañeros de clase de Primaria. Podría ser la razón de que esté en esta especialidad.

Madre
Una palabra llena de significado. Me recuerda un sueño que tuve hace un tiempo. En él, solo estaba yo, en un fondo cálido anaranjado. Me acariciaba el vientre, °¡y qué sensación! Me observé por un momento y estaba embarazada. Fue una sensación que no consigo describir con palabras. Era como una cálida brisa de mar cuando te acaricia, un abrazo o incluso más.

Además me gusta porque mi madre es una de las personas que más quiero. Porque he aprendido y aprendo mucho de ella. Por lo luchadora que ha sido siempre a pesar de tener una infancia dura, y a pesar de los pesares ha conseguido salir adelante. Caminando con pasos firmes, uno detrás de otro con constancia y paciencia.

Vida
Porque sin ella no estaría aquí. Porque es lo que tenemos y lo que podemos dar. Es un mundo de alegrías y tristezas, de sentimientos y emociones. Es lo que deberíamos guardar como nuestro gran tesoro, y no solo eso sino ¡conservar!

Me despido ya con la siguiente frase Antonio Machado:

Si es bueno vivir. es mejor soñar, pero lo mejor de todo es despertar.


 

Anotación del profesor:

Laura, una de las defensas más originales y densas en contenido. ¡Sobresaliente Plus!

La escuela de la señorita Olga







¿Qué he pensado durante la proyección? Primero: lo poco que aprendí en la escuela. Tengo un cálido recuerdo de primaria pero no se compara con las vivencias de estas personas. Y segundo: ¿cómo es posible que métodos tan efectivos sean disueltos aunque sus magníficos resultados quedan evidentes?
Esta cuestión me hizo recordar lo que llegue pensando hoy nada más entrar a la facultad, al fijarme en las pancartas que adornan nuestras paredes sobre la manifestación que habrá en breve: ¿Cómo podemos ser los españoles tan sumisos? Sí, he generalizado en demasía, pero hay que admitir que durante la historia hemos dejado claros ejemplos de nuestra condición. El hecho de abandonar una dictadura por la muerte del dirigente y no por la rebelión del pueblo es una muestra de ello.
Con relación a la pregunta anterior, supongo que hay muchas personas que han defendido este tipo de escuelas y no han encontrado apoyo en los poderes políticos, por lo que no les quedaba más remedio que obedecer a sus mandatos. ¿Y cómo es posible que los altos cargos no defiendan estas “escuelas democráticas” si éstas promueven el desarrollo de los ciudadanos? Será porque no les interesan que el pueblo conozca sino que obedezca.
Que la disciplina se utilice para que los alumnos aprendan más es una falsa. El fin de la educación para los políticos, durante muchos años, ha estado lejos de crear individuos reflexivos, críticos…vivos.
Citas sacadas del video:

Cuando recuerdo mi etapa primaria, no encuentro palabras sino impulsos, respuestas.
Olga tenía pasión, deseo de conectar con la gente.
Buscaba la autodisciplina, la que poseemos. Del interior a fuera.
Aprendíamos a partir de los paseos. Las excursiones no eran una pérdida de tiempo.
Amar y observar la naturaleza. La belleza de las pequeñas cosas
El arte estaba en el vivir cotidiano.
Recibíamos una formación solidaria con el pueblo.
Conseguía expresarme escribiendo, otros pintando, cantando,…
La escuela me preparo para toda mi realidad, mi vida fue en base a esa experiencia.
Resulta difícil abrir los ojos a alguien para que se encuentre la realidad.

Visita al Inmaculada Concepción

Esta vez quería contar mi experiencia en el colegio Inmaculada Concepción.

Nada más llegar nos recibió Marta que se encargó de explicarnos el funcionamiento de los centros de Educación Especial y éste en concreto. Este colegio destaca por sus barreras arquitectónicas, ya que se trata de un edificio de unas 4 plantas que no tiene ascensor. Por lo tanto hablamos de un colegio de Educación Especial bastante especial, valga la redundancia.

Los alumnos que son integrados en el centro no tienen un grado elevado de discapacidad y/o deficiencia, debido a lo explicado anteriormente. No están en régimen de internado, y el horario de clase es semejante al de un colegio normal.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de recursos humanos que tienen: hay auxiliares, profesores de educación especial, logopedas, una fisioterapeuta, una enfermera, auxiliares de comedor,… Hay casi más profesionales que alumnos.

Vimos las diferentes clases y tuvimos la oportunidad de estar durante una hora con un grupo de 6 niños en el aula de informática. Cada una de nosotras tenía que estar a cargo de uno de ellos. A mi me toco cuidar de Nanger, sin duda alguna, ¡un encanto!. Estuve persiguiéndole durante toda la hora ya que no paraba quieto. Todo le llamaba la atención, el problema es que nada de ello le interesaba más de unos segundos, asi que se pasaba el rato de un lado para otro. Según Marta, aprenderá a hablar en breves, y tiene pinta que cuando lo haga no va a parar. Tiene mucha intención comunicativa, y lo demostró con creces.

Una de las cosas que más temía de esta visita era la reacción o sentimientos que podía tener al ver a los niños afectados. Quizás sería pena, lástima, compasión,… Sin embargo, cuando los vi, no pensé ni sentí nada de esto. Sentía lo mismo que cuando veo a cualquier niño en la calle, o en el colegio. Algunas veces me sentía inferior ya que era incapaz de comunicarme con ellos (en el caso de algunos síndrome de Down o  con retraso mental, empleaban un lenguaje de signos adaptado que no entendía). También en ocasiones me sentía confusa, no sabía como reaccionar ante ellos, no sabía como hablarlos, como contestarles, lo mismo que me ocurrió el primer día que me “enfrenté” a un grupo de niños de 5 años trabajando como monitora. Creo que es lo normal al encontrarnos en una situación nueva.

Más tarde cada una nos fuimos a una clase distinta. A mi me toco con un grupo de 1º de unos 4 a 6 niños. La mayoría tenían Síndrome de Down. A Pelayo le gustó mi reloj y se quedó a mi lado embobado mirando las agujas. A María le estaba aburriendo y me sacaba la lengua constantemente haciendo muestra de ello. Me alegré que ninguno de los presentes reaccionara mal ante mi presencia, supongo que es difícil que un día, así… ¡de repente! venga una chica que no conocen y cambie el transcurso normal de la clase.

Fue en esta clase cuando me di cuenta, de que no es mi ilusión trabajar en este campo. No es que no me gustara, sino que sería distinto a mis expectativas. A mi me gustaría enseñar más conocimientos. Soy una persona muy dinámica y me gustaría ver la evolución de mis alumnos a un ritmo más rápido. Me acuerdo de Carlos, un niño con autismo, no ha evolucionado nada desde que entró en el centro, a pesar del trabajo que realizan los educadores con él.

Como muy bien comentaste, cada uno reaccionamos diferente a las mismas experiencias. Mi reacción fue esa, me di cuenta de que estoy donde realmente quiero estar, y que me encantaría, en un futuro no muy lejano, dedicarme a la docencia en la Etapa Primaria.

Una cosa aprendí este día y fue lo siguiente, quien se dedica a la Educación Especial realmente le fascina este mundo y quiere participar en él. A mí me pareció una profesión muy difícil ya que requiere tanto competencia en este campo, como un carácter fuerte: personas que puedan llevar su función tanto educativa como emocional satisfactoriamente sin que esto interfiera a su vida personal. Como he comentado, no me importaría trabajar en estos centros, pero no sé si poseo la capacidad de realizar ese cargo bien y lo que es aún más complicado, que ello no me afectara.

El tacto en la enseñanza.

El año pasado realice un trabajo sobre este libro. Es una de mis obras favoritas, por lo que hice esta tarea con muchísimo gusto.Aquí dejo el resumen, la introducción que hice sobre él y mi valoración crítica.
Os recomiendo la lectura de este libro. Da mucho en qué pensar.
Actualmente la incertidumbre y la diversidad de perspectivas son dominantes. En nuestra sociedad gobierna el consumismo y la competitividad. Los valores morales y éticos han pasado a estar en un segundo o tercer plano.
Debido a ello, Max Van Manen nos induce a la reflexión al entender nuestro papel, motivando así a los futuros maestros desde una visión realista y exponiendo los problemas actuales con los que nos vamos a enfrentar.
Habla del tacto, que es el término que engloba todas las cualidades positivas que debe tener un profesor. El tacto es el motivo por el que dejamos nuestro egocentrismo para ayudar a otra persona sin cuestionar el porqué. El tacto es el afecto que se tiene por el niño y la esperanza que ponemos en él.
La educación en este sentido toma un papel fundamental ya que es la encargada de orientar a las nuevas generaciones. Y además, debe garantizar una seguridad y estabilidad al niño que carece de tales “privilegios” por causas familiares. Son los vigilantes de los mas pequeños, los que además de protegerlos ante el peligro les aporta recursos y entusiasmo para que un día pudieran llegar a nadar por si solos.
Introducción del trabajo
Después de visitar el museo, los niños subieron al autobús y se sentaron en los asientos. Yo, atrás con otra monitora, estábamos pendientes de que todo fuera bien. De repente sentí un ambiente distinto, una armonía especial. Todos prestaban atención a cuatro chicas que se sentaban delante de mi. En ese momento, asome la cabeza entre los dos asientos y note como entre ellas había una complicidad singular. Estaban cantando, y parecían ángeles. Un año atrás finalicé el curso de monitora de tiempo libre y con el vinieron las practicas. Me ofrecieron ir a acompañar a las monitoras y a los chicos de 6 a 12 años, y fui de voluntaria.
Después de comer los subimos a clase. Estábamos en el colegio donde pase mis años de primaria, esta vez trabajaba de monitora de tiempo libre a cargo de un grupo de 15 niños de unos 5 años. No paraban quietos y decidí hacer una clase de relajación. Puse colchonetas, apagué las luces y puse música relajante. Comencé a hacer un corto masaje a cada niño. Alguno cerraba los ojos, otros me miraban, otros sonreían. Les gustaban, estaban tranquilos. Quería que comprendieran lo bueno que es dar una caricia en vez de un golpe, lo agradecido que es recibir un regalo de otra persona y lo bien que te puedes sentir al devolvérselo. Cuando terminé, sin decir nada, todos se levantaron y cogieron las plumas, hojas y demás materiales que había empleado al darles el masaje y me dijeron que me tumbara. Ellos empezaron a devolverme el regalo que les había dado.
Mientras que veíamos “El libro de la selva” sentados en las colchonetas, Yihad se puso tras de mi y empezó a peinarme el pelo con sus dedos. Iria, una niña que no le gustaba mostrar tacto con los demás, se puso a mi derecha y me abrazo. ¿Por que quiero ser profesora? Es una pregunta que mas de una vez me han hecho y me consigue hacer sonreír para mis adentros. Supongo que es porque siempre me fascino el comportamiento que tienen los niños al descubrir la vida. Y también porque a través de estas “pequeñas” experiencias, he aprendido muchísimas cosas. Entre ellas lo nque puedo conseguir hacer por ellos y por mi misma. Como dice Manen:
«Ellos nos demuestran lo que somos capaces de hacer con nosotros mismos y con este mundo compartido”.
Me encantan los retos y no hay mejor reto que ayudar a otra persona a que consiga andar por el camino correcto. Yo creo que no hay otra manera de hacer esta transmisión que con tacto. En esos tres ejemplos que he comentado, el tacto esta presente. Es mas que físico, es sentir la presencia de otra persona, que esta ahí contigo y que te responde. Una mirada, un abrazo, una sonrisa,… Porque a través del tacto rompemos esa barrera que nos separa tanto, entre los adultos y los niños. Porque nos ponemos a su altura, porque admitimos que ellos también nos pueden ensenar, porque nosotros no somos diferentes y porque nosotros también fuimos pequeños alguna vez. Un profesor me recomendó este libro, y decidí hacer el trabajo sobre él. Mi trabajo va a consistir en un resumen exhaustivo de cada capitulo, ampliándolo con algunas frases hechas, proverbios, mapas conceptuales, mi propia experiencia y mi opinión. El libro del que voy a hablar es “El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica” de Max Van Manen, editorial ‘Paidos Educador’.

Valoración Crítica.
Un libro para reflexionar, un libro de valores, un libro lleno de ejemplos y lleno de vida. Me ha hecho recordar muchas situaciones y relaciones que he vivido en el pasado de una manera objetiva, fijándome en el por qué de mis actos o en los de mis profesores y la carga moral que tienen dichas experiencias.
Una palmada en el hombro para una aprendiz de maestra. Dando optimismo aún basándose en ejemplos realistas (tristes, desagradables, crueles…) pero a la vez animándonos al cambio, a no olvidar la esencia de nuestra profesión. Me ha parecido un libro fantástico, no solo por su estructura y por sus “frases celebres”, si no porque me ha hecho pensar sobre lo que de verdad supone ser profesor. Al encontrarnos tan distanciados de las responsabilidades que más tarde tendremos, los profesores en potencia albergamos unas esperanzas y una visión de futuro sobre nuestra profesión que son ciertamente utópicas. De repente nos damos de bruces con la realidad, caemos en la cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que es totalmente distinta o al menos mucho mas complicada de lo pensábamos. Viene bien que te recuerden de vez en cuando lo que vas a ser, lo que debes hacer, conocer las repercusiones de tus actos, porque quizás cuando te lo empiezas a plantear ya es demasiado tarde y muchas de las verdades que creías inamovibles no tienen sentido, te has quedado sin respuestas. Muchos de los ejemplos me han conmovido y han dejado de ser parte de un trabajo a un recuerdo mas… .un libro sobre experiencias, o el libro: una experiencia?

El ser humano en decadencia

Viviendo en esta Sociedad tan consumista y capitalista, ¿en qué lugar queda la educación? Siempre ha sido un instrumento de los altos cargos para crear individuos competitivos en su futura vida laboral, y ahora no sería menos. No es de extrañar que las competencias de nuestros alumnos estén más vinculado a las asignaturas prácticas y no tanto a lo teórico, a lo científico más que a lo humano.

“En la actualidad se le da más importancia a la transmisión de conocimientos en detrimento de las otras dos: trasmisión de valores y socialización.”

¿Qué ocurre en los institutos? Los chavales se dan cuenta de la realidad existente, que todos aquellos valores o comportamientos que se les han exigido de pequeños son incumplidos por sus mayores. Ven claramente un clima de desconfianza: sus profesores dudan de sus cualidades y se les trata casi como delincuentes. Los adolescentes se sienten inseguros y sometidos a unas instrucciones demasiadas estrictas. Pasa a ser un rival de competición que debe adquirir unos conocimientos determinados para poder pasar de nivel.

“El mundo de la educación tiene más que ver con lo que somos que con lo que sabemos. Lo que somos tiene que ver con lo que sabemos pero al final lo que queda es solo lo que somos.- Luis Pumares-“

Actualmente ¿se nos valora nuestra forma de ser o nuestra manera de realizar las actividades que se nos asignan? Está claro que lo segundo. Por ello considero que estamos perdiendo nuestra condición humana. Acabaremos siendo un producto de compra y venta y estaremos bajo las presiones económicas del país, se nos subastaran a las empresas (con suerte) según nuestro dominio en el oficio. En un establecimiento de venta de coches ¿les importará más que seamos amables o que lo aparentemos? En este momento es más importante el parecer que el ser. Los valores están enmascarados por la envidia, la competitividad, la soberbia,…

“Lo importante no es cuantas lenguas hable una persona, sino que en alguna de esas lenguas sepa decir algo interesante.”

Ese es el resultado, estamos tan obcecados por cubrir todas las expectativas que han puesto en nosotros el Estado, que a la hora de la verdad ya no sabemos decir nada interesante.

¿Y nos sorprende la situación actual en los institutos? No entiendo el por qué. Simplemente los chavales se están haciendo mayores. Se están convirtiendo en lo que creen que es ser adulto, teniéndonos como ejemplo.